La posible liberalización de la Política Agraria Común afectará al buitre negro

Investigadores del CSIC predicen que un cambio en el paisaje alteraría el hábitat de la especie. 

Un equipo de investigación de la Estación Biológica de Doñana ha demostrado que la posibilidad de liberalización de la Política Agraria Común (PAC) afectará a la distribución del buitre negro, una especie carroñera típica del ecosistema mediterráneo. La PAC es una política de la Unión Europea que pretende garantizar a los agricultores un nivel de vida razonable mediante la concesión de ayudas, apoyo en el mercado y desarrollo rural. “La liberación de la PAC supondría una reducción de las ayudas y subvenciones a agricultores y esto conllevaría un aumento del abandono de tierras y una sucesión natural de la vegetación”, ha apuntado Isabel García Barón, una de las autoras de la investigación.

“En esta situación, las tierras abandonadas se transformarían con el tiempo en bosques maduros”, ha comentado. “Esto beneficiaría el hábitat de cría del buitre negro, pero quedaría afectado su hábitat de forrajeo, es decir, la probabilidad de conseguir alimento, ya que el conejo, importante en su dieta, estaría menos disponible en este tipo de hábitat”, ha añadido.

El estudio se centra en el empleo de diferentes modelos socioeconómicos de previsión de abandono de tierras.  Su objetivo es evaluar cómo se verá afectada la distribución de esta especie en 2040. “Los modelos nos dicen que el cambio de la PAC será crucial para ver transformaciones en el paisaje que afecten al buitre negro”, ha agregado la investigadora.

El buitre negro se encuentra amenazado por el uso de venenos. Fuente: National Geographic

El mantenimiento de la PAC en la línea actual no provocaría el abandono de tantas tierras ya que se mantendrían las ayudas. “Sin embargo, hay otros factores, como los incendios forestales o la presencia de depredadores, que también pueden afectar al hábitat de cría y forrajeo del buitre negro y que es preciso estudiar”, explica la experta. García-Barón ha apuntado que aunque el buitre negro vería afectado su hábitat de forrajeo con la proliferación del bosque maduro, sus movimientos amplios le permitirían recorrer distancias largas para conseguir alimento. La investigadora ha explicado que los incendios forestales mejorarían el hábitat del conejo, ya que existirían más zonas libres de vegetación en las que el conejo podría vivir.

Aunque según los modelos nuevas áreas se vuelvan aptas para albergar estas especies, es probable que “la colonización no ocurra a corto o medio plazo”, ha concluido la investigadora. El trabajo es de “gran importancia” ya que es “la primera vez que se hace este tipo de estudios con una especie carroñera, y también, amenazada” y además, se tiene en cuenta “la biología de la especie”.

El estudio, que ha contado con la financiación de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía, ha sido realizado por un equipo de investigación de la Estación Biológica del Doñana, centro del CSIC.  El trabajo se ha publicado en la revista Diversity and Distribution y cuenta con la colaboración de centros de investigación de cuatro países europeos.

 

Las golondrinas de las zonas más contaminadas de Chernóbil son más resistentes a las bacterias

Los ejemplares con más defensas han sobrevivido y se han reproducido durante los últimos 31 años, a pesar de los altos niveles de radiactividad.

 

 

Un equipo internacional con participación de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA), centro adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Almería, ha demostrado que ciertas poblaciones de golondrinas que viven en zonas de Chernóbil (Ucrania) en las que aún existen niveles altos de radiactividad, presentan una mayor resistencia ante distintas bacterias que aquellas que pueblan zonas menos o no contaminadas.

Un cambio tan drástico en las condiciones ambientales como fue el accidente nuclear de Chernóbil, ocurrido en Ucrania el 26 de abril de 1986, tuvo un gran impacto no solo en los organismos, sino en las relaciones parásito-hospedador.  “Las bacterias tienen una gran capacidad de adaptación a los cambios, y en Chernóbil presentan altas tasas de mutación y resistencia a la radiación.  Por tanto, las golondrinas se enfrentan a `nuevas` comunidades bacterianas que pueden producir otros daños a sus hospedadores”, ha explicado Magdalena Ruiz-Rodríguez, investigadora de la EEZA y autora principal del artículo.  

Golondrina del estudio

En este estudio, a través de un análisis de laboratorio, se enfrentó el plasma sanguíneo de diversas poblaciones de golondrinas, algunas cercanas a la antigua central de Chernóbil, a doce especies de bacterias diferentes. El objetivo era saber si se había producido una adaptación como consecuencia de la convivencia entre estas aves y las comunidades bacterianas que cambiaron rápidamente. Los resultados del análisis indicaron que los individuos criados en las zonas más contaminadas tenían mayor capacidad de resistencia a las bacterias.

Tras el accidente nuclear, el sistema inmune de las golondrinas de Chernóbil fue dañado y debilitado, por lo que su capacidad para defenderse de las bacterias cayó en gran medida. En tan solo 31 años, la radiactividad ha provocado transformaciones que habitualmente se observan en un largo período de tiempo. Apunta Ruiz Rodríguez que probablemente ha existido un proceso de selección natural muy intenso en las zonas con más radiactividad, de manera que solo las golondrinas que tenían más defensas fueron capaces de sobrevivir y reproducirse.

“Durante estos 31 años han muerto muchísimas golondrinas, pero las pocas que han sobrevivido tienen una mayor capacidad de defensa. El resto ha ido muriendo sin dejar descendencia”, ha apuntado la investigadora. “Aunque en algunas poblaciones, como es el caso de las golondrinas, se haya producido una selección sobre los individuos más fuertes, la tendencia de las poblaciones es a desaparecer, ya que las mutaciones disminuyen la esperanza de vida, el éxito de reproducción, y algunas de ellas son directamente letales”, ha concluido.

En una investigación anterior de este equipo se estudiaron las bacterias que degradan las plumas de las golondrinas y la conclusión fue muy similar. Los individuos que poblaban las zonas más contaminadas presentaban mayor capacidad de defensa. “Es decir, las golondrinas que crían en zonas con mayor radiactividad son más resistentes al ataque por bacterias en las plumas, pero también cuentan con más defensas en su sangre”, ha afirmado Ruiz-Álvarez.  Estas investigaciones se separan de la tendencia mayoritaria de estudiar la salud de las especies después del accidente nuclear, para adentrarse en las adaptaciones y cambios que en tan poco tiempo se han producido en ellas.

Timothy Mousseau, otro de los autores de la investigación, y que ha estado estudiando las poblaciones de aves en Chernóbil durante más de una década, demostró en un estudio reciente que las golondrinas Mousseau que viven en zonas altamente contaminadas tenían altas tasas de anomalías, desde albinismo parcial a picos deformados.

Un estudio anterior, del año 2012, realizado por científicos de la Universidad de Portsmouth y publicado en la revista científica Biology Letters concluyó que las golondrinas de los alrededores de la central nuclear de Chernóbil resisten mejor de lo que se pensaba a dosis bajas de radiación. Según Jim Smith, el autor principal de este estudio, el aparente daño a las poblaciones de aves de Chernóbil se debía a diferencias en su hábitat y en la estructura del ecosistema o en su dieta, y no a la contaminación radiactiva. “Los niveles de contaminación radiactiva detectados en los alrededores de la central de Fukushima tampoco deberían causar daño a largo plazo a las aves de esa región”, ha apuntado el experto.

Sin embargo, los efectos del desastre de Chernóbil aún pueden apreciarse en la actualidad. Más de 30 años después, el paisaje sigue siendo desolador y en ciertas zonas apenas pueden verse animales debido a la contaminación radiactiva. Viacheslav Shestopálov, director de un centro científico y de ingeniería de Chernóbil, manifestó que las dosis de baja radiación deterioran la elasticidad de los nervios y la memoria y señaló que los animales residentes en Chernóbil no están a salvo de las mutaciones. Afirmó también que las golondrinas de la zona de Chernóbil tienen 28% de posibilidades de llegar a la próxima estación, mientras que las golondrinas de zonas no contaminadas tienen un 40% y las de España, un 45%.

Los 6000 € del concurso tecnológico “Hack For Good” van a parar al proyecto valenciano “Luz Verde”

El Hack For Good es un concurso promovido por la fundación Think Big de Telefónica, destinado para ingenieros (actuales o futuros) que buscan aplicar la tecnología a la resolución de problemas sociales. El proyecto ganador se llama “Luz Verde” y consiste en una aplicación para mejorar la movilidad de los invidentes por la ciudad, en este caso de Valencia, aunque por supuesto se puede aplicar a cualquier otra ciudad.

Aunque estos concursos tecnológicos lo suelen ganar pequeñas “startups” con personal consolidado, no ha ocurrido así esta vez. Curiosamente, el equipo ganador está formado por tres jóvenes que no se conocían entre sí previamente: Jorge Fabregat es estudiante de segundo de Telecomunicaciones; Javier Ferrando es estudiante de tercero de Ingeniería de Electrónica; Joaquín Montesinos es estudiante de primero del Máster de Gestión de la Información. Todos ellos en la Universidad Politécnica de Valencia.

En el Hack For Good se presentan equipos de entre tres y siete personas para resolver retos sociales con contenido ético. En este caso, Jorge, Javier y Joaquín se apuntaron en el último minuto a la convocatoria, por primera vez todos ellos, con el fin de coger experiencia en este tipo de concursos. Cuál fue su sorpresa al saber después de dos días de durísimo trabajo que eran los ganadores tanto del concurso local de Valencia como del concurso nacional.

Joaquín tenía la idea de hacer un proyecto que utilizara la API de datos abiertos que ofrece el Ayuntamiento de Valencia. La API es un conjunto de datos que diversas organizaciones (en este caso, el Ayuntamiento de Valencia) ofrece a los usuarios programadores para poder desarrollar aplicaciones usando dichos datos. Javier tenía en mente hacer algo para mejorar los semáforos para invidentes, con el móvil y bluetooth. “Lo que ocurre es que con el bluetooth el usuario tendría que sincronizar el móvil con cada nuevo semáforo que visita”, comenta Jorge. Se les ocurrió, pues, combinar ambas cosas haciendo una app para Android que contrastara la posición actual del usuario mediante GPS con la base de datos de semáforos del Ayuntamiento. De esta manera, cuando el semáforo esté en verde, el teléfono vibrará para avisar de que se puede cruzar.

El problema que tenían es que la API del Ayuntamiento ofrece los datos de posición de los semáforos, pero no de su estado (rojo, ámbar, verde). “Entonces se me ocurrió conectar un microcontrolador con un complemento que le permite tener conexión a internet por ethernet al semáforo, y programarlo para que lea el estado de las luces directamente a partir del cable y lo envíe a su servidor. Todo esto sin modificar nada de los semáforos actuales. Se conectan dos cables del controlador a los cables que van a las lámparas y ya estaría solucionado”, explica Jorge. Se pusieron, pues, manos a la obra. Jorge se encargó de preparar un primer servidor Linux y de montar y programar el microcontrolador Arduino, que es una placa con posibilidad de programarla para hacer que desarrolle la función requerida. Javier se encargó de buscar información y datos y de desarrollar parte de la app, y Joaquín programó la aplicación del servidor con PHP y MySQL y la otra parte de la app.

Después de dos días de trabajo sin dormir el resultado fue un sistema que, en fase de prototipo, lo más caro posible, costaría 25.000€ de implementar en toda Valencia. El actual proyecto propuesto por el Ayuntamiento asciende a 6.000.000€. Esto es posible, entre otras cosas, porque “Luz Verde” se coloca en el regulador semafórico, por lo que un único chip sirve para monitorizar una media de 10 semáforos. Con un hardware depurado y construido a medida podría bajar de los 10.000€, y si consiguen implementarlo en el software de control directamente podría costar menos de 1000 €. «Todo esto si conseguimos sacarlo adelante», apostilla el joven futuro ingeniero.

 

Santi Selvi

El estetoscopio, 200 años acompañando al médico

Un homenaje al instrumento que le ha devuelto el poder al médico

El Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero (IHMC) conmemoró el pasado 22 de febrero el 200 aniversario del estetoscopio, que  desde su invención en 1816, ha ocupado un lugar especial en los consultorios. El seminario fue coordinado por el profesor Joan Llorent, miembro activo del instituto y se contó con la participación de tres destacados médicos, quienes dedicaron sus charlas a diversos aspectos del emblemático instrumento.

La primera ponencia estuvo a cargo de José Luis Barona, profesor de historia de la ciencia del IHMC. El experto explicó cómo el estetoscopio contribuyó al desarrollo de la medicina, modificando las prácticas médicas, la organización de los hospitales y la relación entre el médico y el paciente. “Fue un descubrimiento muy importante, ya que por primera vez había algo que permitía conocer el interior del cuerpo humano sin necesidad de abrirlo, de poner en riesgo la vida”, comentó Barona.

José Luis Barona: “El estetoscopio permitió al médico escuchar y ver el interior del cuerpo humano”

Por su parte, Melisa Van Drie compartió con los asistentes el trabajo de investigación post doctoral que realiza en la Universidad de Cambridge. Un estudio centrado en los métodos didácticos que se utilizan en medicina para aprender a escuchar: “El estetoscopio permite escuchar la música del cuerpo humano, pero hay que aprender a distinguir la variedad de sintonías.” Para ello, explicó Van Drie, en la carrera de medicina se utilizan recursos como grabaciones, libros y clases prácticas, en las que se imitan y se representan los sonidos de la respiración, simulando tanto las que son “normales” como las “anormales”, es decir, cuando existe enfermedad.

A través de una video conferencia, Jacalyn Dufin, catedrática de la Queen’s University en Ontario Canadá, ofreció una interesante charla sobre el curioso origen del estetoscopio y cómo ha sido su evolución durante la historia de la medicina. “El primer prototipo del estetoscopio era una libreta de notas enrollada, esto permitió a Marie-Hyacinthe Laënnec, su inventor, acercarse a escuchar los latidos del corazón de una paciente enferma, sin tener que poner la cara tan cerca de su pecho, que en es caso concreto, resultaba un poco bochornoso”, relató Dufin.

A 200 años de su invención, el estetoscopio sigue ocupando las primeras páginas de los libros de texto de medicina y es, sin lugar a dudas, un símbolo distintivo de los profesionales de la bata blanca.

Beatriz Pascual Alonso

Una estrategia lúdico-pedagógica que permite develar a niños y jóvenes colombianos su diagnostico de VIH-SIDA

La tercera convocatoria de experiencias significativas del Colegio colombiano de psicólogos seleccionó el trabajo de la investigadora Ana Maria Trejos, de la Universidad del Norte

Ana Maria Trejos, es una nobel doctoranda en psicología. Recientemente es noticia al ser seleccionada su investigación doctoral como una experiencia exitosa colombiana por parte del Colpsic (Colegio colombiano de psicólogos). Este organismo, en su tercera versión en el año 2017 seleccionó esta novedosa intervención que permite mediante estrategias lúdicas combinada con elementos pedagógicos entrenar inicialmente a padres y al equipo de salud para develar diagnostico a los niños y jóvenes que conviven con el VIH_SIDA. Y finalmente preparar al niño o joven para asumir la revelación de su condición.

El equipo evaluador  consideró que reúne requisitos  esta iniciativa de revelamiento, por ser una  estrategia novedosa, efectiva y adaptada al contexto colombiano. Un aspecto que tiene en cuenta la convocatoria de este año, es que permite valorar y destacar aquellas propuestas  que favorezcan la difusión del conocimiento disciplinar. Los evaluadores reconocen la actuación psicológica, lo que favorece hacer preponderante el posicionamiento de la profesión y permitir las posibilidades de cooperación de forma horizontal en el país.

Ana María Trejos comentó: “Este modelo de revelamiento, fue validado en el año 2004 en jóvenes de 12 años en San Juan de Puerto Rico. Por ello, adapté el modelo bajo un esquema cognitivo-lúdico a niños y jóvenes. Aquí, los niños, me hacían preguntas muy interesantes y retadoras…Qué van a hacer ellos con tanta frecuencia a los centros de atención en salud, que aquí las llaman instituciones prestadoras de salud (IPS) y porqué debían de tomar tantos medicamentos…si sus amigos de la misma edad no tomaban medicinas…..”. Por eso, a partir de estas expresiones era necesario diseñar una estrategia lúdica e innovadora para develar el diagnóstico.

La psicóloga Ana María Trejos, es una joven investigadora preocupada por los niños con VIH-SIDA

La estrategia desarrollada por la Doctora Ana María Trejos, tiene por nombre “DIRE”. El modelo se estructura en cinco componentes:

  1. a) Educación a los profesionales de salud acerca del modelo de revelamiento
  2. b) Educación a los padres de los niños y jóvenes
  3. c) Educación para niños y adolescentes que conviven con VIH-SIDA
  4. d) El proceso de revelamiento (cómo decir a los niños a cargo del equipo de salud entrenado o de los padres)
  5. e) Finalmente, el proceso de evaluar el revelamiento y valorar el cumplimiento terapéutico y la condición de ajuste emocional

Esta estrategia dispone de material de apoyo compuesta por libros para entrenar y enseñar al equipo de salud (médicos, enfermeras, psicólogos) y a los padres, cuentos para niños y un inventario de preguntas y respuestas que los padres denominan: “cuestiones dolorosas”; por ejemplo se abordan los miedos, mitos y temores con respecto a la muerte, la enfermedad y el tratamiento. Para apoyar la estrategia pedagógica  y lúdica dirigida a los niños se han diseñado modelos que permiten enseñar que es el virus del VIH, que es una célula del organismo defensora (CD4 o linfocitos) y cómo los medicamentos se acoplan estilo nave espacial para enseñar el mecanismo de actuación de los fármacos en el cuerpo humano.

Materiales diseñados por Ana Trejos, que permiten el entrenamiento en el modelo DIRE

Es preciso señalar que esta estrategia surgió a partir de un estudio, en el cual Ana María investigó la  calidad de vida de niños y niñas afectadas y convivientes por VIH-SIDA en cinco ciudades colombianas. Este estudio la Doctora Trejos detectó que “los profesionales de salud y los padres o cuidadores de los niños afectados expresaban miedos, temores y dudas frente a revelar el diagnostico, a qué edad se debería realizar este procedimiento de revelación y desconocían cómo hacerlo sin causar dolor y angustia”.

La Doctora Trejos comenta que esta estrategia se ha implementado con personal de salud previamente capacitado por ella en algunas instituciones de salud de las ciudades de Barranquilla y Santa Marta.  Sin embargo, aún falta que la mayoría de los centros de salud de estas dos ciudades  que manejan estos niños y jóvenes estén entrenados en este modelo. Por ello, ella considera que al ser denominada una estrategia exitosa, le permitirá mayor difusión del modelo en el país y en la región.

Figuras para enseñanza lúdica en niños y jóvenes

Nota elaborada por Rafael Tuesca Molina (Estudiante Doctorado)

 

Una de cada cien personas sufrirá cáncer debido a la energía nuclear

 Josep Ferris, médico especializado en pediatría y salud medioambiental, alerta sobre los posibles efectos de la radiación nuclear

Marcos Morales Peláez

La energía nuclear ha supuesto un enorme perjuicio durante la historia en catástrofes como la de Chernóbil o Hiroshima. Sin embargo, actualmente, la radiación a baja exposición de las centrales nucleares puede resultar igualmente nociva para nuestro organismo. Así lo defendió Josep Ferris, médico especializado en pediatría y salud medioambiental, el pasado jueves 23 de febrero en la conferencia L’envellida nuclear de Cofrents: un perill. Según el científico, esta exposición podría llegar a provocar cáncer en una de cada cien personas.

Fotografía de los conferenciantes. En el centro de la imagen, Josep Ferris, y en la derecha de la misma, Jordi Bigues. Marcos Morales Peláez.

 

El médico, junto con Jordi Bigues –periodista  y ecologista–, ofreció una visión alarmante del peligro que suponen la centrales nucleares para la salud de la sociedad. Los conferenciantes alertaron sobre el papel de los elementos nucleares como agentes cancerígenos y la especial afectación por parte de público infantil. Describieron, además, el carácter bioacumulativo de este tipo de materiales en los organismos vivos y cómo este afecta a la correcta división de las células.

Los especialistas realizaron, también, un recorrido por la historia de la central de Cofrents desde su final puesta en marcha en 1984. Este reactor fue construido dentro del plan energético nacional de 1975 –el cual planeaba construir 37 reactores de los cuales tan solo se construyeron 10 gracias a la oposición social–.

Los ponentes destacaron la riada sucedida en 1983, donde, además de la trágica muerte de nueve trabajadores, esta central sufrió daños que podrían haber ocasionado una catástrofe similar a la de Fukushima. Ambos criticaron el sistema de actuación frente a un suceso de estas medidas por parte de las instituciones públicas y el peligro que esto supone.

El acto, organizado por la plataforma Tanquem Cofrents en el Centro de Cultura Contemporánea l’Octubre contó con decenas de asistentes.

Fotografía de los asistentes a la conferencia L’envellida nuclear de Cofrents: un perill. Marcos Morales Peláez.

Marcos Morales Peláez. Máster en Historia de la Ciencia y Comunicación Científica.

 

Una burbuja colosal se extiende por la nebulosa de Orión

Astrónomos del CSIC observan una región de la Vía Lactea con el telescopio ALMA, en Chile

La Gran Nebulosa de Orión se estaría transformando químicamente a ojos vista, por vientos estelares emitidos por las cuatro estrellas de El Trapecio. Todo ello según los resultados de una investigación internacional realizada mediante el sofisticado telescopio ALMA, en Chile, liderada por el grupo Astromol del CSIC, con participación del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) y del Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM). Los resultados del estudio fueron publicados en junio de 2016 en la revista Nature en un artículo titulado «Comprensión y ablación de la nube foto-irradiada de la Barra de Orión«.

dentro de la nebulosa de orion

Detalle de la zona de Orión estudiada con el radiotelescopio ALMA, y que se conoce como La Barra de Orión.

Los astrónomos del CSIC estudian la dinámica de la Gran Nebulosa de Orión, (un conocido objeto visible a simple vista, especialmente, en los cielos invernales del hemisferio norte o en los veranos del hemisferio sur), combinando observaciones de diversos telescopios con las ondas de radio recibidas, también de la nebulosa, mediante  ALMA. Para ello han concentrado sus esfuerzos en una zona de la nebulosa conocida como «La Barra de Orión» en la que la transición se aprecia más claramente.

Javier R. Goicoechea, investigador principal,  explica: «El objetivo del estudio es averiguar cómo influye esta retroalimentación de la nube hacia su entorno, para saber si su efecto es negativo, destruyendo la nube por ionización; o si es un efecto positivo, que con la radiación ultravioleta induce una serie de procesos físicos complejos, calentando el gas, aumentando su presión, comprimiéndolo y formando grumos.»

Estudiando la distribución y el estado del hidrógeno y de otros elementos químicos en la nebulosa, se habría observado que una gran onda expansiva, una onda de alta presión, estaría propagándose por la Gran Nebulosa de Orión, avanzando según se extienden los efectos de la luz ultravioleta emitida por unas estrellas supergigantes azules que se encuentran en su interior. Estas jóvenes estrellas son conocidas como El Trapecio, (observables con un pequeño telescopio de aficionado). La radiación emitida por estas estrellas estaría afectando al estado y a la composición química del gas de esta gran nube, que mide casi 25 años luz de diámetro.

Según Goicoechea: «Orión es interesante porque es la región de formación de estrellas masivas más cercana que tenemos.» La nebulosa de Orión se compone, principalmente, de hidrógeno. Este elemento está formado por un protón, que está en el núcleo, y un electrón ubicado en una especie de nube que rodea a ese núcleo. Se lleva comprobando en laboratorios de la Tierra desde el siglo XIX, que la radiación ultravioleta es capaz de alterar no solo al átomo de hidrógeno, sino también a los otros elementos de la tabla periódica. La forma en la que interactúa esta radiación se puede medir u observar en función de la radiación que emita el átomo de hidrógeno una vez es sometido a ella. También se puede saber si esos átomos no han sufrido estas radiaciones en absoluto. Precisamente es eso lo que se mide en la nebulosa, tanto por medios ópticos como, en este caso, observando y analizando las ondas de radio mediante ALMA. Lo que se observa es en qué estado se encuentra el hidrógeno en diversas zonas, con el fin de determinar hasta dónde ha llegado la onda expansiva de los efectos de la radiación ultravioleta sobre el gas de la nebulosa. Por eso se ha decidido observar la Barra de Orión, que tiene muy marcadas las zonas por las que van penetrando estos efectos de la luz ultravioleta.

Así, se ha medido la distribución del hidrógeno y otros elementos y moléculas en la Barra, analizando el estado en que se encuentran, para determinar la expansión de los efectos de la radiación ultravioleta, que se extienden como una gran burbuja que no para de crecer no sólo ahí, sino por toda la nebulosa. También se han detectado grumos de materia que estaría quedando atrás, como resultado del barrido que van produciendo los vientos estelares en los materiales que componen la nube. Se ha estudiado si estos grumos podrían dar lugar a la formación de nuevas estrellas en el futuro, con un resultado negativo, ya que no tendrían la masa necesaria como para ello, aunque sí que parece que tienen probabilidades de mantener a salvo diversos compuestos químicos en su interior. Es conveniente decir que hasta la fecha se han detectado multitud de moléculas en la nebulosa de Orión y en otras de las que pueblan la galaxia Vía Láctea.

Hay también datos sobre la velocidad de expansión de los efectos de los vientos estelares en la composición química de la nebulosa, y parece que sería cercana a la velocidad del sonido, sin sobrepasarla.

Un objeto al alcance de los entusiastas de la Astronomía

Los astrónomos siempre han dirigido su vista hacia Orión, quizá la constelación más hermosa del cielo. Visible desde ambos hemisferios de la Tierra, ha dejado improntas en casi todas las culturas que ha habido en nuestro planeta. Después de Galileo Galilei, el segundo astrónomo que miró a las estrellas con un telescopio fue Nicolas-Claude Fabri de Peirsec. Y descubrió ahí, en 1610, la Gran Nebulosa de Orión.

Cualquiera puede observarla, bajo cielos limpios y oscuros. Esto es debido a que no está demasiado lejos del planeta Tierra, tan solo a la vertiginosa distancia de 1.350 años luz. En realidad es una distancia pequeña si se compara con el tamaño de la Vía Láctea, nuestra galaxia: 100.000 años luz de diámetro. Miles de astrónomos aficionados de todo el mundo la observan cada noche, de agosto a mayo, con sus prismáticos y telescopios, esperando ansiosos a que los ilumine con su tenue luz fantasmal.

En el interior de la nebulosa está El Trapecio, un cúmulo de cuatro estrellas muy jóvenes. Es muy conocido por los aficionados a la astronomía, ya que hasta los niños buscan sus azuladas estrellas, cuando tienen la suerte de acceder a un telescopio. Las estrellas de El Trapecio tienen unos pocos millones de años de edad. Son recién nacidas y están en la cuna en la que han nacido: La nebulosa. Se trata de unos bebés si se las compara con nuestro viejo Sol, que ha cumplido ya los 5.000 millones de años. Estas estrellas son supergigantes, así que emiten una potente radiación ultravioleta, que transforma su entorno de forma dramática, barriendo literalmente los materiales de los que se compone la nebulosa. Las estrellas de El Trapecio llegan a alterar sus propiedades físicas y haciéndola brillar por sí misma. Este es precisamente el origen de la luz con la que se percibe la nebulosa en el cielo.


El proyecto ALMA

Hoy en día, la Gran Nebulosa de Orión sigue atrayendo a los proyectos científicos más punteros del momento, como ALMA, acrónonimo inglés que podría traducirse como Gran Estructura Milimétrica de Atacama.

ALMA es lo que, en términos científicos, se conoce como interferómetro. Se trata de una agrupación de antenas, en este caso 66, que observan las ondas de radio que llegan del espacio. Configurando y coordinando como una sola antena gigantesca -tan grande como estén de separadas las antenas individuales entre sí-, es capaz de observar con un detalle inusitado hasta ahora. Trabaja en el rango de las ondas de radio más energéticas, las milimétricas, que son absorbidas por el vapor de agua presente en la atmósfera de la Tierra. Por ese motivo se instaló en Atacama, Chile, en la desértica meseta de Chajnantor. A 5.000 metros de altitud, el aire es tan seco que casi no hay vida, apenas unos pocos animales y plantas.

ALMA puede ser operado a distancia desde cualquier lugar del mundo. Esto es útil no solo porque a 5.000 metros de altitud no se puede vivir con normalidad, sino también porque se puede trabajar con él desde los principales centros de investigación científica del mundo, no importa lo lejos que estén.

El museo Príncipe Felipe de la Ciudad de las Artes y las Ciencias presenta el taller “Frío, frío”

En el taller que ofrece el museo Príncipe Felipe de la Ciudad de las Artes y las Ciencias titulado “Frío, frío”, aprender química puede resultar muy  divertido, cuando ciertos elementos químicos son sometidos a temperaturas extremadamente bajas.

El taller forma parte del programa de talleres “La Ciencia a Escena” y está dirigido particularmente a estudiantes. Es impartido por un experto, en esta ocasión la Química Belén Pla fue la encargada de presentar los diferentes fenómenos que ocurren cuando elementos como el nitrógeno (N)  y el dióxido de carbono (CO2) son sometidos a temperaturas extremadamente bajas e interactúan entre sí.

Para muchos estudiantes la química puede resultar tediosa e incluso aburrida, pero cuando se combinan las teorías con la demostración todo puede tornarse interesante e incluso despertar curiosidad; especialmente cuando tienen en frente a un experto que a medida que explica el contenido de cada uno de los instrumentos que va a utilizar  y qué pretende hacer con ellos también los motiva a participar preguntándoles qué  creen que puede pasar.

En la primera demostración la experta infla un globo  con CO2  en su estado gaseoso, como es lógico y luego procede a freírlo con N a casi -200 ºC  convirtiendo el gas CO2    contenido en el globo en  sólido y este reduce su tamaño a medida que se congela.

De esta forma demuestra que un elemento ocupa más espacio en estado gaseoso, posteriormente al transcurrir varios minutos el CO2   recupera su estado gaseoso al estar a temperatura ambiente, volviendo a ocupar su espacio dentro del globo y de esa forma lo vuelve a inflar.

Lo mismo sucede cuando introduce una pelota de corcho en N a -196 ºC  esta se congela y al dejarla caer se quiebra como si fuera de cristal. Un huevo sometido a igual temperatura queda totalmente tieso y al transcurrir varios minutos este recobra su estado viscoso.

Pla: “Me queda mejor cuando lo cocino con N porque luego no tengo que limpiar”, bromea la Química mientras realiza el experimento del huevo, ya que a diferencia del aceite el N no deja residuos, porque a temperatura ambiente se evapora y flota sobre su propio gas.

Explicando esto de forma teórica puede llegar incluso a no tener sentido para un estudiante de secundaria  pero cuando se  puede observar mientras se explica verbalmente el resultado es completamente distinto.

Carolin E. Batista.

La Química Belén Pla durante el taller.

La incidencia del cáncer de pulmón en las mujeres ha crecido un 76% en la última década

El Grupo Español de Cáncer de Pulmón revela que los tumores pulmonares aumentan de forma desenfrenada en las mujeres

Ester de la Paz | 03/03/2017

El Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) está formado formado  por cerca de 400 especialistas en oncología repartidos a lo largo y ancho del territorio nacional. Desde hace 26  años trabajan de forma cooperativa para avanzar en la curación de uno de los cánceres con la tasa de mortalidad más elevada. En su última reunión, han advertido un dato, cuanto menos, alarmante y peligroso: la incidencia de tener cáncer de pulmón para el género femenino ha crecido de forma desmesurada situándose en un 76%.

El crecimiento de células malignas en el tracto respiratorio da, como resultado principal, cáncer de pulmón. Este puede dividirse en dos tipos, por un lado, el cáncer de pulmón de células pequeñas y, por otro, el de células no pequeñas. En general, el cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por tumores malignos.

Tras la publicación de los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se ha advertido un alarmante crecimiento en la incidencia del cáncer pulmonar en España. Las estadísticas muestran un pequeño incremento en la mortalidad del 2013 al 2014. En el caso de los hombres aumenta un 0,3% la incidencia, mientras que las mujeres se multiplica por casi 25 veces esa cifra, situando el aumento en un 7,4%.

Si estas cifras se analizan en el contexto de la última década se obtienen cifras más alarmantes todavía. La presencia de tumores malignos en los pulmones ha crecido un 76% en el sexo femenino. Esto es debido al aumento de las mujeres fumadoras. Es decir, hasta hace no demasiado tiempo las mujeres estaban en un segundo plano de la sociedad y ciertos aspectos de la vida estaban reservados para hombres (y mujeres valientes que les plantaban cara). Con el paso del tiempo y el empoderamiento de las mujeres, estas empezaron a realizar actividades y tener vicios destinados solo a hombres. Es el aumento de las mujeres fumadores en el último cuarto de siglo lo que deriva en un crecimiento desmesurado de cáncer de pulmón en el género femenino.

En términos generales, sin hacer distinción de géneros, el tabaco causa 1 de 4 muertes en personas adultas de entre 35 y 65 años, lo que supone un total de 51.870 muertes al año. Y, según el GECP, el tabaco provoca el 90% de los cánceres pulmonares.

 

 

Investigadores del CEBAS-CSIC desarrollan una herramienta informática para la gestión de estiércol

El proyecto LIFE+ MANEV pretende reducir la emisión de gases de efecto invernadero y favorecer la sostenibilidad de la ganadería

Investigadores del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han creado un software para mejorar los aspectos medioambientales del tratamiento de purines. Estos residuos, resultado de la combinación de la orina del ganado porcino y el estiércol, pueden contaminar las aguas, suelos y aire si no son gestionados de una forma adecuada.

Es por ello que nace esta herramienta, con el principal objetivo de facilitar a los diferentes usuarios la elección del sistema de gestión de purines que más se adecue a sus necesidades. “Se plantean escenarios y alternativas de gestión de estiércoles para así conseguir una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero”, asegura Mª Pilar Bernal, investigadora del CEBAS.

El funcionamiento de este software consiste en valorar las características del escenario agroganadero concreto, tales como la economía, el clima o la legislación, así como factores sociales y sanitarios. Tras ello, se hace una evaluación global que sirva de orientación a los trabajadores del sector, como son los ganaderos y los agricultores. Igualmente, se podrán beneficiar del uso de esta herramienta informática organizaciones públicas y privadas.

Este software es el resultado de la investigación llevada cabo dentro del proyecto LIFE+ MANEV, que ha consistido en la evaluación de 13 tecnologías diferentes de gestión de purín, en 8 regiones de 4 países europeos con una elevada producción ganadera de porcino. El proyecto, coordinado por la Sociedad Aragonesa de Gestión Agroambiental (SARGA), tiene como objetivo principal la protección medioambiental y la sostenibilidad de la ganadería en Europa.

La herramienta se encuentra disponible, de forma gratuita y online, en la web del proyecto: www.lifemanev.eu

José Javier Vera