Luisa María Botella | Investigadora en enfermedades raras

“ESTO ES IMPOSIBLE DE AGUANTAR”

La científica del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC se empeñó en encontrar a los enfermos de Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria, hasta que dio con ellos


Luisa María Botella.

Para Luisa María Botella Cubells (Valencia, 1959) la investigación no ha sido un camino fácil. Su trayectoria ha sido una especie de “tira y afloja” durante la cual ha tenido que hacer esfuerzos constantes por seguir con su pasión: el estudio de la enfermedad rara Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria (HHT). Asegura que solo se siente útil para los pacientes. Para el gobierno, en su opinión, los investigadores son “un estorbo”.

Pregunta. ¿Cómo son sus comienzos en el CIB-CSIC?

Respuesta. Yo entré en el CIB-CSIC en 1989, concretamente en el departamento de Biología Celular, donde hice hasta 1995 investigación básica con insectos. En ese año, por diversas cuestiones, me vi sin proyecto, sin laboratorio y con tan solo un despacho. Hasta 1996 me dediqué a ayudar a los estudiantes que entraban a ese departamento como becarios predoctorales, figura que en este momento casi ya no se ve en el CIB. Un año más tarde, me incorporé al laboratorio del profesor Carmelo Bernabeu con un proyecto del Plan Nacional de I+D+i, junto a una de las estudiantes a las que estuve ayudando. El paso fundamental fue que pasé de una investigación en un modelo de insectos a modelos humanos. Fue entonces cuando comencé a estudiar la endoglina, aunque por aquel entonces no sabía que mutaciones en esta proteína eran responsables de la aparición de la enfermedad rara Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria (HHT). Eso lo descubrí revisando la literatura científica en 2001.

P. ¿Es entonces cuando comienza a interesarse por esta enfermedad?

R. En ese momento me entró la curiosidad por conocerla. Ese mismo año fui con mi jefe a un congreso mundial sobre HHT y vi que, salvo cuatro o cinco grupos de investigación, la mayoría de los presentes eran médicos exponiendo los síntomas de la enfermedad. Nosotros no la investigábamos aún y para mí aquello supuso un antes y un después. Me empeñé en conocer dónde estaban los pacientes de HHT, quién los atendía y si se hacía algún tipo de diagnóstico. Mi jefe me recomendó que no me metiera en eso porque, al tratarse de una enfermedad rara, era difícil encontrar hospitales que colaboraran, además de que por aquella época había poca financiación para su estudio. Tras mucho insistir, me propuso buscar médicos que conocieran algún enfermo en España e intentar hacer un esbozo de proyecto conjunto.

P. ¿Da al final con un médico interesado?

R. Sí, a un médico cántabro le encantó mi proyecto y, como la HHT afecta a muchos órganos, me puso en contacto con dos médicos de medicina interna. Fue un proyecto que pidió mi jefe al Fondo de Investigación Sanitaria, una de las dos fuentes que había junto con el Plan Nacional de I+D+i. Como aún no eran incompatibles, él tuvo su proyecto con una fuente de financiación y yo el mío con otra.

P. A partir de ahí comienza la investigación.

R. El Hospital de Sierrallana en Torrelavega (Cantabria), que fue nombrado en 2003 como hospital de referencia español por la HHT International Foundation, nos mandaba las muestras de sangre de los pacientes para hacer el diagnóstico genético. Para ello contamos con una becaria, África Fernández. Aunque en 2005 se acabó el proyecto, conseguimos otros dos: uno del Plan Nacional de I+D+i y otro de la Fundación Ramón Areces, gracias a lo cual pude contratar a otra becaria para que hiciera su tesis, Virginia Albiñana. Además, el grupo entró a formar parte de los Centros de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), creados en 2006, donde nos concedieron otros dos contratos. Fue la época dorada del laboratorio.

P. ¿Surgen complicaciones?

R. A finales de 2010 finalizó el proyecto de la Fundación Ramón Areces. Ese mismo año, debido a la crisis y los recortes, CIBERER no renovó el contrato a Lucía Recio, ayudante de laboratorio. Sin embargo, con el dinero que había para investigar la volví a contratar hasta finales de 2011, cuando finalizaba mi proyecto oficial. Mientras tanto, África acabó su tesis y a Virginia se le acabó la beca. Con lo cual, me vi sin dinero, sin proyecto y sola con María Luisa Ojeda, la otra plaza de contrato CIBERER que había quedado. Entonces, pensamos en financiación privada y se me ocurrió que una posibilidad podía ser participar en algún concurso de televisión.

“Una emisora de radio me facilitó hacer el casting de Atrapa un millón”

P. Al final, acaba yendo a uno.

R. En febrero de 2012, con motivo del día de las enfermedades raras, los medios de comunicación dieron bastante difusión. En una de las entrevistas por radio les comenté mi situación y les dije que estaría dispuesta a cualquier cosa para conseguir dinero. Otra emisora de radio me tomó la palabra y me facilitó hacer el casting de Atrapa un Millón, concurso de Antena3. Lo pasé y en junio fui con mi hermano. Ganamos 15.000 € y los 12.000 € que nos quedaron tras lo que se llevó hacienda los donamos a la Asociación de Pacientes de HHT, creada en 2005, aunque para mantener a una ayudante de laboratorio se necesitan 19.000 €. Sin embargo, esa fue la semilla que nos animó a hacer más cosas para volver a contratar a Lucía, algo que finalmente hicimos en octubre de 2012.

P. También participa en una campaña de difusión con la Asociación.

R. Sí, gracias a lo cual conseguimos tres ayudas importantes: 25.000 € de una señora que quiso permanecer en el anonimato, 50.000 € de la Fundación Heres y 20.000 € de la Organización de Estados Iberoamericanos, la cual puso la condición de que la mitad se invirtiera en hacer diagnósticos genéticos de gente de Iberoamérica, donde no se hacían todavía. Todo eso hizo que la Asociación tuviera un dinero y se plantease mantener a Lucía y contratar a tiempo parcial a otro investigador.

P. ¿Cuánta gente tiene actualmente con usted en el laboratorio?

R. A principios de 2013, gracias a la tesis doctoral de Virginia sobre posibles remedios terapéuticos para los pacientes de HHT, la vicepresidenta de la Alianza von Hippel-Lindau, asociación de otra enfermedad rara, me contactó para saber si una de esas terapias se podía aplicar para sus pacientes. Le dije que pensaba que sí y nos dieron un proyecto para abordar una terapia para esta segunda enfermedad. Con ese dinero contratamos a tiempo parcial a Virginia, y la otra media jornada se la pagaba la Asociación de HHT. De esta manera, recuperamos el laboratorio y así es como lo tengo hoy en día: Virginia, quien investiga ambas enfermedades, es contratada por CIBERER, Lucía por la Asociación de HHT y yo investigadora del CSIC. De vez en cuando, también tenemos estudiantes con proyectos fin de carrera y de máster.

De izq. a derecha: Virginia Albiñana, Luisa María Botella, María Luisa Ojeda y Lucía Recio. Fotografía aportada por Luisa María Botella

“El trámite burocrático para pedir proyectos se ha multiplicado por diez desde que entré en el CSIC”

P. ¿Qué cambios más notables ha visto desde sus inicios en la investigación respecto a la situación actual?

R. El trámite burocrático para pedir proyectos se ha multiplicado por diez desde que yo entré en el CSIC, te piden justificaciones continuamente, informes, etc. En mis comienzos, mi jefe pedía proyectos con tranquilidad y sin agobios, no como hoy en día. Además, ahora para pedir un proyecto te piden resultados previos, tesis doctorales dirigidas, proyectos propios y experiencia. Y si acabas de solicitarlo, ¿cómo vas a tener resultados previos? Es la pescadilla que se muerde la cola. En mi caso fue distinto porque cuando entré yo no era el jefe. Sin embargo, los que vienen de EEUU con publicaciones en las mejores revistas del mundo y con una cierta edad (hoy los que entran y quieren tener su propio grupo ya tienen más de 40 años), cuando se encuentran sin nada yo creo que les dan ganas de volverse. O tienes mucha necesidad de venir a España y vocación por ser investigador en este país, o no vienes porque es imposible.

P. Estuvo en la Universidad de Lund (Suecia) de 1986 a 1987, ¿qué diferencias más destacables diría que hay entre la investigación en España y en el extranjero?

R. Cuando volví a España noté enseguida una depresión post-estancia postdoctoral, lo cual pasa a todos. Un investigador español, fuera (en países occidentales desarrollados) tiene todas las posibilidades y técnicas más novedosas, además de presupuesto suficiente para poner en marcha sus propias ideas. Esto aquí no era así, no se utilizaban esas técnicas, no teníamos muchos aparatos, no había tanto dinero… En ese momento piensas que te tienes que olvidar de parte de lo que has aprendido para adaptarte a las posibilidades de aquí. Te ves un poco limitada y decepcionada. En otros países como EEUU, Inglaterra o Francia, sacas una plaza y te dan una financiación base para amueblar tu laboratorio y tener personal. Aquí, de partida, no tienes nada.

P. ¿Cree que la sociedad conoce cómo funciona la investigación?

R. No. De hecho, los que más podrían conocerlo, los estudiantes que están acabando, no tienen ni idea de lo difícil que es este mundo y de que hoy por hoy no van a poder quedarse en este país. Tampoco saben hasta el último año que, si quieren hacer tesis en España, van a necesitar una media de sobresaliente en la carrera para optar a beca, ya que dan muy pocas. Si lo hubieran sabido, se les hubiera creado desde el principio un estrés por sacar esa nota de corte, la cual actualmente está en un 8,8. En biología, como no tengas eso, no puedes hacer la tesis.

P. En su caso, ¿sabía en qué consistía antes de empezar?

R. No, yo tampoco lo sabía. Sabía que era muy dura, que hay que dedicarle mucho tiempo y sacrificar tu vida personal, y así lo hice hasta que volví a España. Sin embargo, ni siquiera entonces lo sabía, puesto que yo no tenía que conseguir el dinero, sino mi jefe. Yo me preocupaba de hacer experimentos. Lo peor viene cuando tú eres el responsable de laboratorio y tienes que encargarte de hacer el proyecto, de las ideas, de dirigir a los demás y, además, de captar fondos para mantener un equipo. Ahí es donde hoy en día tropezamos. Crear un grupo supone tener mucha experiencia y un CV espectacular.

P. ¿Cree que la profesión científica está estereotipada por parte de la sociedad?

R. Hay dos tipos de estereotipos en la actualidad: el del científico raro que huye de la sociedad y está en su mundo con sus ideas; y el del científico muy inteligente capaz de hacer milagros. Ambos son erróneos, aunque sí es cierto que, si quieres ser científico a largo plazo, tienes que dedicar gran parte de tu tiempo y tu vida personal, lo cual hace que los científicos a veces seamos personas un poco introvertidas.

“La vocación por las enfermedades raras me entró siendo ya madura, si fuera más joven seguro que me voy”

P. ¿Cómo ve la situación de la investigación en España en la actualidad?

R. Yo diría que España, y lo siento por decirlo, no es un país en donde puedas desarrollar tu carrera investigadora. Los españoles son muy buenos científicos. Somos imaginativos, somos creativos, tenemos voluntad, inteligencia y nos arriesgamos donde otros igual tiran la toalla. Sin embargo, España es un país de turismo hoy en día, no de ciencia. Es así de duro. A mí, la vocación por las enfermedades raras me entró siendo ya madura, si fuera más joven seguro que me voy. Esto es imposible de aguantar, te deprimes, te afecta a la salud física y psíquica y sientes que para el gobierno no sirves para nada, que eres un estorbo y que les gustaría quitarse la poca inversión que hacen en ciencia y dedicarlo a otra cosa. Solo me siento útil para los pacientes.

P. ¿Considera que los gobernantes conocen la investigación?

R. No tienen ni idea, eso es lo malo. Desde 2011 no tenemos ni ministerio, estamos en el de Economía, lo que indica que lo que van a intentar es recortar todo lo que puedan y dar lo mínimo posible para investigar. Otro ministerio importante que tenemos para la investigación es el de Sanidad y los que están arriba tienen un perfil de políticos, no son ni médicos ni investigadores, entonces no tienen ni idea de nada. Así no vamos bien.

P. ¿Qué papel juega aquí la divulgación científica?

R. La importancia es total y completa. En mi caso, hasta que no llegó la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y empezó a hacer difusión, nadie sabía en España lo que eran, nadie donaba dinero. FEDER, que se creó en 1999, firmó compromisos con el gobierno en 2006 y ha ido ganando una serie de derechos y la posibilidad de entrevistarse con el Ministerio de Sanidad, de tener acceso a fundaciones de bancos y comercios para que donen dinero. Esto ha sido gracias a la campaña de difusión. Si no fuera por esto, estaríamos estancados.

P. ¿Qué opinión le merecen las noticias científicas en medios generalistas?

R. En general, las noticias las veo mal llevadas. Se encarga a periodistas no especializados realizar reportajes de temas que desconocen por completo. La culpa es doble: periodistas no especializados y científicos con afán de notoriedad y repercusión. Ambos, juntos, pueden crear falsas expectativas a través de noticias que dan lugar a engaño.

P. ¿Qué propondría para solucionar esto?

R. Me gustaría que hubiera más periodistas especializados, que trabajasen en contacto con centros de investigación y así, conocer qué puede tener relevancia para la sociedad, cuándo contarlo y cómo. También me gustaría que los científicos fuéramos más realistas y supiéramos reconocer las limitaciones de nuestras investigaciones, estar seguros de los resultados antes de dar difusión. Creo que a todo científico le gusta difundir sus investigaciones, no solo en revistas especializadas, sino también en medios generalistas y que la sociedad las conozca.

P. ¿Cómo ve la situación actual de la mujer en esta profesión?

R. Aún hoy en día vemos que, aunque hay más estudiantes mujeres, a partir de ahí quedan frenadas debido al rol que la sociedad asocia a la mujer. Y si te tienes que marchar, frente a la disyuntiva de irte sola sin tu pareja y continuar en la investigación, o dejar esta y continuar con tu pareja en España, muchas veces la mujer elige la segunda opción. Hay mujeres que sí han llegado a altos puestos, muchas de las cuales no han sido madres o han tenido que sacrificar a la familia. En mi caso, he estado soltera y tengo un hijo adoptado. Al dedicarme a la ciencia mi vida personal se ha visto mermada. Y pasa con la mayoría. El problema es que la ciencia es muy esclava, llegas a casa y tampoco desconectas. Esto afecta tanto a hombres como mujeres.

Sebastián Pérez. De planetas y charangos

Aunque en esa época todavía no entendía muy bien el lenguaje del arte, le invitaron a componer la música de una obra de Shakespeare.

–En Oxford, una compañía de teatro que quiere hacer Sueño de una noche de verano, me pide a mí que haga la música: un astrónomo que toca charango.

Y aunque fue como llevar a Shakespeare a los Andes, funcionó tan bien, que le invitaron a ser parte de la obra, con música en vivo y siendo él uno de los actores. Un actor que se iba de repente a un lado para tocar, pero siempre en el escenario. Y así hicieron dieciséis presentaciones en el castillo de Oxford.

Sebastián Pérez tocaba varios instrumentos y estudiaba la física de acreción de agujeros negros. Fueron los años en que este astrofísico chileno vivió en Inglaterra.

Primer piso. Segundo piso. ¿Té o café? De vuelta al primer piso. En la biblioteca, Sebastián Pérez me explica que, en el siglo XIX, el presidente Montt donó textos de astronomía valiosísimos al Observatorio Astronómico Nacional de Cerro Calán. Hoy el observatorio es parte de la Universidad de Chile, y en él tienen su oficina Sebastián Pérez y sus colegas del Núcleo Milenio de Discos Protoplanetarios.

La iniciativa científica Milenio es un sistema de financiamiento para grupos de investigación, que incluye una pequeña parte de divulgación. El núcleo milenio de discos protoplanetarios existe desde 2011.

–Yo me vine porque Simón [el director del núcleo], me invitó a unirme en el año 2011, y apenas llegué, Simón me planteó: “Oye, en el núcleo milenio quieren que hagamos divulgación. Y a mí me interesa mucho, pero creo que tú podrías hacerlo mejor. ¿Por qué no te encargas de esa parte?”; así que me empecé a meter más en el tema de la divulgación. Yo feliz, pero eso sí, es duro, porque es algo aparte. No puedo dejar de investigar por hacer divulgación científica. Tienen que ir las dos de la mano.

La experiencia ha sido, pese a todo, muy buena. Lo que le interesa a Sebastián Pérez es explorar distintos puentes y convergencias con otros sectores sociales. Dialogar con el arte ha sido, para él, muy interesante. A veces frustrante. A veces muy enriquecedor.

–Déjame mostrarte el libro que escribí de divulgación. Es una novela para niños, de nueve años en adelante. En diciembre se agotó, pero va a salir la segunda edición super pronto.

Sebastián Pérez nos muestra un libro, “Bitácora planetaria. Cazadores de eclipses”, donde literatura, astronomía e ilustración convergen a manos de Sebastián Pérez, Valentina Pérez, Daniel Albornoz y Amanda Sepúlveda.

–Cada capítulo de la historia de aventuras toca ciertos temas científicos. No sólo astronomía. También geología, paleontología, pero principalmente astronomía. Cosmovisión, también. Y de las conversaciones con la ilustradora, mientras yo le contaba los capítulos, ella creaba estas ilustraciones que eran… yo las encuentro maravillosas porque no es que sean una representación, sino que suman contenido. Son ilustraciones realmente maravillosas. Toda la novela es superverosímil, pero aun así permite un poco de exploración onírica y fantasía. Pero sí es verosímil. Y las ilustraciones son realmente maravillosas.

Lo que intentan los autores con esta novela es motivar y suplir la falencia que existe en la educación primaria y secundaria.

–Lo que te pasan en el colegio de astronomía son las estaciones del año, la rotación de la tierra, la traslación de la tierra, cosas que son conocimientos generales de astronomía antigua. No es para nada lo que es la astronomía hoy día. Y nosotros hoy estudiamos otro tipo de cosas. Mira, te voy a mostrar: la historia parte en ALMA, con las antenas, en el norte. Y en cómo el desierto de Atacama no está solo vinculado a la observación astronómica, sino también a la paleontología del sistema solar: muchos de los meteoritos que se estudian se encuentran ahí, en esta cama roja de roca.

Durante su segundo año en Inglaterra, Sebastián Pérez no quería seguir con su doctorado.

–Estaba estudiando la física de acreción de agujeros negros, que nacieron a partir de una estrella grandota. No tiene ninguna aplicación… Yo sentía que no tenía ningún aporte social, nada. Veía que en Chile estaba todo el movimiento estudiantil luchando por una educación gratuita y de calidad, y yo preocupado de los hoyos negros, en Inglaterra, donde nadie me necesitaba. Tuve una crisis absoluta. Y bueno, fui donde mi profesora, mi supervisora de doctorado, y le conté esto. Y ella me dijo: “Ya, tienes un punto. Pero de lo que tú no te has dado cuenta es que la astronomía es muy cercana a la gente. Que lo que nosotros estudiamos, el cielo, es el mismo para todos. Que es muy transversal, que es muy horizontal. Y sacando tu doctorado, terminando tu investigación en astronomía, en astrofísica, tú vas a estar en una situación privilegiada para poder aportar de una manera diferente y más potente.”

Él no quedó contento con esto y armó junto a ella un proyecto científico. No de divulgación científica, no de educación, sino de ciencia, pero con un impacto social muy grande. Lo llamaron Global Jet Watch Project.

–Estos agujeros negros varían en escalas de tiempo muy cortitas: horas, días. Entonces, para poder monitorearlos, para saber qué es lo que está sucediendo y cuáles son los procesos físicos importantes, debemos tener observaciones astronómicas todo el tiempo. No podemos observar un par de días en un telescopio acá en Chile, o en Estados Unidos, y con esos datos entender qué es lo que está sucediendo. Necesitamos un monitoreo más constante. Necesitábamos telescopios que estuviesen distribuidos a lo largo del globo. Porque puedes observar una noche completa, pero luego aparece el sol, y tienes que cerrar tu observatorio y te perdiste doce horas de información. Y al otro día, miras y todo cambió, y no sabes cómo seguirle nada. Así de complejos son estos objetos. Entonces lo que hicimos fue empezar a pedir plata.

Su supervisora, la astrofísica Katherine Blundell, logró juntar mucho dinero de particulares y fundaciones en Oxford, y organizaron este proyecto que consistió en instalar cuatro telescopios a lo largo del globo en distintos países: Australia, India, Sudáfrica y Chile. De este modo lograron tener una red de observación más constante puesto que al menos uno de los cuatro telescopios se encuentra siempre en horario nocturno. Los telescopios se instalaron principalmente en colegios donde hay niñas, para tratar de promover la inclusión de la mujer en la ciencia a través de un proyecto real de colaboración.

–Nosotros no les estamos regalando, a estas estudiantes de colegio, un telescopio para que jueguen, sino que estamos pidiéndoles ayuda. Necesitamos que ellas realicen las observaciones astronómicas, que participen en el proceso. Nosotros, como universidad, les entregamos el telescopio, el material, el apoyo técnico, pero ellas tienen que hacer las observaciones. Entonces se vuelve una colaboración, no es un proyecto asistencialista que viene a entregarle un telescopio a un pueblo pequeño en medio de la nada. El telescopio en la India está en un pueblo muy remoto, rural, en un colegio de seiscientos alumnos, super pobre, pero los cabros son muy inteligentes.

Global Jet Watch Project no es un proyecto meramente social, sino una colaboración científica. Para Sebastián Pérez, asegurar una continuidad no pasa por entregar a los niños una experiencia y luego irse. En cambio, decirles “trabajemos juntos” tiene un efecto mucho mayor.

Aunque Sebastián Pérez se desvinculó del proyecto después de participar en él durante casi cinco años, Global Jet Watch Project sigue en marcha.

–Esto es una estrella joven que está haciendo cosas muy extrañas. Esto son discos protoplanetarios. Y aquí buscamos estrellas gigantes alrededor de las cuales se están formando lunas. Este es el proyecto más importante que tengo, que trata de detectar un planeta en formación. Porque se han detectado miles de planetas ya formados, de exoplanetas, pero no en el momento en el cual se formaron. Y ese es el momento en el que está la física que nosotros queremos analizar. Este proyecto es para eso.

Sebastián Pérez navega en su cuenta del sitio web de ALMA, el radiotelescopio internacional ubicado en el desierto de Atacama. Nos muestra los distintos proyectos para los cuáles él es Investigador Principal (IP). ALMA es su observatorio favorito.

Alrededor de las estrellas nuevas se forman los discos protoplanetarios, donde los científicos creen que se están formando los planetas. Pero esos planetas no se han descubierto, nunca se han detectado directamente. Ahí es donde entra Sebastián Pérez con sus modelos. Con simulaciones hidrodinámicas, Sebastián Pérez empezó a dar formas a los surcos de los discos protoplanetarios, a causa de planetas que van creciendo. Son simulaciones de cómo ALMA debería ver ese mismo escenario. Y lo que ve es un patrón de mariposa multicolor.

–Lo interesante de esta propuesta es que nace de la teoría. Hay en Chile astrónomos que hacen modelamiento y teoría, pero son los menos. La mayoría son observadores. Yo trato de jugar los dos roles. Siempre como tratando de meterme entremedio de dos cosas.

–¿Eres la bisagra?

–¡La bisagra! ¡Qué buena! Es muy importante ser bisagra, sí. Estudio la formación de planetas haciendo simulaciones que inspiren observaciones.

Hay registros. Desde sus nueve años hay registros en su cuaderno de observaciones astronómicas: Sebastián Pérez, el niño, escribió que quería ser astrónomo. A esa edad empezó a hacer observaciones astronómicas. Primero solo, a vista desnuda. Y luego con binoculares. Nunca tuvo telescopio. Dice que nunca fue de tener telescopio.

Sebastián Pérez, el niño, conocía el cielo nocturno del hemisferio Sur al derecho y al revés. Luego se empezó a interesar por la física, la geología, la química, … y la astronomía, que lo engloba todo.

Rafael Yuste, neurocientífico español, ideólogo y líder del proyecto BRAIN, explicaba en una entrevista que el primer paso para empezar a comprender cómo funciona el cerebro humano, es desarrollar la tecnología capaz de “leerlo”. Recurría a una analogía: si lo que ocurre en el cerebro es una película en alta definición, actualmente solo somos capaces de captar uno o dos píxeles, por lo que estamos lejos de enterarnos de qué va la película.

–¿Cuán similar es la situación en la astronomía? ¿Sabéis de qué va la película?

–¡Uf, qué buena pregunta! No, no sabemos de qué trata la película. O sea, tenemos nociones. No sé si se ven más de dos píxeles, la verdad. Porque las observaciones que hacemos desde la Tierra, las hacemos a través de ventanitas del espectro electromagnético, verdaderas rendijas por donde la luz logra pasar sin ser absorbida por moléculas de la atmósfera. Esa luz es información, es nuestra manera tradicional de escuchar al Universo. Como mucho se pierde, hay mucho de la película que no vemos.  Y al mismo tiempo sucede que la película que estamos tratando de revelar sucedió muy lejos y hace mucho tiempo. El laboratorio de investigación del astrónomo puede ser muy lejano: está detrás de galaxias, de nubes moleculares, de nebulosas, de un montón de cosas que cuesta mucho estudiar. Y las escalas de tiempo de evolución de los sistemas planetarios… Estamos hablando de cientos de miles a millones de años. Entonces, me parece que vemos mucho menos que dos píxeles de la película. Tienes toda la película, y nosotros vemos un pedacito de la película a un par de píxeles. Y no vemos el resto de la película, porque el resto de la película sucede muy lento. Con un filtro encima, más encima. ¡Con gente tapándote en el cine! Y muy difícilmente veremos el final.

Pero con esos dos píxeles de una secuencia mínima de la película del universo, los científicos han hecho maravillas. Especialmente con ALMA, que abre la ventana de la luz que vibra y tiene su longitud de onda alrededor del milímetro. Una ventana que se venía explorando desde hace unos años con telescopios mucho más pequeños, con los cuales se veía todo borroso, pero mostraban que había algo interesante ahí. Ahora con ALMA, que es un arreglo de antenas que lo convierten en un telescopio equivalente a uno de dieciséis kilómetros de diámetro, se pueden ver muchos más detalles de procesos que los científicos se estaban perdiendo.

AATS: Arte, Astronomía, Tecnología y Sociedad. AATS nació como la propuesta de proyección al medio externo del núcleo milenio.

–Fue algo que se le ocurrió a Olaf Peña Pastene, que es un artista medial que en ese momento estaba en el Museo de Arte Contemporáneo, y que se acercó a nosotros. Vino para acá y habló con todos nosotros. La convergencia conmigo se dio más fácil. Yo trabajé en ese proyecto con él, en el primer AATS. Luego, en el segundo AATS, pasé a ser yo el director, y él pasó a ser colaborador: nos dimos vuelta los roles. Hicimos cosas distintas, cosas nuevas. Y así, AATS sigue con vida.

El primer año hicieron una instalación inmersiva sobre el proceso de formación planetaria, donde, a través de sonidos y traducción de sonidos de simulaciones hidrodinámicas, el espectador participaba en el proceso de formación de planetas.

El segundo AATS funcionó como una incubadora de proyectos. Sucedió en el día del arte y la astronomía, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santiago de Chile. Llegaron cincuenta artistas y nacieron cuatro proyectos de convergencia entre arte y astronomía, que fueron presentados más tarde ese año en el MAC. En cada proyecto un grupo de artistas y un astrónomo del núcleo creaban juntos, durante un mes, una obra artística.

Este año, AATS sigue vigente en forma de concierto audiovisual, con datos astronómicos y audiovisuales en vivo.

El pasado 17 de marzo, Chile celebró el Día de la Astronomía. Sebastián Pérez lo celebró tocando una pieza compuesta para charango, basada en las leyes de conservación de la naturaleza, sus simetrías y cómo se manifiestan. Fue en el concierto Cielos de Chile.

–Conservación de momentum, conservación de momentum angular, conservación de energía… Cada una de esas leyes tiene asociada una simetría en la naturaleza. Y a partir de eso, que es fundacional de la ciencia hoy en día, creamos esta pieza musical, que no es representacional, sino que trata de entregarle al músico y a la persona que lo escucha una intuición sobre estos procesos y estas leyes de la naturaleza.

No se trata de una transducción de sonidos: tomar una señal y transformarla en un sonido de manera arbitraria. Eso sería separar el proceso creativo del fenómeno astronómico. Se trata de entender y adquirir una intuición sobre los procesos astronómicos.

–Hay cosas que me hacen sentir que estoy cayendo. Hay cosas que te hacen sentir cosas. Utilizar esos elementos musicales para entregar una experiencia en la cual esta intuición se desarrolla. No es una cosa directa, es una cosa que cuesta bastante tiempo adquirir, pero para allá vamos, en esa dirección estamos explorando.

Para lograrlo, Sebastián Pérez y la compositora Anya Yermakova trabajaron juntos en un proceso que duró casi un año.

–¿Sabes lo que pasa? Que para hacer realmente convergencia entre arte y ciencia, no basta con ir y conversar con un artista un rato. Cada uno tiene que confundir su rol, y ensuciarse las manos con lo desconocido del otro.

–¿Como tú ponerte en la posición del artista, y el artista ponerse en la posición del científico?

–Quizás más que eso. Porque pasarse de un lado a otro, no te hace encontrarte en el medio. Yo puedo ir e intentar dármelas de artista y tratar de hacer una composición musical o una instalación audiovisual, pero eso sería auténticamente una obra de arte audiovisual y/o una composición musical, no algo nuevo, distinto, que habite realmente en el medio de las dos. Para eso se requiere mucho, mucho diálogo, mucho compartir, mucho… exponerse, y mucho dejar la zona de confort y ponerse en la zona de vulnerabilidad de uno. Y eso ha sido un proceso largo y bien difícil.

Sabían que querían hacer una obra musical que no fuera representacional. Sabían que querían hacer una obra más profunda. Sabían que querían explorar, expandir esa conexión entre el arte y la ciencia. Pero no sabían por dónde empezar.

Así que empezaron a conversar. Y el punto al que llegaron, y del que partirían después, es que tanto el artista como el científico, requiere mucho de su intuición durante el proceso creativo.

–Para avanzar en la ciencia tienes que agarrar una fórmula, romperla, sacar este término de acá, dividir por tal cosa, meterle este término nuevo. Y para hacer eso tienes que adquirir una intuición. Yo no puedo agarrar la ecuación de conservación de la energía, y jugar con ella sin haber adquirido una intuición sobre cómo hacerlo. Y eso es lo mismo que hace el artista. Cuando el artista agarra un montón de técnicas, de conocimientos, y quiere hacer una obra nueva, tiene que romperla de alguna manera, tiene que jugar con eso. Y ahí está el uso de esa intuición en el proceso creativo, que yo creo que es donde las dos áreas se unen. Donde las dos áreas habitan un espacio común. Y desde ahí, tratar de crear.

–¿Y ahora vais a seguir trabajando?

–Estamos en proceso.

23 de marzo, Observatorio Nacional de Cerro Calán, Santiago de Chile.  En uno de esos días indeterminados de principio de estación, Sebastián Pérez, un astrónomo que toca charango, me invita a subir.

Sebastián Pérez, en el concierto Cielos, interpretado por la Orquesta Juvenil de Pudahuel (Chile).

 

 

 

 

 

 

 

«Los planetas terrestres se forman a partir de granos de polvo estelar»

Javier R. Goicoechea, científico titular del CSIC en el Grupo de Astrofísica Molecular.

Estudia cómo evolucionan las nubes de gas y polvo interestelar, con la esperanza de desentrañar cómo son los primeros momentos de existencia de la materia sólida en el Universo.

Javier R. Goicoechea

Goicoechea muestra los resultados de sus investigaciones en Orión, llevados a cabo con ALMA. Foto: Jorge A. Vázquez.

El Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM) parece que está, literalmente, en una zona de guerra. Se escuchan, no muy lejos, armas de fuego, algunas de repetición, disparando en el polémico campo de tiro aledaño. Es polémico porque, de hecho, a veces se escapan disparos que acaban agujereando las ventanas de alguno de los centros de investigación que allí se encuentran.

La sede del Instituto es un edificio acristalado, moderno y de aspecto frío, con muchos despachos y laboratorios, comunicados por largos pasillos. Cuando hay alguna puerta abierta se ven complicados aparatos y a científicos trabajando, solitarios. No se parece en nada a un centro de investigación biológica, en los que hay microscopios, probetas y estanterías con atractivos frascos de sustancias diversas. Los físicos trabajan delante de ordenadores en los que analizan los datos de sus investigaciones.

La sobriedad del edificio se suple por la visión de los astrofísicos, que trabajan aquí desde hace pocos años. En las paredes de los despachos cuelgan fotografías e ilustraciones que reflejan paisajes astronómicos inmensos, de miles y millones de años luz. Los astrofísicos, analizando los datos que reciben de lejanos telescopios (ellos lo llaman «reducir datos»), se adentran en el espacio tiempo, trabajando para averiguar cómo se forman las semillas de los planetas como el nuestro. Por eso, en el grupo Nanocosmos, estudian el polvo de estrellas.

Goicoechea nos recibe en su despacho, con un apretón de manos, hablando de ciencia, señalando las zonas más interesantes de la Nebulosa de Orión, en una colorida y gran fotografía que ocupa la pared. «Cuando uno se dedica al cielo profesionalmente, llegas a casa después de diez horas de trabajo y se pierde un poco el romanticismo de la noche de verano.” Esas son las palabras con las que da comienzo la entrevista.

«Los astrofísicos dicen de nosotros que hacemos química, pero la química que hacemos es más cercana a la física cuántica.»

En Nanocosmos estudian la química de las nubes interestelares. ¿Se diría que son ustedes astrofísicos o químicos?

Somos astroquímicos o astrofísicos moleculares. Nanocosmos es un equipo multidisciplinar que estudia el gas molecular y el polvo estelar en el laboratorio y en el espacio. Los astrofísicos dicen de nosotros que hacemos química, pero la química que hacemos es más cercana a la física cuántica. Es una química muy física porque necesitas conocer los procesos cuánticos fundamentales, cómo colisionan las moléculas, cómo reaccionan.

¿Cómo es la química en estas nubes tan livianas?

Echando cálculos, estas nubes son tan grandes y tan poco densas que las moléculas que las forman tardan unos quince días en encontrarse unas con otras. Estamos acostumbrados casi a contar moléculas una a una. Las escalas temporales no tienen nada que ver con la química a la que estamos acostumbrados en el laboratorio. El otro aspecto es la temperatura criogénica, porque estas nubes están a entre 10 y 100 kelvin [entre -263º C y -163º C], nada que ver con las temperaturas de la superficie de las estrellas, que son de miles de grados. Hay materia en forma de gas molecular y de granitos de polvo.

¿Cuál es la proporción entre el gas y el polvo?

En estas nubes hay aproximadamente unas cien veces más masa en forma de gas que en forma de polvo, aunque el polvo no deja de ser una componente fundamental. Los granos miden unas décimas de micras, son refractarios, con núcleos de silicatos, de hierro o de otros elementos. Los granos, aunque sean pequeñísimos, están formados por trillones de moléculas. Estos granos tan pequeños empiezan a chocar, a agregarse en los discos protoplanetarios, creciendo hasta que se convierten en asteroides y en cometas. Piensa que en este momento nos encontramos sentados sobre un planeta terrestre. Los planetas terrestres se forman a partir de granos de polvo estelar, que es lo que estamos estudiando.

¿Se podría decir que es una química que va a cámara lenta? ¿Cómo pueden hablar de observar una evolución si tardan millones de años en producirse los cambios?

A los astroquímicos nos gusta mucho esta vertiente, porque en el universo podemos esperar mucho más tiempo, ya que la vida media de una nube molecular es de millones de años. Te parece lento pero es así, y las densidades son bajas porque las nubes son muy grandes. Existen otras galaxias con otras condiciones diferentes, incluso más extremas. Lo que tienes que hacer es intentar abarcar el mayor rango de escenarios posibles. Así podemos observar un panorama de evoluciones, y vemos muchísimas galaxias en las que hay regiones que son muy jóvenes, otras regiones donde se están formando estrellas y regiones donde las estrellas ya han explotado, así que puedes crear una línea evolutiva. Todo lo que estudiamos en las nubes está íntimamente ligado con el ciclo de vida de las estrellas.

¿Cómo es la materia interestelar en estas condiciones tan frías?

Se dan las condiciones físicas y químicas para que la materia esté en forma de moléculas y no en forma atómica. En el universo frío tenemos los dos extremos. La formación de estrellas en nubes moleculares, protoestrellas y, en el otro extremo, cuando mueren después de haber vivido en la secuencia principal, que se empiezan a enfriar y se vuelven a ver en el infrarrojo lejano. Es interesante porque vemos el principio y el final de las vidas de las estrellas. Más frías en el infrarrojo, en longitudes de onda largas [menor energía], más calientes en el visible y el ultravioleta. Los humanos sólo somos sensibles a los cuerpos calientes. A longitudes de onda más largas veríamos el universo frío.

la nebulosa de orion observada en infrarrojo

Esta es la imagen infrarroja de la Nebulosa de Orión que contempló a los contertulios durante toda la entrevista, colgada en la pared del despacho de Goicoechea. Fuente de la imagen: Observatorio Europeo Austral. ESO/J. Emerson/VISTA. Acknowledgment: Cambridge Astronomical Survey Unit.

¿Considera que su ámbito de estudio es una ciencia del vacío?

Yo no utilizaría la palabra vacío, porque el vacío no existe como tal. A diferencia de las estrellas y los planetas, las nubes moleculares tienen densidades mucho más bajas que las que se pueden conseguir en las cámaras de ultra alto vacío, en el laboratorio terrestre. Estas cámaras llegan a densidades de 100.000 moléculas por centímetro cúbico, que para nosotros sería una nube densa, donde se van a formar estrellas. Estas nubes densas se forman, pensamos, por colisiones de nubes difusas, que solo tienen 100 moléculas por centímetro cúbico.

«Con ALMA, por primera vez, vamos a poder resolver estas zonas de la fotosfera de las estrellas donde creemos que se forma el polvo.»

¿Se conoce el entorno concreto en el que se forma un grano de polvo interestelar?

Sabemos que hay dos entornos para formarse, bien en las explosiones de supernova, de estrellas masivas, bien cerca de la fotosfera de estrellas de baja masa, muy evolucionadas. Pero hay muy pocas estrellas masivas. Lo que más abunda son las estrellas de baja masa, como nuestro Sol. Cuando evolucione a gigante roja, en su envoltorio de gas, se producirán unas pulsaciones, donde parece que se darán las condiciones físicas para que se formen los granos de polvo. Ahí pensamos que se forma gran parte del polvo que hay en la Galaxia.

Entonces parece que hablamos de estrellas de tipo Mira, variables pulsantes.

Todo esto lo estamos compaginando con la parte astronómica, gracias a ALMA y a su resolución angular salvaje, estudiamos por ejemplo las estrellas tipo Mira que tú has comentado. Se caracterizan porque son pulsantes, se han enrojecido y a lo largo de su vida, cuando son maduras, expulsan gran parte de su masa en forma de una envoltura circunestelar, muchísimo más grande que la estrella. El Sol morirá de esta forma, convirtiéndose en gigante roja, expulsando gran parte de su materia, con la que nos barrerá a todos.

¿Cuál es el papel de la máquina Stardust en todas estas investigaciones?

Stardust es una máquina diseñada y construida con financiación europea, dentro de lo que llamamos Nanocosmos. Con ella pretendemos simular estas capas exteriores de las estrellas evolucionadas, que son las que creemos que dominan la Galaxia, para tratar de averiguar cómo se forma el polvo y qué tipo de polvo se forma, exactamente. Queremos averiguar cómo se forman, a partir de moléculas, los granos de polvo. En el ICMM hay físicos y químicos que hacen experimentos de superficies, de nanopartículas, de ultra alto vacío. Nos hablamos muchos con estos físico-químicos porque la nuestra es una ciencia tremendamente multidisciplinar. Este es el motivo por el que hay astrofísicos aquí.

Parece el sueño de un astrofísico, Stardust es casi como meter parte de una estrella dentro de una probeta. ¿Qué potencial tendrá esta información al relacionarla con la que se obtenga con ALMA?

Con ALMA, por primera vez, vamos a poder resolver estas zonas de la fotosfera de las estrellas donde creemos que se forma el polvo de nuestra galaxia. Para ello tenemos al Grupo de Materia Circunestelar, en el que trabaja el profesor José Cernicharo, que usan las altísima sensibilidad y resolución angular de ALMA para intentar observar el borde de una estrella altísimamente evolucionada. Con ALMA observamos la emisión del gas molecular, no el polvo. Creemos que, juntando la información de las moléculas con estos elementos refractarios en fase gas, con las moléculas y los experimentos en laboratorio con la máquina Stardust, podremos entender este paso de la materia de gas a sólido.

Ya se tomaron imágenes de discos protoplanetarios, en Orión, con el telescopio espacial Hubble. ¿Qué es lo nuevo que aporta ALMA?

Hacemos espectroscopía de altísima resolución y podemos saber la composición y ver dónde están las moléculas, además de su cinemática. La línea espectral tiene una morfología que permite saber si el disco protoplanetario se está fotoevaporando, o si está sufriendo otros procesos. La nebulosa de Orión es icónica y a pesar de ello no puedes pensar que te vaya a ayudar a explicar todo. Orión es interesante porque es la región de formación de estrellas masivas más cercana que tenemos. Mientras que una estrella poco masiva como el Sol va más despacio, las estrellas masivas viven tan rápido que, cuando empiezan a iluminar su entorno en ultravioleta, continúan embebidas en la nube molecular que las vio nacer.

De esto trata, precisamanente, su último trabajo publicado en Nature.

El objetivo del estudio es averiguar cómo influye esta retroalimentación de las estrellas masivas hacia su entorno (la nube de gas molecular), para saber si su efecto es negativo, destruyendo la nube por ionización; o si es un efecto positivo, que con la radiación ultravioleta induce una serie de procesos físicos complejos, calentando el gas, aumentando su presión, comprimiéndolo y formando grumos. Este último caso es el de los escenarios de formación estelar inducida. Según una de las teorías de la formación estelar, la segunda generación de estrellas se puede formar porque una primera estrella masiva induce la formación de grumos, favoreciendo que nazca una segunda generación de estrellas poco masivas.

«Pico Veleta es de los únicos sitios donde uno se puede seguir sintiendo astrónomo»

La antena de 30 metros del IRAM en Pico Veleta, Granada,  ha tenido siempre una gran importancia en radioastronomía milimétrica. ¿Qué expectativas de futuro tiene ahora, con ALMA funcionando ya a pleno rendimiento?

Acceder a tiempo de observación con ALMA es tremendamente complicado y competitivo. ALMA está abriendo una ventana al universo frío y todos los astrofísicos en un montón de campos diferentes quieren trabajar con ALMA, por esta faceta de que la astrofísica hoy en día es multi longitud de onda. Pero solo se aceptan unas pocas propuestas. Una de las formas de ser más competitivo en la radioastronomía de ALMA, que es milimétrica y submilimétrica, y de conocer bien los procesos y escribir buenas propuestas, es acceder antes de ALMA a otros radiotelescopios milimétricos. Y el mejor radiotelescopio en ondas milimétricas es el de Pico Veleta. De hecho es una herramienta puntera en muchos campos de astrofísica molecular. Es de las pocas donde un estudiante de tesis puede puede dirigir la antena y ver a dónde está apuntando. En los nuevos telescopios espaciales, y en ALMA, es tan complicado que jamás vas a observar in situ, porque ahora te bajas un archivo y trabajas con los datos desde tu despacho.

Hay incluso una componente sentimental con la antena de Pico Veleta

Pico Veleta es de los únicos sitios donde uno se puede seguir sintiendo astrónomo,  formándose en tiempo real. Para un astrofísico es extraordinariamente placentero y muy importante. Es una forma muy buena de seguir formando a gente muy buena en milimétrica, que luego pueda competir mucho más en ALMA. Un estudiante que hace una tesis, hoy en día, no tiene por qué observar con un telescopio, por la complejidad que conlleva y los presupuestos que se manejan. Incluso en SOFIA, mucho más barato que un telescopio espacial, un vuelo de 8 horas de observación cuesta entre 150.000 y 200.000 dólares. Es tan caro que no te dejan hacer nada, aunque vayas en el vuelo. Tienes un grupo de astrónomos que está observando para ti. No pueden permitirse el lujo de que se cometa un error.

Los planes estatales de investigación científica le piden, a la ciencia, la generación de conocimiento cuyos resultados supongan avances cualitativos y significativos en el ámbito científico y tecnológico. ¿Cree que la ciencia debe servir siempre a un fin material e inmediato?

No. La ciencia y la investigación son parte del ser humano. La ciencia tiene una parte más aplicada, de conseguir cosas que le sirvan al ciudadano ahora mismo, control del tráfico, medio ambiente, qué se yo. Pero todo desarrollo intelectual necesita la investigación básica, donde uno se centra, como en nuestro caso, en problemas físico-químicos fundamentales, y eso a largo plazo siempre va a dar cosas inesperadas. Los astrónomos, sin pensar en la telefonía móvil, desarrollaron las observaciones con instrumentos electrónicos y las técnicas de CCD; y aunque la gente que invirtió en astrofísica no pensó en aplicaciones inmediatas más allá de la investigación, ahora millones de personas llevan una cámara en sus móviles. Y así en miles de campos. Limitar la ciencia a sus aplicaciones para hoy puede ser muy pobre.

Sería entonces el clásico papel de agente externo impulsor de la producción y del progreso social. ¿Puede haber ciencia solo por el placer de conocer?

Pero eso es solo para el científico. Ahora la ciencia y el conocimiento humano son tan complejos y detallados que el científico solo aporta pequeños granos de arena a una montaña colosal de conocimiento. Siempre la investigación fundamental va a ser la primera locomotora para que en años puedan surgir aplicaciones de uso mundial. ¿Por qué la gente iba a invertir en matemáticas fundamentales? Resulta que esas matemáticas ahora pueden servir para crear algoritmos de seguridad para un ordenador, etc.

Cuando Kepler estableció las leyes de movimiento de los planetas no esperaba lo que ha venido después.

Claro, Kepler no estaba pensando en satélites. Pensar que la ciencia tiene que dar dinero y patentes inmediatas es muy pobre. Los países desarrollados, no solo más ricos sino con mejor nivel de vida, son curiosamente los países que invierten más en ciencia. Por algo será también.

«Hay una diáspora española. Para gente joven que empieza ahora, es una carrera con muchos obstáculos y hay muy pocas plazas.» 

¿Influye este materialismo en vuestro grupo de trabajo?

En España cada vez hay menos inversión en ciencia en investigación fundamental. Sí que se ha notado que hay menos financiación para becas en España, hay menos tesis y contratos postdoctorales financiados. Sacarse una plaza fija es una quimera. La edad media del personal de CSIC ha aumentado, no hay reemplazos para los investigadores que se están jubilando ahora. La tasa de reposición es como de uno a diez. El sistema está encogiendo y no damos abasto. Un científico no está solo en el despacho, tiene que hacer trabajo administrativo, viajes. Y en 10 años se va a notar mucho más.

edificio del ICMM

La sede del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid. Foto: Jorge A. Vázquez.

Parece que la ciencia española logró un cierto reconocimiento internacional antes de la crisis. ¿Cómo le han afectado los recortes a nuestro prestigio?

Hay una diáspora española. Se ha pasado a lo contrario en demasiado poco tiempo, a que haya mucha gente que, a pesar de llevar una carrera científica, vea imposible regresar a España, por no poder sacar una plaza fija. Eso, aparte de ser frustrante a nivel personal, es una pérdida constante de recursos, porque son gente que está dando beneficios en otros países receptores, como Estados Unidos y Alemania. Pero seguimos teniendo un papel importante porque en España se trabaja mucho. Nuestro grupo es muy competitivo y obtiene financiación porque nos dejamos la piel en la investigación científica, lo que nos permite, con menos recursos, competir al mismo nivel que otros países más ricos. Antes de la crisis, todos los ámbitos del Estado funcionaban bien y había muchas más plazas en el CSIC, más contratos de tesis, de postdoc… Para la gente joven que empieza ahora, es una carrera con muchos obstáculos y hay muy pocas plazas.

¿Teme por su futuro profesional?

He tenido la suerte de haber sacado la plaza el año pasado. Pero durante cinco años, en España, he estado muy asustado, porque había largos periodos en los que no se convocaba ninguna plaza. Estuve trabajando en París cuatro años, y volví. La posibilidad de tener que regresar al extranjero era complicada a nivel familiar y es muy duro plantearse abandonar tu profesión a los cuarenta. Yo tengo compañeros que han decidido, o bien dejarlo, o bien volver a Estados Unidos. Me siento un afortunado porque yo, lo que quiero hacer, es ciencia. Pero por mucho que me saque una plaza, si el sistema no me financia ni me da recursos en forma de, por ejemplo, estudiantes, quizá algún día me tenga que plantear irme al extranjero.

¿Qué recuerdos guarda de sus estancias en el extranjero?

Buenísimos. Completamente recomendable a nivel profesional y personal. Es un requisito para todo científico, además de que como persona te enriquece. Aprendes a trabajar con otra gente, con otras formas y objetivos. Es una época crítica en la vida de un científico para establecer conexiones de trabajo. Como la instrumentación es tan complicada, la ciencia son grandes colaboraciones internacionales en las que uno tiene que, además de ser medianamente inteligente, saber hacer vida científica social. Tengo mucha suerte con la gente con la que trabajé allí, siguen siendo mis colaboradores más estrechos. La vertiente personal es también muy satisfactoria. Ha sido mi estancia más larga.

 

«No hay que contentarse con lo que te da la ciencia hoy.»

En relación con los retos que plantea el futuro, háblenos del proyecto SPICA, en el que anda metido.

Iba a ser el nuevo sustituto del telescopio espacial Herschel. En astrofísica siempre quieres ser más sensible, detectar otros objetos más tenues, llegar al universo profundo, el universo primitivo. Hay dos formas de incrementar la sensibilidad de un telescopio. Bien aumentando el tamaño del espejo primario, o en el infrarrojo, como estamos detectando la emisión térmica de objetos lejanos, refrigerando el telescopio, para que toda la instrumentación emita lo menos posible. Herschel es el telescopio espacial más grande jamás enviado al espacio. Su espejo tenía 3,5 metros. Pero no estaba refrigerado activamente, sino que su temperatura era la del punto del espacio en el que se encontraba, a 80 kelvin [-193º C]. SPICA es un proyecto como Herschel, pero refrigerado activamente a 5 kelvin [-268º C], todo el espejo, toda la óptica y los detectores. Ahora hay tecnología suficiente para refrigerar grandes masas.

Habla de SPICA en pasado. ¿Ha sido cancelado?

El proyecto SPICA está vivo. Hubo una selección que superamos hace unos años. Y ahora en junio la ESA tiene que elegir tres. De los cincuenta que había, al final solo va a quedar uno. En época de vacas flacas el desarrollo de un telescopio espacial tiene muchos pasos, compite con otros de otras longitudes de onda. Por lo tanto, para que una misión espacial vuele, se necesitan alrededor de veinte años de trabajo previo.

Por eso publica todos esos artículos en los que parece que se está vendiendo el instrumento.

Ahí trato de demostrar que tengo una contribución a la parte tecnológica. Cuando uno se mete en este desarrollo de telescopios espaciales, tiene que publicar artículos donde se muestre. Pero son «papers» que no te van a citar mucho: «White papers», «yellow books», etc. Hay una terminología de artículos donde uno publicita las características de un futuro telescopio. Pero te quita de publicar y no le puedes dedicar todo tu tiempo. Hay una especie de competición y “las cosas de espacio van despacio”, como nos gusta decir a los que trabajamos en esto. También me interesa, y trabajo en ello, la vertiente tecnológica. No soy ingeniero, pero suelo trabajar con ellos, ya que unos y otros tenemos que colaborar. Es una vertiente que me gusta, y no solo estar en el despacho reduciendo datos. También he contribuido al posible desarrollo de un interferómetro espacial, con cinco radiotelescopios volando comunicados por láser. No hay que contentarse con lo que te da la ciencia hoy.

Tengo entendido que ha volado con SOFIA. ¿Por qué es tan importante este observatorio?

SOFIA nos permite observar algunos trazadores que no podemos observar desde Tierra. Como la criogenia de Herschel se evaporó, el único telescopio que ahora tenemos para operar, en algunas longitudes de onda del infrarrojo lejano, es SOFIA. Tiene una cámara con el equivalente a siete píxels, pero con instrumentos radio, heterodinos. Es un desafío tecnológico, pero mucho más barato que un satélite. Es un Jumbo modificado, que lleva un telescopio de 2,5 metros, que intenta volar a unos 13 km por encima del nivel del mar, en la estratosfera, dos kilómetros por encima de donde vuelan los aviones comerciales. Ahí el vapor de agua atmosférico se reduce tanto que se puede empezar a observar en el infrarrojo lejano.

Debe de ser una experiencia volar en esas condiciones.

Entras a una base de la NASA, con todo lo que significa eso, te sientes como un pequeño astronauta, con tu identificación y escoltado en todo momento. Si a un astrónomo le dan una propuesta de observación con SOFIA, la NASA le invita a volar con ellos. Tienes que ir a un pequeño pueblo de California, Palmdale, a una base del ejército de los Estados Unidos. Antes de despegar tienes el mission breafing, donde te juntas con el director de la misión, los pilotos, meteorólogos, el de motores, estilo americano, todo el mundo hablando muy profesional, describiendo cada uno de los detalles de la misión. Hasta que te preguntan: “Astrónomos, ¿qué vamos a hacer hoy?” Te tienes que levantar delante de todos los militares americanos y decirles, solemnemente. “Pues vamos a observar una región de Orión que está iluminada por estrellas que emiten en ultravioleta.” – Risas. – Luego te invitan a despegar y aterrizar en la cabina, con los pilotos.

¿Han observado la misma zona, dentro de la Nebulosa de Orión, de la que hablábamos antes?

En esta investigación se trataba de llevar a cabo el proyecto de cartografiar toda la nube, en la emisión más intensa del carbono ionizado C+. Es una linea que sólo se puede observar desde la estratosfera, la más brillante en la que emite el medio interestelar. La observábamos antes con Herschel.

C+ es el ión de carbono al que sólo le falta un electrón.

Exactamente. Llega un fotón ultravioleta de las estrellas y se lo arranca. Tiene una línea en el infrarrojo lejano, a 158 micras, que es la emisión más intensa del medio interestelar, la más brillante. Estamos haciendo un mapa de toda la nebulosa de Orión, haciendo un cartografiado de toda la región, con la salvedad de que no es una imagen estática, sino que hacemos una película. Voy a mostrártela.

 


El espectro electromagnético y la radiación infrarroja

el espectro electromagnetico

El espectro electromagnético abarca desde las ondas de radio hasta los rayos gamma; pasando por las microondas, infrarrojos, luz visible, ultravioleta y rayos X, todo son ondas electromagnéticas, con distintos rangos de energía. Fuente: ALMA.

Es imposible comprender, no ya el Universo, sino el mundo, sin tener una idea, por básica que sea, sobre las ondas electromagnéticas. La luz lo es, pero también las microondas y el «wi-fi», las ondas de radio, los rayos ultravioleta y los rayos X. Los físicos hace ya mucho tiempo que estudian estas ondas, dentro lo que hoy conocemos como espectro electromagnético.

La astrofísica, hoy en día, es multi longitud de onda. Los problemas que tenemos son tan complicados, que para intentar entenderlos, no te puedes dedicar sólo a una longitud de onda del espectro electromagnético. – Explica Goicoechea. – A lo mejor hace veinte años sí que había una figura del radioastrónomo, o del astrónomo infrarrojo. Al menos desde mi visión, para tratar de atacar los problemas de forma conjunta, uno tiene que intentar observar a diferentes longitudes de onda.

De forma natural, un cuerpo, como una estrella, que se encuentre a miles de grados de temperatura, emitirá luz visible, que son las ondas electromagnéticas que solemos percibir las personas. – En el visible vemos el universo caliente. El Sol, una estrella a unos 5.500 grados, emite principalmente en el visible. – Continúa explicando -.  Pero en el Universo no hay solo estrellas y planetas. Hay cuerpos muchísimo más calientes y también muchísimo más fríos que las estrellas y los planetas. Estos cuerpos más fríos no emiten luz visible, sino infrarrojos. – Desde mi tesis siempre he tenido una formación en longitudes de onda raras, que los astrofísicos han tardado mucho en poder acceder a ellas, como el infrarrojo lejano, alrededor de las 100 micras, que no se puede observar desde tierra, porque el vapor de agua las absorbe.

Cantoblanco, Madrid, 4 de abril de 2017.

Un bosque de ideas en la nueva concepción de la educación medioambiental

Como en un libro discreto, hoja a hoja, tiempo tras el tiempo, oscuro y cerrado, o limpio y abierto, el bosque acoge al viento como un silbido lento. Pero el viento corre rápido, y del viento nace el fuego, del fuego nace el grito, y tras el grito; el silencio. El bosque arde a voces las noches del incendio.

Este suceso metafórico que se describe, de forma narrativa y con la edulcoración típica de la lírica, no es más que la triste realidad que cada año viven nuestros bosques. Según los datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medioambiente, en 2016 hubo un total de 8.810 siniestros forestales en España que arrasaron más de 65.000 hectáreas.

Marcos Morales Peláez. Imagen de los bosques de la Sierra de Cazorla.

“¿Cuando el bosque se quema algo tuyo se quema, no?”, nos recordó Carlos Caurín –profesor del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Facultad de Magisterio de la Universidad de Valencia– el pasado 21 de marzo,  Día Internacional de los Bosques. El especialista en Educación Medioambiental realizó un guiño al eslogan de hace unos años en la campaña de concienciación frente a los incendios forestales. Según el docente, es importante tener en cuenta este tipo de campañas en celebraciones como la del 21 de marzo,  ya que la  “Educación Ambiental es la esencia de la Educación”. Dentro de esta concepción, Caurín explicó: “Si educamos en el respeto por la biodiversidad, educamos contra el racismo; si educamos en el respeto por el medio ambiente con argumentos fundamentados y contrastados, estamos educando una sociedad más sostenible, crítica y solidaria”.

Marcos Morales Peláez. El profesor Antonio José Morales impartiendo clase en una salida de campo.

El mismo modelo de educación ambiental defendió Antonio José Morales –profesor del departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Facultad de Magisterio de la Universidad de Valencia–, según el cual “la Educación Ambiental ayuda a percibir los bosques como lo que son realmente: el exponente más claro de la evolución del  ecosistema a un estadío de situación clímax desde un punto de vista ecológico”.

Antonio José Morales es, además, coordinador de EcoRiba, un proyecto de dinamización local sostenible. El especialista confesó: “los proyectos locales que intentan poner en valor nuestro paisaje, como es el caso de EcoRiba,  y de forma específica los bosques locales a través de la coordinación del Proyecto de Apadrinamiento de los Bosques de la Ribera del  Túria en la localidad de Riba-roja, y  mediante otras iniciativas como puedan ser  dando visibilidad al arbolado monumental del municipio, contribuyen a arraigar las conductas de protección a realidades concretas”.

Por último, los dos profesores destacaron la importancia de la figura del mediador ambiental como protector de los bosques, ya que, esta figura “no sólo dirime asuntos ambientales, sino también sociales”,  apuntó Carlos Caurín. Según el experto “la mediación ambiental se basa en el desarrollo sostenible, el equilibrio con el medio”, una idea que aún hoy parece lejana, pero que poco a poco empieza a calar en nuestra sociedad con celebraciones como la del 21 de marzo.

Marcos Morales Peláez. Imagen de las actividades de divulgación del proyecto EcoRiba.

Marcos Morales Peláez. Alumno del Máster en Historia de la Ciencia y Comunicación Científica.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias es referencia internacional en la divulgación científica de excelencia

Imagen por http://www.cac.es/es/home.html

El arte con su encanto para desconectar la mente de lo monótono, la ciencia acortando la distancia entre lo conocido y lo desconocido; y en su afán por conectar al mundo con sus descubrimientos. La Ciudad de las Artes y las Ciencias a través de su plan estratégico, convenios, la adhesión al proyecto Hipatia, ciclos de conferencias y los consejos con expertos, se posiciona como ese referente tanto nacional como internacional en la divulgación científica de excelencia.

Plan estratégico de la Ciutat de les Arts i les Ciències

En el plan estratégico de la Ciutat de les Arts i les Ciències (CACSA) 2016-2019, publicado en el portal de transparencia en www.cac.es, se remarca el objetivo de la divulgación científica precisa y las diferentes iniciativas para llevarlo a cabo y mejorarlo. Una de las acciones principales, en este sentido, es el contacto permanente que se establece con las cinco universidades de la Comunitat Valenciana. Para garantizarlo se han firmado convenios marco de colaboración con todas ellas para el fomento de la docencia, la investigación y la cultura.

Convenios marco de colaboración con las universidades

Nuria Toledo del Departamento de Dirección de Contenido de (CACSA), afirma que la universidad necesita un eco como entidad investigadora y el museo estar a la vanguardia de las innovaciones en el campo de la ciencia, por lo tanto, los objetivos se complementan. Entre los objetivos del sistema universitario se encuentra impulsar la productividad científica, la transferencia de conocimientos, el desarrollo tecnológico y la innovación, en todas las ramas del saber, mediante la estancia de estudiantes universitarios en CACSA a través de un programa de cooperación interactiva.

En 1999 se firmó el primer convenio con la Universitat de València, Estudi General (UVEG), actualmente en renovación e implementación de algunas mejoras. En 2014 se inició la colaboración con la Universitat Politècnica de València (UPV), mientras que es en el pasado año cuando se firman los convenios marco con la Universitat Jaume I de Castelló (UJI), la Universidad de Alicante (UA) y finalmente la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH).

Entre las modalidades de colaboración se encuentran: la cooperación en programas de investigación y desarrollo, a realizar entre los institutos y/o centros de las universidades y CACSA; de igual forma el intercambio de personal por tiempo limitado, cuando la índole del trabajo así lo requiera.

“Quería realizar prácticas en una institución reconocida para saber cómo se gestionan los materiales divulgativos a gran escala”

Marcos Morales Peláez.

El estudiante del máster Historia de la Ciencia y Comunicación Científica de la UVEG, Marcos Morales Peláez quien actualmente realiza sus prácticas de Periodismo Científico en CACSA, describe la experiencia como enriquecedora: “La verdad es que en estas prácticas he podido aplicar toda la teoría aprendida durante las asignaturas del máster”.  Agrega que se han cumplido sus expectativas completamente. Morales explica que las prácticas han consistido en una parte teórica (formación mediante libros de museología), aprendizaje (asistencia a talleres y películas) y práctica (donde se aplica lo aprendido en las otras dos partes) y concluye diciendo: “Sin duda les recomendaría a otros estudiantes realizar sus prácticas allí, ya que resulta un espacio ideal para todo aquel/aquella que quiera formarse en materia divulgativa”.

El proyecto Hipatia

“Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar”

Hipatia de Alejandría.

El bien denominado proyecto, recibe su nombre en honor a quien se considera históricamente la primera mujer en hacer significativos aportes al desarrollo de las matemáticas; y la primera mujer científica en la historia. En principio fue una iniciativa para el desarrollo de las bibliotecas en los ámbitos educativos no universitario, el objetivo primordial consistió en el fomento de la lectura y la consulta bibliográfica en cualquier materia. El proyecto europeo Hipatia ha evolucionado conforme a la necesidad de los tiempos y está dirigido a promover las vocaciones científico-tecnológicas en las adolescentes; así como a visualizar la figura de la mujer en el mundo de la ciencia y sus instituciones, va a permitir divulgar ciencia desde la perspectiva del género.

Los ciclos de conferencias

Promover la pasión por la ciencia, aproximarse desde el rigor a temas de la máxima actualidad científica con la colaboración de algunos de sus principales protagonistas, y conocer de primera mano algunos de los proyectos de investigación más potentes que están llevándose a cabo hoy en día en la Comunitat Valenciana, son los objetivos de los ciclos de conferencias: “Un comunitat amb ciencia”, “Astronomía” y  “A ciencia cierta”. Por dichos ciclos han pasado algunos de los divulgadores científicos e investigadores más relevantes del panorama internacional: Juan Ignacio Cirac, Avelino Corma, Joan Bisquert, José Manuel Mulet, Lyn Margullis, Sydney Brenner, Ana Lluch, Pilar Mateo, Sylvia Earle y John Barrow.

Los consejos con expertos

El comité de expertos de CACSA, presidido por el profesor Santiago Grisolía y formado por un prestigioso equipo multidisciplinar relacionado con la ciencia y la tecnología; pretende también impulsar la ciencia, la tecnología e innovación, promover su integración y acercamiento a la sociedad y dar respuesta a las necesidades de los centros de divulgación científica.

Y por último, CACSA cuenta con un consejo de Niños de 10 a 12 años, basado en el proyecto pedagógico de Francesco Tonucci “La cittá dei bambini”, desde el que se proyecta la mirada del niño sobre la realidad del museo para cambiar desde esta perspectiva aquellas cosas que pueden mejorar como organización.

Imagen por http://www.cac.es/es/home.HTML

Todos estos elementos refuerzan su labor en divulgación científica, así como su búsqueda de la excelencia en este terreno.

No cabe duda de que el arte es ese pincel que colorea la ciencia en los museos; haciéndola más atractiva para quienes la ven como un asunto de aquellos que trabajan en los laboratorios o en las aulas. En la Ciudad de las Artes y las Ciencias encontraras respuestas a esos maravillosos fenómenos que ocurren día a día a nuestro alrededor, de una manera tan sencilla que te resultará artística.

 

Carolin E. Batista.

Ricardo Moreno Castillo: “El aprendizaje a veces es divertido y a veces no, pero la meta es el saber, no la diversión”.

Ricardo Moreno Castillo analiza los problemas que acosan al sistema educativo español y atribuye gran parte de la culpa del desastre actual a la influencia perniciosa de la pedagogía. Licenciado en Matemáticas y en Filosofía y, desde 1975, catedrático de instituto. Actualmente está jubilado pero ha ejercido en el instituto Gregorio Marañón de Madrid y en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense como profesor asociado. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas, es autor de varios libros como “Panfleto antipedagógico” (2006) o “La conjura de los ignorantes. De cómo los pedagogos han destruido la enseñanza” (2016).

 

Ricardo Moreno Castillo

En sus libros y textos habla de la educación española y de los problemas que ésta sufre, analizando las causas. ¿Cómo queda ese análisis si lo enfocamos aún más a la enseñanza de las ciencias?

La situación de la enseñanza de las ciencias es tan desastrosa como la de las humanidades. Hoy hay que enseñar en dos años las matemáticas que en el sistema anterior se enseñaban en cuatro a estudiantes que llegan a los dieciséis años con menos conocimientos y menos hábito de trabajo que los que traían antes los de catorce. En algunas carreras de ciencias e ingenierías ha habido que implantar un curso cero donde se explican cosas que antes sabían estudiantes de octavo de EGB.

Usted ha sido catedrático de matemáticas. ¿Considera que el nivel de matemáticas que tienen los alumnos españoles actuales es el mismo que el que tenían hace 10 años? ¿O 20 años? ¿O 30?

El nivel es considerablemente peor. Hace treinta años (y a alumnos de familias de origen marinero o labrador, sin ningún ambiente intelectual en sus casas) se les demostraba el teorema fundamental del cálculo, y resolvían integrales racionales cuyo denominador tenía grado tres o cuatro. Si se pusiera estos problemas hoy día a alumnos de ingeniería, se amotinarían. Y de geometría clásica elemental no tienen ni idea.

Si tuviera que elaborar un catálogo de 5 cualidades que debe tener un maestro o profesor para ser un BUEN maestro o profesor, ¿cuáles serían estas cualidades?

  1. Amar la materia que se imparte y seguir aprendiendo. Solo quien ama el saber puede contagiarlo, y solo quien sigue siendo un estudiante puede ponerse en el punto de vista del estudiante. Y a ser posible amar el saber en general. Un profesor culto y leído siempre puede relacionar su materia con las demás y dar una panorámica más global que el profesor que solo domina su disciplina.
  1. Tener buena memoria: recordar lo que molestaba de los malos profesores para no repetirlo y lo que gustaba de los buenos para imitarlos.
  1. En matemáticas (y en realidad en cualquier ciencia) no hay teoría, por compleja que parezca, que no parta de una idea simple. Hay que rascar hasta dar con la idea para que los alumnos la vean intuitivamente antes de ponerse a hacer cuentas: nunca empezar una clase de espaldas a los alumnos y hablando a la pizarra.
  1. La pizarra ha de ser clara y ordenada. El método correcto de trabajo sería: el profesor explica la demostración mientras la expone en la pizarra, pero los alumnos no copian, solo escuchan. Luego se plantean y se resuelven las dudas. Solo cuando todas las dudas han sido resueltas, los alumnos copian la demostración. De esta manera sus apuntes son limpios y los pueden usar para seguir eventuales explicaciones posteriores.
  1. La cortesía es fundamental: no solo exigirla, también darla. Nunca decir: “tira el chicle”, “sal a la pizarra”, sino: “tira el chicle, por favor”, “sal a la pizarra, por favor”. Y cuando el alumno ha tirado el chicle o ha hecho el problema, decir “muchas gracias”

pizarra clara y ordenada

¿Cree que en las facultades de Magisterio, donde se forma a los futuros maestros, se hace hincapié en algunas de las cualidades que usted atribuye al BUEN maestro?

Creo que no. Más bien se les marea con teorías absurdas que de nada valen a la hora de dar clase.

La formación matemática, o en general científica, que se imparte en las facultades de Magisterio, ¿es suficiente para atender las demandas de una sociedad cada vez más tecnológica?

La formación científica y humanística con la que se sale de las facultades de magisterio es lamentable. Que la sociedad sea más tecnológica no es razón para que no se aprenda la gramática y a escribir bien, a apreciar la buena literatura, la matemática de toda la vida, la historia y las ciencias de la naturaleza. Un maestro ha de ser un gran humanista, ha de saber más matemáticas que cualquier profesor de literatura y más literatura que cualquier profesor de matemáticas. Lo decía muy bien Unamuno (hace casi cien años, lo que demuestra que las tonterías pedagógicas son muy antiguas):

“Lo que necesita el maestro es menos pedagogía, mucha menos pedagogía, y más filosofía, muchas más humanidades. El maestro de primeras letras no puede ser, como no puede ser el padre, un especialista. Hacer de la pedagogía una especialidad es perderse en la técnica pura, en la técnica hueca y vana.”

¿La pedagogía ha cambiado para siempre, de manera irreversible, los conceptos de enseñar y aprender?

La pedagogía ha destrozado la enseñanza, y no sé si para siempre. Pero mucho me temo que revertir el proceso va a ser muy difícil.

¿Por qué muchos pedagogos, padres y sectores de la sociedad tienen tantos problemas con la memoria como método de aprendizaje?

Por qué tienen tantos prejuicios contra la memoria, lo ignoro, pero lo tienen. Supongo que es porque no saben lo que es el conocimiento: es una moneda de dos caras, inteligencia y memoria, y si falta una de ellas falta el conocimiento. Ya en la época de la Enciclopedia tuvieron que salir Voltaire y D’Alembert contra ese prejuicio: La Enciclopedia y los diccionarios sirven para personas ya instruidas, por tanto no sustituye al estudio ni a la memoria. Y Kant incidió en lo mismo: los contenidos del conocimiento sin las estructuras del pensamiento son ciegos, pero las estructuras del pensamiento sin los contenidos del conocimiento están vacías.

Los países en las primeras posiciones del informe PISA son ya países asiáticos (Singapur, Shanghai, Japón, Corea del Sur) donde es patente la importancia de la disciplina, la autoridad docente, el respeto y el esfuerzo. ¿Cómo se analiza esto desde la perspectiva de las pedagogías que abogan por el divertimento como clave del aprendizaje?

Simplemente, el aprendizaje a veces es divertido y a veces no, pero la meta del aprendizaje es el saber, no la diversión. Igual que el oficio del médico consiste en curar a sus enfermos, no divertirlos.

¿Cuál es su opinión sobre la corriente de pensamiento actual que aboga por no mandar deberes a los alumnos?

Las tareas en casa son indispensables. Por mucho que se pueda aprender en el aula, y en efecto en clase se aprende mucho, el estudio y el aprendizaje tienen una parte insoslayable de trabajo a solas y en silencio. Bien es cierto que esto se ha de matizar, porque algunas de las críticas que se han hecho a las tareas escolares son legítimas.

La primera, que llevan mucho tiempo, y el niño no tiene tiempo para jugar y estar con sus compañeros. Esto es verdad en cierta medida. Un profesor no puede poner tareas como si su asignatura fuera la única. La solución está entonces en calcular cuánto tiempo, según su edad, debe razonablemente dedicar un estudiante a sus tareas y dividir ese tiempo por el número de asignaturas. Después, cada profesor ha de poner los deberes que se puedan hacer en el tiempo estipulado. Pero hay otra cosa más grave: hay tareas que no valen para nada y roban muchísimo tiempo: los trabajos de recortar y pegar no tienen nada que ver ni con la investigación ni la creatividad, consumen un montón de tiempo y son completamente inútiles, porque recortando y pegando no se aprende nada.

La segunda, que con las tareas salen ganando los hijos de padres con estudios, que tienen más ayuda en casa. Pues eso se resuelve poniendo deberes que el chaval pueda hacer solo. Por ejemplo en matemáticas, los problemas que podríamos llamar de mantenimiento, como cuentas con fracciones o problemas del sistema métrico decimal. En cuanto al profesor le consta que ya sabe hacerlos, puede ponerle algunos problemas de cuando en cuando para que los olvide y siga ejerciendo la actividad mental. Otra cosa son los problemas menos rutinarios o de idea feliz, que se deben trabajar en clase, donde se pueden discutir los distintos caminos y métodos. Por supuesto que se puede decir cuál de esos problemas se va a hacer en la clase siguiente por si a alguno le apetece darle vueltas a la cabeza, pero no como tarea preceptiva. Lo mismo sucede con la lengua. Una redacción de no más de diez líneas, sobre la última película que se ha visto, o sobre la amistad, o sobre lo que sea, lo puede hacer el estudiante sin ayuda de nadie, y además es más útil y lleva menos tiempo que recortar y pegar. Lo mismo si se trata de memorizar algo. Pongamos que el profesor de historia les ha hablado de un tema. Se trata de que los alumnos escuchen, no de que tomen notas, sino de que aprendan a escuchar. Yo recuerdo muchos cuentos que me contaron de niño y escuchaba sin tomar apuntes. Ahora bien, como un tema de historia exige más rigor que un cuento, terminada la explicación el profesor puede poner en la pizarra un esquema con las ideas y datos más importantes de aquello que ha explicado para que los alumnos lo copien y lo memoricen en casa. Y para memorizar (sea el esquema de una clase de historia o un poema) no se precisa la ayuda de nadie. ¿Y quién debe decidir sobre la cuestión de los deberes?

Lo que es sencillamente delirante es la huelga de deberes planteada por algunas asociaciones de padres. Las cuestiones educativas han de ser discutidas entre adultos, y es un disparate usar a los propios hijos como ariete. Cuando sean mayores y trabajen, ya decidirán cuándo deben hacer huelga y cuándo no, pero no pueden ser manejados de niños, y mucho menos por los propios padres, algunos de los cuales se han portado en este caso con absoluta irresponsabilidad.

Santi Selvi

Un bosque de plumas en el Jardín Botánico de Valencia

Minientrada

Un bosque de plumas en el Jardín Botánico

El Jardín Botánico de Valencia es mucho más que un jardín que alberga plantas de todo el mundo, es un espacio natural que da cobijo a más de 70 especies de aves urbanas.

Desde la entrada al Jardín se impone un aroma que invita a pasar. Las ramas de sus gigantescos árboles y palmas, generan un ambiente de luces y sombras bajo el que habita un ecosistema lleno de armonía, color y vida. Sus caminos son como un pequeño laberinto organizado, en el que se pierde la noción del tiempo escuchando el canto de las aves que han hecho de este hábitat su hogar.

Palmas y árboles del Jardín Botánico de Valencia Fotografía: Luis José Delaye

El Jardín Botánico de Valencia fue fundado hace 450 años y comenzó siendo, como muchos otros, un huerto de hierbas medicinales. Durante varios siglos, ocupó diferentes locaciones en la ciudad y fue en 1802 cuando la Universidad lo trasladó definitivamente al Huerto de Tramoyeres,  su ubicación actual. La biodiversidad vegetal con la que cuenta actualmente, lo convierte en un ecosistema muy completo y también en una estructura ideal para las aves urbanas. Es un lugar en donde encuentran cobijo y alimento suficiente para pasar largas temporadas, anidar o simplemente tomar un descanso, colmarse de energía y continuar su ruta migratoria.

La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), lleva más de 60 años dedicándose al estudio y conservación de las aves silvestres en su hábitat. Son representantes de BirdLife en España y consideran que es importante sensibilizar a los ciudadanos con los elementos de la naturaleza que tienen más cerca. “Cualquier persona que vive en una ciudad tiene contacto con las aves urbanas prácticamente todos los días…”, comenta el biólogo Pablo Vera.

La presencia cada vez más abundante y diversa de especies de aves en el parque, motivó al equipo de SEO/BirdLife e investigadores y comunicadores del Jardín Botánico a trabajar en conjunto en una guía de aves. El resultado de este trabajo, es un libro de bolsillo, de tamaño y contenido manejable, que tiene como principal objetivo presentar al Jardín Botánico desde una perspectiva nueva, la de mostrar a los visitantes que hay otro jardín, uno que va más allá de una colección de plantas, Un bosque de plumas.

Los textos de la guía son del biólogo Pablo Vera, está editada en castellano y valenciano y ofrece la descripción e imágen de 79 aves urbanas. Contiene información como: medida, preferencias de alimentación, y los meses del año en los que se pueden observar las aves en el Jardín y sus alrededores. Las ilustraciones son obra del biólogo Juan Varela, uno de los más reconocidos pintores de naturaleza en España.

Mirlo común. Jardín Botánico de Valencia. Fotografía: Luis José Delaye.

“Hay especies de aves que están con los humanos desde que nos establecimos como sedentarios”, señala Vera. Las golondrinas, los vencejos y los gorriones comunes son algunas especies de aves urbanas con las que cohabitan los ciudadanos desde hace siglos. Son muy adaptables y prefieren hacer sus nidos en zonas antropizadas y en comunidades pequeñas localizadas cerca de espacios naturales. Sin embargo, están viviendo una transformación en el medio urbano porque cada vez encuentran menos lugares para nidificar. Esto se debe a que la arquitectura moderna tiende a diseñar edificios lisos, sin bordes en las ventanas, entrepaños exteriores o tejas, que son los lugares donde las aves, habitualmente, prefieren hacer sus nidos.

 Un bosque de Plumas, también recoge información de especies consideradas de reciente aparición en España. Tal es el caso de la tórtola turca, una de las aves que ha ampliado su territorio en el menor tiempo del que se tiene registro. Se observaron los primeros ejemplares en los setentas y actualmente es una de las aves más comunes. El éxito de su reproducción y colonización tiene que ver, entre otras cosas, con algunos de sus hábitos. Por ejemplo, este tipo de ave es capaz de hacer su nido en casi cualquier lugar, ya que a pesar de ser un pájaro grande sus nidos son pequeños. Por otra parte, su dieta es rica en frutos y semillas y no requiere tanto de los insectos, lo que les facilita la vida en la ciudad.

Una característica que las aves modifican para la supervivencia y adaptación en entornos urbanos es su canto. Mario Díaz, en su artículo “Serins respond to anthropogenic noise by increasing vocal activity”, comenta que debido al ruido que hay en las ciudades, si no “suben el tono” sería imposible escucharse entre ellas, lo que impide su comunicación. Las aves cambian los patrones de su canto tanto en frecuencia como en amplitud para adaptarse a la contaminación acústica. Pero esto pueden hacerlo hasta un cierto punto, ya que supone un gasto metabólico importante y no todos lo consiguen, agrega el experto.

Ginkgo biloba. Jardín Botánico de Valencia. Fotografía: Luis José Delaye

“Las aves se adaptan a los recursos que encuentran en las ciudades, pero es importante la creación y conservación de parques y jardínes urbanos para favorecer su existencia”, comenta la Doctora Blanca Estela Hernández de la Universidad Autónoma de México (UNAM). En estos oasis, se generan pequeños ecosistemas en los que participan plantas, insectos, aves e incluso algunos mamíferos pequeños. Pero también los ciudadanos pueden contribuir sembrando más árboles, arbustos y flores silvestres en lugar de plantas exóticas.

Con la edición de la guía “Un bosque de plumas”, el Jardín Botánico de Valencia y SEO/BirdLife pretenden promover la importancia de la conservación de la biodiversidad en las ciudades a través del conocimiento de las aves que habitan este espacio natural, uno de los pulmones de la ciudad de Valencia.

Beatriz Pascual Alonso

Mirar a través de ALMA

Miles de astrónomos se preparan estos días para postular a tiempo de observación con el radiotelescopio ALMA. A través de ventanitas en el espectro electromagnético, el mayor radiotelescopio del mundo capta luz que vibra y tiene su longitud de onda alrededor del milímetro. En seis meses más, y tras un riguroso proceso de selección y planificación, el sexto ciclo de observaciones de ALMA verá la luz.

Chajnantor. ¿Cómo es Chajnantor? En el desierto de Atacama, el llano de Chajnantor es, ante todo, seco. También es alto: a más de 5000 metros de altitud, sesenta y seis antenas apuntan hacia el cielo. Eso es ALMA: sesenta y seis gigantes mirando las estrellas.

“Cada vez que se observa algo con ALMA, se pega un saltito más o menos grande”, explica Sebastián Pérez, doctor en astrofísica por la Universidad de Oxford e investigador de la Universidad de Chile en el Núcleo milenio de discos protoplanetarios (Millenium Nucleus for ALMA Disk research, MAD).

ALMA panorama. Una vista panorámica del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). A lo lejos, la Vía Láctea resplandece.

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) es un complejo astronómico constituido por un conjunto de antenas repartidas en una extensa área del llano de Chajnantor.  Las antenas observan en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas, lo que las hace especialmente interesantes para detectar elementos fríos, como gases y polvo a baja temperatura, lugares propicios para la formación de estrellas y planetas. ALMA es un solo telescopio. Una de sus particularidades tecnológicas es que sus antenas trabajan juntas y funcionan como un telescopio de potencia equivalente a una sola antena de dieciséis kilómetros de diámetro. Esta tecnología se conoce como interferometría. ALMA es también una configuración variable: enormes camiones mueven las antenas cambiando su disposición en el llano, cambiando así también la resolución y sensibilidad del telescopio.

ALMA es una colaboración internacional entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS), en cooperación con la República de Chile, país anfitrión donde se ubica el observatorio.

ALMA tiene un modelo de funcionamiento – la prestación de servicio – que abunda en el sector privado, pero no tanto en el ámbito académico. Este modelo contrasta con la imagen tradicional del científico que genera u obtiene su propia muestra de estudio. Es un modelo innovador. Como las observaciones son muy complejas y ALMA busca maximizar la productividad del observatorio, sus astrónomos e informáticos, que saben lidiar con los datos del instrumento, entregan al investigador un producto lo más finalizado posible. “Lo cual no sucedía antes con los observatorios: uno iba para allá, hacía sus propias observaciones, te ibas con tu paquetito de datos, y lo hacías lo mejor posible para reducirlos y analizarlos”, explica el investigador. 

Si bien cada uno de los miembros asociados al proyecto interviene en la construcción y operaciones del observatorio a través de centros regionales, es el Joint ALMA Observatory (JAO) quien tiene a su cargo la dirección general, la gestión de la construcción, la puesta en marcha y las operaciones de ALMA. Y quien hace el llamado a propuestas.

El otoño austral marca el inicio del proceso de postulación y evaluación de propuestas para conseguir tiempo de observación con ALMA. De marzo a octubre, se seleccionan y planifican las observaciones que el radiotelescopio efectuará durante su siguiente ciclo.

Marzo

Martes 21. Se abre el periodo de postulación. Durante un mes, científicos de todo el mundo enviarán sus propuestas para intentar obtener tiempo de observación en el ciclo 5 de ALMA, que empezará en octubre y durará un año.

Porque los ciclos de ALMA son anuales. Para programar la configuración de las antenas y optimizar la posición de la Tierra en cada momento del año con lo que se quiere observar, se necesita una planificación anual. ¿Cómo conciliar entonces estos ciclos anuales con los ciclos de financiamiento de la investigación, generalmente más largos? “Claro, postular a una propuesta de financiamiento para un proyecto con datos que no tienes, es muy difícil. Tú tendrías que ganarte primero el tiempo, pero la riqueza que tienen los datos astronómicos de ALMA es super grande”, afirma Sebastián Pérez. El núcleo milenio se fundó con altas probabilidades de obtener unas horas de observación con ALMA en su ciclo 0, durante su marcha blanca. En esa ocasión lograron dos horas de observación con dieciséis antenas, y con los datos obtenidos publicaron siete papers tras cuatro años de trabajo. “Muchas veces uno toma unos datos y no hay nada. Pero de repente tienes estos datos de ALMA, que son de una riqueza tremenda, que dan para descubrir muchas cosas y perseguir muchas ideas.”

El año pasado Sebastián Pérez obtuvo once horas de observación en ALMA. En su caso, realizó previamente un trabajo teórico para modelizar el proceso de formación de planetas a partir de los discos que se forman alrededor de las estrellas jóvenes. De este modo pudo presentar una proyección de planetas en formación, basada en las simulaciones construidas a partir del modelo, que se podía probar o desechar con unas horas de observación en ALMA. Una idea potente con justificaciones científicamente sólidas.

Los principales criterios de selección de las propuestas son su calidad científica y el impacto potencial de los resultados obtenidos tras la observación. De las más de mil propuestas que espera recibir la JAO, alrededor de trescientas serán seleccionadas. El 20 de abril se cerrará el periodo de postulación.

Agosto

ALMA utiliza un sistema de evaluación por pares para garantizar la imparcialidad en el proceso, y el mérito científico como principal criterio de selección. Nicolás Lira, coordinador de comunicaciones y educación de ALMA, explica el proceso de revisión de propuestas: ALMA colabora con un centenar de revisores externos, organizados según sus áreas de conocimiento en grupos de diez a quince personas. Son los paneles de revisión de ALMA (ARP). En un primer momento, cada propuesta es revisada por uno de los miembros del panel, quien la presentará en las jornadas de debate que tienen lugar en junio, en un lugar del mundo distinto cada año. Durante cuatro días cada panel debate, en claustro, las propuestas revisadas y define un ranking, dentro de su área de conocimiento. El quinto día, todos los paneles de revisión se reúnen y definen un ranking general de todas las propuestas. “Cuando se juntan todos, se toma en cuenta la calidad científica, que las áreas de conocimiento estén representadas según la demanda, y que los tiempos de observación estén equilibrados según los países que contribuyen o los Open Sky – países que están fuera del conglomerado de los partners”, aclara Nicolás Lira.

El tiempo de observación de ALMA disponible para los partners se divide proporcionalmente en base a las contribuciones de cada uno de ellos, y se distribuye equitativamente según las estaciones del año. Chile, como país anfitrión, recibe el 10% del tiempo de observación, y es tratado en forma idéntica a los partners, como una cuarta parte.

Y un día de agosto cada PI recibe un mensaje informándole si su propuesta quedó clasificada, y con qué prioridad.  También reciben las anotaciones técnicas y la documentación necesaria para diseñar los bloques de observación.  Los PI tienen un mes para crear esta pauta u ‘hoja de ruta’ astronómica. Para ello, no están solos: pueden solicitar ayuda para trabajar junto a un astrónomo del observatorio.

ALMA tiene la JAO – en Santiago y cerca de San Pedro de Atacama – y tres centros regionales en Norteamérica, Alemania y Japón. Los investigadores ingresan su propuesta en los servidores de la JAO, pero después consultan los datos desde el centro regional que elijan o que tengan asignado. Cualquier comunicación entre el PI y ALMA se hace a través del help desk, que funciona desde los centros regionales. “ALMA tiene un servicio astronómico de soporte que es muy bueno, donde mandas un ticket con tu pregunta al help desk, y un astrónomo se comunica contigo para trabajar juntos”, indica Sebastián Pérez.

Septiembre

En septiembre astrónomos de ALMA trabajan con el programa de código abierto ALMA Common Software (ACS) para hacer la planificación anual de observaciones. Mediante un proceso semi-automático, el ACS trata de optimizar el programa anual, considerando para ello la prioridad de cada proyecto, el catálogo celeste, los tiempos de los bloques de observación y la configuración de antenas necesaria para cada bloque.

Sebastián Pérez explica por qué los dos últimos parámetros son tan importantes. “Lo que yo observo precisamente son discos protoplanetarios, material que está alrededor de las estrellas jóvenes y donde se podrían estar formando planetas. Y se necesita mucho tiempo de observación porque si bien hay algunos de estos objetos que son relativamente brillantes, nunca son tan brillantes. Mientras más tiempo observas, acumulas más fotones y entonces tu imagen empieza a adquirir más detalles.” A mayor tiempo de observación, se adquiere más información.

Sebastián Pérez, astrofísico e investigador del Núcleo Milenio de Discos Protoplanetarios, de la Universidad de Chile.

La configuración de las antenas determina la resolución y sensibilidad de la imagen. ALMA no es una antena gigante, sino un arreglo de antenas. El investigador usa una analogía: “es como estar tratando de agarrar luz con un colador”. Mientras más grande es el colador, más grandes son los hoyos y menos sensibilidad tiene la imagen resultante porque tienes menos luz e información. Pero aumenta la resolución. “Entonces no se trata de decir siempre ‘observemos con Alma en su máxima extensión’, porque hay muy pocas cosas que tú puedes ver con esa máxima extensión. Porque sólo podrías ver cosas que son relativamente muy brillantes. Para las cosas que son más débiles, juntas todas las antenitas y tienes una resolución que es baja, una imagen borrosa, pero ves algo y puedes obtener un flujo, un dato”, explica Pérez.

Aunque los PI nunca sabrán en qué momento serán hechas sus observaciones, septiembre cierra con la planificación lista.

Octubre

Y en octubre empiezan, al fin, las observaciones. El observatorio tiene en Chile tres sedes principales: la sede central en Santiago, el centro de operaciones (Operations Support Facility, OSF) situado a 2900 metros de altitud, y el sitio de operaciones del conjunto de las antenas de ALMA (Array Operations site, AOS) situado a 5000 metros de altitud.  A 5000 metros solo los camiones Otto desplazan lentamente las antenas cuando se requiere un cambio de configuración. Debido a la baja concentración de oxígeno en altitud, todas las operaciones de observación se controlan desde el OSF, a 2900 metros.

ALMA observa día y noche, por lo que los equipos trabajan en turnos rotativos. Varios equipos intervienen. Al momento de observar, un equipo científico formado por dos astrónomos va revisando que se estén obteniendo datos científicos, y no únicamente ruido. Uno de ellos está al mando de la sala de control. Otro equipo programa las observaciones cada noche. O cada día. El equipo técnico formado por los operadores del telescopio se encarga de manejarlo.

A medida que llegan, los datos brutos se guardan en el data center del OSF, e inmediatamente se van copiando en el data center de la sede en Santiago. Y en unas horas, lo más rápidamente posible siempre, se van copiando en los tres centros regionales de Europa, Asia y Norteamérica. Por seguridad los datos se guardan indefinidamente en cinco data center idénticos. Es el archivo de ALMA.

En algún momento

El equipo de reducción de datos de ALMA está formado por astrónomos e informáticos. Se ocupan de procesar los datos brutos de cada observación. “Se llama reducir porque tienes medio terabyte de datos, y al final con eso vas a hacer un par de imágenes chiquititas”, cuenta Sebastián Pérez. Y añade: “ALMA te entrega los datos relativamente reducidos. Por lo menos calibrados. Hace una calibración muy compleja para dar cuenta del movimiento de la atmósfera, para corregir un montón de factores inherentes a la interferometría. Y uno hace el procesamiento más fino cuando te llegan los datos acá. Uno toma lo más avanzado que hizo el equipo de ALMA, y lo reduce un poco más finamente, de acuerdo a las necesidades científicas que tenga.”

Nicolás Lira lo resume así: “es como hacer un control de calidad”. El proceso de reducción es semi-automático: un informático debe ir generando modificaciones del software, o un astrónomo debe decidir en algún momento entre dos opciones garantizando la coherencia científica. Eso hace que una reducción pueda durar meses. Cuando el equipo de reducción ve que los datos cumplen con ciertos parámetros que pide el proyecto, los datos se liberan y ALMA restituye al investigador principal una imagen por cada longitud de onda observada.

Los datos son exclusivos para el PI durante un año. Nadie más tiene acceso a ellos durante ese plazo. Esto le permite al equipo que desarrolló la propuesta disponer de tiempo suficiente para trabajar los datos, analizarlos y publicar los resultados de su investigación. El impacto que está teniendo ALMA en la investigación astronómica es innegable. Por citar unas cifras, el número de artículos científicos basados en observaciones de ALMA crece cada año a un ritmo acelerado: del 2012 a la fecha se han publicado 621 artículos en revistas científicas. De estos, 229 fueron publicados en 2016: un artículo científico cada día y medio.

Sebastián Pérez explica este impacto de la siguiente manera:

“Las observaciones que se hacen desde la Tierra, se hacen a través de pequeñas ventanas del espectro electromagnético. La mayor parte de este espectro no se ve porque es absorbido por moléculas de la atmósfera. A toda esa luz se le sacan pedazos de información. Pero con lo poquito que vemos hemos hecho maravillas, especialmente con ALMA, que abre esa ventana que se viene explorando desde hace muchos años, que es la longitud de onda alrededor del milímetro”.

Esta longitud de onda ya se exploraba desde hace unos años con telescopios mucho más pequeños. Según el investigador estas observaciones se hacían a unas resoluciones tales que mostraban que había algo muy interesante que estudiar, pero las imágenes eran muy borrosas. “Ahora, con ALMA se ve mucho más. Vemos muchos detalles que nos estábamos perdiendo”, concluye.

Todavía no se hacen las observaciones que Sebastián Pérez ganó en el ciclo 4 de ALMA. Once horas de observación repartidas en varios bloques de cuatro horas. Su propuesta tiene prioridad A. Va a ser observada, pero en el momento en el cual esté la configuración de antenas que él necesita. Y cuando ocurra, sabrá si sus simulaciones de formación de planetas son probadas o rechazadas.

– ¿Y te gustaría que se viera y se probara vuestra simulación?

– No. Más feliz sería no verlo, porque habría algo que está mal, que no estamos tomando en cuenta. Me gustaría que fuese algo parecido, pero con muchos elementos que no consideramos. Porque yo quiero saber cómo se forman los planetas, no quiero que la naturaleza me diga “ya, le achuntaste”.

Hasta entonces, sesenta y seis gigantes seguirán buscando nuestros orígenes cósmicos en la soledad del llano de Chajnantor.

La soledad de ALMA. Esta vista panorámica del llano de Chajnantor muestra el sitio del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), fotografiada desde cerca de la cumbre de Cerro Chico.

 

Los 6000 € del concurso tecnológico “Hack For Good” van a parar al proyecto valenciano “Luz Verde”

El Hack For Good es un concurso promovido por la fundación Think Big de Telefónica, destinado para ingenieros (actuales o futuros) que buscan aplicar la tecnología a la resolución de problemas sociales. El proyecto ganador se llama “Luz Verde” y consiste en una aplicación para mejorar la movilidad de los invidentes por la ciudad, en este caso de Valencia, aunque por supuesto se puede aplicar a cualquier otra ciudad.

Aunque estos concursos tecnológicos lo suelen ganar pequeñas “startups” con personal consolidado, no ha ocurrido así esta vez. Curiosamente, el equipo ganador está formado por tres jóvenes que no se conocían entre sí previamente: Jorge Fabregat es estudiante de segundo de Telecomunicaciones; Javier Ferrando es estudiante de tercero de Ingeniería de Electrónica; Joaquín Montesinos es estudiante de primero del Máster de Gestión de la Información. Todos ellos en la Universidad Politécnica de Valencia.

En el Hack For Good se presentan equipos de entre tres y siete personas para resolver retos sociales con contenido ético. En este caso, Jorge, Javier y Joaquín se apuntaron en el último minuto a la convocatoria, por primera vez todos ellos, con el fin de coger experiencia en este tipo de concursos. Cuál fue su sorpresa al saber después de dos días de durísimo trabajo que eran los ganadores tanto del concurso local de Valencia como del concurso nacional.

Joaquín tenía la idea de hacer un proyecto que utilizara la API de datos abiertos que ofrece el Ayuntamiento de Valencia. La API es un conjunto de datos que diversas organizaciones (en este caso, el Ayuntamiento de Valencia) ofrece a los usuarios programadores para poder desarrollar aplicaciones usando dichos datos. Javier tenía en mente hacer algo para mejorar los semáforos para invidentes, con el móvil y bluetooth. “Lo que ocurre es que con el bluetooth el usuario tendría que sincronizar el móvil con cada nuevo semáforo que visita”, comenta Jorge. Se les ocurrió, pues, combinar ambas cosas haciendo una app para Android que contrastara la posición actual del usuario mediante GPS con la base de datos de semáforos del Ayuntamiento. De esta manera, cuando el semáforo esté en verde, el teléfono vibrará para avisar de que se puede cruzar.

El problema que tenían es que la API del Ayuntamiento ofrece los datos de posición de los semáforos, pero no de su estado (rojo, ámbar, verde). “Entonces se me ocurrió conectar un microcontrolador con un complemento que le permite tener conexión a internet por ethernet al semáforo, y programarlo para que lea el estado de las luces directamente a partir del cable y lo envíe a su servidor. Todo esto sin modificar nada de los semáforos actuales. Se conectan dos cables del controlador a los cables que van a las lámparas y ya estaría solucionado”, explica Jorge. Se pusieron, pues, manos a la obra. Jorge se encargó de preparar un primer servidor Linux y de montar y programar el microcontrolador Arduino, que es una placa con posibilidad de programarla para hacer que desarrolle la función requerida. Javier se encargó de buscar información y datos y de desarrollar parte de la app, y Joaquín programó la aplicación del servidor con PHP y MySQL y la otra parte de la app.

Después de dos días de trabajo sin dormir el resultado fue un sistema que, en fase de prototipo, lo más caro posible, costaría 25.000€ de implementar en toda Valencia. El actual proyecto propuesto por el Ayuntamiento asciende a 6.000.000€. Esto es posible, entre otras cosas, porque “Luz Verde” se coloca en el regulador semafórico, por lo que un único chip sirve para monitorizar una media de 10 semáforos. Con un hardware depurado y construido a medida podría bajar de los 10.000€, y si consiguen implementarlo en el software de control directamente podría costar menos de 1000 €. «Todo esto si conseguimos sacarlo adelante», apostilla el joven futuro ingeniero.

 

Santi Selvi

Ana María Trejos: “Narra su modelo DIRE y su vivencia para develar diagnostico a niños con VIH”

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“Mi mayor satisfacción es ayudar a estos niños y a sus familias”

PhD. Ana Maria Trejos. Autora del Modelo Clinico de Develacion Diagnóstica- DIRE-

Las vivencias de una joven psicóloga que se interesa en trabajar con niños para develar que están conviviendo con el virus del VIH. Ella promueve un modelo novedoso para un trabajo integral. Esta experiencia ocupó el segundo puesto en la modalidad de experiencias significativas de psicólogos colombianos.
Se presenta un recorrido que los interesados en estas temáticas no deben dejar pasar. El trabajo establecido en este campo por la dra María Trejos, en su avance de profesional de psicología hasta culminar su programa doctoral de psicología ha sido reconocido con la categoría “Cum Lauden-Sobresaliente” y destacado como el segundo modelo innovador de atención integral en salud en la infancia en el campo de la psicología.
¿Por qué a usted le interesó trabajar esta temática de develar diagnóstico de VIH a niños y niñas?
En el año 2006, la Universidad del Norte realizó un estudio ante una solicitud de 3 organizaciones: el ICBF, Save The Children y UNICEF, el mismo buscaba identificar en ciudades colombianas cómo era la calidad de vida de los niños con VIH-SIDA y así se inició el trabajo, derivado de esto se identificó que niños de 6 a 18 años de edad, el 3,8% de ellos tenían conocimiento de su diagnóstico, lo cual generó otros interrogantes en relación al por qué este bajo porcentaje, ¿qué variables estarían implicada en este bajo porcentaje?.
¿Qué aspectos identificaron en cuidadores y personal de salud con respecto al miedo o el temor a develar el diagnostico a estos niños y adolescentes?
Lo que se ha logrado establecer tanto en Colombia como en otras regiones es que al personal de salud les preocupa causar daño psicológico o emocional al niño o adolescente. Es decir, ellos temen que cuando se le dice al niño esta noticia, ellos se van a deprimir, angustiar o algunos profesionales de salud han llegado a pensar que intentaran atentar contra su vida. Otro de los temores que expresan es que después de darle la información de su situación, los niños lo van a decir a otras personas y además, que esto les pueda afectar la adherencia al tratamiento.
¿Por qué usted cree que los padres adoptan la postura de ocultar el diagnóstico al niño?
El ocultamiento para los padres es una forma de protección a los menores, lo cual va en detrimento del ajuste psicológico de los niños, aumentando así el riesgo psicosocial, dado que la información la pueden encontrar en otra persona. Un niño que se entera de su diagnóstico por una persona distinta de la familia ya sea que se lo exprese de un manera inadecuada, esto le va a afectar. Otra situación es que el niño puede ingresar a Internet y buscar el nombre del medicamento que consume y así se puede enterar de su situación, para ambos casos descritos el niño se puede deprimir y presentar cuadros que afecten su salud mental.
Ahora bien, cuéntenos usted ¿Qué es lo que usted trabaja con el Modelo DIRE?
Lo que yo realice al revisar la evidencia disponible sobre estrategias de develamiento diagnóstico, fue adaptar a un diseño cuasi experimental de series temporales una estrategia cognitiva-constructivista con herramientas lúdicas.
Al inicio se valora en cada niño o niña o adolescente sus datos demográficos, su perfil psicológico, ajuste psicológico y la adherencia al tratamiento. Posterior a este análisis, se descarta que el niño(a) presente depresión, ansiedad. Luego de develar el diagnostico se realiza una nueva medición de ajuste psicológico y de adherencia, esto a las dos semanas, luego a los tres meses y a los seis meses. El modelo consta de 16 sesiones que incluye a cuidadores, el niño o adolescente y los profesionales de la salud.

¿Qué elementos de cambio destaca usted en la implementación del modelo? 
Se observó que aquellos pacientes que tuvieron desajuste psicológico antes de develar el diagnostico al comparar su estado pasado 2 semanas, luego de develarlo mejoraron los niveles de ajuste psicológico incluso se mantuvieron estables a los tres y seis meses.
Se destaca que los niños que presentaron problemas psicométricos y de ruptura de normas en el tiempo de dos semanas, tres meses y seis meses mejoraron luego de la intervención. Los niños que se encontraron con valoración normal, al aplicar el modelo la valoración se conservó de igual manera tanto en el comportamiento como la adherencia. En relación a los niños(as) que tenían dificultades, después de la aplicación del modelo se observó cambios positivos, por ejemplo, niños que tenían dificultades expresadas tanto por sus padres, como por ellos mismos, en relación al consumo del medicamento antes de la intervención, se observó que mejoraron con la estrategia y permanecieron adherentes al medicamento y se observó diferencias estadísticas en estas mediciones, lo que demuestra la efectividad en el ajuste psicológico y la adherencia al tratamiento farmacológico.
¿Cómo usted desarrolla las fases o etapas de la intervención en los niños?
La primera fase se realiza con el cuidador, se identifican las preocupaciones para develar el diagnóstico, trabajando asuntos que minimicen miedos y temores. Los temores que se trabajan son “miedo a que se deprima” “miedo al desajuste psicológico”. Esta situación se trabaja con materiales lúdicos que dispone con preguntas y respuestas. El objetivo es dar la mejor respuesta a las inquietudes de los niños.
Otro de los temores que expresan la diada de cuidadores es responder ante preguntas ¿me voy a morir?, ¿qué me va a pasar. Para apoyarlos en el proceso, se diseñó un material con preguntas estandarizadas que se recogen de los estudios revisados y con alta validez científica.
Luego de esta fase, cuando ya el padre o cuidador se siente empoderado y capacitado con las respuestas se le cita junto al niño(a) en siguiente sesión.

 

Material de apoyo del Modelo Clínico DIRE

¿Puede decirme usted si a la fecha ha surgido durante estas sesiones alguna pregunta que no contemple el manual?
No ha sucedido. Tenemos quince preguntas contempladas en el modelo han sido eficaces para abordar el buen desenvolvimiento del proceso de develar. Existen otras preguntas que son diferentes que no tienen relación con el develamiento y estas preguntas o inquietudes están relacionadas con el manejo del niño y con la enfermedad y esto se maneja dependiendo de lo que el cuidador desee ahondar y conocer acerca de la enfermedad. Luego, que los padres y cuidadores aceptan y están preparados para develar el diagnostico, traen al niño(a) para la siguiente sesión. En esta fase, la estrategia es develar el diagnóstico cuando el niño(a) este de manera adecuada, la idea es no develar el diagnostico con un niño deprimido, ansioso y tampoco se intervienen niños(a) en etapas avanzadas.
Continúe comentándome usted, ¿Cómo se desarrolla la primera actividad lúdica en los niños?
La primera actividad con el niño(a) consiste en que el niño identifique que estos gérmenes o microorganismos (bacterias y virus) sean relacionados con la aparición de enfermedades y cómo estos elementos afectan de manera negativa su salud, además se le entrega un cuadernillo para colorear una bacteria.
Posterior a esta actividad y recibir el premio, se procede a entregar una hoja en la cual aparece un virus infantil. El niño va a colorear el virus. Luego, se le entrega una pelota de icopor, el niño escoge la bola de icopor de su color de preferencia. A esta bola se le coloca unos ojos que lo fijan a la bola con pegante, luego se le entrega un marcador “sharpie” negro para que el niño dibuje las cejas y las niñas agregan las cejas y las pestañas. El siguiente paso se le da plastilina para que le coloque una nariz en forma de bolita. Posterior a esto, yo le diseño la boca dándole forma de “zigzag” con la idea de significar que está molesta, es decir no está feliz. Acto seguido, le doy unos palillos o mondadientes y el niño(a) los va colocando alrededor de la cabeza o de la superficie de la bola de icopor y en cada palillo se le coloca en la punta una bolita con plastilina. Al finalizar la actividad se le informa al niño(a) que ha diseñado el virus del VIH y se marca esta figura con las letras “VIH” en la parte posterior de la figura. Después de realizar esto, se le pregunta al niño cómo se llama lo que ha construido y el niño o niña debe responder: “el virus del VIH”.
Se le explica al niño (a) sobre el sistema inmunológico de manera lúdica La metáfora que se trabaja es de protección de barrera que nos evita desarrollar enfermedades. Entonces, se le explica que el virus del VIH quiere entrar al organismo y lo que hace es romper esta barrera. Aquí se apoya con imágenes de niños y niñas enfermos. Se le informa que el niño o niña tiene el virus del VIH en su sangre. Se le explica cómo se adquiere el virus y se dispone de cuatro formas apoyadas con imágenes: transmisión vertical) de madre a hijo durante el embarazo o gestación, explicándole que cuando estaba en el vientre o en la barriguita de su madre; ella no sabía que tenía el virus y así se lo transmitió durante el embarazo o cuando le dio leche materna o pecho se lo transmitió por medio de la leche materna. Así se explica la transmisión vertical.
También se le explica las otras formas de transmisión y se le enfatiza de qué forma no se adquiere el VIH Por ejemplo, se le explica que al dar besos, abrazarse, utilizar cubiertos (cubiertos, tenedores), compartiendo comida, dinero etc; todo esto se apoya con imágenes. A continuación se le informa al niño(a) que lo que le acabo de decir es una “información que es suya y mía y que no la debe compartir ni comunicar a otras personas.
Cuando concluyo esta fase con el niño(a) le pido al niño(a) que haga pasar a su cuidador, tutor o familiar para que este acompañándonos y se le repite toda la información que he comentado para que el niño(a) lo asimile y luego se va a casa. Es importante anotar que de cada niño(a) ya conoce como adquirió el virus o cómo el medico registró la infección; pero siempre se recalca que la madre “No sabía que tenía el virus”, a fin de proteger a la madre y disminuir el sentimiento de posible culpabilidad.
¿Qué pasa cuando el niño se va para su casa, qué le han comentado a usted los padres o cuidadores frente a sentimientos y actuaciones?
Hasta ahora, todos los niños que he develado el diagnóstico de seis a 17 años reaccionan de manera normal, sobre todo si son pequeños, ellos reaccionan muy bien, lo que mejor recuerdan es el sistema
Dos semanas después regresa el niño o niña a la consulta para construir el “linfocito CD4”, en esta fase le aplicamos los instrumentos de ajuste psicológico y la adherencia al tratamiento. Este linfocito CD4, se trabaja también con materiales lúdicos, para reforzar el concepto de defensa. Esta figura busca generar impacto ante la defensa, se enfatiza que ellos son los soldaditos que nos defienden de esos virus y estos soldaditos deben ser muchos y fuertes para mantener al virus encerrado, debilitado y poquitos con el acompañamiento de los medicamentos. La sesión de medicamentos con sus nombres y su actuación se maneja en la siguiente sesión.

Virus VIH

Modelo CD4

¿Cuál ha sido para usted la ganancia en este proceso?
La ganancia principal de este proceso de develación y de la estrategia es que me he sentido más sensible con el trabajo que realizo con estos niños.

“De modo que Aureliano y Amaranta Úrsula aceptaron la versión de la canastilla, no porque la creyeran, sino porque los ponía a salvo de sus terrores….” [Gabriel García Márquez. Fragmento de Cien Años de Soledad]

Elaborado por: Rafael Tuesca Molina