Doctora Dolores Molto: “Las moscas son animales valiosísimos para la investigación genética de las enfermedades raras”

  • La catedrática del Departamento de Genètica de la Facultat de Biologia de la Universitat de València explica el modelo animal de Drosophila melanogaster y su vital relevancia para la investigación de enfermedades raras de origen genético. 
Doctora María Dolores Molto en un laboratorio de la Universidad de Valencia.
La doctora Molto y el estudiante de doctorado Alexandre Llorens Trujillo en el laboratorio.

La doctora María Dolores Molto es especialista en genética de la Facultad de Biología de la Universitat de Valencia (UV). Su línea de trabajo son las enfermedades raras de origen genético. Uno de sus proyectos fue sobre la ataxia de Friedreich, una enfermedad rara del sistema nervioso, que afecta el movimiento y marcha de las personas jóvenes. Para entender mejor esta enfermedad, recibió ayuda de unos seres particulares: moscas de la fruta (Drosophila melanogaster). La doctora Molto explica la importancia de estos animales en la investigación y cómo ayudaron para entender mejor la ataxia de Friedreich.

¿Cómo se empleó la mosca de la fruta para estudiar la ataxia de Friedreich? 

Los afectados con ataxia de Friedreich tienen un gen mutado, el cual produce una proteína llamada frataxina. El resultado final de la mutación es que el gen no se expresa (activa) lo suficiente y no sintetiza (produce) la cantidad de proteína necesaria para mantener la salud de las células. 

La mosca también tiene un gen que codifica la frataxina y fuimos el primer grupo en identificarlo. Dado que podemos reproducir la enfermedad en Drosophila, tenemos la posibilidad de estudiarla. Así que desarrollamos un modelo en el cual las moscas tenían una cantidad de frataxina reducida para entender sus funciones. 

¿Cuál es la función de la frataxina en el organismo?

La frataxina trabaja dentro de las mitocondrias, que son como las fábricas de energía de la célula. Esa energía les permite funcionar. La frataxina regula los niveles de hierro y ayuda a que dentro de la mitocondria funcionen enzimas muy importantes que sirven para obtener energía.

Sin frataxina, las mitocondrias no funcionan correctamente. Hemos visto que hay enzimas que se ven afectadas, tanto en pacientes como en moscas. Ambos casos sintetizan menos energía y aumentan lo que llamamos especies reactivas de oxígeno (ROS), que causan estrés oxidativo y muerte celular. 

Durante unos años, se discutió si las especies reactivas de oxígeno eran parte del origen de la enfermedad. Con las moscas pudimos confirmar la hipótesis: la falta de frataxina causa estrés oxidativo, el cual daña las mitocondrias, que a su vez lesionan las células nerviosas.

¿Cómo ayuda a pacientes o médicos entender la enfermedad de Friedreich? 

A partir de estudiar estos mecanismos que dan origen a la enfermedad, el equipo postuló posibles tratamientos. Identificamos una proteína reguladora que permite activar ciertos genes, llamada NRF2. Cuando hay niveles elevados de estrés oxidativo, NRF2 es liberado y se une al ADN, activando genes que protegen frente al estrés oxidativo. En las moscas que simulan la enfermedad, NRF2 no se libera y no activa esa protección, pero encontramos un método para liberar a NRF2 y activar las defensas antioxidantes.

En este sentido, el primer tratamiento para la ataxia de Friedreich fue aprobado en el año 2024 y justo actúa en ese nivel, activando a NRF2. Aunque no es totalmente curativo, sí ofrece un beneficio y, cuando tienes pacientes con estos problemas, cualquier mejora es bien recibida. 

Adolescente con ataxia de Friedreich, una enfermedad rara, en silla de ruedas.
La ataxia de Friedreich afecta el equilibrio y el movimiento e inicia durante la adolescencia. Prostock-studio/Shutterstock 

¿Por qué no investigar directamente en humanos en vez de en moscas?

Los organismos más sencillos, como es el caso de Drosophila, nos permiten realizar experimentos que por cuestiones éticas no podríamos realizar en humanos. Además, en una escala temporal, es muchísimo más rápido trabajar con ellas. Esto es lo que en biomedicina llamamos organismos modelo. 

Los organismos modelo han sido fundamentales porque han permitido determinar la función de los genes y cómo sus productos (proteínas) se integran en el funcionamiento de la célula.

Si ponemos el caso de las enfermedades raras, como la ataxia de Friedreich, sabemos que aproximadamente un 80% de ellas tienen un origen genético. En muchas de ellas, basta una mutación en un único gen para que se desarrolle la enfermedad. Los modelos animales nos permiten conocer cómo funcionan los genes. 

Además, es más rápido trabajar con modelos animales. Puedes investigar muchas generaciones en poco tiempo porque se reproducen más rápido. A estos animales podemos alterarlos genéticamente con facilidad y el riesgo bioético es muchísimo menor. 

¿Se parecen en algo las moscas al humano? Porque de primeras cuesta ver alguna similitud.

Si nos comparamos a simple vista, evidentemente, no nos parecemos en nada. Sin embargo, si hacemos un estudio profundo, tenemos muchas similitudes y compartimos muchas funciones básicas. Pensemos que tanto los humanos como las moscas necesitamos movernos, respirar, comer e incluso aprender. Tenemos una historia evolutiva compartida. Esto implica que muchos de los órganos tienen un origen común y en el desarrollo de estos órganos están participando unos genes claves que se han mantenido conservados a lo largo de la evolución. Por lo tanto, ¡estamos compartiendo genes! 

Si regresamos al campo de las enfermedades, puedo decir que el 70% de los genes que sabemos que en humanos producen una enfermedad tienen su equivalente en la mosca. Cuando en la mosca se alteran, reproducen características que se asemejan a la enfermedad. 

Si te das cuenta, no somos tan distintos.

Existiendo otros animales, como ratones, ¿por qué elegir moscas para realizar estudios? 

La historia de Drosophila tiene más de un siglo. Durante todo ese tiempo se han construido todo tipo de herramientas y estrategias sofisticadas para hacer estudios genéticos en ellas. Prácticamente puedes tener mutaciones para todos los genes de la mosca; es muy fácil generar mutantes. Podemos hacer que un gen se exprese (active) en el momento o en el tejido que queramos. Podemos cambiar cuánto se expresan sus genes o podemos silenciarlos (apagarlos). Todo esto tiene una ventaja muy importante para poder estudiar la función de un gen. 

Otra ventaja que tienen frente a organismos vertebrados, como los ratones, es que, además de ser pequeños, tienen ciclos de vida más cortos y una gran capacidad reproductiva, por lo que son muy abundantes. Con una pareja puedes tener muchísimos descendientes, a nivel de centenares. Con las moscas puedes hacer lo que se llaman estudios a gran escala. 

Incluso puedes realizar cruces entre moscas con diferentes mutaciones y ver si la descendencia, al combinar esas mutaciones, mejora o sale más perjudicada. Además, necesitan poco espacio, cuidados y materiales. Hasta podemos prepararles su propia comida aquí en el laboratorio.  

Alumna de biología trabajando con Drosophila melanogaster.
Alumna trabajando con las Drosophilas. Utiliza dióxido de carbono para anestesiarla y un pincel suave para manipularlas. 

Al trabajar con moscas mutadas, ¿qué nivel de riesgo existe si llegaran a escapar del laboratorio?

Como tenemos moscas transgénicas (genéticamente modificadas), necesitamos unas instalaciones específicas para trabajar con ellas. Nosotros las creamos en el 2018. Cotidianamente, la llamamos Fly Room, pero su nombre es Sala Mensua, en honor al profesor José Luis Mensua, quien fundó el Departamento de Genética en nuestra Facultad.

Esta sala cumple todas las condiciones para trabajar con moscas. Tiene una doble puerta para entrar y los investigadores tienen que ingresar con una bata específica para no llevarse moscas retenidas en la ropa. También cuenta con un sistema de ventilación que evita que las moscas puedan salir al exterior. 

Sin embargo, el nivel de riesgo es muy bajo, ya que las moscas con las que trabajamos no son patógenas. Además, si escaparan, es muy poco probable que sobrevivieran fuera del laboratorio, porque están adaptadas a esas condiciones. Por otro lado, los transgenes (genes modificados) que portan no son peligrosos y es extremadamente improbable que se transfieran a las moscas silvestres (de la naturaleza), ya que eso requeriría que llegaran a reproducirse con ellas. En cualquier caso, tampoco suponen un riesgo para la salud de las personas.

¿Cómo se trabaja con estos animales en el día a día de una investigación?

Dentro de la Flyroom, las moscas viven dentro de tubos de plástico. A cada tubo lo rellenamos con un poco de papilla que les preparamos a las moscas con azúcar, harina de maíz y levadura. Para que no escapen, pero tengan oxígeno, sellamos el tubo con un poco de algodón. 

Mientras esperamos a necesitarlos o a que se reproduzcan, los tubos de ensayo con las moscas se colocan en una incubadora. Es otro cuarto que regula la temperatura para que puedan vivir y reproducirse con mayor facilidad.     

Cuando trabajamos con ellas, usamos lupas binoculares para poder analizarlas a mayor tamaño. También tenemos un sistema para anestesiar (dormir) a los adultos —las moscas inician como larvas— porque vuelan y se mueven, así que para observarlos, necesitamos que estén anestesiados y quietos. Luego utilizamos pinceles suaves para manipularlos sin lastimarlos. 

Cuando termina una investigación o ya no se necesita de algún grupo de moscas, las depositamos en una morgue. No las podemos liberar porque son animales transgénicos y no sobreviven en el exterior. Así que la morgue tiene alcohol al 70%, el cual las noquea para que mueran pacíficamente.

En 2013 se reguló el cuidado de varios animales de laboratorio y en el 2023 entró en vigor la Ley de Bienestar Animal. ¿Qué normas y regulaciones protegen a las moscas durante la investigación? 

Las leyes de bienestar animal son muy estrictas en España, ya que se sigue la normativa europea. Sin embargo, las leyes están dirigidas sobre todo a organismos vertebrados o a algún invertebrado en el cual se sabe que puede sentir cierto tipo de dolor. Las moscas no entran dentro de estos grupos. Por lo tanto, no hay en sí una regulación específica.

Moscas de la fruta con mutaciones genéticas en un laboratorio.
Moscas con diferentes mutaciones en sus tubos de ensayo.

Las moscas no son lo que se dice guapas. La mayoría las llamaría una plaga. ¿A usted no le causa desagrado o miedo trabajar con ellas?

La doctora ríe. 

¿Las moscas? ¿No las has visto nunca? Son pequeñitas.

Se las puede confundir con plagas porque hay moscas que afectan a la fruta, pero estas son completamente inofensivas. Es más, yo las veo preciosas. Por ejemplo, tienen muchos colores de ojos: blancos, negros, rojos, naranjas, marrones, y son preciosos. Hasta hay mutantes que no tienen ojos. Algunas tienen alas planas y otras rizadas; algunas tienen alas pequeñitas e incluso hay algunas sin alas. 

Son pequeños animales, valiosísimos para la investigación genética de las enfermedades raras y la embriología. Yo las veo preciosas.

Actualización 28 de abril 2026: se agrega información en pie de foto. Se agrega enlace a imagen del ciclo de vida de la mosca de la fruta.

Del uranio al radón: el gas radiactivo que podría estar en tu salón

Cáncer de pulmón y gas radón.
El radón es la segunda causa de cáncer de pulmón. Juandy Dady/Shutterstock

¿Está tu hogar lleno de material radioactivo? El gas radón es un riesgo para la salud que suele pasar desapercibido. Se trata de un gas invisible e inodoro, pero no inofensivo. Este elemento radioactivo es la segunda causa de cáncer de pulmón en el mundo tras el tabaquismo y podría estar flotando en tu casa sin que te percates de su presencia.

La pelea contra el cáncer de pulmón se ha centrado en el tabaquismo. Sin embargo, aunque no fumes, es difícil evitar el radón. Este gas radiactivo es considerado la fuente de radiación natural más frecuente a la que los humanos nos exponemos. ¡Supera la exposición al Sol, que es todo un reactor de fisión nuclear! Sin embargo, no todos nos enfrentamos a la misma cantidad de radón.

Los niveles de radón varían por todo el planeta, dependiendo de los minerales presentes en cada región. Hay países con poco, como Islandia, mientras que otros tienen cantidades exorbitantes, como República Checa. Pero, ¿qué hay de España? El mapa de radón español podría hacer creer que no hay demasiado: el Levante, el sur y la mayoría del norte no presentan niveles altos. Sin embargo, Galicia, Extremadura, León y Castilla y partes de Madrid acumulan altas cantidades. Este gas radiactivo puede causar cáncer, pero antes de colarse a tu salón, inicia como uranio en las entrañas de la Tierra.

Mapa potencial del radón por provincia. Es crucial mencionar que la mejor forma de visualizarlo es por municipio.

El uranio no se convierte en radón por arte de magia, sino con un poco de física y química. Todos los elementos de la tabla periódica están compuestos por tres partículas subatómicas: protones, neutrones y electrones. Los dos primeros forman el núcleo atómico y alrededor de este “orbitan” los electrones. Existen núcleos diminutos, como el del hidrógeno, que solo tiene un protón, y núcleos masivos, como el uranio, que cuenta con 234 partículas.

Los núcleos atómicos colosales se vuelven inestables bajo su propio peso. Para estabilizarse, pasan por un proceso natural llamado desintegración nuclear, de la que existen tres formas: alfa, beta y gamma. Centrémonos en la primera. La desintegración alfa es un evento cataclísmico a nivel atómico en el que el núcleo del elemento se parte, formando dos nuevos elementos: helio y otro elemento con un núcleo más pequeño que el original. Durante esta partición nuclear se liberan altas cantidades de energía, lo que conocemos como radiación.

La historia del radón comienza en las profundidades de la corteza terrestre, donde hay grandes cantidades de uranio. Este enorme elemento pasa por la desintegración nuclear para estabilizarse. Cuando se desintegra, forma torio, otro elemento inestable que sufre la misma suerte. Tras desintegrarse, el torio se transforma en radio, que también es inestable. El radio eventualmente también se desintegra y forma radón.

Serie del uranio y formación del radón.
La serie del uranio muestra cómo la desintegración nuclear forma nuevos elementos. Cada vez que un elemento se desintegra, libera radiación.

El uranio, el torio y el radio son metales, pero el radón es un gas. Este gaseoso elemento puede escapar de la corteza terrestre y colarse a nuestro mundo, en la superficie terrestre. En el exterior, el radón se disipa rápidamente por la atmósfera y no representa un peligro. Sin embargo, puede infiltrarse en nuestros hogares y almacenarse ahí.

Nuestras casas están sobre la tierra y desde sus profundidades, como un ratón silencioso que aprovecha cualquier grieta u agujero, el radón puede escabullirse sin que nos percatemos. Si la ventilación no es la adecuada, este inquilino radiactivo se queda por ahí, flotando, y podemos inhalarlo sin notarlo.

Aunque el radón es un gas, en términos atómicos sigue siendo enorme y puede sufrir desintegración nuclear dentro del pulmón. La cantidad masiva de energía (radiación) que libera al transformarse en polonio daña el ADN. Podemos imaginar al ADN como castillo de arena y a la radiación como una ola: cuando la energía impacta con la molécula de la vida, esta se desmorona.

Los daños en el ADN causan mutaciones, cambios en los genes (instrucciones) que contiene. Ciertas mutaciones vuelven inútiles a los genes porque la instrucción que contienen deja de tener sentido. Dos grupos de genes son esenciales para mantener el cáncer a raya: los genes supresores de tumores, que regulan la división celular y evitan que las células se reproduzcan demasiado rápido, y los oncogenes, que inducen la división celular.

Ambos tipos de genes deben estar en equilibrio, como si estuviesen en una balanza, ya que si dejan de funcionar correctamente, las células se dividen sin control. Podemos imaginarlo como una presa: siempre deseamos que tenga agua; si falta, dejamos que pase más; si sobra, cerramos las compuertas para que no llegue más y se desborde. Si no se puede frenar el paso del agua, eventualmente la presa se desborda. Las células se parecen: tienen que multiplicarse, pero si no pueden frenar, forman un tumor.

Efectos de la radiación en el ADN.
La radiación liberada por la desintegración nuclear es capaz de romper el ADN y causar serias mutaciones genéticas. Ormalternative/Shutterstock

Si se vive en una zona alta en radón (puedes consultar tu municipio), es conveniente tomar algunas medidas. En las plantas bajas, casas y sótanos es fundamental sellar bien el suelo y las fisuras con cemento para evitar que el gas se infiltre. La ventilación también ayuda, aunque las ventanas podrían no ser suficientes. A veces, conviene instalar un extractor. Esto se determina midiendo la cantidad de radón en casa.

La última recomendación es sacudir y aspirar porque, al desintegrarse, el radón se transforma en polonio, otro elemento radioactivo, capaz de adherirse al polvo, el cual podemos inhalar. El polonio también se desintegra, volviéndose plomo y liberando altas cantidades de energía que dañan el ADN. El plomo es un elemento que por fin es estable y culmina la cadena de desintegración nuclear que inició el uranio.

Un hachazo no derriba un árbol, al igual que una desintegración nuclear del radón no causa cáncer. Sin embargo, como varios golpes con el hacha tiran un pino, años respirando un gas radiactivo en casa pueden causar serias mutaciones en las células del pulmón, causando cáncer. Por ello, es crucial saber si vives en una zona de alto riesgo. A veces con abrir la ventana y sellar las grietas por casa es suficiente, pero ciertas construcciones requieren de un extractor, pero todo comienza sabiendo que existe un gas rastrero que puede ser un inquilino silencioso, pero no bienvenido.

Referencias utilizadas

Britannica Editors (2026, February 26). alpha decay. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/science/alpha-decay

Eidy M, Regina AC, Tishkowski K. Radon Toxicity. [Updated 2024 Jan 26]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK562321/

Kashkinbayev, Y., Kazhiyakhmetova, B., Altaeva, N., Bakhtin, M., Tarlykov, P., Saifulina, E., Aumalikova, M., Ibrayeva, D., & Bolatov, A. (2025). Radon Exposure and Cancer Risk: Assessing Genetic and Protein Markers in Affected Populations. Biology, 14(5), 506. https://doi.org/10.3390/biology14050506

Mapa del Potencial de Radón de España CSN, 2017

Piedecausa García, Beatriz & Chinchón-Payá, Servando & Morales, M.A. & Sanjuán, Miguel. (2011). Radioactividad natural de los materiales de construcción. Aplicación al hormigón. Parte II. Radiación interna: El gas radon. Cemento y Hormigón. 946. 34-50.

Ruano-Ravina, A., Martin-Gisbert, L., Kelsey, K., Pérez-Ríos, M., Candal-Pedreira, C., Rey-Brandariz, J., & Varela-Lema, L. (2023). An overview on the relationship between residential radon and lung cancer: what we know and future research. Clinical & translational oncology : official publication of the Federation of Spanish Oncology Societies and of the National Cancer Institute of Mexico, 25(12), 3357–3368. https://doi.org/10.1007/s12094-023-03308-0

Tarakanov, V. (2023). What is Radon and How are We Exposed to It? International Atomic Energy Agency. 2026, https://www.iaea.org/newscenter/news/what-is-radon-and-how-are-we-exposed-to-it#:~:text=It%20can%20also%20diffuse%20into,to%20protect%20the%20people’s%20health.

The Institution of Engineering and Technology. (2008). Timeline of radioactive decay of uranium-238. https://www.theiet.org/media/8813/radioactive-decay-rate-of-uranium-238.pdf

Cáncer de páncreas: dos nuevos métodos para poner en jaque el transcurso de la enfermedad

Científicos españoles, liderados por el Dr. Mariano Barbacid, logran la regresión completa de tumores pancreáticos en modelos animales, un hito sin precedentes en la investigación de esta enfermedad.

De acuerdo con los estudios realizados por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer de páncreas sigue siendo uno de los tumores más mortales, con un diagnóstico tardío y una baja tasa de supervivencia. Sin embargo, dos importantes avances del Dr. Mariano Barbacid, jefe del Grupo AXA-CNIO de Oncología Experimental, podrían cambiar el panorama de esta enfermedad.

Según la Dra. María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la detección temprana es fundamental para mejorar el pronóstico del cáncer de páncreas. La mayoría de los pacientes no presentan síntomas hasta que la enfermedad está en un estado avanzado, cuando las opciones de tratamiento son limitadas y las tasas de supervivencia son bajas. Para abordar este problema, el Dr. Barbacid y su equipo han desarrollado Panc-SEEK, una prueba de sangre que ha demostrado una precisión del 90% en la detección del cáncer de páncreas en sus etapas I y II.

Etapas del cáncer de páncreas. Fuente: Médica Sur

Panc-SEEK representa un salto cualitativo en la detección temprana del cáncer de páncreas, superando las limitaciones de las técnicas tradicionales como la tomografía computarizada o la resonancia magnética. A diferencia de estas, Panc-SEEK es un método no invasivo, de bajo costo y con un alto grado de precisión, tal y como demuestran diversos estudios científicos.

Sin embargo, los avances del Dr. Barbacid van más allá de la detección temprana. Su equipo ha logrado un hito sin precedentes: la regresión completa de tumores pancreáticos avanzados en modelos animales. Utilizando modelos de ratón genéticamente modificados, han descubierto que la eliminación simultánea de las proteínas EGFR y c-RAF, dos moléculas vinculadas con la regulación celular, induce la remisión completa del tumor en un alto porcentaje de casos.

Este hallazgo es especialmente significativo porque se ha obtenido en modelos que imitan fielmente la evolución del cáncer de páncreas en humanos. Además, la terapia combinada contra EGFR y c-RAF ha demostrado ser eficaz en 9 de cada 10 sujetos, lo que la convierte en una candidata prometedora para futuros ensayos clínicos.

No obstante, aún hay algunos retos que superar antes de que estos avances puedan ser aplicados en la clínica. Se necesitan nuevos fármacos que bloqueen las moléculas c-RAF para reproducir farmacológicamente los resultados obtenidos en animales. Además, los tumores de páncreas son diversos, hecho que exige el desarrollo de estrategias personalizadas para combatir aquellos tumores que no responden a la terapia combinada.

A pesar de estos desafíos, el trabajo del Dr. Barbacid y su equipo representa un paso adelante significativo en la lucha contra el cáncer de páncreas:

«En el cáncer de páncreas, la realización de un tratamiento personalizado permite ofrecer a cada paciente un fármaco más económico y adecuado para su caso «, afirmó la Dra. María Blasco.

La detección temprana con Panc-SEEK y la terapia combinada contra EGFR y c-RAF podrían marcar un antes y un después en el tratamiento de esta enfermedad, mejorando la calidad de vida de miles de pacientes. Estos avances no solo son un motivo de esperanza para los pacientes con cáncer de páncreas, sino que también representan un hito en la investigación oncológica. El trabajo del Dr. Barbacid y su equipo es un ejemplo de la excelencia científica española y un símbolo del compromiso con la búsqueda de soluciones a uno de los mayores desafíos de la salud global.

Referencias

  • Artículo de Referencia:

Complete Regression of Advanced Pancreatic Ductal Adenocarcinomas upon Combined Inhibition of EGFR and C-RAF. María Teresa Blasco et al (Cancer Cell, 2019). DOI: 10.1016/j.ccell.2019.03.002

  • Estudio realizado por la SEOM:

https://www.genesiscare.com/au/condition/cancer/gastrointestinal-cancer/pancreatic-cancer

  • Artículo donde se hace referencia a la Tomografía computarizada y a la RMN

Gottfried, Jonathan, “Tomografía computarizada y resonancia magnética nuclear del tubo digestivo”, en la  Lewis Katz School of Medicine at Temple University (2023).

Fernando Valladares, profesor investigador del CSIC: “Hay que luchar por la media tierra que nos queda, por la cuenta que nos trae”

El director del grupo de Ecología y Cambio Global del Museo de Ciencias Naturales es autor de más de 300 trabajos científicos donde pone en evidencia las implicaciones que la degradación medioambiental y el cambio climático tienen sobre la salud humana.  Además, forma parte activa del movimiento Rebelión Científica, colectivo que recientemente ha llevado a cabo actos de protesta frente a las puertas del Parlamento para denunciar la inacción política frente a la crisis climática y ecológica

Son múltiples las evidencias científicas que están relacionando el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación medioambiental con la pérdida de salud Humana y  global ¿Le parece a usted que estos hechos están suficientemente llevados al debate público y político? ¿La ciudadanía es consciente de que salud y medio ambiente es un todo interrelacionado?

Lamentablemente, la pregunta es casi retórica porque la respuesta es no. La gente no establece estas relaciones. Prueba de ello es que cuando he tenido ocasión de hablar con el mundo de la sanidad o el mundo de la política, he podido comprobar que no establecen ninguna de esas relaciones. En una sesión de consulta, por ejemplo, pude presentar a la Ministra de Sanidad y a varios diputados el programa One Health, que viene a ser una visión de la salud integrada en un contexto ambiental y se notaba que no tenían los conceptos muy claros. 

Pongo los ejemplos del sector sanitario y político como los sectores más emblemáticos y teóricamente informados, pero dentro de la ciudadanía en general la desconexión es aún mayor, salvo en casos muy concretos como pueden ser personas que tienen una sensibilidad ambiental especial o debido a su propia experiencia personal. 

Mencionaba el mundo de la sanidad, ¿Cree usted entonces que todavía falta conocimiento dentro de las profesiones sanitarias de las implicaciones del cambio climático sobre la salud? ¿Debería el sector sanitario implicarse más en la lucha contra el cambio climático?

Efectivamente, en el sector de la sanidad pasa un poco lo mismo. Todavía me sigue resultando extraño cuando yo, como ecólogo, acudo a reuniones y le cuento a los médicos cuáles son los motivos por los que se está muriendo la gente. En muchos casos, todavía no son conscientes de todos los factores de riesgo y no los barajan. Están inmersos en el ejercicio de su especialidad médica y no realizan esas conexiones entre medio ambiente y salud. Afortunadamente, existe ya, eso sí, un pequeño colectivo de médicos que empiezan a ver la importancia del medio ambiente y que  van entendiendo que un 80% de los cánceres infantiles tienen un origen ambiental o que el consumo de pastillas para la ansiedad o la tensión se puede reducir simplemente prescribiendo paseos por el campo, un jardín o la montaña.

Pero con la pandemia del COVID-19 deberían haber cambiado las cosas… Empieza a estar bien demostrada la interrelación entre la pérdida de biodiversidad y la aparición de nuevas infecciones emergentes. En ese sentido, ¿Le parece que todas las teorías conspiratorias sobre los orígenes de la COVID-19, como que fue generado en China por un laboratorio, ofrecen un marco de “negacionismo climático” eficaz? ¿Son intencionales esas teorías?

Sí, efectivamente. Hay una parte de negligencia, de cachondeo, de falta de seriedad, pero hay una parte que es claramente intencional. Recientemente, el FBI ha emitido un comunicado en el cual volvía a revisar la hipótesis de que el virus saliera de un laboratorio en China. Pienso que esto no es más que una estrategia geopolítica por parte de Estados Unidos para justificar su separación con China y criminalizarla. Es evidente que son teorías que se utilizan con fines geopolíticos. Algunas conspiranoias están basadas en este tipo de estrategias y otras son simplemente personas que, a través de redes sociales como Twitter, introducen  incertidumbres y dudas sobre cómo se originan estas pandemias. Estos planteamientos pueden ser problemáticos, igual que todas las teorías retardistas, negacionistas u obstruccionistas en materia climática. Creo que en estas conspiraciones hay varias motivaciones. Algunas son estrategias de instituciones o países, pero hay otras que son una mezcla de ignorancia y frivolidad con un poco de ideología populista de derechas. Todo esto constituye un cóctel que aleja el conocimiento científico y acrecienta las incertidumbres. Aunque lo que pasó con la COVID-19 no está bien descifrado paso a paso, más del 90% de la evidencia científica encaja con la hipótesis del salto del virus de un animal al ser humano a través de una serie de intermediarios. Esto ya sucedió con muchas otras zoonosis y en el futuro volverá a ocurrir con tantas otras que están por venir.

«Estamos viendo los fallos orgánicos de nuestro sistema administrativo»

Fernando valladares

Pero detrás de estos fenómenos, tal y como usted  evidencia en sus investigaciones, se encuentran de fondo las implicaciones del modelo socioeconómico actual sobre el clima y la salud. Abordar estos problemas y encontrar soluciones va a requerir el diálogo  entre distintas disciplinas científicas y numerosos agentes sociales y políticos. ¿Cree usted que la falta de interdisciplinaridad y de comunicación entre profesionales sigue siendo un problema o estamos en camino de resolverlo?

Bueno, se dan algunos avances pero no son avances muy globales. Hay un interés como podemos ver con la puesta en marcha de iniciativas como la de One Health que mencionaba antes. Esto indica que hay cierta sensibilidad por hacer cosas interdisciplinares y transversales, pero aún así, nuestra mentalidad y el sistema en el que nos organizamos es muy de transferir y especializarse. Lo vemos con la propia medicina. Muchos médicos entienden sobre aspectos muy concretos de la salud humana y los médicos de atención primaria que podrían representar una visión más generalista de la medicina están mal pagados, muy maltratados y prácticamente en vías de extinción. Valoramos mucho al especialista pero no valoramos a los profesionales que integran los distintos conocimientos entre las distintas disciplinas. Es necesario establecer vínculos entre un veterinario, un ecólogo, un sociólogo, un psicólogo, un antropólogo… Todos ellos deberían estar implicados en la búsqueda de soluciones. En el Comité de Expertos que asesoró durante la pandemia me faltaban sociólogos, filósofos y humanistas y ante todo la pandemia era un problema humano. Hay que reconocer esas carencias.

Lo vemos también a nivel político con las competencias de los ministerios. El tema de One Health, con una visión de la salud más integrada, abarcaría competencias de varios ministerios más allá de Sanidad, incluyendo Agricultura, Transición Ecológica o incluso Interior y, por desgracia, no los vemos integrarse. En España, como en otros países, los ministerios funcionan con un presupuesto y unas competencias y salirse de ahí requeriría romper con muchas inercias. Además, las distintas competencias a nivel local, autonómico y nacional añaden todavía más obstáculos a esta gestión integrada e interconectada del problema. Estamos viendo los fallos orgánicos de nuestro sistema administrativo.

Mencionaba el concepto de One Health. Además,  han surgido otros términos como el de salud planetaria. Parece que la salud pública como disciplina se nos va quedando corta. Pero en el ámbito de estos nuevos planteamientos  que tienen en cuenta los determinantes sociales de la salud y la justicia ecosocial como eje central, ¿Corremos el riesgo de seguir adoptando posturas etnocéntricas y colonialistas? ¿Estamos una vez más imponiendo desde el Norte Global nuestra visión y nuestras soluciones al Sur Global? ¿Estamos de nuevo repitiendo errores del pasado?

Sí, hay muchos de esos problemas, por eso siempre acabo yendo al origen del asunto que es el sistema socio-económico imperante y las grandes diferencias y desigualdades, tanto dentro de un país como entre el Sur Global y el Norte Global. Esas grandes desigualdades suponen no sólo un conflicto ético, sino que constituyen también un conflicto funcional para resolver los problemas, tanto de salud como económicos y ambientales. Hay unas tremendas conexiones entre las salud y la conservación de la naturaleza que al final se explican por un sistema socio-económico que es defectuoso y que no se pensó teniendo en cuenta esta problemática y que tampoco se ha ido revisando conforme pasa el tiempo y avanza el conocimiento científico de los impactos de este modelo.  Los científicos ya nos están indicando hacia dónde nos lleva el presente escenario. Ahora  hay mucha gente que no está bien ni psicológica, ni física ni económicamente. Los problemas de salud mental están aumentando porque vivimos en una sociedad que no hace feliz a la gente. Todo esto acaba reventando, no sólo en conflictos bélicos o golpes de Estado, sino también en la satisfacción y en el sentir físico y emocional de las personas.

El modelo actual no es algo inamovible. Es algo que hemos construido y la buena noticia es que podemos cambiarlo. Es un cambio difícil que implica entender las distintas interacciones e inercias y de una voluntad política y social.

«El modelo actual no es algo inamovible. Es algo que hemos construido y la buena noticia es que podemos cambiarlo»

fernando valladares

Usted se ha implicado en el cambio y ha participado activamente en  movimientos sociales como Rebelión Científica vinculados a organizaciones como Extinction Rebellion. Desde su punto de vista, ¿Ciencia y activismo son compatibles? ¿Qué tiene usted que decirles a aquellos que defienden la supuesta objetividad de la ciencia y del científico como un valor supremo?

Esta decisión es un poco personal. Entiendo las razones a favor y en contra pero también pienso que las personas que trabajamos en temas relacionados con la degradación medioambiental y con las amenazas a la sociedad tenemos un plus de responsabilidad. Esto no significa que todos los que trabajemos en esto tengamos que ser muy activistas. Hay distintos grados. El activismo puede ser simplemente el deseo o la inquietud por mejorar las condiciones en las que vivimos, ya sean ambientales, sociales o políticas. En ese sentido, el activismo puede abarcar desde mantener una discusión activa con tu cuñado en Nochebuena hasta que estés dispuesto a que te encarcelen por un acto de desobediencia no violenta. Creo que todos tenemos que tener un punto de activismo. Como se canaliza desde lo personal y profesional lo decide cada uno. Yo no soy nadie para decirle a cada uno lo que tiene que hacer, pero sí que pienso que hacen falta más científicos que apuesten por la importancia de un cambio social urgente. Sería bueno que hubiera una mayor implicación  por parte de la sociedad académica y científica. Pensar que por defecto la opción de un científico es quedarse en el laboratorio me parece errónea y la propia academia debería ser en eso bastante más proactiva.

En los últimos años, las reivindicaciones medioambientales han llegado a espacios tan sacralizados como el arte, ¿qué opinión le merece ese tipo de protestas? ¿Cree usted necesario llevar la reivindicación a otros espacios tan aparentemente intocables como la moda, las rebajas, el turismo o la publicidad?

Yo no estoy muy seguro de que sea la mejor medida pegarte a un cuadro pero tampoco la descarto. Si lo que vas buscando es ser noticia y llamar la atención, tienes que ir cambiando, no puedes seguir haciendo lo mismo. Creo que en un mundo en cambio y que afronta grandes desafíos hay que actuar diferente y, en ese sentido,  entiendo esos movimientos que pueden dificultar la vida a la ciudadanía de a pié. Hemos aprendido a que las manifestaciones sean todas muy civilizadas pero así se desvirtualizan un poco. Una manifestación tiene que ser algo incómodo y la sociedad se tiene que sentir molestada y, por tanto, interpelada y provocar una cierta reflexión.

Encadenarse a un cuadro llama la atención de una forma sorprendentemente gráfica. Mary Richardson hace ya más de un siglo asestó 14 puñaladas al cuadro “La Venus en el Espejo” y gracias a su actuación y a la de otras sufragistas, hoy por hoy, la mitad de la población puede votar.

«el activismo puede abarcar desde mantener una discusión activa con tu cuñado en Nochebuena hasta que estés dispuesto a que te encarcelen por un acto de desobediencia no violenta»

fernando valladares

Pero a pesar de las protestas, la sociedad no parece reaccionar y la acción política es insuficiente y llega tarde ¿Qué cree que está fallando a nivel de comunicación científica?

Bueno, ahí yo creo que hay una combinación de pequeños fallos. No creo que sea un gran fallo y no solo es exclusivamente un problema de comunicación. Por supuesto que hace falta más y mejor comunicación. Hay que afinar los mensajes para distintas audiencias, no es lo mismo lo que le dices a un niño de 8 años que a un jubilado o que a un CEO de una empresa.

No basta, por ejemplo, con que las administraciones hagan una campaña de concienciación  genérica porque, de esta forma, le llega a todos y a nadie. Pero, como digo, no es solo un fallo en comunicación. Es también una suma de fallos psicológicos, sociales y de valores.

Ninguno de ellos es de por sí insalvable, pero todos en conjunto hacen que la ciudadanía se mueva muy poco, especialmente en países como España que tiene tradicionalmente poca confianza en los movimientos sociales y que tienen una visión muy derrotista.

Hay otros países, otras regiones del mundo que sí confían más en las asambleas ciudadanas y  en los movimientos populares. Ahí podemos encontrar otra pieza de cosas que están fallando.

Pero más allá de los movimientos sociales, también hay una responsabilidad política. ¿Por qué no acaba de entrar con fuerza la inclusión de la problemática climática en la agenda política y en las campañas electorales?

Tanto los partidos de izquierda a derechas tienen que entender que determinadas cosas son buenas para la población y  aunque esas medidas no proporcionen réditos políticos o al contrario, te quiten algunos votos o algunos apoyos debido a  no se entiendan por parte de la ciudadanía, hay que llevarlas a cabo igualmente.

Además, los políticos no son muy honestos en sus programas electorales que no incluyen conceptos importantes. Y, de todas maneras, en muchos casos, aunque aparezcan luego no cumplen con sus promesas. 

Pero por supuesto, la clase política no viene de Marte, son un producto de la sociedad. Nosotros mismos nos estamos poniendo constantemente zancadillas, desde negar la realidad, al tecno-optimismo, el egoísmo, el green washing… Actualmente la ciencia nos proporciona mucha información pero hay que identificar dónde están esas zancadillas que hacen que esa información no funcione.

Y ante este panorama, en general ¿es usted optimista o pesimista con respecto al futuro?  ¿Se producirán las transformaciones necesarias a nivel global o ya llegamos tarde?

Yo por naturaleza tiendo a ser optimista, lo que pasa que como científico tengo que armarme de razones. Voy buscando a contracorriente razones para ver esa positividad que muchas veces no vemos porque nuestro propio cerebro está diseñado, igual que los medios de comunicación, para las malas noticias.

Creo que hay que poner un poco más de peso en las buenas noticias, precisamente para no dar la batalla por perdida. Muchas veces los pesimistas llevan al bloqueo, a ansiedades y a situaciones emocionales complicadas. Cuando te cargas de información negativa es muy difícil gestionarlo emocionalmente. Junto a mis estudiantes, intento desarrollar herramientas precisamente para no caer en el bloqueo y el desánimo. Pero claro, no podemos olvidar el hecho de que conforme pasa el tiempo y la inacción va dominando, estamos a menos tiempo para hacer determinadas cosas. 

Ya hay cosas que hace 20 años podíamos haber hecho y que lamentablemente ya no podemos hacer. Hay medidas que ya no van a tener el mismo efecto que si las hubiéramos aplicado hace tiempo. Hay procesos como la extinción de especies que son irreversibles pero eso no significa que esté todo perdido. Hay que luchar por la media tierra que nos queda y hay que hacerlo por la cuenta que nos trae. Ya no sólo por razones éticas o por el planeta que dejemos a nuestros hijos, sino sobre todo por estar mejor nosotros mismos el tiempo que estemos aquí.

La utilidad del etiquetado nutricional Nutri-Score divide a la comunidad científica

Considerado por unos como una herramienta que puede propiciar decisiones que pongan en peligro la seguridad del consumidor y por otros como un recurso capaz de influir favorablemente en las decisiones de compra, Nutri-Score se implantará en España en los próximos meses con la comunidad científica dividida con respecto a su utilidad. Este etiquetado clasifica los alimentos en cinco categorías en función de su composición nutricional. Su objetivo es facilitar al consumidor la comprensión de la información nutricional para que pueda escoger la opción más adecuada. Así, se pretende luchar contra la obesidad y las enfermedades asociadas que suponían ya en 2019 un sobrecoste de casi 2.000 millones de euros en sanidad

Nube de etiquetas de Nutri-Score
Nube de etiquetas Nutri-Score
© Imagen creada por Colruyt Group

Aunque nadie cuestiona el problema que supone la obesidad y el sobrepeso, la utilidad de Nutri-Score para abordar la epidemia de malnutrición no cuenta con un amplio consenso científico. Por un lado, un colectivo de 70 investigadores ha publicado un comunicado en el que manifiestan su rechazo a la implantación de este etiquetado. Entre estos investigadores se encuentra Ana Mª Grau, catedrática de Tecnología de los Alimentos de la Universidad Politècnica de València, quien lamenta que, aunque es evidente la necesidad de incorporar  al etiquetado de los alimentos información útil que oriente al consumidor, ésta no sólo debe enfocarse al acto de compra si no también a cómo debe consumirse, y, por ello, asegura: “Ni el etiquetado Nutriscore ni ningún otro de los semáforos existentes ofrece una información adecuada en este sentido”.

«la información del etiquetado no sólo debe enfocarse al acto de compra si no también a cómo debe consumirse»

Ana María Grau. Tecnóloga de los alimentos. Universitat Politècnica de València

Por otra parte, un comité científico formado por 80 académicos emitió el pasado mes de enero un comunicado en el que denunciaban campañas de desprestigio «infundadas» contra Nutri-Score. En este sentido, Jesús Vioque, coordinador del grupo de nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Elche, asegura: «No existe un método perfecto, pero las evidencias actuales indican que Nutri-Score es el método más adecuado frente a otros». 

No existe un método perfecto, pero las evidencias actuales indican que Nutri-Score es el método más adecuado

Jesús Vioque. Epidemiólogo. Universidad Miguel Hernández

Cómo funciona el algoritmo de Nutri-Score

El algoritmo sobre el que se ha creado la «fórmula» de Nutri-Score está basado en un sistema desarrollado por un equipo de investigación de Oxford para regular la publicidad dirigida a menores y en el sistema desarrollado por el Consejo de Salud Pública de Francia para crear un etiquetado frontal claro. 

Este sistema atribuye puntos en función de la composición nutricional por cada 100 gramos de producto. Cada producto puede obtener entre 0 y 10 puntos «desfavorables» (o puntos A) en función de las cantidades de azúcar, calorías, ácidos grasos saturados y sodio. Por otro lado, se les asigna puntos «favorables» o C entre 0 y 5 en función de la cantidad de proteínas, fibra y porcentaje de frutas, hortalizas, legumbres, frutos secos y aceites de oliva, nuez y colza por cada 100 gramos de producto.

La puntuación final, en un rango entre -15 y +40, se obtiene restando los puntos C a los puntos A. Sin embargo, si la puntuación A (valores nutricionales no recomendables) es mayor o igual a 11 y los puntos obtenidos por el contenido en fruta y hortalizas son menores de 5, en el cálculo final de puntos no se tienen en cuenta los puntos del contenido proteico. Así se evita que una puntuación A alta sea compensada por una puntuación de proteínas elevada.

Por ejemplo, si tomamos unas barritas de muesli con chocolate, el etiquetado indica que, de los nutrientes A, por cada 100 gramos de producto obtenemos, 443 kcal, 16,9 gramos de grasas, 6 de grasas saturadas, 28,6 gramos de azúcares y 0,53 gramos de sal. De los nutrientes C, obtenemos 4,3 gramos de fibra y 8,5 gramos de proteínas. Si aplicamos los valores como se muestra en la tabla, el total de puntos A sería 15 y el de puntos C, 9. Esto daría un resultado C, sin embargo, al aplicar la excepción, no se tienen en cuenta los 5 puntos por la cantidad de proteínas elevada por lo que el resultado del producto es D.

PUNTOS AENERGÍA (KCAL)AZÚCARGRASAS SATURADASSODIO (SAL)
0≤335≤4,5≤1≤90
1>335≤4,5>1>90
2>670>9>2>180
3>1005>13,5>3>270
4>1340>18>4>360
5>1675>22,5>5>450
6>2010>27>6>540
7>2345>31>7>630
8>2680>36>8>720
9>3015>40>9>810
10>3350>45>10>900
TOTAL 152760
Tabla de cantidades para el cálculo del valor final de Nutri-Score basado en colruyt group para el cálculo del valor de los espaguetis
PUNTOS CFRUTAS Y VERDURAS (%)FIBRASPROTEÍNAS
0≤40≤0,9≤1,6
1>40>0,9>1,6
2>60>1,9>3,2
3>2,8>4,8
4>3,7>6,4
5>80>4,7>8,0
TOTAL
9
045
Tabla de cantidades para el cálculo del valor final de Nutri-Score basado en colruyt group para el cálculo del valor de los espaguetis

Los límites del algoritmo: el aceite de oliva y las bebidas carbonatadas

Este algoritmo plantea problemas para algunos productos en los que las diferencias nutricionales no se apreciaban. Así, el Journal Officiel de la Republique Française publicó leves ajustes del algoritmo para tres categorías: las bebidas, los quesos y las grasas añadidas. 

En el caso del aceite de oliva, la modificación del algoritmo ha permitido que se califique con una C, la mayor puntuación para las grasas añadidas, y por encima de otros aceites que reciben una D. Sin embargo, algunos investigadores consideran que esta calificación supone un «fraude» que silencia todas las evidencias científicas que demuestran que el aceite de oliva es el prototipo de grasa comestible más saludable. Además, el hecho de que no haya diferencia entre el aceite de oliva y el aceite de oliva virgen extra es, a su juicio, una muestra de la poca precisión del algoritmo. 

El segundo de los puntos polémicos son las clasificaciones B de algunas bebidas carbonatadas. Para estos investigadores, esta calificación es el ejemplo paradigmático del desfase Nutri-Score. Por ello lamentan que se utilice un algoritmo ciego a los ingredientes de este tipo de bebidas, ricas en aditivos industriales y con un carácter adictivo y tóxico sobre importantes sistemas celulares del organismo. 

El algoritmo es «ciego» a algunos aditivos industriales presentes en las bebidas carbonatadas y que tienen un carácter adictivo y tóxico sobre importantes sistemas celulares del organismo

Sin embargo, los partidarios de su introducción alegan que Nutri-Score no es un sello de aprobación por lo que no se puede decidir que los alimentos clasificados con una A o B sean sistemáticamente sanos. Esta calificación sólo indica que son alternativas más indicadas que sus equivalentes con D o E.  Además, insisten, las comparaciones de etiquetados de Nutri-Score sólo pueden realizarse entre alimentos de la misma familia o para comparar el mismo alimento entre diferentes marcas. Por ello, la investigadora Pilar Galán, co-creadora de Nutri-Score insiste en  comparar la calificación de las bebidas carbonatada con la del aceite de oliva no tiene sentido ya que ni son de la misma familia de alimentos ni se utilizan del mismo modo en contextos similares.  

los partidarios de su introducción alegan que Nutri-Score no es un sello de aprobación por lo que no se puede decidir que los alimentos clasificados con una A o B sean sistemáticamente sanos

Nutri-Score : «solo» una herramienta más

Investigadores creadores de Nutri-Score, como la doctora Pilar Galán, reconocen las limitaciones de este etiquetado. Sin embargo, señala: “Nutri-Score es solo una medida más en el marco de las políticas nutricionales de salud pública, y complementario al resto de acciones de educación nutricional”.

Por ello, los expertos apuestan porque la implementación de Nutri-Score vaya acompañada de una campaña de comunicación adecuada, que explique cómo debe utilizarse, cuál es su significado y su complementariedad con otras recomendaciones nutricionales de salud pública. 

En este enlace puedes calcular la puntuación Nutri-Score de cualquier alimento introduciendo los datos de la información nutricional de la etiqueta.