El maravilloso mundo de lo pequeño


La mecánica cuántica ha sido una de las áreas de la física más difíciles de entender y de la que los científicos aún desconocen mucho. A lo largo de los años, se han ido descubriendo cada vez más aspectos sobre su funcionamiento y sus principios. Sin embargo, a medida que la teoría se desarrollaba, surgieron debates largos entre científicos debido a su enorme complejidad. Por ejemplo, a muchos les molestaba que se alejara de lo que ya conocíamos, como por ejemplo, que algo fuera más rápido que la velocidad de la luz.

Ilustración de Ivania Maturana


El año 2025, se celebró el Año de la Mecánica Cuántica y a través de este artículo he querido explicar un poco de esta fascinante rama de la física junto con uno de sus fenómenos más increíbles: el entrelazamiento cuántico


Hace unos meses me enteré que estaba embarazada. El proceso de la fecundación es tan complejo como ciertas problemáticas existentes en la física. Dentro de toda esta complejidad y de muchos pasos que aún no se conocen sobre el proceso de la vida, la tecnología ha ayudado a conocer algunas cosas y a partir de la semana 8 de embarazo, se puede saber si el bebé en formación será de sexo femenino o masculino.


Durante estas semanas de incertidumbre, yo no sabía cómo llamar al embrión que estaba dentro de mi. Le atribuía muchas veces al género masculino y otras al femenino a pesar de que en el momento de la fecundación, su sexo cromosómico ya estaba definido. Eso me recordó mucho a lo que sucede con el principio de superposición en la mecánica cuántica, ya que una partícula no es sólo un estado cuántico, sino que es muchos a la vez. En el momento en que la partícula es observada, colapsa en uno de estos estados y los demás se eliminan. De ese modo, el estado de la partícula deja de ser parte de la incertidumbre y obtenemos información, del mismo que yo al obtuve al llegar el resultado del test que me decía el sexo de mi bebé. El colapso de la partícula a ese estado en cada medición, es completamente probabilístico.


Mi pequeño embrión, aunque a la semana 8 era muy pequeño, no cumplía con las características diminutas necesarias para ser considerado un objeto cuántico, y es por eso que la incertidumbre de su sexo solamente sirve para hacer un ejemplo de algo tan complejo como son los estados cuánticos. El límite entre el mundo macroscópico y el mundo microscópico que es donde rigen las leyes de la mecánica cuántica, esta definido por la constante de Planck. Sin embargo un límite cuántico como tal, no está establecido y se debe evaluar según ciertas propiedades y comportamiento, si algo es cuántico o no. Más que un número fijo, se trata de una transición. 


El principio de superposición nos dice que una partícula tiene varios estados a la vez. Entendamos como estado una forma de describir las propiedades de una partícula. A modo de ejemplo, pensaremos en la característica cuántica fundamental conocida cómo espín, que puede tener diferentes valores. En este caso, definiremos que partícula A, tiene espín -1/2 y 1/2, lo que quiere decir que apunta hacia abajo o arriba. Antes de ser observada y con esto me refiero a detectada, la partícula se encuentra en todos sus estados de espín simultáneamente. Es decir, apunta hacia abajo y hacia arriba al mismo tiempo. Esta propiedad ayuda a entender por qué no es posible definir de forma exacta la posición de un electrón orbitando en el átomo. Por ello, se describe mediante nubes que rodean el núcleo, donde cualquier punto dentro de ellas representa una posición posible. 


Aunque el principio de superposición ya resulta complejo, existe un fenómeno más controvertido del cual Albert Einstein dudó profundamente: el entrelazamiento cuántico. 


A lo largo de mi embarazo, descubrí que la prueba para conocer el sexo del bebé es posible porque el ADN del embrión circula en la sangre materna. Es por eso que una simple analítica me podía dar tanta información sobre un nuevo ser en formación. Es como si mi sangre con la suya se entrelazaran y la medicina actual fuera capaz de distinguir una de la otra para obtener información de esa pequeña persona que crece en mi vientre. 


Con el entrelazamiento cuántico sucede algo similar, aunque, como todo en el mundo microscópico, es mucho más complejo. Dos partículas pueden estar entrelazadas, es decir que se intercambian información entre ellas. Dependiendo de su grado de entrelazamiento, se puede o no se pueden separar. 

Ilustración del libro Huellas en el universo de Ivania Maturana.


Uno de los aspectos más sorprendentes es que, si dos partículas entrelazadas se separan, es posible obtener información sobre una midiendo la otra, incluso sin observarla directamente. Es más, uno de los experimentos más famosos fue de fotones entrelazados. Ambas partículas, llamémoslas Alice y Bob, viajaron por caminos distintos: Alice pasó a través de diferentes objetos de los que obtuvo información, mientras que Bob siguió directamente su camino hacia un detector. Después de interactuar con los objetos, Alice fue destruída sin ser detectada, mientras que Bob sí llegó al detector. Podríamos pensar que esa información valiosa de Alice se perdió, sin embargo, al medir a Bob, se descubrió que toda la información que Alice observó había sido pasada a Bob de manera instantánea, más rápido que la velocidad de la luz. En realidad no se transmite información útil más rápido que la luz, ya que su interpretación requiere procesos en el mundo macroscópico, es decir, en el mundo clásico. Lo que ocurre es que ambas partículas comparten un estado cuántico y están conectadas por un proceso muy complejo que los hace ser uno pero dos a la vez. Este experimento fue realizado por Anton Zeilinger et al. en el año 2014. Zeilinger, John Clauser y Alain Aspect, recibieron el premio Nobel de la física el año 2022 gracias a sus aportes realizando experimentos de fotones entrelazados, establecer la violación de los estados de Bell y ser pioneros en la ciencia de la información cuántica.  


Aún hay muchas cosas que no sabemos del mundo macroscópico y es por eso que no resulta extraño nuestro conocimiento limitado del mundo cuántico que, a pesar de ser una gran incógnita, no deja de ser fascinante para quienes lo estudian y para quienes quieren saber sobre esta rama de la física. 


Dado que se trata de un tema tan complejo, muchos investigadores y artistas han intentado acercarlo al público general. Un ejemplo ocurrió en el concurso Dance your PHD, donde la investigadora y bailarina Merritt Moore ganó el concurso a través de un video bailando y explicando el entrelazamiento cuántico. Para más información sobre la mecánica cuántica, los invito a escuchar uno de los episodios de Oscilador Armónico, el podcast del IFIC. 

Isabel Cordero-Carrión, matemática: “Las matemáticas son la caja de herramientas lógica de los más potente que hemos sido capaces de desarrollar”


La profesora asociada de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Valencia ha usado su formación durante sus primeros años de estudio para investigar el universo y las ondas gravitacionales a través de las matemáticas

Ilustración de Ivania Maturana

Siempre se escucha que las matemáticas se encuentran en todo lo que se hace a diario en la vida y constantemente se destaca su importancia. Por lo mismo, en la escuela y en el instituto son las materias en donde los gobiernos ponen más énfasis en el programa educativo. Sin embargo, durante la etapa de la adolescencia, las matemáticas, junto con otras ciencias más duras, tienen un gran rechazo por parte del estudiantado. De acuerdo al último informe PISA realizado el 2022, los estudiantes españoles lograron uno de los peores resultados en matemáticas con respecto a las evaluaciones anteriores. De igual forma ocurrió con el estudio TIMSS, según un reportaje del diario El País en diciembre 2025. 

Isabel Cordero-Carrión, licenciada en matemáticas y doctora en astrofísica, profesora titular de la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Valencia en el área de Matemática Aplicada, estudió su licenciatura y doctorado en la misma universidad. Es miembro de la colaboración LIGO-Virgo-KAGRA (LVK), una red de detectores de ondas gravitacionales que se encuentran en Estados Unidos, Italia y Japón. Isabel participa activamente como divulgadora científica, incentivando el estudio de las matemáticas, la ciencia y la inclusión de las mujeres en áreas STEM. El pasado 14 de marzo se celebró el Día Internacional De Las Matemáticas, el cual está asociado al número Pi por sus infinitos decimales. Según la investigadora, es importante poder visibilizar las ciencias duras y poder conectarlas con la vida diaria, especialmente en edades donde los niños o adolescentes parecen perder el interés.

P. ¿Para qué sirven las matemáticas y para qué sirven en la física?

R. Muchas veces yo hago esta pregunta en los institutos cuando voy a dar charlas de divulgación. La respuesta siempre es que sirven para contar, medir u ordenar, sin embargo yo les respondo que en general, las matemáticas sirven para que no te engañen y para que no nos engañemos. Las matemáticas son una caja de herramientas de lógica de las más potentes que hemos sido capaces de desarrollar. Por ejemplo, muchas veces podemos tener dos objetos que parecen diferentes a simple vista, pero que con ayuda de las matemáticas podemos entender que son en realidad lo mismo. Cualquier cosa que queramos entender, como por ejemplo en este caso lo sería la física, va a necesitar de las matemáticas para que tenga lógica y razonamiento. 

P. ¿En qué procesos físicos se encuentran además de la simetría? ¿Sirven para describir el universo?

R. Para hablar de trabajos de simetría, quiero destacar la labor de Emmy Noether, la cual debería ser conocida junto con muchas otras investigadoras en ciencia que han sido invisibilizadas en el pasado. Para describir el Universo, necesitamos de las matemáticas y eso se puede ver en ciertos procesos como la gravedad, donde la geometría es la mejor forma que tenemos para entender el espacio-tiempo. Para escribir ecuaciones y entender por ejemplo las ondas, necesitamos también de las matemáticas. Muchas veces, la explicación a ciertos fenómenos no es posible hacerla con el lápiz y el papel, ahí recurrimos al uso de la matemática aplicada y métodos numéricos, que serían como simulaciones. Por otro lado, cuando observamos el Universo, necesitamos conectar esa observación con la teoría. En esos casos, la estadística es sumamente necesaria y eso también es matemáticas. La topología de los objetos también se hace a través de las matemáticas. Hay un montón de aplicaciones usándolas y esa fue una de las razones por las que luego de la licenciatura, decidí estudiar astrofísica. Uno pensaría que son dos cosas que no tienen conexión pero no es así. 

P. ¿Qué tanto rigor debe tener un investigador en matemáticas con respecto a un investigador en física a la hora de calcular?

R. Si una investigación en matemáticas requiere de un cálculo muy analítico, no se hacen muchas aproximaciones. Sin embargo, al igual que en la física, si necesitas utilizar métodos numéricos o usar el ordenador para resolver un problema, las aproximaciones son necesarias. La gran diferencia entre la investigación en matemáticas y física no es hacer o no aproximaciones, sino que antes de resolver un problema, el investigador en matemáticas intenta entender por qué se hacen, cuál es el rango de validez de la aproximación y sobre todo cual será el margen de error. En la física, primero se intenta resolver el problema y si la solución no calza bien con los datos, se piensa en cambiar el método de resolución. 

P. ¿Qué es LIGO-Virgo?

R. Es una colaboración de personas. Somos muchas personas los que estamos trabajando en la parte instrumental, teórica y de análisis de datos. Ligo-Virgo esta formado por tres interferómetros, uno que se encuentra en territorio estadounidense y el otro en territorio europeo. También se ha sumado el interferómetro Kagra, ubicado en Japón y que ya son parte de la colaboración por lo que ahora sería correcto llamarlo LIGO-Virgo-Kagra. Virgo, es la colaboración internacional europea de la cual yo soy parte asociada al interferómetro que se encuentra en Italia. Uno de los principales objetivos de esta colaboración es el estudio de las ondas gravitacionales. 

P. ¿Qué son las ondas gravitacionales? ¿Cómo se detectaron usando la matemática?

R. Las ondas gravitacionales o gravitatorias, son un fenómeno relativamente reciente que aparece en la teoría de la relatividad general. Cuando analizamos las ecuaciones, se entiende que hay una onda ya que encontramos un operador matemático que tiene la misma forma que las ondas del aire, del mar o de cualquier fenómeno ondulatorio. Al entender que ese operador proviene de un fenómeno físico utilizando mucha matemática, podemos pasar a la fase experimental y pensamos, ¿qué significa tener ondas en el espacio? Pensemos entonces en un globo hinchado al cual le pego dos pegatinas en su superficie, separadas una de otra. Si lo hincho un poco más, lo deshincho y luego lo vuelvo a hinchar, parecería que estas pegatinas están alejándose una de otra. Sin embargo, ellas están fijas en el sitio dónde las pegué y es el globo el que está cambiando de forma. El globo representa al espacio-tiempo y la onda gravitatoria es una perturbación en el tejido del espacio-tiempo y que distorsiona las medidas del tiempo y de la distancia entre los objetos. 

P. ¿Se pueden escuchar la ondas gravitacionales?

R. La respuesta corta sería que no, ya que una onda gravitatoria no tiene átomos que se golpeen entre sí, lo cual se traduciría en sonido. Tienen todas las propiedades de onda ya que tienen amplitud y frecuencia, sin embargo no son capaces de escucharse instantáneamente. Al ser detectadas y observadas, sí se puede hacer una analogía para convertir eso que observamos en sonido.

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«Puede que no lleguemos nunca a las respuestas a todas nuestras preguntas, pero lo importante es lo mucho que vamos a aprender en el camino de buscarlas«

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P. ¿Cómo ha evolucionado la matemática a lo largo del tiempo? 

R. Pues así como sucede en otras áreas de la ciencia como lo es la física, también las matemáticas evolucionan. En un momento, se pensaba que en la geometría estaba todo controlado y que existía un dentro y un fuera. Entonces apareció la cinta de Möbius y la botella de Klein, las cuales no tienen ni dentro ni fuera y cambió todo lo que pensábamos. Es por eso que cuando tienes ya una idea de que lo sabes todo, llega algo que te dice que nunca tendrás un sistema que esté completo y siempre existirán cosas que no podrás decir si son ciertas y podrás crear teorías alternativas a eso. En matemáticas, tenemos problemas abiertos extremadamente sencillos de entender pero que no sabemos cómo resolverlos aún ni tampoco si seremos capaces en el futuro. Eso, a mi parecer, es lo más bonito de las matemáticas y de la ciencia en general. Puede que no lleguemos nunca a las respuestas a todas nuestras preguntas, pero lo importante es lo mucho que vamos a aprender en el camino de buscarlas. 

P. ¿Qué te apasiona de las matemáticas?

R. Pensando en lo que me apasiona de ellas, la verdad es que cuando yo empecé a estudiar matemáticas, no tenía idea de qué eran y lo descubrí en el camino. Hacer matemáticas no es solamente hacer cuentas, sino que es jugar, equivocarse, poner la lógica al punto límite que te puedas imaginar. Me apasionan porque rompen un montón de ideas preconcebidas que se tienen y porque usándolas hay un montón de objetos raros que pueden definirse, existan o no. Cambian tu visión de ver el mundo cuando las aprendes, ya que tu mente se abre. 

P. ¿Crees que es importante celebrar el lenguaje de las matemáticas?

R. Yo pienso que sí, ya que si no le ponemos nombre a algo, no encontramos nunca el momento para pensar sobre ello. Las matemáticas a veces se olvidan porque se pueden enseñar muy mal, de manera muy memorística en donde se penaliza mucho el error. Pero esa idea se puede reformar y es a través de la divulgación que podemos transmitir lo impresionantes que son.

Tampoco debe ser contraproducente y divulgarlas sólo un día, ya que las matemáticas no existen solamente el día de las matemáticas, a pesar de que el 14 de marzo todo el mundo se acuerda del número Pi y de los infinitos decimales que tiene. Además del día de las matemáticas es importante que quienes las estudiamos, salgamos a la calle y hablemos de ellas en un lenguaje cercano y práctico. Tenemos que mostrar que las matemáticas son divertidas y desmitificar ciertas ideas sobre ellas. No olvidarnos lo diversas que pueden ser y que, por ejemplo, también se pueden hacer experimentos con ellas. Lo que se muestra sobre las matemáticas es solamente la punta del iceberg pero hay mucho más que contar. 

Ilustración de Ivania Maturana

“No se trata de apagarlo todo sino de utilizar la luz de forma útil”

El investigador del IAA‑CSIC advierte que la luz nocturna afecta a la salud, a la biodiversidad y a la astronomía y denuncia que la transición al LED se ha hecho sin criterios ambientales

Alejandro Sánchez de Miguel, referente en el estudio de la contaminación lumínica a nivel internacional, es astrofísico e investigador en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, en la Oficina de Calidad del Cielo. Ha desarrollado metodologías pioneras para medir la luz artificial nocturna con satélites desde el espacio y colabora en iniciativas para la protección global del cielo oscuro. Sus investigaciones revelan como la luz nocturna es un tipo de contaminación como la del aire que está alterando los ecosistemas, afecta a la salud humana y compromete la capacidad científica de los observatorios. El investigador señala la necesidad de utilizar la luz de forma racional y alerta sobre un problema silencioso pero creciente sobre el que, a su juicio, existen soluciones fáciles de aplicar.

Alejandro Sánchez de Miguel durante una ponencia en Shanghái. Foto: https://asanchezdemiguel.com

P: ¿Qué es exactamente la contaminación lumínica y por qué debería preocuparnos?

A.S: Es un tipo de contaminación como cualquier otra, igual que la del aire. Legalmente, la luz es una forma de energía que se introduce en la atmósfera y puede producir daños en la salud, en los ecosistemas y en usos legítimos del medio ambiente, como la observación astronómica. El problema es que, como hay intereses, hay conflicto, y se ha intentado rebajar el concepto a luz molesta. Pero la definición de la ONU es clara: toda luz nocturna que produce daño es contaminación lumínica. No se trata de apagarlo todo, sino de usar la luz de forma útil.

P: Tus trabajos con datos de satélite muestran un aumento sostenido del brillo del cielo. ¿Cómo está evolucionando la contaminación lumínica en el planeta? ¿Por qué la luz azul es la más perjudicial?

A.S: Los satélites históricos que usamos, como DMSP o VIIRS, no ven colores. Son ciegos a la luz azul, que es la forma más dañina de contaminación lumínica porque es la que más se dispersa en la atmósfera. Con la mejor calibración disponible vimos un crecimiento del 49% en los últimos 25 años, pero en la luz azul el aumento llega al 270%. Y eso que los satélites no la detectan bien. La transición al LED no se está haciendo de forma sostenible: en muchos lugares se han instalado lámparas de temperatura de color muy alta, las más contaminantes.

P: En sus estudios como Impactos ambientales de la luz artificial nocturna apuntas a que el brillo del cielo sigue aumentando por un inadecuado uso de la tecnología LED. ¿Es una contradicción disponer de una mejor tecnología actualmente pero que contamine más?

A.S: La palabra LED se ha convertido en un marchamo de calidad que no es real. Hasta 2017 no empezaron a igualar en eficiencia a las lámparas de sodio. La tecnología LED es maravillosa si se usa bien, pero no se está usando bien. Tiene capacidades enormes, direccionalidad, regulación, elección del color etc.  que no se están aprovechando. El impacto ambiental de fabricar un LED es menos sostenible: requiere tierras raras y electrónica. 

La palabra LED se ha convertido en un marchamo de calidad que no es real

Pero ha habido desinformación por parte de la industria y casos de corrupción ligados a su instalación. Y muchos ayuntamientos no tienen personal con formación técnica para evaluar lo que compran.

Imagen de las luces nocturnas de España y parte de Francia desde la Estación Espacial Internacional. Crédito: NASA

P: ¿Los observatorios profesionales se están viendo perjudicados por el aumento sostenido de la contaminación lumínica? ¿Cómo afecta a las observaciones científicas y a sus resultados?

A.S: Es un tema delicado y a muchos observatorios no les gusta admitirlo, pero afecta. Obliga a exponer los telescopios más tiempo, reduce la eficiencia y aumenta los costes. Y hay una paradoja, muchos astrónomos no son plenamente conscientes del problema porque no trabajan en las partes del espectro más afectadas. 

No es solo la contaminación lumínica, sino la química, la acústica, el cambio climático… Hay un nivel de amenazas tan grande, que la contaminación lumínica se ha quedado relegada. Además, ahora mismo la contaminación lumínica más grave para la astronomía no viene solo de las ciudades, sino de los satélites. Ya no queda ningún lugar completamente a salvo en todo el planeta.

P: Hace poco se paralizó un gran proyecto industrial destinado a mejorar la transición energética, el proyecto INNA en Chile próximo a los grandes observatorios. ¿Qué riesgos implicaba?

A.S: Muchos. La contaminación lumínica habría aumentado por encima de las recomendaciones de la Unión Astronómica Internacional. Pero además habría problemas por vibraciones, polvo, turbulencias… Un observatorio necesita preservar las mejores condiciones naturales posibles, idealmente en cientos de kilómetros a la redonda. En Paranal ya se ven honguitos de luz a lo lejos. Construir una mega infraestructura a 25 km es incompatible con un telescopio como el VLT. Y el impacto ambiental más grande habría sido la construcción de la carretera: coger un sitio virgen supone un daño mayor.

Ya no queda ningún lugar completamente a salvo en todo el planeta

P: ¿Deberían existir zonas de protección lumínica internacional?

A.S: Sí. Igual que hay zonas protegidas para la radioastronomía. La legislación ya contempla que cualquier proyecto que genere contaminación directa o indirecta debe tener un estudio de impacto ambiental, pero no se está aplicando. La contaminación lumínica viaja cientos de kilómetros. Necesitamos áreas de protección internacional para la astronomía y mecanismos para que las administraciones respondan si degradan un observatorio. La astronomía es uno de los pocos ejemplos reales de desarrollo sostenible que existen.

P: ¿Qué medidas sencillas se podrían aplicar en las ciudades y las administraciones para reducir la contaminación lumínica sin renunciar a la seguridad ni a la iluminación urbana?

A.S: Formación técnica, cumplimiento de la ley y reducción de la potencia. En Madrid se bajó un 50% la iluminación y nadie se dio cuenta. La gente prefiere luz cálida, pero no se le pregunta. Y necesitamos educación ambiental, si las organizaciones que crean conciencia social ignoran este problema, las leyes no se cumplen. También es clave elegir temperaturas de color bajas y usar la luz solo donde y cuando hace falta.

Dirigir correctamente las luminarias exteriores al suelo, junto con una adecuada temperatura de color cálida son parte de las medidas más eficaces para reducir la contaminación lumínica.

Créditos: Dark Sky International

P: ¿Qué le preocupa más: que estemos perdiendo capacidad científica en los observatorios o que estemos transformando el planeta sin darnos cuenta?

A.S: La degradación del planeta. La ciencia seguirá haciéndose, siempre habrá alguien mirando hacia arriba. Pero los impactos ambientales y en la salud los tenemos encima. En mi caso, una de las cosas que más me ilusiona fue ver uno de mis artículos sobre contaminación lumínica citado en una investigación sobre el tipo de cáncer por el que murió mi padre. Los efectos de la contaminación lumínica afectan a los ciclos circadianos, a la melatonina y al crecimiento de ciertos tumores. La ciencia nos ayuda a saber hasta dónde podemos llegar en la degradación. 

SABER MÁS:

Environmental impacts of artificial light at night.

KJ. Gaston, A. Sánchez de Miguel Annual Review of Environment and Resources 47 (1), 373-398

“València té una oportunitat única amb l’Horta, però cal saber aprofitar-la”

El doctor enginyer de camins Joan Olmos Lloréns, una de les principals veus contra la València del mite del progrés, analitza la situació de l’Horta de València després de l’eliminació del Consell de l’Horta.


El canvi climàtic és fa palés cada dia més i València és un dels escenaris on les seues conseqüències són més visibles. El professor Olmos, amb una experiència professional que combina universitat, gestió pública i activisme és, actualment, una de les veus més lúcides per a entendre l’evolució de l’urbanisme i del medi ambient del Cap i Casal, especialment de tots els canvis que està sofrint l’Horta en les últimes dècades. La seua visió ofereix una perspectiva crítica sobre el present i el futur de València amb una combinació de l’ecologisme, la societat i l’urbanisme.

L’urbanista al despatx de sa casa, a València. Font: Joan Olmos Lloréns.


La seua trajectòria és molt diversa: universitat, administració i activisme. Com ha influït tot això en la teua manera d’entendre l’urbanisme?

Jo sempre he intentat fugir d’una visió estrictament tècnica d’aquest camp. L’urbanisme no és només una disciplina d’enginyeria, és també una qüestió social, política i ambiental. La meua experiència en diferents àmbits m’ha portat a defensar la interdisciplinarietat. No es poden entendre problemes complexos com el territori o el canvi climàtic des d’una sola mirada. Allà on he pogut expressar-me, he mostrat la meua preferència per juntar opinions professionals que puguen contribuir a explicar i entendre el medi ambient: geògrafs, biòlegs, urbanistes, enginyers de camins, forestals… I, per suposat, al món de l’ecologisme.

Aquesta visió interdisciplinària també implica una manera concreta d’entendre la ciència?

Sí. Com diu Carl Sagan en El món i els seus dimonis (1995), “la ciència no és perfecta, però és el millor instrument que tenim per analitzar la realitat”. El problema és quan es prescindeix de la ciència, és a dir, quan es substitueix el pensament científic pel pensament màgic. Això passa molt en urbanisme, per exemple, en els casos en què una gran infraestructura es ven com si anara a solucionar tots els problemes. No hi ha solucions miraculoses.

«Les universitats haurien de tindre un paper molt més actiu en la formació d’un pensament crític, i no sempre el tenen»

Sovint has criticat la identificació entre creixement i progrés. Encara estem instal·lats en aquesta idea?

Absolutament. Encara es pensa que créixer és sempre positiu. Més carreteres, més ports, més urbanització. Però el creixement té costos, i molts d’ells no es comptabilitzen. És el que anomenem costos externs: impactes ambientals, sanitaris o socials que paguen totes les persones. Si entenguérem això, moltes decisions urbanístiques hagueren sigut diferents.

Quin paper ha jugat l’activisme en tot aquest procés?

L’activisme ecologista hi ha tingut un paper fonamental. Encara que moltes batalles s’han perdut, l’activisme ha deixat una empremta important. Ha generat consciència i ha documentat una responsabilitat històrica. Moviments com la defensa del Cabanyal o de l’Horta han demostrat que la societat pot influir. Ara bé, també és cert que la mobilització ha disminuït.

Per què creus que passa això?

Probablement perquè s’ha instal·lat una certa resignació. A més, les institucions no sempre han estat a l’altura. Les universitats, per exemple, haurien de tindre un paper molt més actiu en la formació d’un pensament crític, i no sempre el tenen.

«L’Horta és molt més que un espai agrícola. És un patrimoni cultural, històric i ambiental únic. Però continua sent percebuda com un espai disponible per a urbanitzar»

Parlem de l’actualitat. Com valores les polítiques urbanes recents a València en relació amb el canvi climàtic?

No són encoratjadores. Es continua apostant per models basats en el creixement i la construcció. Fins i tot després de fenòmens extrems com la DANA, en lloc de replantejar-se el model territorial, s’està parlant de reconstruir en els mateixos llocs i amb la mateixa lògica. Això és un error.

En aquest context, quin paper juga l’Horta de València?

L’Horta és molt més que un espai agrícola. És un patrimoni cultural, històric i ambiental únic. Però continua sent percebuda com un espai disponible per a urbanitzar. La legislació mateixa ho reflecteix: el sòl no urbanitzable es defineix en negatiu, el positiu és el sòl urbanitzable, aquell destinat a ser urbà.

La recent eliminació del Consell de l’Horta, impulsada per l’actual govern valencià al·legant causes burocràtiques i econòmiques, ha generat preocupació entre els sectors agraris i ambientals. Creus que la desaparició d’aquest organisme pot agreujar la situació?

Sens dubte. El Consell de l’Horta tenia limitacions, però era un instrument de protecció i coordinació. Sense aquest tipus d’estructures, l’Horta queda més exposada a la pressió urbanitzadora. I si a això sumem la falta de relleu generacional en l’agricultura, el panorama és preocupant.

L’Horta de Godella amb la ciutat de València al fons. Camí Vell de Godella, 2013. Per Rosa Pardo i Marín.


Per què costa tant protegir l’Horta?

Hi ha diversos factors. Econòmicament, l’agricultura no és rendible en molts casos. Culturalment, ser llaurador ha estat infravalorat. I políticament, no hi ha hagut una defensa prou forta per cap part. Tot això fa que l’Horta perda davant d’altres interessos.

Creus que encara hi ha marge per a revertir aquesta situació?

Sí, però cal actuar. Una de les claus és fomentar el cooperativisme i facilitar que gent jove puga dedicarse a l’agricultura amb condicions dignes. També cal valorar el coneixement acumulat: la gestió de l’aigua, les sèquies, els sistemes de reg… tot això és un patrimoni extraordinari.

I des del punt de vista urbanístic, què caldria fer?

Necessitem un nou urbanisme. Un urbanisme que no es base només en construir, sinó en fer ciutats habitables, amb proximitat, amb menys dependència del cotxe i més respecte pel territori. València té una oportunitat única amb l’Horta, però cal saber aprofitar-la.

Per acabar, mantens l’optimisme?

Citant a Kant, “l’optimisme és una obligació moral”. No podem rendir-nos. Encara que el context no siga el millor, tenim la responsabilitat de continuar treballant i transmetent una visió crítica. El futur dependrà, en gran part, de la capacitat de les noves generacions per entendre i defensar el territori.

Doctora Dolores Molto: “Las moscas son animales valiosísimos para la investigación genética de las enfermedades raras”

  • La catedrática del Departamento de Genètica de la Facultat de Biologia de la Universitat de València explica el modelo animal de Drosophila melanogaster y su vital relevancia para la investigación de enfermedades raras de origen genético. 
Doctora María Dolores Molto en un laboratorio de la Universidad de Valencia.
La doctora Molto y el estudiante de doctorado Alexandre Llorens Trujillo en el laboratorio.

La doctora María Dolores Molto es especialista en genética de la Facultad de Biología de la Universitat de Valencia (UV). Su línea de trabajo son las enfermedades raras de origen genético. Uno de sus proyectos fue sobre la ataxia de Friedreich, una enfermedad rara del sistema nervioso, que afecta el movimiento y marcha de las personas jóvenes. Para entender mejor esta enfermedad, recibió ayuda de unos seres particulares: moscas de la fruta (Drosophila melanogaster). La doctora Molto explica la importancia de estos animales en la investigación y cómo ayudaron para entender mejor la ataxia de Friedreich.

¿Cómo se empleó la mosca de la fruta para estudiar la ataxia de Friedreich? 

Los afectados con ataxia de Friedreich tienen un gen mutado, el cual produce una proteína llamada frataxina. El resultado final de la mutación es que el gen no se expresa (activa) lo suficiente y no sintetiza (produce) la cantidad de proteína necesaria para mantener la salud de las células. 

La mosca también tiene un gen que codifica la frataxina y fuimos el primer grupo en identificarlo. Dado que podemos reproducir la enfermedad en Drosophila, tenemos la posibilidad de estudiarla. Así que desarrollamos un modelo en el cual las moscas tenían una cantidad de frataxina reducida para entender sus funciones. 

¿Cuál es la función de la frataxina en el organismo?

La frataxina trabaja dentro de las mitocondrias, que son como las fábricas de energía de la célula. Esa energía les permite funcionar. La frataxina regula los niveles de hierro y ayuda a que dentro de la mitocondria funcionen enzimas muy importantes que sirven para obtener energía.

Sin frataxina, las mitocondrias no funcionan correctamente. Hemos visto que hay enzimas que se ven afectadas, tanto en pacientes como en moscas. Ambos casos sintetizan menos energía y aumentan lo que llamamos especies reactivas de oxígeno (ROS), que causan estrés oxidativo y muerte celular. 

Durante unos años, se discutió si las especies reactivas de oxígeno eran parte del origen de la enfermedad. Con las moscas pudimos confirmar la hipótesis: la falta de frataxina causa estrés oxidativo, el cual daña las mitocondrias, que a su vez lesionan las células nerviosas.

¿Cómo ayuda a pacientes o médicos entender la enfermedad de Friedreich? 

A partir de estudiar estos mecanismos que dan origen a la enfermedad, el equipo postuló posibles tratamientos. Identificamos una proteína reguladora que permite activar ciertos genes, llamada NRF2. Cuando hay niveles elevados de estrés oxidativo, NRF2 es liberado y se une al ADN, activando genes que protegen frente al estrés oxidativo. En las moscas que simulan la enfermedad, NRF2 no se libera y no activa esa protección, pero encontramos un método para liberar a NRF2 y activar las defensas antioxidantes.

En este sentido, el primer tratamiento para la ataxia de Friedreich fue aprobado en el año 2024 y justo actúa en ese nivel, activando a NRF2. Aunque no es totalmente curativo, sí ofrece un beneficio y, cuando tienes pacientes con estos problemas, cualquier mejora es bien recibida. 

Adolescente con ataxia de Friedreich, una enfermedad rara, en silla de ruedas.
La ataxia de Friedreich afecta el equilibrio y el movimiento e inicia durante la adolescencia. Prostock-studio/Shutterstock 

¿Por qué no investigar directamente en humanos en vez de en moscas?

Los organismos más sencillos, como es el caso de Drosophila, nos permiten realizar experimentos que por cuestiones éticas no podríamos realizar en humanos. Además, en una escala temporal, es muchísimo más rápido trabajar con ellas. Esto es lo que en biomedicina llamamos organismos modelo. 

Los organismos modelo han sido fundamentales porque han permitido determinar la función de los genes y cómo sus productos (proteínas) se integran en el funcionamiento de la célula.

Si ponemos el caso de las enfermedades raras, como la ataxia de Friedreich, sabemos que aproximadamente un 80% de ellas tienen un origen genético. En muchas de ellas, basta una mutación en un único gen para que se desarrolle la enfermedad. Los modelos animales nos permiten conocer cómo funcionan los genes. 

Además, es más rápido trabajar con modelos animales. Puedes investigar muchas generaciones en poco tiempo porque se reproducen más rápido. A estos animales podemos alterarlos genéticamente con facilidad y el riesgo bioético es muchísimo menor. 

¿Se parecen en algo las moscas al humano? Porque de primeras cuesta ver alguna similitud.

Si nos comparamos a simple vista, evidentemente, no nos parecemos en nada. Sin embargo, si hacemos un estudio profundo, tenemos muchas similitudes y compartimos muchas funciones básicas. Pensemos que tanto los humanos como las moscas necesitamos movernos, respirar, comer e incluso aprender. Tenemos una historia evolutiva compartida. Esto implica que muchos de los órganos tienen un origen común y en el desarrollo de estos órganos están participando unos genes claves que se han mantenido conservados a lo largo de la evolución. Por lo tanto, ¡estamos compartiendo genes! 

Si regresamos al campo de las enfermedades, puedo decir que el 70% de los genes que sabemos que en humanos producen una enfermedad tienen su equivalente en la mosca. Cuando en la mosca se alteran, reproducen características que se asemejan a la enfermedad. 

Si te das cuenta, no somos tan distintos.

Existiendo otros animales, como ratones, ¿por qué elegir moscas para realizar estudios? 

La historia de Drosophila tiene más de un siglo. Durante todo ese tiempo se han construido todo tipo de herramientas y estrategias sofisticadas para hacer estudios genéticos en ellas. Prácticamente puedes tener mutaciones para todos los genes de la mosca; es muy fácil generar mutantes. Podemos hacer que un gen se exprese (active) en el momento o en el tejido que queramos. Podemos cambiar cuánto se expresan sus genes o podemos silenciarlos (apagarlos). Todo esto tiene una ventaja muy importante para poder estudiar la función de un gen. 

Otra ventaja que tienen frente a organismos vertebrados, como los ratones, es que, además de ser pequeños, tienen ciclos de vida más cortos y una gran capacidad reproductiva, por lo que son muy abundantes. Con una pareja puedes tener muchísimos descendientes, a nivel de centenares. Con las moscas puedes hacer lo que se llaman estudios a gran escala. 

Incluso puedes realizar cruces entre moscas con diferentes mutaciones y ver si la descendencia, al combinar esas mutaciones, mejora o sale más perjudicada. Además, necesitan poco espacio, cuidados y materiales. Hasta podemos prepararles su propia comida aquí en el laboratorio.  

Alumna de biología trabajando con Drosophila melanogaster.
Alumna trabajando con las Drosophilas. Utiliza dióxido de carbono para anestesiarla y un pincel suave para manipularlas. 

Al trabajar con moscas mutadas, ¿qué nivel de riesgo existe si llegaran a escapar del laboratorio?

Como tenemos moscas transgénicas (genéticamente modificadas), necesitamos unas instalaciones específicas para trabajar con ellas. Nosotros las creamos en el 2018. Cotidianamente, la llamamos Fly Room, pero su nombre es Sala Mensua, en honor al profesor José Luis Mensua, quien fundó el Departamento de Genética en nuestra Facultad.

Esta sala cumple todas las condiciones para trabajar con moscas. Tiene una doble puerta para entrar y los investigadores tienen que ingresar con una bata específica para no llevarse moscas retenidas en la ropa. También cuenta con un sistema de ventilación que evita que las moscas puedan salir al exterior. 

Sin embargo, el nivel de riesgo es muy bajo, ya que las moscas con las que trabajamos no son patógenas. Además, si escaparan, es muy poco probable que sobrevivieran fuera del laboratorio, porque están adaptadas a esas condiciones. Por otro lado, los transgenes (genes modificados) que portan no son peligrosos y es extremadamente improbable que se transfieran a las moscas silvestres (de la naturaleza), ya que eso requeriría que llegaran a reproducirse con ellas. En cualquier caso, tampoco suponen un riesgo para la salud de las personas.

¿Cómo se trabaja con estos animales en el día a día de una investigación?

Dentro de la Flyroom, las moscas viven dentro de tubos de plástico. A cada tubo lo rellenamos con un poco de papilla que les preparamos a las moscas con azúcar, harina de maíz y levadura. Para que no escapen, pero tengan oxígeno, sellamos el tubo con un poco de algodón. 

Mientras esperamos a necesitarlos o a que se reproduzcan, los tubos de ensayo con las moscas se colocan en una incubadora. Es otro cuarto que regula la temperatura para que puedan vivir y reproducirse con mayor facilidad.     

Cuando trabajamos con ellas, usamos lupas binoculares para poder analizarlas a mayor tamaño. También tenemos un sistema para anestesiar (dormir) a los adultos —las moscas inician como larvas— porque vuelan y se mueven, así que para observarlos, necesitamos que estén anestesiados y quietos. Luego utilizamos pinceles suaves para manipularlos sin lastimarlos. 

Cuando termina una investigación o ya no se necesita de algún grupo de moscas, las depositamos en una morgue. No las podemos liberar porque son animales transgénicos y no sobreviven en el exterior. Así que la morgue tiene alcohol al 70%, el cual las noquea para que mueran pacíficamente.

En 2013 se reguló el cuidado de varios animales de laboratorio y en el 2023 entró en vigor la Ley de Bienestar Animal. ¿Qué normas y regulaciones protegen a las moscas durante la investigación? 

Las leyes de bienestar animal son muy estrictas en España, ya que se sigue la normativa europea. Sin embargo, las leyes están dirigidas sobre todo a organismos vertebrados o a algún invertebrado en el cual se sabe que puede sentir cierto tipo de dolor. Las moscas no entran dentro de estos grupos. Por lo tanto, no hay en sí una regulación específica.

Moscas de la fruta con mutaciones genéticas en un laboratorio.
Moscas con diferentes mutaciones en sus tubos de ensayo.

Las moscas no son lo que se dice guapas. La mayoría las llamaría una plaga. ¿A usted no le causa desagrado o miedo trabajar con ellas?

La doctora ríe. 

¿Las moscas? ¿No las has visto nunca? Son pequeñitas.

Se las puede confundir con plagas porque hay moscas que afectan a la fruta, pero estas son completamente inofensivas. Es más, yo las veo preciosas. Por ejemplo, tienen muchos colores de ojos: blancos, negros, rojos, naranjas, marrones, y son preciosos. Hasta hay mutantes que no tienen ojos. Algunas tienen alas planas y otras rizadas; algunas tienen alas pequeñitas e incluso hay algunas sin alas. 

Son pequeños animales, valiosísimos para la investigación genética de las enfermedades raras y la embriología. Yo las veo preciosas.

Actualización 28 de abril 2026: se agrega información en pie de foto. Se agrega enlace a imagen del ciclo de vida de la mosca de la fruta.

Del uranio al radón: el gas radiactivo que podría estar en tu salón

Cáncer de pulmón y gas radón.
El radón es la segunda causa de cáncer de pulmón. Juandy Dady/Shutterstock

¿Está tu hogar lleno de material radioactivo? El gas radón es un riesgo para la salud que suele pasar desapercibido. Se trata de un gas invisible e inodoro, pero no inofensivo. Este elemento radioactivo es la segunda causa de cáncer de pulmón en el mundo tras el tabaquismo y podría estar flotando en tu casa sin que te percates de su presencia.

La pelea contra el cáncer de pulmón se ha centrado en el tabaquismo. Sin embargo, aunque no fumes, es difícil evitar el radón. Este gas radiactivo es considerado la fuente de radiación natural más frecuente a la que los humanos nos exponemos. ¡Supera la exposición al Sol, que es todo un reactor de fisión nuclear! Sin embargo, no todos nos enfrentamos a la misma cantidad de radón.

Los niveles de radón varían por todo el planeta, dependiendo de los minerales presentes en cada región. Hay países con poco, como Islandia, mientras que otros tienen cantidades exorbitantes, como República Checa. Pero, ¿qué hay de España? El mapa de radón español podría hacer creer que no hay demasiado: el Levante, el sur y la mayoría del norte no presentan niveles altos. Sin embargo, Galicia, Extremadura, León y Castilla y partes de Madrid acumulan altas cantidades. Este gas radiactivo puede causar cáncer, pero antes de colarse a tu salón, inicia como uranio en las entrañas de la Tierra.

Mapa potencial del radón por provincia. Es crucial mencionar que la mejor forma de visualizarlo es por municipio.

El uranio no se convierte en radón por arte de magia, sino con un poco de física y química. Todos los elementos de la tabla periódica están compuestos por tres partículas subatómicas: protones, neutrones y electrones. Los dos primeros forman el núcleo atómico y alrededor de este “orbitan” los electrones. Existen núcleos diminutos, como el del hidrógeno, que solo tiene un protón, y núcleos masivos, como el uranio, que cuenta con 234 partículas.

Los núcleos atómicos colosales se vuelven inestables bajo su propio peso. Para estabilizarse, pasan por un proceso natural llamado desintegración nuclear, de la que existen tres formas: alfa, beta y gamma. Centrémonos en la primera. La desintegración alfa es un evento cataclísmico a nivel atómico en el que el núcleo del elemento se parte, formando dos nuevos elementos: helio y otro elemento con un núcleo más pequeño que el original. Durante esta partición nuclear se liberan altas cantidades de energía, lo que conocemos como radiación.

La historia del radón comienza en las profundidades de la corteza terrestre, donde hay grandes cantidades de uranio. Este enorme elemento pasa por la desintegración nuclear para estabilizarse. Cuando se desintegra, forma torio, otro elemento inestable que sufre la misma suerte. Tras desintegrarse, el torio se transforma en radio, que también es inestable. El radio eventualmente también se desintegra y forma radón.

Serie del uranio y formación del radón.
La serie del uranio muestra cómo la desintegración nuclear forma nuevos elementos. Cada vez que un elemento se desintegra, libera radiación.

El uranio, el torio y el radio son metales, pero el radón es un gas. Este gaseoso elemento puede escapar de la corteza terrestre y colarse a nuestro mundo, en la superficie terrestre. En el exterior, el radón se disipa rápidamente por la atmósfera y no representa un peligro. Sin embargo, puede infiltrarse en nuestros hogares y almacenarse ahí.

Nuestras casas están sobre la tierra y desde sus profundidades, como un ratón silencioso que aprovecha cualquier grieta u agujero, el radón puede escabullirse sin que nos percatemos. Si la ventilación no es la adecuada, este inquilino radiactivo se queda por ahí, flotando, y podemos inhalarlo sin notarlo.

Aunque el radón es un gas, en términos atómicos sigue siendo enorme y puede sufrir desintegración nuclear dentro del pulmón. La cantidad masiva de energía (radiación) que libera al transformarse en polonio daña el ADN. Podemos imaginar al ADN como castillo de arena y a la radiación como una ola: cuando la energía impacta con la molécula de la vida, esta se desmorona.

Los daños en el ADN causan mutaciones, cambios en los genes (instrucciones) que contiene. Ciertas mutaciones vuelven inútiles a los genes porque la instrucción que contienen deja de tener sentido. Dos grupos de genes son esenciales para mantener el cáncer a raya: los genes supresores de tumores, que regulan la división celular y evitan que las células se reproduzcan demasiado rápido, y los oncogenes, que inducen la división celular.

Ambos tipos de genes deben estar en equilibrio, como si estuviesen en una balanza, ya que si dejan de funcionar correctamente, las células se dividen sin control. Podemos imaginarlo como una presa: siempre deseamos que tenga agua; si falta, dejamos que pase más; si sobra, cerramos las compuertas para que no llegue más y se desborde. Si no se puede frenar el paso del agua, eventualmente la presa se desborda. Las células se parecen: tienen que multiplicarse, pero si no pueden frenar, forman un tumor.

Efectos de la radiación en el ADN.
La radiación liberada por la desintegración nuclear es capaz de romper el ADN y causar serias mutaciones genéticas. Ormalternative/Shutterstock

Si se vive en una zona alta en radón (puedes consultar tu municipio), es conveniente tomar algunas medidas. En las plantas bajas, casas y sótanos es fundamental sellar bien el suelo y las fisuras con cemento para evitar que el gas se infiltre. La ventilación también ayuda, aunque las ventanas podrían no ser suficientes. A veces, conviene instalar un extractor. Esto se determina midiendo la cantidad de radón en casa.

La última recomendación es sacudir y aspirar porque, al desintegrarse, el radón se transforma en polonio, otro elemento radioactivo, capaz de adherirse al polvo, el cual podemos inhalar. El polonio también se desintegra, volviéndose plomo y liberando altas cantidades de energía que dañan el ADN. El plomo es un elemento que por fin es estable y culmina la cadena de desintegración nuclear que inició el uranio.

Un hachazo no derriba un árbol, al igual que una desintegración nuclear del radón no causa cáncer. Sin embargo, como varios golpes con el hacha tiran un pino, años respirando un gas radiactivo en casa pueden causar serias mutaciones en las células del pulmón, causando cáncer. Por ello, es crucial saber si vives en una zona de alto riesgo. A veces con abrir la ventana y sellar las grietas por casa es suficiente, pero ciertas construcciones requieren de un extractor, pero todo comienza sabiendo que existe un gas rastrero que puede ser un inquilino silencioso, pero no bienvenido.

Referencias utilizadas

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Mapa del Potencial de Radón de España CSN, 2017

Piedecausa García, Beatriz & Chinchón-Payá, Servando & Morales, M.A. & Sanjuán, Miguel. (2011). Radioactividad natural de los materiales de construcción. Aplicación al hormigón. Parte II. Radiación interna: El gas radon. Cemento y Hormigón. 946. 34-50.

Ruano-Ravina, A., Martin-Gisbert, L., Kelsey, K., Pérez-Ríos, M., Candal-Pedreira, C., Rey-Brandariz, J., & Varela-Lema, L. (2023). An overview on the relationship between residential radon and lung cancer: what we know and future research. Clinical & translational oncology : official publication of the Federation of Spanish Oncology Societies and of the National Cancer Institute of Mexico, 25(12), 3357–3368. https://doi.org/10.1007/s12094-023-03308-0

Tarakanov, V. (2023). What is Radon and How are We Exposed to It? International Atomic Energy Agency. 2026, https://www.iaea.org/newscenter/news/what-is-radon-and-how-are-we-exposed-to-it#:~:text=It%20can%20also%20diffuse%20into,to%20protect%20the%20people’s%20health.

The Institution of Engineering and Technology. (2008). Timeline of radioactive decay of uranium-238. https://www.theiet.org/media/8813/radioactive-decay-rate-of-uranium-238.pdf

Un estudio de la UCV identifica biomarcadores virales que podrían mejorar el diagnóstico de fibromialgia, fatiga crónica y covid persistente

El Grupo de Expresión Génica e Inmunidad de la Universidad Católica de Valencia detectó patrones moleculares que permiten diferenciar enfermedades con síntomas similares

Karen Giménez Orenga en el laboratorio del del Grupo de Expresión Génica e Inmunidad de la Universidad Católica de Valencia. Fuente :: Cedida por la UCV

Un estudio liderado por la investigadora Karen Giménez Orenga, del Grupo de Expresión Génica e Inmunidad de la Universidad Católica de Valencia (UCV), apunta a que antiguos virus integrados en el ADN humano, conocidos como retrovirus endógenos humanos (HERV), podrían convertirse en biomarcadores clave para el diagnóstico y seguimiento de enfermedades como el síndrome de fatiga crónica —también conocido como encefalomielitis miálgica—, la fibromialgia y el covid persistente.

La investigación, enmarcada en la tesis doctoral que ha defendido la investigadora, ha incluido el análisis de muestras de sangre de 302 pacientes con diagnóstico clínico definido, distribuidos en cuatro estudios experimentales independientes. Los resultados señalan el potencial de los HERV y de otros elementos virales relacionados como herramientas capaces de distinguir entre patologías que comparten síntomas similares.

Los HERV son secuencias procedentes de antiguos virus que infectaron a nuestros antepasados y quedaron integradas en el ADN, transmitiéndose de generación en generación. Durante décadas se consideraron “ADN basura” porque no codificaban proteínas como los genes clásicos. Sin embargo, hoy se sabe que cumplen funciones reguladoras y pueden influir en la respuesta inmunitaria.

El estudio evidencia que “la activación de estos retrovirus no es un fenómeno puntual, sino que puede mantenerse en el tiempo y estar vinculada a alteraciones del sistema inmunitario y a una mayor intensidad de los síntomas en pacientes con encefalomielitis miálgica, fibromialgia y covid persistente”, precisa Giménez Orenga.

Según la investigadora, los resultados “abren la puerta a mirar más allá de los genes codificantes y a explorar otras secuencias del genoma”, aunque insiste en que “se trata de datos preliminares que deberán validarse en cohortes más amplias”.

«La activación de estos retrovirus no es un fenómeno puntual, sino que puede mantenerse en el tiempo y estar vinculada a alteraciones del sistema inmunitario y a una mayor intensidad de los síntomas»

Biomarcadores para diferenciar enfermedades similares

Uno de los estudios realizados en el marco de la tesis, centrado en covid-19 y covid persistente, detectó la presencia mantenida de la proteína HERV-W ENV incluso meses después de la infección. Esta persistencia podría estar relacionada con una activación inflamatoria prolongada, cuando el sistema inmunitario no logra regresar a su estado basal, lo que contribuiría a síntomas como la fatiga crónica. Este hallazgo, tal y como apunta la biotecnóloga, sugiere que no todos los pacientes logran recuperar del mismo modo el equilibrio inmunitario tras pasar el virus.

Además, el análisis de marcadores inflamatorios, niveles de citoquinas y otros parámetros clínicos permitió distinguir a nivel molecular la covid persistente del síndrome de fatiga crónica y de la fibromialgia. En la práctica, esto significa que, aunque los pacientes puedan presentar síntomas parecidos, su organismo muestra señales distintas que permiten diferenciarlas.

Otra línea de la investigación permitió clasificar a los pacientes con encefalomielitis miálgica en subgrupos según el grado de activación de los HERV, lo que ayuda a explicar la heterogeneidad de la enfermedad y la distinta severidad de los síntomas. Este enfoque podría facilitar en el futuro estrategias terapéuticas más personalizadas.

En paralelo, el estudio del viroma sanguíneo reveló una mayor presencia del Torque Teno Mini Virus 9 (TTMV9), un virus común que suele utilizarse como indicador del sistema inmunitario. Su aumento en ciertos pacientes sugiere que en algunos casos podría existir una respuesta antiviral debilitada. Esto indica que el organismo podría tener más dificultades para controlar determinados virus y mantener una respuesta inmune eficaz.

Aunque estos hallazgos aún no se traducen en una prueba diagnóstica disponible, sientan las bases para el desarrollo futuro de herramientas clínicas basadas en biomarcadores moleculares.

Colaboración científica y proyección internacional

La investigación ha combinado trabajo de laboratorio con colaboración clínica especializada. La obtención y caracterización de los pacientes se realizó junto al Biobanco para la Investigación Biomédica y en Salud Pública de la Comunidad Valenciana (IBSP-CV) y con profesionales clínicos expertos en encefalomielitis miálgica.

El proyecto ha contado con financiación pública y privada, entre ellas ayudas predoctorales del programa VALi+d de la Generalitat Valenciana y el respaldo de la organización británica ME Research UK, además de fondos autonómicos y universitarios.

Durante este periodo, la investigadora ha realizado estancias en la Universidad de Cagliari (Italia) y en la Universidad de Oxford (Reino Unido), y ha consolidado colaboraciones con equipos internacionales como el del investigador Hervé Perron en GeNeuro.

Karen Giménez Orenga confía en que “aunque la investigación avanza de forma progresiva, el conocimiento sobre estas patologías complejas sigue creciendo y cada hallazgo contribuye a mejorar su comprensión y abordaje clínico”.

Els rius secs emeten carboni: un estudi revela que poden generar quasi la meitat de les emissions totals

L’equip de la científica ambiental valenciana Alba Camacho Santamans demostra que les zones seques dels rius tenen un paper clau en el canvi climàtic, un factor ignorat fins ara.

Científics de l’Institut de Recerca de l’Aigua de la Universitat de Barcelona han dut a terme un estudi que demostra que les zones seques dels rius poden generar una part important de les emissions de carboni (C) cap a l’atmosfera, fins al punt de representar quasi la meitat (46%) del total en determinats casos. Fins ara, la major part de les investigacions s’havien centrat en rius amb aigua, ja que s’havia assumit que les emissions es produïen en aquestes àrees. La investigació, realitzada en un riu del nord-est de la Península Ibèrica, aporta una nova perspectiva sobre el paper dels ecosistemes fluvials en el sistema climàtic. 

El passat 22 de març va ser el Dia Mundial de l’Aigua i, en aquesta data tan assenyalda, es destaca la importància d’aquest element de la natura el qual es veu afectat de ple pel canvi climàtic. Les sequeres prolongades i la contaminació d’aigües en són algunes de les conseqüències. De fet, els períodes secs estan en augment (IPCC, 2021). Dels més de 162.000 km2 de cursos d’aigua que abans eren permanents, ara són estacionals (intermitents) o directament ja no contenen aigua. Aquest context resalta encara més la importància de l’estudi liderat per Camacho, el qual subratlla com els ecosistemes fluvials són essencials per a entendre l’impacte del canvi climàtic. La investigació realitzada en un riu del nord-est de la Península Ibèrica aporta una nova perspectiva sobre el paper dels ecosistemes fluvials en el sistema climàtic.

Les emissions de carboni, principalment en forma de diòxid de carboni (CO2) i metà (CH4), formen part del cicle natural del carboni, però, en excés, contribueixen a l’escalfament global. Quan el riu porta aigua, el carboni dissolt es transporta i pot ser alliberat a l’atmosfera. En canvi, quan el riu s’asseca, els sediments continuen alliberant C gràcies a l’activitat microbiana (principalment en forma de CO2). A més a més, s’han identificat moment d’emissions intenses, com quan l’aigua torna després d’un temps de sequera (rehumectació). En aquestes situacions, l’activitat biològica que hi és present s’hi reactiva i genera pics d’emissions o “hot moments”.

En el context actual de crisi climàtica, aquestes dinàmiques són especialment rellevants. L’augment de temperatura i la reducció de precipitacions estan fent que els rius mediterranis s’assequen amb més freqüència i durant més temps. Com apunta la mateixa Camacho-Santamans, “els rius intermitents ja s’assecaven naturalment durant l’època estival, però a causa de les alteracions antròpiques i del canvi climàtic s’assequen cada vegada més”. Les dades publicades en informes i estudis científics, també informen que aquest escenari serà cada vegada més habitual (IPCC, 2021), fet que implica que una part de les emissions de C podria estar sent subestimada si no es tenen en compte aquests espais.

Imatge de membres de l’equip d’investigació treballant a la riera de Fuirosos (Parc del Montnegre i el Corredor), ecosistema fluvial on s’ha fet l’estudi. Font: Alba Camacho Santamans

Les conclusions de la investigació suposen un canvi de paradigma en l’estudi dels ecosistemes fluvials. Segón el treball, no es poden entendre les emissions de C dels rius sense considerar conjuntament les zones amb aigua i les zones seques, ni sense tindre en compte la seua variabilitat temporal. Açò és especialment rellevant en rius intermitents, ja que representen una gran part de la xarxa fluvial global, explica l’article.

Actualment, l’equip investigador continua treballant amb l’objectiu d’ampliar aquestes observacions i comprendre com varien les emissions en diferents contextos. El seu propòsit és desenvolupar un model matemàtic que permeta extrapolar aquests resultats i estimacions d’emissions de C a tots els rius mediterranis. Comptat i debatut, es millorarà la predicció sobre el paper dels ecosistemes fluvials en el canvi climàtic.

Alerie Guzmán de la Fuente, neurocientífica. “Con la edad, el cerebro pierde su capacidad de reparación: entender por qué es nuestro gran reto”

La investigadora, estudia la compleja interacción entre el sistema inmune y el sistema nervioso central en los procesos de reparación de la mielina, un avance para entender y tratar enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple.

Alerie Guzmán de la Fuente: Instituto de Neurociencias UMH-CSIC

Alerie Guzmán de la Fuente comenzó su camino en la neurociencia estudiando Biología y Bioquímica en la Universidad de Navarra. Tras la carrera, durante una estancia en un laboratorio en Italia, corroboró que su verdadera vocación estaba en la investigación. Con esa certeza, se mudó a Cambridge, donde hizo su doctorado en Neurociencias. Pasó allí ocho años —casi un tercio de su vida en aquel momento— siendo una etapa muy especial. Luego, continuó su recorrido científico durante cuatro años en Belfast. Hoy, Alerie Guzmán sigue dedicada a lo que le apasiona, trabajando como investigadora Ramón y Cajal en el Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC).

Su trabajo se enfoca en entender cómo interaccionan el sistema inmune, que es un sistema esencial para procesos inflamatorios y, el sistema nervioso central. En concreto, cómo estas dos vías se relacionan para fomentar, inhibir o limitar la regeneración de la mielina. La mielina es esencial para que las señales del cerebro se transmitan de manera eficiente y, Guzmán ha dedicado su investigación a comprender cómo ésta se regenera, un proceso que se ve alterado en enfermedades como la esclerosis múltiple.

En esta entrevista, cuenta más sobre sus hallazgos más recientes, los posibles avances en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas y, además, reflexionará sobre la importancia de compartir el conocimiento científico con la sociedad.

¿En qué consiste su trabajo?

Estudio el sistema nervioso central, concretamente una sustancia que se llama mielina. La mielina es como una capa que recubre y protege las fibras nerviosas —algo así como el plástico que envuelve un cable eléctrico— y es esencial para que las señales del cerebro se transmitan rápido y bien. Sin mielina, esa comunicación se vuelve lenta y desordenada.

Me interesé en esto por las enfermedades neurodegenerativas, como la esclerosis múltiple, donde se ha visto que se pierde mielina. Durante mi doctorado me centré en entender cómo se forma esta capa, sobre todo porque no se habla tanto de ella cuando estudiamos el cerebro durante la carrera. Generalmente se pone el foco en las neuronas, que sin duda son esenciales, pero hay mucho más alrededor que también es importante.

Lo interesante es que, a diferencia de las neuronas, la mielina sí se puede regenerar, especialmente cuando somos jóvenes. Eso ocurre gracias a unas células madre que tenemos en el cerebro. El problema es que, con el envejecimiento, este proceso se vuelve más lento y menos eficaz. Ahí es donde se ha centrado mi estudio: entender qué falla en los cerebros envejecidos y qué hace que la mielina no se regenere bien.

¿Y se conoce por qué sucede?

Sabemos muchas cosas, pero también hay muchas preguntas abiertas. Lo que sí hemos visto, es que el envejecimiento no afecta solo a las células madre del cerebro, sino a todo el entorno: el sistema inmune, las neuronas, los mecanismos de limpieza… Por ejemplo, cuando se pierde mielina, se generan restos, como una especie de “basura”, que hay que limpiar para que se pueda volver a formar. Y las células que hacen esa limpieza también envejecen y lo hacen peor, lo que ralentiza todo el proceso.

Aunque parezca contradictorio, en la regeneración un poquito de inflamación sí que es necesaria. Pero con la edad aumenta la inflamación crónica en el cerebro, y esta inflamación crónica en cambio, frena la regeneración.

¿Cómo puede ser que la inflamación, que en teoría daña, también sea necesaria para regenerar?

Es curioso, pero sí, se necesita un poco de inflamación para que la regeneración comience. Las señales que se generan en ese proceso inflamatorio son como una chispa que activa a las células madre y les indica que hay un daño que reparar. El problema es que, si esa inflamación no se controla, se vuelve crónica y entonces bloquea el proceso en lugar de ayudar. En realidad, lo difícil es encontrar ese equilibrio: suficiente inflamación para activar la reparación, pero no tanta como para que se vuelva dañina.

Alerie Guzmán de la Fuente: Instituto de Neurociencias UMH-CSIC

Relacionado con la inflamación, recientemente participaste en un estudio publicado en Nature Communications. «Ageing impairs the regenerative capacity of regulatory T cells in central nervous system remyelination.»  ¿Nos puedes contar en qué consistió?

El estudio se basa en un trabajo anterior de mi mentora, donde se descubrió que unas células del sistema inmune, los linfocitos T reguladores, no sólo frenan la inflamación, sino que también ayudan a regenerar la mielina. En nuestro trabajo quisimos ver qué pasaba con estas células durante el envejecimiento, ya que las personas mayores tienen más linfocitos T reguladores, pero aun así no se regenera la mielina.

Hicimos un experimento interesante: obtuvimos linfocitos T reguladores de ratones jóvenes y viejos, y los inyectamos en ambos grupos, tanto células jóvenes cómo las obtenidas de ratones viejos se inyectaron en ratones receptores jóvenes como viejos. Lo que observamos fue revelador: los linfocitos viejos, cuando se ponían en un entorno joven, recuperaban su función regeneradora, la cual era similar a la de las células jóvenes. En cambio, los linfocitos jóvenes en un entorno envejecido no funcionaban igual de bien. Esto nos dice dos cosas: por un lado, que las propias células envejecen y por otro, que el entorno envejecido también dificulta el proceso regenerativo.

Pero lo más esperanzador es que vimos que la pérdida de la capacidad de estas células de ayudar al proceso regenerativo no es definitiva: se puede revertir. Si entendemos qué señales del entorno joven las reactivan, podríamos encontrar formas de “rejuvenecerlas” incluso en un organismo envejecido. Ese sería el siguiente paso: averiguar qué cambia y cómo modificarlo para restaurar su capacidad de regenerar mielina.

¿Qué tipo de pacientes podrían beneficiarse de los avances en este tipo de investigaciones sobre la regeneración de mielina?

Nos centramos en la esclerosis múltiple porque es el ejemplo clásico de una enfermedad en la que se pierde la mielina y falla su regeneración, especialmente con el envejecimiento. Aunque nuestro trabajo es investigación básica, los mecanismos que estudiamos podrían ser útiles también en otras enfermedades neurodegenerativas donde hay daño en la mielina. A día de hoy no existe ninguna terapia aprobada que potencie la regeneración de la mielina, pero hay ensayos clínicos en marcha. En el futuro, en el caso de la esclerosis múltiple, lo más efectivo probablemente sea combinar tratamientos que frenen los ataques inflamatorios con otros que regeneren la mielina y protejan fibras nerviosas.

¿Cómo es el salto del laboratorio a la práctica clínica y qué interacción tiene con los pacientes?

Aunque no tengo una interacción directa ahora mismo con pacientes, sí formo parte de comités donde se evalúan tratamientos potenciales para ensayos clínicos, y en ellos participan personas con esclerosis múltiple. Esa conexión es fundamental, porque te ayuda a mantener el foco: recordar para quién estás investigando y por qué es importante. También aporta una perspectiva muy valiosa, ya que algo que en el laboratorio parece prometedor, puede no ser viable desde el punto de vista del paciente. Escuchar sus experiencias da motivación y sentido a lo que hacemos y, te recuerda que la ciencia es una carrera de fondo, no un sprint.

Alerie Guzmán de la Fuente: Instituto de Neurociencias UMH-CSIC

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Ahora mismo estamos centrados en entender cómo distintos tipos de inflamación y su duración afectan a las células madre responsables de regenerar la mielina. Queremos descubrir no solo cómo reciben señales del sistema inmune, sino también cómo se comunican con él. A partir de ahí, el objetivo es aplicar ese conocimiento a contextos de enfermedad como por ejemplo la esclerosis múltiple.

He visto que has participado en actividades de divulgación científica. ¿Qué papel cree que juega la divulgación en su trabajo y cómo ve el reto de trasladar el conocimiento científico desde el laboratorio hacia la sociedad?»

Creo que la divulgación científica es fundamental, aunque durante mucho tiempo no se le ha dado el valor que merece. Muchas veces, como científicos, nos cuesta salir del lenguaje técnico y traducir lo que hacemos de forma que sea accesible. No porque la gente no pueda entenderlo, sino porque estamos tan metidos en nuestro mundo que cuesta encontrar las palabras adecuadas. Pero es muy importante que la sociedad entienda lo que hacemos, por qué es relevante y cómo puede impactar a largo plazo.

Durante la pandemia se vio lo esencial que es tener acceso a información fiable. Si no explicamos bien cómo funciona la ciencia, crecen los bulos y se desconfía incluso de avances tan importantes como las vacunas. Divulgar no solo sirve para informar, también para inspirar, para recordar por qué hacemos lo que hacemos y para que más personas valoren y apoyen la ciencia. Es un esfuerzo, sí, pero muy necesario.

María Miralles Buleo, biotecnóloga: «Los nanomotores serán el tratamiento del futuro en cáncer»

La investigadora del IDM-UPV de Valencia desarrolla su tesis doctoral en un prometedor enfoque con nanodispositivos con liberación controlada de fármacos para el tratamiento de tumores sólidos, los cuales resultan difíciles de tratar con las terapias convencionales

Al igual que muchos otros científicos en España, la investigadora María Miralles Buleo está convencida de la importancia de su trabajo en biomedicina para contribuir a la sociedad. A través de su tesis, está centrando sus esfuerzos en la lucha contra el cáncer, concretamente, contra los tumores sólidos. Así, Miralles contribuye actualmente al desarrollo de una bioingeniería revolucionaria de diminuto tamaño: los nanomotores. A las órdenes del Profesor Ramón Martínez Máñez, —catedrático en Química Inorgánica por la Universitat de València—, Miralles trabaja en la innovación y desarrollo de esta tecnología de vanguardia, para así ofrecer nuevos enfoques en el tratamiento contra el cáncer más allá de las terapias convencionales.

Primer plano de la entrevistada.
María Miralles Buleo, doctoranda e investigadora en nanomedicina en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia. Imagen cedida por la entrevistada.

María Miralles Buleo es graduada en Biotecnología por la Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia con especialización en inmunología. Actualmente está desarrollando su tesis doctoral en el Instituto Interuniversitario de Investigación de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico (IDM-UPV), en la unidad mixta de Nanomedicina entre la Universitat Politècnica y el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia.

¿Cómo es exactamente una nanopartícula desarrollada por el IDM-UPV y para qué se utiliza?

Una nanopartícula es un material extremadamente pequeño, de la escala nanométrica, es decir, lo que equivale dividir un metro en un billón de partes. ¡Es incluso más pequeño que una bacteria! Este material tiene toda una serie de propiedades especiales; en nuestro caso, presenta poros en su estructura que pueden ser cargados con sustancias que nos interesen, como fármacos. Además, una nanopartícula es «funcionalizable», lo que significa que puedes modificar su superficie para adaptarla a diversas aplicaciones. La nanotecnología permite un abanico inmenso de posibilidades en biomedicina, como ocurre con el diagnóstico de enfermedades mediante biomarcadores, pero también para otras áreas como la biorremediación, para combatir la contaminación en el medioambiente, o en microbiología, para destruir los biofilms, que son recubrimientos de proteínas y azúcares que generan las bacterias para protegerse a sí mismas. Las nanopartículas pueden diseñarse para degradar estos biofilms y liberar medicamentos en los lugares de infección.

Y, ¿qué es un nanomotor? ¿En qué se diferencia de una nanopartícula?

Un nanomotor, a diferencia de una nanopartícula, puede moverse de forma activa gracias a un «combustible» o fuente de energía. En el IDM-UPV diseñamos nanomotores que responden a diferentes combustibles, como la luz de un láser, el magnetismo o reacciones enzimáticas, que acaban generando movimiento por el calor o el oxígeno generados, por ejemplo.

¿En qué consiste su investigación y tesis sobre nanomotores para el tratamiento del cáncer?

A través de mi tesis estoy trabajando con tumores de cáncer de mama triple negativo, generadores de matriz extracelular, que son muy agresivos y difíciles de erradicar. Podemos decir que los tumores de este tipo son muy «inteligentes» porque crean un microambiente a su alrededor que les permite crecer sin control. Esta matriz es un conjunto de proteínas de origen tumoral que obstruyen los vasos sanguíneos del tumor y le protege tanto de nuestro propio sistema inmune como de los fármacos antitumorales. Mi tesis consiste en diseñar nanomotores capaces de «taladrar» o derribar esa barrera para mejorar la liberación de fármacos en el interior del tumor y así erradicarlo más eficazmente. Para ello utilizo dos nanodispositivos —un nanomotor y una nanopartícula— que trabajan conjuntamente. Primero, el nanomotor, que va propulsado por un láser, está recubierto con una enzima, —la «colagenasa»—, degrada la matriz tumoral. Después, una vez el nanomotor ha perforado la matriz, una nanopartícula porosa actúa como portadora del fármaco para así liberarlo en el interior del tumor. Es una nueva manera de hacer medicina, el futuro del tratamiento en cáncer.

Se observan dibujos de la estructura del tumor y la intervención de los binomios de nanomotores con nanopartículas para erradicarlo. El proceso se desarrolla en dos pasos.
Esquema explicativo de la investigación y tesis llevada a cabo por la entrevistada. Ilustración creada y cedida por la entrevistada.

«Mi tesis se centra en diseñar nanomotores capaces de derribar el “armazón que protege a los tumores” (…). Es una nueva manera de hacer medicina, el futuro del tratamiento en cáncer»

Entonces, ¿cómo consiguen que los nanomotores lleguen hasta los tumores? ¿Cómo les indican hasta dónde tienen que ir?

Los nanomotores pueden emplearse para tratamientos dirigidos y liberación controlada de fármacos en el sitio específico de la dolencia. No utilizamos nada que tenga que ver con un GPS ni nada parecido, sino que nos aprovechamos de las características biológicas del propio cáncer para debilitarlo. En el caso concreto de un tumor sólido, se da un fenómeno denominado «efecto de permeabilidad y retención mejoradas», que permite que las nanopartículas se acumulen de forma natural en los vasos sanguíneos dañados en el entorno del tumor. Asimismo, en lugar de introducirlos en sangre, existe la posibilidad de inyectar los nanomotores directamente en los tumores para favorecer concentraciones más altas y mejorar su eficacia.

¿Cómo se trata el cáncer actualmente? ¿Qué ventajas ofrecen los nanomotores sobre los tratamientos convencionales?

Las terapias convencionales son principalmente la quimioterapia, radioterapia y cirugía. Aunque son muy efectivas, cuentan también con limitaciones, como la alta toxicidad y la falta de especificidad. Por su parte, los nanomotores pueden liberar fármacos directamente en el tumor, reduciendo los efectos secundarios y mejorando la eficacia de los tratamientos.

Se observa a la entrevistada manipulando una pipeta eléctrica para cambio de medio de un cultivo de células. La manipulación la lleva a cabo dentro de una cabina de flujo para mantener la esterilidad del medio.
La entrevistada trabajando en una cabina de flujo laminar para los experimentos de su tesis. Imagen cedida por la entrevistada.

Y, ¿cuáles son las limitaciones de estos tratamientos con enfoque nanomédico?

Por ahora este tipo de nanopartículas todavía no han llegado a pacientes humanos; solo se han probado en modelos animales, concretamente, en ratones. Por su parte, falta por resolver algunas cuestiones sobre su toxicidad y su acumulación en algunos órganos, como los pulmones. Nuestro grupo está trabajando en enfoques más biocompatibles, como las vesículas lipídicas, más próximas a ser probadas en humanos.

¿Cómo fabrican los nanomotores y contra qué tumores actúan?

En general, pueden diseñarse nanomotores para casi cualquier tipo de enfermedad gracias a su enorme versatilidad. Los sintetizamos nosotros mismos en el laboratorio de química mediante reacciones ya conocidas; es un proceso relativamente sencillo. Con el tiempo, se producirán en mayor escala, aunque trabajar en la «nanoescala» es todo un desafío. El nanomotor con el que trabajo está diseñado específicamente para el cáncer de mama triple negativo, que presenta una abundante matriz a su alrededor. Sin embargo, podría aplicarse a otros cánceres generadores de matriz, como son el cáncer de páncreas, —uno de los más letales—, y la fibrosis.

«Invertir en nanomedicina convertiría a España en un referente en este tipo de tratamientos de vanguardia»

Imágenes de la investigadora y el laboratorio de química del IDM. Se ven las bancadas con todo el instrumental y utensilios de trabajo.
Imágenes de la entrevistada y el laboratorio de química del IDM-UPV en el que está desarrollando su tesis. Imágenes cedidas por la entrevistada.

¿Por qué diría que es importante invertir en investigación en nanomedicina y nanomotores en la actualidad?

Porque estas son las terapias del futuro. Ahora mismo, la investigación en biomedicina se dirige hacia las coordenadas de la «medicina personalizada», es decir, una medicina hecha a la medida de cada paciente, creando tratamientos cada vez más efectivos, específicos y seguros. La nanotecnología aplicada a biomedicina, en concreto, nos permite abordar directamente las dianas moleculares y disminuir los efectos secundarios de los fármacos, aunque todavía nos queda un largo camino por recorrer. Creo sinceramente que esta tecnología revolucionará el modo en el que entendemos la medicina en los próximos años. Cuanto más invirtamos en nanomedicina, antes podremos trasladarla a humanos. Los resultados en modelos animales que hemos obtenido hasta ahora en el IDM-UPV son realmente prometedores. Invertir en esta tecnología convertiría a España en un referente en este tipo de tratamientos de vanguardia.