Marta I. Sánchez, investigadora en Ecología: “El arte es fundamental para llegar a la población que no se siente atraída por la ciencia»

La bióloga del CSIC ha creado junto a la compositora y directora artística Pilar Ordóñez una serie de espectáculos de música y danza para divulgar ciencia.

Marta I. Sánchez y Pilar Ordóñez, creadoras de los espectáculos Artemia y Odiel y Plastisfera. Foto: Sandra Ragel

Marta I. Sánchez es científica titular del CSIC y experta en ecología de aves. Pilar Ordóñez es música, directora artística y doctora en Artes y Humanidades. Podría parecer que dos mundos tan diferentes estarían condenados a no entenderse, pero ellas han conseguido crear espectáculos en los que dialogan con soltura. En 2023, pusieron en marcha Artemia y Odiel, un espectáculo que narraba la extinción de una especie de crustáceo en el río onubense. Recientemente, han estrenado Plastisfera para concienciar sobre la contaminación por plástico y dar a conocer el papel de las aves en esta problemática. En sus espectáculos, los resultados de las investigaciones se transforman en música, danza y poesía, creando toda una experiencia de sensaciones que aporta una perspectiva innovadora a la divulgación de la ciencia.

Cuando hablamos de divulgación científica, solemos pensar en las actividades más tradicionales como talleres, charlas, exposiciones… Pero no en danza y en música, ¿cómo surge la idea de crear estos espectáculos?

Marta Sánchez: Fue durante un paseo por las salinas del río Odiel. Le estaba contando a Pilar lo que nos había pasado recientemente con la extinción de una especie de artemia con la que estuve trabajando durante mi tesis doctoral. Debido a una invasión biológica, la especie nativa desapareció. Fue un hecho que me impactó muchísimo. Este suceso ejemplifica bien cómo las extinciones son procesos que están ocurriendo muy cerca cada día. A Pilar le resultó muy inspirador y empezó a fraguarse la idea de trasladar esa problemática científica a un espectáculo de música y danza.

Pilar Ordóñez: Cuando Marta me empezó a contar la historia de esta extinción, realmente me quedé con la boca abierta. Fue muy vehemente. Empecé a imaginarme la artemia como un personaje que desaparecía del hábitat y vi también a los otros personajes que lo rodeaban. Me dije: “Tengo que sacar esto adelante”. Se lo conté a Marta y me dijo: “Sí sí, ya hablaremos”. Como siempre, de primeras no se hizo nada, pero al cabo del tiempo me dijo que podíamos intentarlo.

¿No le parecía una buena idea al principio?

M.S.: A mí me pareció una idea un poco loca. Pilar estuvo mucho tiempo pidiéndome información, vídeos, fotos… Yo casi no creía la historia al principio. Entiendo que en una obra de teatro, donde se puede contar una historia, es mucho más fácil transmitir un mensaje científico que en una obra de danza. Por eso me parecía una idea difícil.

P.O.: Pero no sólo a ella. Todo el mundo pensó lo mismo al principio.

¿Cómo consiguió convencerla?

M.S: Pilar me empezó a pasar las primeras escenas y entonces vi que aquello era realmente posible. La música, la coreografía, los textos de Beatriz Jiménez de Ory… Era impactante cómo esta mujer era capaz de transformar todo esto en pura poesía. Junto con la música y la escena era fantástico. Cuando Pilar me fue mostrando todo, me dije: “Esto puede funcionar”. A partir de ahí, me monté en el barco.

¿Cree que el arte es un recurso que funciona bien en la divulgación?

M.S.: Creo que es fundamental en esta crisis que tenemos a todos los niveles: climática, ecológica, científica… Ahora mismo tenemos la emergencia del negacionismo climático, del terraplanismo, de las fake news… Es un momento muy importante para que la comunidad científica haga un esfuerzo por intentar llevar la ciencia a la sociedad y contribuir a la cultura científica. Y para mí uno de los medios más importantes es el uso del arte. Todo el mundo se siente atraído por las manifestaciones artísticas. El lenguaje científico es arduo y muy rígido. El arte es todo flexibilidad. Es un tipo de lenguaje fundamental para llegar a sectores de la población que no se sienten atraídos de primeras por la ciencia.

Y, siendo lenguajes tan diferentes, ¿cómo se consigue unir la ciencia y el arte? ¿Ha sido complicado trasladar los conceptos científicos a la música y la danza?

M.S.: Eso ha sido una de las cosas más difíciles. El diálogo que hemos mantenido durante todo el proceso ha sido muy interesante y enriquecedor para las dos partes. Para mí también, porque aprendía de qué manera Pilar estaba trasladando toda esa información a su disciplina. Ella ha hecho un gran trabajo comprendiendo toda la problemática que yo, dentro de lo que he podido, he intentado transmitirle. Pilar me preguntaba continuamente y, además, también hacía su propia investigación. Para mí, era importante hacerlo con rigor científico.

P.O.: Sí, el diálogo fue fundamental. Ella conocía cosas que yo no conocía y yo conocía cosas que ella no. Yo le mostraba las escenas que tenía en mente, qué significaba cada música, cada efecto… De esta forma quería que ella viera lo que yo también estaba viendo. Es cierto que mi lenguaje y el suyo chocaban al principio. Me costaba entender algunas cosas con esa forma de hablar que suelen tener los científicos, con tantas palabras técnicas. Hasta que de repente se me encendía la luz y ya lo veía.

¿Cómo se traslada luego todo ese conocimiento al resto del equipo artístico?

P.O: La verdad es que los coreógrafos y los bailarines de los que me he rodeado me entendieron perfectamente. Asumieron absolutamente los personajes y la problemática. En Plastisfera, para diferenciar un pájaro de otro o identificar el personaje del plástico, decidí seleccionar disciplinas distintas dentro de la danza. El plástico era todo lo moderno. La garcilla bueyera era danza neoclásica, las gaviotas patiamarillas eran las contemporáneas y la cigüeña blanca, la española.

M.S. De hecho, una de las cosas que más llama la atención a la gente es que de verdad ven a los personajes. Ven al plástico. Ven a la garcilla bueyera. Cada uno de los bailarines se mete en su papel y están convencidos de lo que son. Además, también están impregnados de la sensibilización por la problemática. Las bailarinas incluso lloraban cuando estaban en el escenario.

Carteles de Artemia y Odiel y de Plastisfera. // ArtScience Danza.

¿Cuáles son los pasos a seguir para crear un espectáculo de divulgación desde el punto de vista artístico?

P.O.: Lo primero es la música. Es la que va a meterse dentro a través de los sentimientos. La música no solamente son los sonidos, sino las imágenes que te inspira. Me meto en mi mundo y yo sola voy creando. Puedo dedicarle muchos meses a la creación de la música, mientras también voy investigando sobre la problemática. Cuando ya tengo la música y el guion, hablo con el coreógrafo para mostrarle lo que va a ocurrir en cada escena. Después, también seleccionamos las imágenes que se van a proyectar y añadimos los textos. En la poesía, las palabras también son música. Todo eso lo juntamos en el espectáculo.

En un taller o una charla, los conocimientos científicos son más fáciles de transmitir, pero haciendo uso de la danza o la música puede parecer de primeras más complicado. ¿Hasta qué punto se captura el mensaje a través de este tipo de iniciativas?

MS: Es cierto que nos llegaban comentarios positivos, pero siempre teníamos la duda de si el mensaje verdaderamente llegaba o no. Justo este año en la primera sesión del espectáculo, que estaba dirigida a un público de 12 a 18 años, organizamos un coloquio. Nosotros explicamos la problemática del plástico y el equipo artístico estuvo comentando cómo había sido el proceso creativo y cómo habían vivido la experiencia. Luego el debate se centró en los chavales. Y fue increíble. Muy emotivo. El conocer cómo les llegó, cómo comprendieron la problemática…Tienen una edad en la que no es fácil que se concentren en un espectáculo de danza como este. Pero allí había un silencio sepulcral. Yo no me lo podía creer. Luego escuchando los testimonios nos dimos cuenta de que efectivamente se puede plantar ese granito de arena en los jóvenes, que yo creo que es uno de los públicos fundamentales. Al fin y al cabo, son las nuevas generaciones. Hubo chavales que incluso lloraron al emocionarse.

Conocer esta reacción ha debido de ser muy motivador. ¿Ha sido un impulso para hacer proyectos futuros?

PO: De hecho, hemos montado una compañía, ArtScience Danza, con el objetivo de     divulgar la ciencia en colaboración con el CSIC. Hoy precisamente nos hemos juntado para hablar del próximo proyecto.

MS: Efectivamente. La idea es poder seguir trabajando en esta dirección. Hemos tocado la problemática de la pérdida de biodiversidad, la contaminación por plástico y ahora queremos seguir con el problema de la resistencia a los antibióticos. Es necesario que seamos conscientes de la manera en la que los estamos utilizando. Es la próxima gran pandemia. Estamos hablando de uno de los problemas de salud pública más importantes ahora a nivel mundial. Tenemos un proyecto sobre el papel de las aves en la resistencia de antibióticos que termina próximamente y como parte del programa de divulgación queremos hacer otro espectáculo en este sentido.

¿Cree que las instituciones están invirtiendo lo suficiente en este tipo de iniciativas divulgativas?

MS: Es evidente que tenemos muchos más recursos y acciones relacionadas con la divulgación que hace 20 años. Por ejemplo, recientemente se ha formado un grupo de trabajo de Ciencia y Arte en el CSIC en el que también estoy integrada. Es un reflejo de que efectivamente la divulgación se está teniendo mucho más en cuenta, aunque es verdad también que las opciones para financiar estas acciones siguen siendo limitadas a día de hoy. Cuando pensamos en estrategias más multidisciplinares, hacen falta recursos. Por otro lado, también necesitamos que se nos reconozca a nivel de las instituciones. El tiempo que dedicamos a la divulgación no está realmente reconocido y es tiempo que le estamos quitando a la investigación. En definitiva, vamos mejorando, pero todavía hay mucho camino por recorrer

«Disponer de agua para regar hoy va a depender de la evolución del clima»

La directora del grupo de investigación Agua y Energía para una Agricultura Sostenible de la UMH, Herminia Puerto Molina, alerta de la falta de actuaciones en el mantenimiento de los recursos naturales

Herminia Puerto Molina. Imagen cedida por la profesora.

La zona de la Vega Baja se encuentra en el sureste peninsular. Se caracteriza por un clima mediterráneo seco, con un volumen de precipitación muy bajo. Además, en la Vega Baja se concentra una importante actividad agrícola, gracias, en parte, a las aguas del polémico Trasvase Tajo-Segura. Sin embargo, la situación podría cambiar con los efectos del cambio climático. La profesora Herminia Puerto Molina llama a la acción inmediata, individual y colectiva, para paliar los efectos de este calentamiento global y preservar los recursos del suelo, el agua y la agricultura.

1. Actualmente ¿a qué problemas se enfrentan los agricultores de la zona?

Los grandes problemas que tienen son, por un lado, la falta de relevo generacional; por otro, no se conocen bien las posibilidades que tiene la automatización, para mejorar la eficiencia del riego de los cultivos. Los agricultores podrían hacer algún tipo de inversión en automatización en regadío tradicional porque no son excesivamente caras. Sin embargo no es una inversión que sea fácil de acometer por la gran falta de relevo generacional en la agricultura.

2. ¿Qué otros problemas existen en esta zona que puedan agravar la situación de déficit de agua?

Otro de los problemas es la tendencia al abandono de las tierras y, si se quedan desnudas- sin vegetación-; si no se consigue dejarlas de alguna manera preparadas para que las lluvias no arrastren el suelo, esto significará pérdida de suelo y la escala de formación del suelo es de milenios. Es un recurso que, si se pierde, va a ser muy difícil recuperar.

Además, está la falta de superficie de evaporación en la costa o zonas cercanas a la costa. En verano, las brisas marinas que se forman en la costa van cargadas de humedad. El sentido de la brisa es del mar hacia tierra. A lo largo de ese recorrido la brisa o el aire cargado de humedad se eleva. Si se encuentra en la parte de tierra con zonas húmedas (un lago, saladar, zonas regadas), la evapotranspiración contribuye a aumentar la humedad y se desatan las lluvias o las tormentas de verano. Si en la zona de la costa no tenemos áreas con zonas húmedas, ese aire pasa por encima de las montañas y se ha perdido la oportunidad de tener una tormenta de verano.

3. Esta zona recibe aguas trasvasadas, ¿por qué este trasvase del Tajo-Segura es, prácticamente, el más polémico de España, aunque hay muchos?

En España hay del orden de 15 trasvases. El Tajo-Segura es el último gran trasvase que se ha hecho en España. Y es un trasvase que ha traído agua de Castilla la Mancha, que en su momento no tenía un gran desarrollo agrícola, a una zona que sí que ha florecido con el agua del trasvase. Ha dado lugar a una industria agroalimentaria de gran valor añadido. Es problemático porque trae agua de una zona donde realmente lo que se ha ido produciendo a lo largo del tiempo es despoblamiento a una zona que ha florecido con la agricultura.

Fotografía del Trasvase Tajo-Segura en Murcia. Fuente propia

<<Es un recurso [el suelo] que, si se pierde, va a ser muy difícil recuperar>>.

4. ¿Podría disminuir el volumen del agua trasvasada, como uno de los efectos del cambio climático?

Las previsiones que hay para la zona de la Comunidad Valenciana, o en general para la zona mediterránea, son una disminución de las lluvias en la parte interior y que aumenten, o que aumenten ligeramente o se mantengan, en la zona de la costa aunque serán de tipo más torrencial. Con lo cual, habrá bastantes problemas en el tema del arrastre y pérdida de suelo por erosión hídrica. Donde están el nacimiento del Júcar y del Segura es donde está previsto que disminuyan las lluvias. Así que, seguramente, los caudales de estos ríos disminuirán con el tiempo.

En el caso del Tajo, si, efectivamente, el caudal de los ríos que abastecen a esos embalses de cabecera (Entrepeñas y Buendía) disminuye, el número de días o meses que el volumen en los embalses sea menor del necesario para poder hacer un trasvase aumentará.

5. La Vega Baja es una zona con alto riesgo de DANA. El incremento de las DANA que se prevé por el cambio climático ¿también podría afectar negativamente a toda la zona de regadío y ayudar justamente a esa pérdida de suelo?

Las inundaciones tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Conocemos la pérdida de bienes, destrucción de infraestructura… Pero también puede tener un efecto beneficioso porque lava los suelos y, en una zona como la Vega Baja con tendencia a la salinidad, donde suelos y los acuíferos son salinos, las lluvias como las DANA podrían lavar los suelos y favorecer a la pérdida de la salinidad. Es un tema que está por estudiar. Yo creo que sí que sería interesante tener al menos un proyecto de investigación que se centrara en eso.

6. ¿En su opinión, habrá que despedirse de los frutos típicos de la zona: granadas, limones, naranjos y alcachofas?

Los cultivos en la Vega Baja han ido cambiando hacia cultivos de invierno, como la alcachofa, porque durante el invierno las necesidades de riego son menores. Si los agricultores no van a poder tener agua para llevar al final el cultivo, cambiarán a otros o dejarán de cultivar, aunque los granados podrían funcionar bien sin mucha agua.

7. ¿Qué soluciones existen más allá del trasvase? Se ha comentado mucho la importancia de la depuración de las aguas de Madrid para aumentar la cantidad de agua que llegue al trasvase. ¿Y sobre la desalinización como posible solución?

Si miramos los porcentajes de uso del agua, en España el 70% se dedica a regadío, la agricultura es la mayor consumidora de agua. Luego entre 18 a 20% se dedica a la industria, y entre un 10 y un 12% se dedica al abastecimiento urbano. Aprovechar un 90% de ese 10% de agua depurada es un 9% del total, es decir, podemos incrementar un 9%el uso del agua. Es más interesante usar las aguas depuradas por los nutrientes que puede llevar: los nitratos y los fosfatos, porque son macronutrientes.

Sobre la desalinización, el problema es que la relación sodio-calcio del agua del agua desalinizada no es buena para el regadío porque favorece la sodificación del suelo. Además, el porcentaje de rechazo del boro de las membranas es bajo, con lo cual son aguas ricas en boro, que es un tóxico específico para los cultivos. En mi opinión, no tendría que contemplarse como recurso habitual.

8. Como experta en eficiencia energética, ¿qué recomendaría a los agricultores de la zona como soluciones?

Yo intentaría incrementar el contenido en materia orgánica del suelo, porque un kilo de materia orgánica es capaz de retener hasta 10 L de agua. Se puede hacer a base de enmiendas orgánicas, a base de abonado verde o de acolchado de material vegetal como paja o astillas de madera. Y porque disminuye la emisión de óxidos de nitrógeno, que son también gases de efecto invernadero.

<<Es importante que nos pongamos las pilas y que se actúe de forma contundente>>.

9. ¿Qué papel juega la sociedad en esto: pérdida del suelo, malos usos del agua…?

Si la sociedad piensa que producir alimentos en nuestro territorio es importante, que es un valor que tenemos que preservar y que es importante que se pueda seguir produciendo alimentos en nuestro territorio, entonces deberíamos poner los medios para que se pueda seguir haciendo. Si nos da lo mismo como sociedad, pensamos que ya lo importaremos de otro sitio porque tenemos capacidad económica para comprarlo de otros países, pues, al menos, estaría bien tener un plan de reversión de las tierras a su estado, más o menos, natural para no perder el suelo. Porque a lo mejor dentro de algún tiempo, las generaciones venideras pensarán que es importante comer.

10. ¿Qué opina de las acciones que se están tomando a nivel nacional y europeo? ¿Son suficientes? ¿Qué otras acciones recomendaría tomar?

Tenemos ya muchas evidencias del cambio climático. Hay que tomárselo en serio, hay que empezar a actuar ya, cuanto antes mejor, porque se nos está cerrando la ventana de posibilidad de actuación contra el calentamiento global. Hace falta más acción, más compromiso. No es una cosa solo individual; es parte individual sí, y parte colectiva, parte de los gobiernos. Tenemos que ser más exigentes con los que toman las decisiones. Necesitaríamos tener un pacto global, lo mismo que se hizo con el agujero de ozono. Que se utilicen soluciones basadas en la naturaleza para infiltrar las aguas de lluvia que caen en las zonas selladas, que los usos del suelo no sigan cambiando y que no aumenten las superficie selladas y construidas. El efecto del cambio climático no se va a poder evitar: sequía en el Mediterráneo e inundaciones en el centro de Europa y ambas tienen el mismo origen. Es importante que nos pongamos las pilas y que se actúe de forma contundente.

Día Mundial del Laboratorio: el trabajo de las científicas en el descubrimiento de elementos químicos

Aunque en su mayoría desconocidas, las aportaciones de las científicas al desarrollo de la tabla periódica han sido múltiples y de gran relevancia, desde el hallazgo de nuevos elementos químicos, al asentamiento de conceptos fundamentales de la química. Por el Día Mundial del Laboratorio, celebrado el 23 de abril, se conmemoran algunos de los descubrimientos realizados por personalidades femeninas en la química de los elementos. El artículo “The women behind the periodic table”, publicado en la revista Nature, señala el extenso trabajo realizado por mujeres en el laboratorio, que engloba desde el descubrimiento de elementos químicos hasta el desarrollo de teorías científicas novedosas para la época. 

Es posible que nombrar a más de una mujer que sea considerada relevante para el desarrollo de la química, y en concreto, de la tabla periódica, se convierta en una tarea difícil. ¿Quiere eso decir que no existen científicas cuyas contribuciones hayan sido de gran importancia en este ámbito?

Ignacio Suay-Matallana, profesor del Máster en Historia de la Ciencia y Comunicación Científica en la Universidad de Valencia, quien ha colaborado en el artículo de Nature The women behind the periodic table” acerca de las contribuciones de las mujeres a la tabla periódica, se ha mostrado convencido de que “existe un gran número de mujeres que han realizado notables contribuciones científicas cuyo trabajo no se conoce, y aún es mayor el número de aquellas que intervinieron en cuestiones relacionadas con la ciencia, la tecnología y la salud”. 

Con motivo del Día Mundial del Laboratorio, celebrado el 23 de abril, se señalan siete descubrimientos realizados por mujeres relacionados con la tabla periódica:

1.- Marie Curie (1867-1934), el radio y el polonio:

Marie Curie es una de las científicas que goza de mayor reconocimiento. Curie fue galardonada con un Premio Nobel en Física y otro en Química por sus investigaciones sobre la radiactividad y el descubrimiento del radio y el polonio.

Marie Curie en su laboratorio de la Universidad de París en 1911. Fuente: Wikimedia Commons.

2.- Julia Lermontova (1847-1919) y los metales del grupo del platino:

Estudió química en Heidelberg con Robert Bunsen. Después de que Dimitri Mendeleev elaborase su propuesta de tabla periódica, la científica le tomó el relevo: se encargó de mejorar el proceso aislamiento de los metales del platino con la intención de ordenar los elementos metálicos de dicho grupo, conformado por rutenio, rodio, paladio, osmio, iridio y platino. Obtener los elementos puros es un paso crucial en su identificación, y en consecuencia, su colocación en el sistema periódico. El único relato de su trabajo se encuentra en la correspondencia que intercambió con Mendeleev. Lermontova se convirtió en la primera mujer que obtuvo un doctorado en química en Alemania, en 1874.

3.- Margaret Todd (1859-1918), Stefanie Horovitz (1887-1942) y los isótopos:

El término griego «isótopo» significa «el mismo lugar». Este concepto solucionó el problema planteado por el descubrimiento de numerosos elementos cuya masa atómica era idéntica, y por tanto, no habría espacio para ellos en la tabla periódica, ya que distintos elementos ocuparían el mismo lugar en la tabla. Aunque el nombre «isótopo» fue establecido por el químico británico Frederick Soddy en 1913, fue la médica Margaret Todd quien sugirió el término durante una cena de trabajo.

Por su parte, la química polaco-judía Stefanie Horovitz, del Instituto del Radio de Viena, aportó la prueba experimental de la existencia de isótopos. Horovitz demostró que el plomo podía tener masas atómicas diferentes dependiendo de si se obtenía de la desintegración radiactiva del uranio o del torio. 

4.- Lise Meitner (1878-1968) y el protactinio:

En 1907, Otto Hahn la admitió como colaboradora no remunerada en el departamento de química de la Universidad de Berlín. A pesar de su talento, Meitner tuvo que trabajar en el sótano porque las mujeres no tenían acceso al edificio principal. Durante su colaboración, Hahn y Meitner descubrieron el protactinio mientras investigaban la serie de desintegración del actinio. También investigaron sobre la fisión del núcleo. Sin embargo, en 1939, Hahn no incluyó a Meitner como coautora al publicar los resultados, y en 1945, durante su discurso de aceptación del Premio Nobel de Química, no reconoció el papel crucial de Meitner en la investigación. El elemento de la tabla periódica con número atómico 109 fue nombrado en su honor: Meitnerio.

5.- Ida Noddack (1896-1978) y el renio:

El renio fue descubierto en Berlín, en 1925, conjuntamente por la química alemana Ida Noddack y su marido, Walter Noddack. Ese mismo año, Ida se incorporó como investigadora no remunerada al Instituto Físico-Técnico Imperial de Berlín, donde Walter dirigía el departamento de química. Al trabajar como invitada en el laboratorio de su esposo, su sugerencia de que el núcleo podía partirse no fue tomada en serio. Hoy en día conocemos ese proceso físico como fisión.

6.- Marguerite Perey (1909-1975) y el francio:

A diferencia que el resto de casos nombrados hasta ahora, al francio solo se le asigna una única descubridora: Marguerite Perey, en 1939. Se incorporó al instituto de Marie Curie en París a los 19 años como técnica de laboratorio, bajo la dirección de Irène Joliot-Curie y André Debierne. Cuando Perey descubrió el francio, sus coordinadores no se pusieron de acuerdo sobre quién dirigía sus estudios, así que ninguno de ellos pudo reclamar su papel en el hallazgo. La científica fue directora en el departamento de química nuclear de la Universidad de Estrasburgo, y en 1962, se convirtió en la primera mujer en ser elegida como miembro correspondiente de la Academia de las Ciencias francesa.

7.- Darleane Hoffman (1926-actualidad), Dawn Shaughnessy y los elementos pesados:

Actualmente, el descubrimiento de nuevos elementos requiere grandes y sofisticados equipos como los aceleradores de partículas. La química estadounidense Darleane Hoffman dio con el plutonio 244 natural haciendo uso de ellos. Fue la primera mujer en dirigir una división científica en el Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México, donde formó a generaciones de científicas. Una de ellas, Dawn Shaughnessy, lidera actualmente un proyecto sobre elementos pesados en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California, donde se han descubierto seis elementos (del número 113 al 118).

Dawn Shaughnessy en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore. Fuente: Flickr.

Estudiar los datos sobre el premio Nobel en química puede arrojar luz sobre la problemática: de 189 premiados, solo 8 son mujeres, lo que supone un 4% de los premiados. Han sido cuatro las científicas galardonadas en esta disciplina durante los últimos 5 años, lo que puede indicar que quizá los tiempos estén cambiando, y con ello las dinámicas sociales dentro de la ciencia. En palabras de Suay-Matallana, “el trabajo de muchas mujeres fue realizado en un contexto científico y social en el que las normas eran decididas por los hombres”. Según el investigador de Historia de la Ciencia, en la actualidad, resulta crucial para el desarrollo de la ciencia luchar por un reparto equitativo de oportunidades en función de la nacionalidad, la edad, el idioma, así como el género. 

Las zonas marinas cercanas a la costa conocidas como upwellings podrían reducir su producción de oxígeno debido al cambio climático

El cambio climático ha tenido muchos efectos en los últimos años en los diferentes ecosistemas: incremento de los incendios en los bosques, contaminación en los océanos, aumento medio de la temperatura, especies en peligro de extinción y fenómenos meteorológicos adversos. Las zonas marinas próximas a la costa y con una alta productividad de nutrientes, conocidas como upwellings -o afloramiento en español- no están exentas de consecuencias climáticas. En los próximos años se espera una reducción de su productividad que podría terminar en una disminución del oxígeno.

Fig.1: Esquema gráfico explicativo de un upwelling. Autor: NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration).

Los upwellings  más importantes se sitúan en los sistemas de corrientes oceánicas de Benguela (Sur de África), California (Estados Unidos), Canarias (Norte de África) y Humboldt (América del Sur). Se trata de lugares donde las aguas profundas, más frías y cargadas de nutrientes, emergen. Miles de microorganismos aprovechan este recurso. Entre los organismos encontramos microalgas, esenciales en la producción de oxígeno. Son también zonas de especial importancia para los humanos pues proporcionan lugares de pesca abundante.

Un estudio publicado en el Anual Review of Marine Science, a principios de este año, ha recabado toda la información de previos trabajos sobre el cambio climático y sus efectos, directos e indirectos, en estos afloramientos. El artículo ha sido contundente con los datos: existe suficiente evidencia para confirmar que el cambio climático está afectando a estas zonas. “Hay muchos proyectos que siguen monitorizando su evolución en todo el mundo. Todo apunta a que hay cambios reportables (en todos) como resultado del calentamiento global”, ha explicado Antonio Juan González Ramos, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, quien, al igual que los autores del estudio, ha  investigado durante años los efectos del cambio climático en los afloramientos.

Las consecuencias del cambio climático sobre estos ecosistemas podrían generar un efecto dominó, según el estudio. El calentamiento del agua superficial, por el incremento de la temperatura terrestre, dificultaría la mezcla vertical y, por tanto, la llegada de aguas ricas en nutrientes. De ello se derivaría una disminución en la producción, esto es, la masa vegetal marina se reduciría y, con ella, la fotosíntesis. Los afloramientos son, junto con los bosques terrestres, los grandes productores de oxígeno. Si se reduce su producción fotosintética, la cantidad de oxígeno también lo hará. “Mayor calentamiento, mayor debilitamiento del afloramiento”, así lo ha resumido el profesor González Ramos al referirse a los efectos del cambio climático en los upwellings. 

Las zonas terrestres contiguas a los upwellings también tendrían impactos. Suelen ser lugares desérticos -como el desierto de Namibia, en el upwelling de Benguela o el Sahara en el sistema de Canarias. El calentamiento de las aguas superficiales generaría mayor vapor de agua, que se condensaría, lo que terminaría por incrementar las lluvias en estas zonas y provocaría un cambio en el paisaje.  

Los autores del estudio han alertado de la incertidumbre que aún pesa sobre las consecuencias del cambio climático en estas zonas. Los modelos que actualmente predicen los efectos no son del todo eficaces debido a la gran cantidad de variables que han de tener en cuenta. A esto se le añade la necesidad de estudiar las características de cada upwelling, que son importantes para conocer mejor cómo evolucionará en el tiempo. La falta de conocimiento podría dificultar la gestión de los upwellings y sus recursos y provocar mayores pérdidas al no estar preparados. 

Francisco Fernandoy, glaciólogo chileno: “Existe una correlación entre lo que pasa en la Antártica y lo que ocurre en Sudamérica”

Francisco Fernandoy es geólogo de la Universidad de Concepción y realizó su doctorado en el Instituto Alfred Wegener de Investigación (AWI), especializándose en isótopos estables de agua (átomos que al extraerse de los glaciares se transforman en indicadores de variabilidad climática) que pueden entregar información sobre la evolución o cambios en clima en Antártica. Actualmente es docente de la carrera de geología de la Universidad Andrés Bello, además de ser investigador y director del Laboratorio de Análisis Isotópico (LAI-UNAB), desde donde produce todo su trabajo de investigación.

Con 20 años de experiencia participando en proyectos de investigación en la Antártica y más de 15 expediciones científicas a ese continente, Fernandoy es claro al decir que se está viviendo una época dorada en la investigación antártica con cada vez más proyectos que buscan comprender una serie de cambios atmosféricos, oceánicos y climáticos que se evidencian actualmente en la Antártica, los cuales han demostrado tener consecuencias en otras zonas del planeta como es el caso de Chile y la mega sequía que se vive hace una década. En su experiencia estudiar estos cambios ambientales en este continente permitirá, por ejemplo, entender el impacto del cambio climático en la Antártica y el resto del planeta. La glaciología, es un área clave para ello.

Dr. Francisco Fernandoy, glaciólogo e investigador de la Universidad Andrés Bello.
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La videoserie de la UV, “Tresors a la llum”, muestra las máquinas de electroshock de mediados del siglo XX para tratar enfermedades mentales

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El taller de audiovisuales, junto con la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad de Valencia, ha comenzado las grabaciones de una nueva tanda de vídeos del proyecto Tresors a la llum. En esta ocasión, el capítulo lo protagonizan las … Sigue leyendo

Marina Bellido: «Queremos referentas realistas, es decir mujeres que tienen una vida y que además son investigadoras»

Marina Bellido es graduada en Química por la Universitat de Barcelona (UB), donde también realizó el Máster de Química Orgánica. Actualmente, está a mitad del camino del doctorado sobre síntesis de compuestos quirales catalizados por complejos de iridio y rodio, el cual está realizando en el Institut de Recerca Biomèdica (IRB). Sus investigaciones son de gran importancia para la síntesis de fármacos, entre otras aplicaciones. La doctoranda comparte su opinión sobre el doctorado y el funcionamiento del sistema de investigación actual, aplicando siempre una perspectiva feminista.

Marina Bellido en el laboratorio. Imagen cedida

Concretamente ¿qué estás investigando?

Trabajamos en la síntesis de compuestos quirales catalizados por complejos de iridio y rodio. Las moléculas son quirales cuando no son superponibles con su imagen especular, como en el caso de nuestras manos. Nuestro objetivo es ser capaces de sintetizar moléculas controlando muy bien la obtención del 100% una mano y el 0% de la otra. ¿Y cómo lo hacemos? Empezamos sintetizando catalizadores que también sean quirales y que les transfieran la quiralidad a los compuestos de partida. Estos catalizadores están compuestos de una parte metálica (normalmente iridio o rodio) y otra parte orgánica. Usamos muy poca cantidad de catalizador, alrededor de 1-2%, ya que, mediante varios ciclos catalíticos, son capaces de transformar moléculas planas en quirales.

¿Qué aplicaciones pueden tener vuestras investigaciones?

La que mueve más dinero en este campo es la industria farmacéutica, por lo que las principales aplicaciones están dentro de esta misma. A la industria farmacéutica le interesa porque nuestro cuerpo también es quiral (proteínas, enzimas, carbohidratos, hormonas…) y, por lo tanto, reconoce los compuestos quirales. De manera que alrededor del 56% de los fármacos son quirales y es necesario ser capaces de sintetizar este tipo de moléculas para poder suministrar estos fármacos. Algunos fármacos típicos para tratar enfermedades como el Parkinson y la obesidad son quirales. Además, también tiene aplicaciones en la industria automovilística y de pesticidas.

¿Tienes libertad a la hora de decidir sobre tu investigación?

Sí y no. Sí que es verdad que cuando empecé el doctorado nuestro objetivo era probar muchas cosas y ver si sonaba la flauta. Por lo que fue un proceso súper creativo, donde tuvimos muchas ideas, pero a la vez no tenía tanta agilidad manual ni sabía tanto. Entonces, llegó un momento donde mi jefe me hizo centrarme en algo más concreto, para así ‘marcar un gol’. Esto pasa porque la ciencia se ha convertido en fast-science, es decir su fin es publicar por publicar. De algún modo, el furor general se basa en ‘cuanto más, mejor’, para poder seguir siendo financiados. Como resultado, existe tal cantidad de datos que se nos hace imposible estar actualizadas en nuestro propio campo. Creo que es importante que nos planteemos que se está evitando que nos hagamos preguntas mucho más complejas, que necesiten proyectos mucho más grandes, porque al final la financiación viene en base a los papers. Y en esta carrera donde la cantidad va antes que la calidad, apartarse puede hacer tambalear la supervivencia del grupo.

«Se está evitando que nos hagamos preguntas mucho más complejas, que necesiten proyectos mucho más grandes, porque al final la financiación viene en base a los papers. Y en esta carrera donde la cantidad va antes que la calidad, apartarse puede hacer tambalear la supervivencia del grupo»

¿Crees que el sistema científico actual es compatible con la calidad de las investigaciones?

No, porque se está vendiendo una productividad inmediata. La dinámica de la inmediatez del capitalismo se extrapola a todos lados, es como un virus. El motor de las investigaciones es el dinero de las becas, por lo que las científicas van a lo seguro. ‘Primero publica y luego ya haremos submarinos’ (expresión que se refiere a investigar fuera de tu línea principal de la tesis). Al final, se genera una desigualdad, ya que los grupos con una trayectoria larga y espectacular tienen más posibilidades de plantearse soluciones a problemas más complejos.

Tu unidad de investigación tiene un perfil de Twitter. ¿Qué opinas que seáis los propios investigadores los que comuniquéis vuestras investigaciones?

Para empezar, me parece muy esclavo pensar que, si no estás en las redes sociales, no existes. Ahora todos los grupos de investigación deben tener una cuenta en Twitter para presentar los artículos que publican y una página web donde expliques lo que haces. Nuestro Twitter nunca se va a usar para comunicar al público en general, lo usamos para crear redes con otros grupos parecidos y la gente de otros departamentos. Además de que solo comunicamos los buenos resultados, porque lo malo nunca se va a publicar. En general, no hay voluntad de que la sociedad entienda lo que estamos haciendo, siempre se mantiene (inconscientemente o no) esa elitización. No hay interés en que la ciencia pase a formar parte de la cultura colectiva.

«En general, no hay voluntad de que la sociedad entienda lo que estamos haciendo, siempre se mantiene (inconscientemente o no) esa elitización. No hay interés en que la ciencia pase a formar parte de la cultura colectiva»

Hay estudios que aseguran que el personal investigador predoctoral es seis veces más propenso a desarrollar ansiedad o depresión en comparación con la población general. ¿Qué opinas de la salud mental en el doctorado?

Es una barbaridad. Hasta hace poco, bueno y de hecho creo que tiene que ver con que las mujeres hayamos entrado en la investigación, se está poniendo un foco en el estrés que supone el tener resultados en cuatro años y de manera lineal. Todo esto nunca se pone sobre la mesa, simplemente se asume y se entiende que todo el mundo ha pasado por eso y que no va a cambiar. No se están dedicando suficientes recursos ya que es un problema estructural, es decir, no podemos tratarlo como un caso individual: el que ha tenido suerte, está feliz y el que no, que se pague la terapia. Se deberían facilitar herramientas a todas las doctorandas para que valorasen si se les está poniendo un proyecto mucho más difícil o que directamente no funciona.

A la vez, debería haber más control sobre los PI, es decir los directores de tesis. Aunque ya existe un comité de seguimiento, compuesto por profesores externos, que controla el trabajo que estás haciendo, cómo estás con el grupo, con el jefe… No sirve de mucho porque los ves una vez al año y, además, muchas veces son amigos de tu jefe por lo que poco les puedes decir.

¿Cómo de privatizado está el acceso al conocimiento científico?

No puede ser que nosotras seamos las encargadas de crear la ciencia, pagar para publicar y luego volver pagar 40 o 50 euros por descargar nuestros propios artículos. Es el negocio del siglo, porque las personas que nos dedicamos a la ciencia hacemos todo el trabajo y las empresas se llevan todo el dinero solo por hacer de intermediarias. Me parece una privatización y una elitización del conocimiento espectacular.

Yo siempre amaré a Alexandra Elbakyan que se dio cuenta que su universidad no tenía acceso a muchos de los artículos y revistas, y creo Sci-Hub un portal con millones de artículos científicos gratuitos y de acceso libre. Está demandada por todas las grandes revistas y cada vez que se abre la web la intentan tumbar. Pero la realidad es que cualquier científica hoy en día la usa a diario y quien diga que no, o tiene una suscripción absolutamente a todos los papers o está mintiendo.

El problema es que se crea una jerarquía en el conocimiento científico. Por ejemplo, cuando tú quieres publicar algo muy novedoso lo quieres hacer en revistas con mayor índice de impacto, por lo tanto, estamos perpetuando el sistema. En cambio, si decides publicar en revistas de acceso libre, baja tu estatus como investigadora. Entonces la pregunta es ¿quién es la primera que rompe esta rueda y publica en revistas de acceso libre? Es un pez que se muerde la cola.

¿Cómo de importante es trabajar en laboratorios de distintos países?

Aparte de que te ofrece la oportunidad de trabajar con nuevas líneas de investigación, con nuevos instrumentos y métodos distintos, opino que puede ser muy enriquecedor hacer estadas en otros laboratorios, ya que te abre la mente y te enseña otras maneras de trabajar. Por ejemplo, hay laboratorios en Estados Unidos o Alemania donde ni se cuestiona que no vayas los sábados a trabajar.

«Se está demostrando que las jornadas maratonianas no sirven porque desgastan»

Es muy fuerte el nivel al que estamos llegando, no solo de horas extras, que ya se da por hecho que las vas a hacer, sino que tengas que ir de lunes a sábado a trabajar. Puedo entender que tengas que hacer acabar un proyecto y trabajar muy duro durante un mes, pero se está demostrando que las jornadas maratonianas no sirven porque desgastan. Y si esto no fuese verdad las empresas más grandes como Google no lo estarían aplicando. Está claro que, si vas con ganas, rindes mejor. Y aquí en España todavía pensamos que cuantas más horas vayas al laboratorio, mejor. Pero es mentira, si no estás tranquila y durmiendo bien no podrás pensar con claridad con lo que tendrás peores ideas y te ofuscarás más con los errores.  Y si no tienes capacidad de análisis, se te acaba el doctorado.

Formas parte del colectivo Doctorandes en Lluita (@DocsLluita), ¿qué reivindicaciones defendéis?

El colectivo se formó en respuesta a una ley que salió en el BOE del 2019 donde se establecía el sueldo mínimo por cada año y abría la posibilidad de aplicar un año adicional en las becas de tres años, si el comité de seguimiento así lo consideraba. El problema siempre es la financiación ya que te tenían que pagar 21.000€. Salió la ley, pero nunca la aplicaron, de manera que toda la gente que estaba terminando la tesis y quiso seguir, no pudo. La realidad es que cuando se acaba la beca y no la tesis, tienes que escribir la tesis en el paro. Cosa que es completamente ilegal, porque cuando estás en el paro, no puedes estar trabajando.

Además, la ley añadía que las prácticas no eran obligatorias, cuando la realidad es que muchas doctorandas acaban asumiendo horas de docencia, laboratorios y demás porque hay que suplir el cupo de los pocos profesores que hay.

Aparte de esta reivindicación general, ahora durante la pandemia está toda la parte de las extensiones de contratos, que justo la gente que terminaba este año le han extendido solo 3 meses, mientras que la gente que terminamos entre el 2 de abril de 2021 y el 1 de abril de 2023 se pueden acoger a la extensión de hasta 5 meses.

¿Crees que vuestras condiciones laborales van a mejorar pronto?

En general, seguimos teniendo becas muy precarias y la incertidumbre constante de ¿y luego qué? Piensas que, con suerte, podrías empezar un postdoctorado y luego otro y así vas teniendo dos años de falsa estabilidad. Pero a la vez vives con ese ‘y si’ constante, de si deberías haberte pasado a la industria.

«Seguimos teniendo becas muy precarias y la incertidumbre constante de ¿y luego qué?»

Sin embargo, también creo que es de las pocas veces que las doctorandas se están organizando y no es por un hecho puntual. Al final si no creamos redes alternativas al sistema siempre nos van a querer colar un gol. Supongo que gracias a Internet estamos mucho más conectadas de manera que vemos de cerca otras realidades, podamos unirnos y luchar juntas. Como dije antes, es importante dejar de individualizar el doctorado.

¿Cuáles dirías que son las principales fronteras a las que se enfrentan las jóvenes investigadoras como tú?

Obviamente el género nos afecta a todas desde antes de nacer y se perpetúa a lo largo de nuestra vida. ¿Cómo puede ser que niñas de tan solo 6 u 8 años digan que son malas en matemáticas? Si ahí no hay un sesgo de sociedad ¿qué es lo que ocurre? Crecemos engañadas creyendo que no vamos a ser buenas en ciencia, a no ser que tengas referentas cerca. Además, la verdad es que siempre se ve mal que una chica sea mejor en cualquier cosa, siempre te va a caer el comentario y al final, adoptas una actitud de no desentonar.

En nuestro día a día, vivimos situaciones que van desde mansplaining, que no te tomen en serio, que te hipersexualicen, que te traten de exagerada hasta incluso agresiones o abusos sexuales. Obviamente, la ciencia no escapa del machismo de la sociedad. En general, aunque no se hable del tema, creo que a la vez vivimos el síndrome de la impostora y tenemos la necesidad irracional de tener que demostrar más y no poder fallar.

A nivel de promoción es casi imposible alcanzar los puestos más elevados. La pena es que mucha gente lo reduce a: ¡bueno, es que habéis sido madres! Van a estar 9 meses de embarazo y todo lo que necesiten de postparto, pero, aunque sean unos años críticos en tu carrera científica, incluso 2 años no pueden determinar 35 años de tu carrera. ¡Me niego a creerlo, me parece una machirulada! Y es que además ¿cuántas mujeres no son madres y siguen sin estar en posiciones de poder? Hay que aceptar que hay un sesgo y una sociedad machista detrás, hay que dejar de culpabilizar a la mujer que ha aceptado la maternidad obligatoria. Yo, sinceramente, tengo la sensación de que se habla del suelo pegajoso y se critica el techo de cristal, pero no se señala a quien de verdad está cometiendo este abuso de poder y no está cediendo esos privilegios.

«Tengo la sensación de que se habla del suelo pegajoso y se critica el techo de cristal, pero no se señala a quien de verdad está cometiendo este abuso de poder y no está cediendo esos privilegios»

¿Cuál es la imagen que se tiene de una mujer investigadora?

El imaginario colectivo, por mucho que nos empeñemos, no ha cambiado. Poco a poco se está dando más visibilidad, pero sigue siendo una entre un millón. Además, no debemos tener a Marie Curie como referenta, porque es una mujer que se desvivió por la ciencia. Queremos referentas realistas, es decir mujeres que tienen una vida y que además son investigadoras. No queremos aspirar a objetivos inalcanzables, porque nunca te vas a considerar suficientemente buena, debemos normalizar ser mediocre en la ciencia.

«No debemos tener a Marie Curie como referenta, porque es una mujer que se desvivió por la ciencia. Queremos referentas realistas, es decir mujeres que tienen una vida y que además son investigadoras»

¿Hay alguna diferencia entre cómo las mujeres y los hombres perciben el conocimiento?

Seguro, hay un sesgo porque a lo largo de la historia hemos sido la otredad y no nos sentimos reconocidas en sus espacios. En palabras de Kate Millet «somos un pueblo sometido que ha heredado una cultura ajena». Ellos han y quieren seguir creando su ciencia, su filosofía (mejor dicho, su falosofía), su arte…

¿Ha cambiado mucho la impresión que tenías del doctorado antes de empezar?

Sí, es totalmente distinta a la impresión que tengo ahora. Piensa que normalmente la gente que consigue entrar al doctorado son estudiantes con las mejores notas, que nos han vendido la cultura del esfuerzo; y, entonces, llegamos al doctorado y nos estampamos. De repente vamos a ciegas, teniendo que trabajar la frustración, la resiliencia, pensar una nueva manera de sintetizar el compuesto y seguir.

¿Qué le dirías a la Marina de hace 3 años?

Le diría que aprendiera a decir que no, que no aceptara los proyectos que no le motivaran. Porque de no hacerlo, acabará más quemada de lo que se pensaba.

Carlos Briones, investigador del CSIC: “Tenemos que ser mucho más cuidadosos y conservar este planeta. El planeta A, por qué no hay un planeta B”

Carlos Briones Llorente es doctor en Ciencias Químicas, en la especialidad de Bioquímica y Biología Molecular, por la Universidad Autónoma de Madrid. Desde el año 2000, dirige el Grupo de Evolución Molecular en el Centro de Astrobiología de Madrid, centro mixto entre el CSIC y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), asociado al NASA Astrobiology Institute, donde investiga sobre la posible vida en otros planetas. Su trabajo se centra en el estudio del origen y la evolución temprana de la vida y de los ácidos nucleicos, como el ADN y el ARN; el desarrollo de biosensores para caracterizar la biodiversidad microbiana en entornos extremos, y el estudio de virus de ARN. Actualmente es también vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Virología (SEV) y un polifacético profesional, que acompaña su actividad investigadora con la divulgación científica y la escritura de relatos y poemas.

Carlos Briones estudiando microorganismos de ambientes extremos en Río Tinto (Huelva)

Desde hace un año aproximadamente toda la atención de la sociedad se ha centrado en un virus de ARN muy concreto, el causante de la Covid-19. ¿Cómo ha afectado esta situación de pandemia al desarrollo de las ciencias que no están directamente enfocadas a solventar el problema?

La astrobiología es un campo en el que también nos interesan mucho los virus de ARN. No es una ciencia tan lejana, sobre todo la parte que tiene que ver con el origen y la evolución de los virus, no tanto en cuanto a las repercusiones clínicas. Pero hay muchos campos científicos que no tienen nada que ver con los virus y que se han dejado un poco de lado ante toda esta crisis.  Ante esta situación imprevista, y como el dinero es limitado, hay que escoger y priorizar, así que se han derivado muchos esfuerzos personales y con esto un campo va en detrimento de los otros. Lógicamente, ahora tocaba hablar mucho sobre este virus, dar muchos datos y avanzar muy rápido. Gracias a eso y a la colaboración de científicos en todo el mundo se han conseguido tener vacunas en un solo año, algo absolutamente fascinante. Pero habrá que ir revirtiéndolo y volver a dedicar tiempo y esfuerzo a otros temas que ya eran candentes antes de la emergencia. Esto se ha convertido ahora en lo único y eso tampoco es sano, hay que hablar de todos los temas científicos.

Esto se ha convertido ahora en lo único y eso tampoco es sano, hay que hablar de todos los temas científicos.

En cuanto a las vacunas… Ha habido gente algo preocupada y se han extendido informaciones llamativas sobre dos de las vacunas que se están administrando en España, las de Pfizer y las de Moderna, que son vacunas de ARN. ¿Es realmente ésta una molécula tan peligrosa?

No hay ningún problema. Lo que pasa es que una sociedad con poco conocimiento científico y con mucha desinformación da lugar a esta infodemia. Para muchas personas del mundo será la primera vez que hayan oído hablar del ARN, pero fue probablemente la molécula principal en el origen de la vida. Que esta molécula les vaya a modificar genéticamente no tiene ningún sentido. Las vacunas de ARN lo que hacen es darles unas instrucciones a las células del sistema inmune, un plano, gracias al cual construyen la proteína que tiene el virus en su parte exterior y esa proteína educa al sistema inmune para que produzca anticuerpos frente a ella. De esa forma ya está preparado para que, si alguna vez te cruzas con el virus real, tu sistema lo pueda atacar. El ARN es utilizado para fabricar las proteínas y luego se degrada, los planos se rompen y desaparecen de la célula.

Este sistema tan novedoso está funcionando muy bien, generando una respuesta inmune fabulosa en las personas y sin efectos secundarios prácticamente. Con otras vacunas más tradicionales, como la de AstraZeneca, lo que te inyectan es un virus que tiene esa misma proteína. Entonces puedes tener el efecto secundario de ese otro virus que te han metido, como inflamación o algo parecido a un resfriado, aunque esta atenuado para que no sea mucho. Las de ARN son más limpias.

En torno a este virus se han compartido muchas informaciones falsas. Uno de los bulos más extendidos ha sido el del virus fabricado artificialmente en un laboratorio de Wuhan.

Sí, eso es muy típico de la ciencia ficción, de las películas. El señor malo malísimo que quiere acabar con todos, se inventa un arma biológica, la dispersa y morimos todos. El apocalipsis pandémico es un argumento muy recurrente y la verdad es que son películas entretenidas. Pero lo cierto es que los científicos no tenemos todavía capacidad para construir un virus en el laboratorio, no hemos avanzado tanto como se piensa en esos casos. De hecho, es curioso como los negacionistas y las personas que apoyan las pseudociencias, por una parte, no se fían de la ciencia, pero por otra parte nos otorgan a los científicos un poder casi ilimitado.

Cuando analizamos el virus en el laboratorio, con técnicas de secuenciación de genes, podemos compararlo con los demás virus ya conocidos y lo que vemos es que es un virus que se parece a otros coronavirus que han ido apareciendo y que hay unas relaciones de parentesco más o menos cercanas entre unos y otros. Esto nos habla de que es de la misma familia, aunque presenta algunos cambios con los otros, lógicamente. Incluyendo este, se conocen ya en total siete coronavirus que infectan a humanos.

Los científicos tienen bastante claro que, al igual que otros virus de esta familia, tiene un origen zoonótico.

Sí, con estas técnicas vemos también que hay virus muy parecidos a este en murciélagos y en algunos roedores. Lo que probablemente ha ocurrido es que este virus se habrá originado en murciélagos, habrá pasado a otro animal, que de momento no sabemos cuál es, y de ese animal habrá saltado a la especie humana. Este proceso de zoonosis o de salto de hospedador pasa constantemente en la naturaleza, aunque para la opinión pública sea la primera vez que se escuche hablar tanto sobre virus. Por ejemplo, los virus de la gripe se originan muchas veces en aves, se recombinan en cerdos y luego pasan a los humanos.

Este tema ha afectado a todos en la salud, en la economía, etcétera, y tampoco hay la mayor transparencia del mundo en China, es un terreno muy propicio para que personas que desprecian la evidencia científica se inventen cosas. Pero, aunque para mi gusto demasiado tarde, ya ha habido una misión de científicos a Wuhan y no hay nada que nos diga que ha habido manipulación genética. Mientras no haya pruebas nadie puede inventarse una realidad paralela.

¿Usted diría que la ciencia ficción ha hecho mucho daño a su campo de estudio?

Por una parte, ha hecho creer a la gente cosas imposibles, pero por otra también ha sido un estímulo. Yo soy muy partidario de la ciencia ficción, me gusta mucho. Me parece que es muy interesante para plantearnos preguntas. Por ejemplo, los humanos estamos interesados por la posibilidad de que haya vida en otros planetas, incluso vida inteligente que se comunique con nosotros. Y eso en muchos casos ha venido desde la ficción.

La ciencia ficción en sí no es mala, si lo tomas como un producto cultural, como literatura. Leer El Quijote o leer poesía no es malo, qué va, es buenísimo. Lo que no puedes es creerte que existen los personajes. Igual que no existe Sancho Panza, tampoco existen los marcianos que vemos en las películas, como los de H.G. Wells o los de Mars Attack. El problema de la ciencia ficción es que hay gente que se lo cree como si fuera verdad y creen que ven platillos volantes cuando lo que ven son nubes lenticulares que iluminadas por el sol brillan como un platillo volante. Diría que no ha hecho daño si somos capaces de diferenciar la realidad de la ficción.

Y, ¿Es usted más optimista respecto a las posibilidades de encontrar vida en Marte o en alguno de los satélites congelados del Sistema Solar?

Representación del Sistema Solar donde se muestran planetas y satélites

Yo creo que vida presente, vida actual, sería más probable encontrarla en las aguas de satélites como Encélado o Europa. En sus aguas subsuperficiales, las que están bajo el hielo.  Aquí ya sabemos que hay unos océanos profundos y ricos en moléculas, lo que puede ser un mejor soporte para la vida. En Marte lo que podemos encontrar son rastros de una vida pasada. Pero es mucho más fácil ir a Marte que a los satélites de Júpiter o de Saturno, porque está mucho más cerca. Además, el problema adicional que tienen estos gigantes de gas es que producen mucha radiación y la electrónica de vuelo se ve muy afectada. De esta manera una misión no puede estar mucho tiempo cerca, tiene que estar yendo y viniendo, haciendo órbitas muy grandes, para que el tiempo que pasa cerca del planeta no sea mucho. Este tipo de limitaciones hacen que se haya explorado más Marte, pero las opciones de encontrar vida presente en los otros son más altas.

Recientemente, disfrutamos de esas maravillosas escenas del amartizaje del nuevo Mars Rover Perseverance. ¿Qué es lo que se espera que encuentre este vehículo?

Representación del Mars Rover Perseverance

Ya van cinco décadas enviando rovers al planeta y en esta última etapa de la exploración lo que se va buscando son restos de posible vida pasada o incluso actual. Para ello el rover va a analizar las formas de los estratos y de los minerales, para ver si se pueden corresponder con formaciones hechas por bacterias. También lleva tecnologías para analizar los restos de moléculas, como lípidos o ácidos grasos, en las rocas. Y, por otra parte, va a recoger cuarenta y dos muestras del suelo y del subsuelo, que quedarán allí preparadas para que una futura misión las recoja y las traiga a la Tierra. Esto va a hacerse por primera vez, es muy novedoso y está muy bien porque si esas muestras llegan aquí ya no estas tan limitado, tienes la potencia de toda la tecnología de nuestros laboratorios y se pueden aplicar técnicas mucho más avanzadas en microbiología o biología molecular. Todo eso es lo que pretende hacer este rover y, además, seguirá caracterizando la geología del planeta y también los gases que forman la atmosfera. Tiene mucho trabajo por delante realmente.

Cuando se envían estas misiones al espacio se hace gran hincapié en su limpieza con tal de no contaminar otros planetas con los microorganismos terrestres. ¿Cómo de real es el riesgo de contaminación del espacio?

No siempre se habla de ello, pero es una parte fundamental en la exploración planetaria. De hecho, en mi último libro le dedico un capítulo entero a la protección planetaria, porque es realmente muy importante. Hay que limpiar muy bien las misiones de la Tierra ya que todo lo que hay en nuestro planeta está recubierto de microorganismos, no hay ningún material estéril, y si llevamos, sin querer, en la superficie de nuestros rovers microorganismos terrestres podemos ocasionar problemas. Si hubiera vida endógena, propia de ese planeta, y le estuviéramos metiendo otra forma de vida de aquí con la que competir, a lo mejor habría problemas ecológicos. Nos podríamos cargar la vida en Marte. Por eso para proteger todos los lugares en los que se sospecha que puede haber vida se aplican unas restricciones muy enérgicas y se trata de esterilizar todo lo que sea posible los materiales de los vehículos.

Y, a raíz de esto… ¿Cómo podemos descartar, si algún día encontramos vida fuera de la Tierra, que no la hayamos enviado allí nosotros previamente?

Yo creo que habrá mucha discusión si se encuentra un posible biomarcador de Marte para intentar convencer de que realmente es de ahí. La ciencia se construye con mucha revisión, mucho análisis de otros científicos, por lo que todos tenemos que ser muy rigurosos y exigentes. Seguro que los científicos que lo encuentran tenderán a decir que es de allí y todos los demás tenderán a decir que no. Será divertido ver la pelea.

En teoría, los análisis moleculares, permitirán discriminar si es vida endógena o si la hemos llevado de aquí sin querer, lo que llamamos un falso positivo. Si los análisis del material genético detectan una bacteria típica de la piel como Propionibacterium nadie se va a creer que sea de Marte, lo lógico es pensar que es de la piel de alguno de los operarios que en algún momento tocó ese rover y dejó ahí esa bacteria. Y si detectas otro tipo de biomarcador como un lípido sería muy arriesgado decir que es de Marte. Es un tema complejo, pero es bonito también.

La esperanza de que la vida fuera de la Tierra sea un hecho podría ponernos optimistas en cuanto a hacer una mudanza a un planeta B y podríamos reducir nuestra preocupación por el cambio climático, la contaminación o la pérdida de biodiversidad confiando en que habría una segunda opción si todo falla en nuestro planeta.

Es la táctica del avestruz, yo meto la cabeza bajo de la tierra y no veo los problemas. Podría ocurrir que dé esa falsa sensación de que ya no hay problemas, pero realmente para los casi ocho mil millones de personas que somos es imposible ir a otro lugar. Estoy seguro de que sí vamos a ir a otros planetas. Irán astronautas en grupos pequeñitos, científicos y exploradores, o igual mineros en busca de recursos. A lo mejor incluso se forman colonias, por ejemplo, en Marte. Como decía una cita muy bonita de Konstantin Tsiolkovski, padre de la cosmonáutica rusa, “la Tierra es la cuna de la humanidad, pero no se puede vivir en una cuna para siempre”. Pero una cosa es que vaya a descubrirlo una avanzadilla de nosotros y otra que toda la humanidad se pueda mudar, eso es inviable. La humanidad va a estar en la Tierra y lo que nos queda es cuidar este planeta, que es nuestra casa. Hay que ser muy exigentes con las medidas para frenar el cambio climático y parar el calentamiento global, frenar la deforestación y conservar la biodiversidad que nos rodea. Tenemos que ser mucho más cuidadosos y conservar este planeta. El planeta A, porque no hay un planeta B.

Hay que ser muy exigentes con las medidas para frenar el cambio climático y parar el calentamiento global, frenar la deforestación y conservar la biodiversidad que nos rodea.

Buena parte de la investigación en España se realiza con fondos públicos y habrá quién se pregunte qué utilidad tienen algunas investigaciones como esta búsqueda de vida fuera de la Tierra y si merece la pena esa inversión de fondos.

Muchas veces lo que tú investigas para unas cosas va teniendo aplicaciones en otras. Por ejemplo, muchas de las cosas que ahora utilizamos en nuestro día a día como materiales, combustibles o sistemas de comunicaciones, se han generado como consecuencia de la investigación que ha conllevado durante décadas la exploración espacial. Hay otros casos que son más chocantes, por ejemplo, en 1965, el microbiólogo Thomas Brock encontró un microorganismo capaz de vivir a altas temperaturas en una surgencia hidrotermal del parque Yellowstone, Thermus aquaticus. Pues su enzima polimerasa del ADN es la que se utiliza en las PCRs ahora tan familiares para todos por su uso como sistema de diagnóstico del Sars-Cov-2.

No debe de mantenerse esa división tan habitual entre ciencia básica y ciencia aplicada. Hay ciencia y luego aplicaciones de la ciencia, que acaban llegando antes o después. Y a veces por donde menos te lo esperas. Por eso es tan importante seguir invirtiendo en ciencia que, a lo mejor, parece alejada de la sociedad.

No debe de mantenerse esa división tan habitual entre ciencia básica y ciencia aplicada. Hay ciencia y luego aplicaciones de la ciencia, que acaban llegando antes o después.

¿Por qué es importante dar a conocer los conocimientos científicos?

Los salarios de los científicos, en un país como el nuestro, vienen de los impuestos que pagamos todos y yo considero que tenemos una cierta obligación de devolver a la sociedad parte de lo que nos da. Creo que la mejor forma de hacerlo, además de con nuestros descubrimientos, artículos y patentes, es aumentando la cultura científica de la gente, para que no haya esos casos de creencias en realidades paralelas. Y la mejor forma de conseguir esto es haciendo divulgación científica. Yo soy muy partidario de que los científicos demos charlas, escribamos libros o publiquemos en blogs. Creo que esa es la actitud correcta de un científico: investigar y divulgar.

Eso se tiene muy claro en los países anglosajones, por ejemplo, hasta el punto en que en todos los proyectos de investigación hay una parte que se dedica a la divulgación de los resultados. En España está empezando ahora, pero durante muchos años no se ha considerado su importancia. Pero caramba, luego cuando pedimos que haya más financiación para la ciencia se lo estamos pidiendo a una sociedad que no tiene nada de conocimiento científico, en cierta medida por nuestra culpa, que estamos encerrados en nuestra torre de marfil y no comunicamos. Tampoco me parece lógico. Fomentemos la cultura científica y convenzamos a la gente de lo importante que es la ciencia.

¿La cultura científica y la humanística merecen ese divorcio que existe entre ellas?

Esa es otra de mis obsesiones, romper con esa dicotomía. Charles Snow ya decía en el año 1959, “Seria necesaria una tercera cultura que unificara la cultura de ciencias y la de letras”. Por que al final la cultura es única, aunque vistamos las inquietudes de los humanos con el apellido de humanísticas, de científicas o de artísticas. A mí me interesa mucho derribar fronteras, en la medida de lo posible.  Me gusta que los científicos aprecien la pintura o la poesía y que a los humanistas les interese quien era Lavoisier, Darwin o Newton.

De hecho, en alguna de mis charlas he utilizado cuadros, obras de arte, como metáfora para hablar de la evolución. Mezclemos lenguajes y avancemos hacia una cultura común, creo que nos perdemos mucho si nos parcelamos.

¿Qué les diría a esas personas jóvenes que empiezan a considerar la ciencia como profesión?

Diría que la educación secundaria es un momento muy importante para la formación de vocaciones científicas porque es cuando tomas decisiones que van a marcar tu vida. Aunque luego puedas dar muchas vueltas, decides aquí a qué te vas a dedicar y quedan marcados, de alguna manera, tus siguientes años. Yo decidí que iba a estudiar una carrera de ciencias cuando estaba en el instituto, motivado, entre otras cosas, por dos profesores muy buenos.

Haría un llamamiento especial a las jóvenes porque la creatividad, capacidad de trabajo e inteligencia de las mujeres hay que utilizarla y desarrollarla también en estas carreras. Animaría a todas las personas a hacer ciencia porque no hay nada más fascinante que hacerle preguntas a la naturaleza e intentar responderlas, y aportar algo de tu capacidad e imaginación para resolver problemas de la humanidad es muy gratificante. El trabajo multidisciplinar y muchas veces, internacional, que desarrollan los científicos, es algo muy bueno para la formación de las personas. Además, cuanto más grandes preguntas te haces, más estas ejercitando tu cerebro que es lo que te define como ser humano, y yo creo que la ciencia es una forma muy buena para promover esto. Pero si tocas un instrumento musical, escribes poesía o novela, o haces teatro, entonces te estas poniendo en la faceta de creador, de constructor de nuevas realidades, de imaginador de nuevos mundos, y creo que eso también es fundamental.

Lise Meitner irradia vocaciones científicas

El Proyecto Meitner. Recordando a Lise Meitner es una iniciativa del Institut de Física Corpuscular (IFIC) de la Universitat de València (UV)-CSIC que ha contado con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). El proyecto tiene como objetivo recuperar y revalorizar la contribución de grandes pioneras de la Física Nuclear y de Partículas, uniendo el pasado y el presente a partir de la figura de la brillante física, Lise Meitner. Tal y como explica Anabel Morales, física nuclear y coordinadora del proyecto «Lise Meitner debe ser un referente para el alumnado, no solo por sus logros científicos sino por cómo se comportó como científica y como mujer».

El Proyecto Meitner. Recordando a Lise Meitner nace y gira alrededor de la obra de teatro Remembering Miss Meitner (2002) escrita por Robert Marc Friedmann y representada en teatros de todo el mundo en varios idiomas. La obra propone unir el pasado y el presente a partir de un energético texto que invoca a Lise Meitner junto a su descubrimiento de la fisión nuclear y que nos hace preguntarnos ¿cómo recuerda la historia a Meitner? ¿qué importancia damos a nuestras científicas hoy en día? La adaptación española de la obra ha sido realizada por la compañía de teatro CRIT bajo la dirección escénica de Anna Marí, y será representada, de momento, en el Teatre Rialto de València a partir del 11 de marzo. Además, después de cada función tendrá lugar un coloquio en el que un equipo de expertas responderá a las preguntas del público y también las planteadas a través de redes.

Ilustración de Elena Resko para el Proyecto Meitner. Recordando a Lise Meitner.

A parte de la obra de teatro y los coloquios que llevarán a cabo distintas físicas nucleares y de partículas, el Proyecto Meitner ofrece un amplio abanico de actividades y propuestas para visibilizar y poner de manifiesto las barreras legales, culturales, históricas y sociales a las que las mujeres científicas se han enfrentado y siguen enfrentándose.

«No solo hablan de pioneras, sino también de la situación de la mujer en la física nuclear y de partículas, y de forma más general de la mujer en ciencia.»

Anabel Morales, física nuclear y coordinadora del proyecto

Otra parte fundamental del proyecto son las Jornadas de Ciencia y Género ‘Pioneras en Física Nucleas y de Partículas: Pasado, Presente y Futuro, que han tenido lugar el pasado 9 y 10 de marzo de manera híbrida, combinando el formato presencial en la Universitat de València y también en streaming. Estas jornadas, como nos cuenta Anabel Morales «No solo hablan de pioneras, sino también de la situación de la mujer en la física nuclear y de partículas, y de forma más general de la mujer en ciencia». Durante los dos días se ha ofrecido una programación enriquecida con seminarios, monólogos, entrevistas, mesas redondas y coloquios con el público. El formato está inspirado en las primeras Jornadas de Ciencia y Género de la Universitat de València (UV) que tuvieron lugar 2 años atrás, con la astronomía como eje temático.

Las jornadas han sido gratuitas y abiertas a todo el público, aunque la organización del proyecto quiere dirigirse especialmente al profesorado de secundaria ya que como declara Anabel Morales «Creemos que es muy importante dar a conocer las pioneras al profesorado, y que este luego lo transmita a su alumnado a lo largo del tiempo».

Ilustración de Elena Resko para el Proyecto Meitner. Recordando a Lise Meitner

Uno de los seminarios fue presentado por Josep Simon, profesor e investigador de Historia de la Ciencia en la Universitat de València (UV). Bajo el título Género y radiactividad: una historia vienesa para un futuro de igualdades expuso una perspectiva panorámica sobre los temas de género en relación con la historia de la física. Concretamente, hizo reflexionar acerca del por qué en ciertos lugares y contextos históricos hay una notable presencia de mujeres. Como sentenció Josep Simon, «La radiactividad era un campo nuevo que todavía no estaba dominado por la autoridad y la jerarquía de la ciencia, pero poco a poco el papel de la mujer quedó más oculto o relegado a ser objeto de investigación».

«La radiactividad era un campo nuevo que todavía no estaba dominado por la autoridad y la jerarquía de la ciencia, pero poco a poco el papel de la mujer quedó más oculto o relegado a ser objeto de investigación.»

Josep Simon, profesor e investigador de Historia de la Ciencia en la Universitat de València (UV)

El ambicioso proyecto también ha querido incidir directamente en el estudiantado, a través de una difusión activa en las principales redes sociales (Twitter, Instagram y Facebook) y del concurso Express-Arte ConCiencia, que da rienda suelta a su imaginación y que a través del arte contará la historia y los avances científicos de las pioneras de la física nuclear y de partículas. Anabel Morales enfatiza: «Queremos que las pioneras realmente entren a formar parte de la cultura científica del alumnado».

«Queremos que las pioneras realmente entren a formar parte de la cultura científica del alumnado, ya que la ciencia es cultura

Anabel Morales, física nuclear y coordinadora del proyecto

En definitiva, el Proyecto Meitner. Recordando a Lise Meitner promueve la igualdad social al romper con la imagen estereotipada de la mujer científica y al poner sobre la mesa los sesgos de género actuales en el ámbito científico y educativo. También pretende hacer frente a la escasa vocación científica de las niñas, acercando referentes, pasadas y presentes, y fomentando vocaciones científicas. Y, finalmente, también pretende promover la cultura científica, ya que como afirma Anabel Morales «la ciencia es cultura» y es necesario introducir una vertiente social de la ciencia como elemento de cambio.

El ‘Legado de Carl Sagan’ en La Laguna

El Museo de la Ciencia y el Cosmos (MCC) estrena exposición y ciclo de conferencias.

Exposición «COSMOS y el legado de Carl Sagan»

Llega a Tenerife una exposición y ciclo de conferencias sobre COSMOS: un viaje personal, el clásico divulgativo de Carl Sagan que se convirtió en la serie más vista de la historia, con más de 600 millones de espectadores y emitida en más de 60 países. Héctor Socas (@hsocasnavarro), director del MCC, ha explicado las razones de su éxito y la importancia de rescatar estas obras divulgativas 40 años después: “Hay valores que transmite, como fomentar el pensamiento racional, que son atemporales”.

La exposición se mantendrá hasta el 31 de mayo y, mientras tanto, se realizará un ciclo de conferencias en directo y streaming donde expertos analizarán cada uno de los episodios y mostrarán cómo hemos avanzado en estas cuatro décadas desde que se empezó a emitir la serie. 

Podrías preguntarte por qué se expone la obra de COSMOS en La Laguna. Lo cierto es que esta localidad es un caldo de cultivo excelente para alimentar la pasión por la astronomía y la astrofísica. Cuenta con uno de los observatorios más importantes del mundo, según la Comunidad Científica Internacional (CCI); una buena concentración de profesores e investigadores en torno al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y al Departamento de Astrofísica de la ULL y un movimiento universitario muy activo. Si a todo esto le sumamos que tiene un museo especializado en Cosmos, la pregunta debería ser por qué no había una exposición como esta antes. 

Type II Civilization  (Civilización tipo II) de Jon Lomberg  

En la exposición se puede disfrutar de las obras de arte de Jon Lomberg, conocido como el ‘artista de Carl Sagan’. Para que nos hagamos una idea de su estilo, es como si un viajero del año 3000 con aires retro se dedicase a hacer bocetos de las naves y paisajes que observa en sus aventuras intergalácticas. Una galería de ilustraciones que fluctúan entre lo onírico y lo científico de forma muy natural, ampliando fronteras de nuestra imaginación. De hecho, a menudo los observatorios le encargan crear imágenes para explicar al público sus nuevos descubrimientos.

Réplica de la cubierta del disco de oro a bordo de la Voyager 1

Por supuesto, también podemos observar representaciones que creó Lomberg tanto para el montaje artístico de la serie COSMOS como para su secuela NUCLEUS, la cual nunca se llegó a plasmar. Para los más fanáticos, destaca el storyboard del que nació la famosa animación de la ‘nave de la imaginación’ aproximándose a la galaxia. ¡Incluso podemos ver una réplica del disco de oro de las sondas Voyager, ese mensaje en la botella lanzado al cosmos!

Se completa la exposición con trabajos y objetos más personales, como la última carta que escribió Sagan al artista antes de su muerte, fotos de los instantes en los que Sagan y Lomberg trabajaban en la serie o un traje intergaláctico al estilo singular del artista.

Julia de León, astrofísica y presentadora de la conferencia que tuvo lugar este 5 de marzo y que estaba dedicada al sexto episodio, cuenta la importancia de recuperar estas obras divulgativas hoy en día: “Sagan consiguió, con poca tecnología y recursos, que se enganchara una generación a la astronomía”. Además, ha afirmado que muchos de sus compañeros crecieron con esta serie y fue clave para llegar a donde hoy están.

Durante la conferencia, la investigadora del IAC hizo un repaso de todas las misiones de exploración espacial, comentando sus proezas y logros. A su juicio, sorprende lo mucho que ha mejorado tanto la calidad de imágenes como la tecnología: “Esas imágenes de la sala de control con los científicos fumando, los monitores de fósforo con las letras verdes y los mandos de control con botones que parecen atrezo.” La astrofísica ha confesado que ha disfrutado mucho volviendo a ver los episodios de COSMOS y comparando las imágenes que se obtuvieron de las Voyager con las actuales.

Julia de León y Héctor Socas durante la conferencia del 5 de marzo