Laura Rodríguez, investigadora en Biología Química: «Aún no se conoce exactamente bajo qué mecanismo actúan ciertas enzimas, qué sustratos aceptan… E investigar sobre ello puede delinear cuál es su papel en algunas enfermedades genéticas»

El pasado 25 de abril se celebró el Día Mundial del ADN, que conmemora el descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN. Este año es el 70 aniversario de este hallazgo, además de cumplirse 20 años desde la finalización del Proyecto Genoma Humano. Laura Rodríguez, investigadora predoctoral en el Departamento de Biología Química de la Universidad de Mánchester, ha colaborado en la reciente publicación del artículo «Síntesis biocatalítica de enlaces amida mediada por tioésteres con reciclaje in situ de tioles»en la revista Nature Catalysis. Durante la investigación ha estudiado las histonas, proteínas a las que se asocia el ADN conformando los cromosomas.

Laura Rodríguez en el laboratorio de la Universidad de Mánchester. Imagen cedida por la entrevistada.

¿Qué relación tiene el artículo que has publicado en Nature Catalysis junto con tu grupo de investigación con el ADN y la genética?

Mi trabajo dentro de la investigación se ha centrado en la modificación de péptidos, que son moléculas constituídas por aminoácidos, al igual que las proteínas.Las histonas son proteínas que están en el núcleo de las células y en ellas se enrolla el ADN. Esto se debe a que las histonas tienen carga positiva, y el ADN, carga negativa, así que tienen afinidad. Las células modifican químicamente la histona para eliminar su carga positiva. De este modo, el ADN se desenrolla de la proteína, quedando accesible para su lectura y transcripción. Las enzimas son cruciales para los seres vivos, ya que influyen en la transcripción de la información genética, afectando a la expresión de los genes. Un fallo en este sistema puede implicar el desarrollo de enfermedades genéticas. Por eso es tan importante el estudio de las enzimas, ya que hay algunas para las que aún no se conoce exactamente bajo qué mecanismo actúan, qué sustratos aceptan… E investigar sobre esto puede delinear cuál es el papel de esas enzimas en ciertas enfermedades genéticas como puede ser el cáncer. 

En nuestra vida cotidiana usamos algunas enzimas, como por ejemplo, empleando levaduras para la fermentación del azúcar y obtener alcohol, o para conseguir que un bizcocho se hinche. ¿Cómo explicarías qué es una enzima o catalizador?

Para entender lo que es un catalizador primero hay que explicar lo que es una reacción química.

Una reacción química consiste en romper enlaces existentes entre átomos para formar nuevos enlaces. Esto no puede suceder sin un aporte de energía. A veces, sin la presencia de un catalizador, esta energía para romper y formar nuevos enlaces puede ser tan alta que la reacción ni siquiera llega a ocurrir. Añadir un catalizador facilita esa rotura y formación de enlaces, permitiendo que la reacción tenga lugar o simplemente haciendo que ocurra más rápido.

Hay dos tipos de catalizadores: están los catalizadores químicos, como los metales de transición, y también existen los catalizadores que emplea la naturaleza, conocidos como enzimas. Las enzimas son proteínas que usan las células para llevar a cabo las reacciones que ocurren en su interior. Los sustratos entran dentro de la enzima, la cual facilita la reacción química, interviniendo en la rotura de los enlaces para formar otros nuevos.

Aunque la naturaleza ha “fabricado” las enzimas para que funcionen con un sustrato determinado, estas tienden a ser promiscuas, pudiendo llevar a cabo muchas más reacciones químicas de las que se solía creer.

El uso de metales de transición como catalizadores resulta contaminante, mientras que las enzimas son biodegradables y no requieren emplear disolventes tan dañinos para el medio ambiente

¿Qué beneficios podría tener esa “promiscuidad” de las enzimas?

Se está empezando a considerar el uso de enzimas en ámbitos donde anteriormente no se incluían tanto, por ejemplo, en la industria farmacéutica. Es un concepto relativamente nuevo que se denomina biocatálisis. 

En la industria farmacéutica, los catalizadores que se suelen usar son de tipo químico, como es el caso de los metales de transición. Estos se emplean en grandes cantidades y resultan bastante contaminantes. Sin embargo, las enzimas se producen mediante cultivos celulares, lo que se considera energía renovable, y son biodegradables, al contrario que los metales de transición. Además, las condiciones en las que suceden las reacciones mediadas por enzimas son más “suaves”, sin necesidad de un aporte energético tan alto, y pueden llevarse a cabo en agua en vez de disolventes orgánicos más contaminantes. Por otra parte, usar metales de transición durante la preparación de productos farmacéuticos no resulta demasiado conveniente, ya que posteriormente hay que realizar una purificación mucho más exhaustiva para eliminarlos del producto final y evitar que lleguen al paciente. 

Actualmente, tanto mi laboratorio como muchos otros, se centran en el estudio de las enzimas. Cada año se descubren nuevas reacciones que pueden ser catalizadas por estas proteínas y que resultan de gran interés para la industria farmacéutica. Uno de los enlaces más interesantes para la industria es el enlace amida, fundamental en la síntesis de medicamentos. Se ha investigado mucho acerca de este enlace, ya que no es fácil de conseguir: las síntesis químicas son muy largas y costosas económicamente. En nuestro estudio hemos descubierto una forma de simplificar este proceso empleando enzimas. 

He visto que gran parte del artículo está ocupado únicamente por figuras. En química, ¿una imagen vale más que mil palabras?

Sin lugar a duda. Las figuras son a lo que más tiempo le hemos dedicado, necesitábamos que fuesen claras y que estuviesen impecables. Cuando abres un paper, tus ojos van directamente a las figuras. Por eso, es muy importante reflejar en ellas el tema del que trata el artículo y cuáles fueron los resultados. De ese modo, el lector decidirá si el paper le resulta de interés o no, y eso influirá en si se queda leyéndolo. De hecho, las figuras son lo primero que elaboramos del artículo, y alrededor de ellas escribimos el texto. Las figuras cuentan la historia; el texto la acompaña.

¿Cómo fue el proceso de investigación y qué implica publicar en una revista como Nature

La investigación se llevó a cabo en colaboración con Astrazeneca. Empezamos a investigar sobre marzo de 2021, yo me incorporé en junio. Comenzamos a redactar el artículo en diciembre de ese año. En primer lugar, todo debe tener la aprobación de los investigadores principales, y luego, Astrazeneca revisa el trabajo, ya que puede haber conflicto de intereses. Por ejemplo, podrían querer reservarse parte de la investigación para hacer patentes en vez de publicarla en el artículo. Cuando todo estaba listo, lo enviamos a la revista para publicarlo. Los editores lo revisaron y nos mandaron sus correcciones. Preparamos nuevos experimentos, hicimos los cambios pertinentes y remitimos el texto corregido. Los editores estudian los cambios y vuelven a hacer nuevas correcciones. Este proceso se repitió varias veces. En resumen, enviamos el artículo en mayo de 2022, y se publicó el 28 de diciembre de ese año. Es un camino muy largo, he escuchado casos de personas que han esperado un año entero desde que enviaron su artículo a Nature hasta que este es aceptado. Se tarda mucho en publicar en esta revista porque es una de las más rigurosas, tienen que asegurarse de que los datos no están “fabricados” para mantener su prestigio. ¡Incluso pensé que no se iba a publicar tras tanto esperar!

“El ámbito académico deja bastante espacio para ser creativo y original en la investigación”

Hablando de largos tiempos de espera… En la metodología del artículo se describen ciertos procesos de laboratorio, como la incubación, que tardan en completarse hasta 24 horas y que se repiten con bastante frecuencia. ¿Qué hacéis en “los ratos muertos”?

Para evitar perder tiempo ponemos las reacciones a última hora y las dejamos preparándose durante la noche para que todo esté listo el día siguiente. Aún así, a veces sí que tenemos ratos muertos. Los empleamos para hacer otras tareas como estudiar y analizar los datos obtenidos hasta el momento, escribir o, muy de vez en cuando, hacemos crucigramas. Lo normal es que nos organicemos bien para seguir trabajando, pero a veces también aprovechamos para hablar entre nosotros. 

En un trabajo tan técnico como el tuyo, ¿hay espacio para la originalidad y la creatividad?

Yo diría que sí. Dentro del mundo de la ciencia, considero que el ámbito académico deja bastante espacio para ser creativo y original en comparación con la industria farmacéutica. Hay menos presión para conseguir ciertas metas y para enfocar la investigación “a tu manera”. Puedes estudiar las cosas que te gustan en vez de centrarse únicamente en lo que se supone que va a generar beneficios para la empresa. Esa es una gran diferencia entre el trabajo académico y el industrial.

En el artículo habláis de reacciones “one-pot”, término que también se utiliza en cocina y que implica que todos los ingredientes se cocinan y se mezclan en una misma olla. ¿Es el mismo concepto para la química?

Las reacciones químicas, normalmente, se hacen paso a paso. A partir de unos reactivos se obtienen productos que, a su vez, se pueden emplear como reactivos para comenzar otras reacciones químicas. Las reacciones se pueden encadenar sucesivamente hasta que consideres alguno de los productos obtenidos como el producto final o definitivo. En las reacciones “one-pot” se mezclan a la vez todos los reactivos, sustratos, catalizadores… y se obtiene el producto final en un solo paso. De este modo, no tienes que preocuparte de hacer varias reacciones, ahorrando tiempo.

En cocina, puedes ir añadiendo ingredientes uno tras otro hasta conseguir tu producto final, que es el plato que deseas preparar; igual que en química, donde añades reactivos sucesivamente hasta que consigues tu producto. Dependiendo del plato también puedes añadir todo a la vez en una olla, es decir, “one-pot”.

Tras hablar de tanta cocina, ¿tú dirías que los químicos tienden a ser buenos cocineros?

Hay varias similitudes entre preparar reacciones y cocinar platos. Obviamente, cuando haces reacciones tienes que ser mucho más exacto con las medidas. Si estás acostumbrado a ser preciso para la química, también lo serás para la cocina. Otro punto en común es que, en la química se sigue un protocolo: “añade este volumen de reactivo en el disolvente y espera tanto tiempo…” y en la cocina se sigue una receta, y vas añadiendo los mililitros y gramos de los ingredientes que se indiquen en ella. Entonces creo que sí, es posible que a muchos químicos se les dé bien la cocina. 

La Generalitat Valenciana reconoce oficialmente la colección científico-médica del Instituto López Piñero

Conjunto de Instrumental médico presente en la colección permanente del Museo del Instituto López Piñero. Fuente: Marina Piedrahita Amorós.

El pasado 4 de marzo, el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana publicó la resolución del 22 de febrero de 2022 por la que se reconocía la Colección Científico Médica del Instituto Interuniversitario López Piñero (IILP) de Valencia como Colección Museográfica Oficial. En  sus fondos confluyen objetos de orígenes variados: desde instrumental proveniente de las facultades de Medicina y de diversas Facultades de Ciencias de la Universitat de Valencia, hasta piezas originadas en algunos hospitales de Valencia, pasando por donaciones de particulares (especialmente médicos) de origen valenciano, aunque no restringidos al ámbito local.

Los antecedentes del Instituto López Piñero y su colección museística se remontan a los años 60 del siglo pasado, de ahí que en palabras de Josep Simón, conservador del Museo e investigador del Instituto, este reconocimiento actual lo sea también al trabajo de muchos años y de muchas personas poco valoradas en el marco universitario, así como de un patrimonio a menudo desestimado por humanistas, científicos y médicos. “Es un buen revulsivo para seguir haciendo crecer el Museo y sus actividades”, ha dicho Simón, quien considera la resolución oficial “un paso ineludible para poder avanzar en la construcción de un equipo de trabajo profesional vinculado al Museo y financiado en condiciones laborales adecuadas, además de  una oportunidad para jóvenes investigadores y profesionales en formación”.

Es la primera vez que el IILP solicita este reconocimiento para su colección. Y, aunque el procedimiento ha recaído fundamentalmente en los esfuerzos de Josep Simón y de José Ramón Bertomeu, director del Instituto, desde el Museo se ha querido recalcar el esfuerzo colectivo conducente a este logro. “Cabe reseñar el trabajo de voluntarios como Javier Balaguer y José Garaboa. También el de los profesores del Instituto, que han integrado las exposiciones en las actividades de sus clases, investigado sobre objetos de la colección, preparado exposiciones y canalizado donaciones”, ha explicado el conservador. 

“En el Museo de Historia de la Ciencia se pueden desarrollar acciones que realmente impacten social y culturalmente»

Josep Simón

Esta distinción constituye una oportunidad para reflexionar sobre el rol en el siglo XXI de los Museos en general y de los Museos de Historia de la Ciencia en particular. Según Simón, las exposiciones históricas sobre aspectos científicos están llamadas a tener un papel crucial en la interpretación de la cultura. Esto se debe, según el científico, a una pluralidad de miradas, complejas e irreverentes, sobre problemas que difuminan las fronteras entre Humanidades, Ciencia y Técnicas. “En el Museo de Historia de la Ciencia se pueden desarrollar acciones que realmente impacten social y culturalmente, y vayan más allá de los elementos más restrictivos, tediosos y neoliberales de la actual carrera académica, o de ciertos discursos vacuos y elitistas del arte y su mercado”, ha argumentado Simón. Sin embargo, ha querido destacar que este horizonte requiere de una implicación institucional que pasa, en buena medida, por los recursos proporcionados a las Instituciones para crear y crecer.

La jornada valenciana por el Día Mundial de las Enfermedades Raras, centrada en la innovación tecnológica y en la tardanza en el diagnóstico

Una enfermedad rara es aquella que afecta a 1 de cada 2000 personas. El director científico del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS la Fe), Guillermo Sanz, explicó en la Jornada acogida por su institución con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Raras, que estas se caracterizan por ser crónicas, incapacitantes, progresivas, potencialmente mortales y con un destacado componente genético. Con el objetivo de visibilizar los principales temas ligados a estas patologías, la jornada, que tuvo lugar el 28 de febrero, se centró en la innovación y en la demora en el diagnóstico como principales retos en torno a estas afecciones de baja prevalencia.

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Más de 60 alumnas de 22 centros celebran en el IFIC el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

El instituto abre sus puertas al estudiantado femenino de diversos colegios valencianos para promover la igualdad en la investigación con talleres y charlas

El Instituto de Física Corpuscular (IFIC), centro de investigación mixto del CSIC y de la Universitat de València, organizó una jornada el 11 de febrero para celebrar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Con motivo de esta conmemoración, el instituto acogió en sus instalaciones a 66 alumnas pertenecientes a 22 centros educativos de la provincia de Valencia. Durante la jornada, investigadoras del IFIC, alumnas y profesoras acompañantes vivieron juntas un día lleno de inclusión, visibilidad y ciencia, en el que realizaron una masterclass femenina de física de partículas y donde unieron sus voces para clamar por un futuro científico con acceso y participación equitativa e independiente del género.

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Maria Soler: “Volem fer servir els dispositius per controlar els coronavirus en rates penades”

Maria Soler al laboratori del grup de Nanobiosensors i Aplicacions Bioanalítiques / NanoB2A-ICN2

La investigadora de l’Institut Català de Nanotecnologia és una de les responsables del projecte CoNVat, una de les primeres iniciatives finançades per la Comissió Europea com a resposta a la crisi del coronavirus.

A l’inici de la pandèmia, la Comissió Europea va decidir llançar una sèrie d’ajudes destinades a finançar d’urgència projectes d’investigació relacionades amb la COVID-19. El projecte CoNVat va ser una de les iniciatives seleccionades, l’única liderada per un grup d’investigació espanyol. El seu objectiu principal és desenvolupar un biosensor de tipus point-of-care (dispositius dissenyats per a ser utilitzats directament allà on es troba el pacient) per a la detecció ràpida i específica del virus SARS-CoV-2. El mateix sistema, a més, podria usar-se per controlar l’evolució dels coronavirus als animals reservori, tal i com proposa l’epidemiòleg Jordi Serra Cobo, que col·labora per part de l’Institut de Recerca de la Biodiversitat de la Universitat de Barcelona.

Una de les responsables de la coordinació de CoNVat és la valenciana Maria Soler, investigadora sénior del grup de Nanobiosensors i Aplicacions Bioanalítiques (NanoB2A) de l’Institut Català de Nanotecnologia (ICN2), dirigit per Laura Lechuga. La doctora en química ens explica els detalls dels sistemes que estan desenvolupant per a la detecció del virus i comparteix les seues reflexions al voltant dels reptes que suposa emprendre una carrera al món de la investigació.

En què consisteix el projecte ConVAT?

L’objectiu del projecte és desenvolupar un sensor basat en nanotecnologia fotònica. Fem servir la llum per a sistemes de diagnòstic clínic. Els nostres xips els tenim ja desenvolupats i demostrats per a altres tipus de diagnòstic com bactèries o biomarcadors de càncer. Ara, els estem aplicant per a la detecció del SARS-CoV-2 de dos maneres diferents. Una és la detecció del virus sencer[detecció directa del microorganisme sense tractament previ] en mostres de saliva o de fluids respiratoris, que seria similar als test ràpids d’antígens però amb una sensibilitat molt major. L’altra és la detecció del seu material genètic però sense necessitat d’amplificar mitjançant tècniques PCR. Nosaltres directament detectem l’RNA del virus i obtenim una senyal quantitativa, això ens permet determinar la càrrega viral que presenta el pacient. A més, no només ho volem aplicar a pacients humans sinó que volem fer servir els dispositius per poder detectar i controlar els coronavirus en animals com rates penades, o altres rosegadors, que puguen ser reservoris d’aquests virus. És a dir, poder detectar qualsevol mutació o evolució dels coronavirus que puga resultar perillosa per a desencadenar una nova pandèmia en el futur.

«Detectem concentracions molt baixes de virus, cinc o sis partícules per mil·lilitre»

Explica’ns com funcionen els vostres sensors. Quina diferència hi ha amb els test d’antígens que s’estan utilitzant actualment?

Són guies interferomètriques basades en  xips de silici. Fem passar llum a través del que s’anomena una guia de ona, la llum circula a través del xip de silici i ix pel final d’aquest. Al mig del xip es troba la superfície sensora. Qualsevol interacció biomolecular que es done en aquesta superfície afectarà a com es transmet la llum a través de la guia d’ona. En aquest cas el que detectem és un canvi de fase, similar a un canvi en la velocitat de la llum. Quan capturem el virus damunt del xip, la llum canvia la velocitat a la que el travessa i això, al final del xip, es tradueix en una senyal interferomètrica que transformem en una senyal lineal que podem interpretar. Quanta més quantitat de virus capturem, major intensitat de senyal tenim. Això és el que ens permet detectar el virus directament sense necessitat de qualsevol tipus de marcatge fluorescent o colorimètric. A més, fa que siga molt ràpid. Detectem el virus en el moment que està entrant en el xip, serien assajos d’entre deu i quinze minuts com a molt. 

La diferencia principal amb els test ràpids és que la nostra sensibilitat és molt major, seriem capaços de detectar concentracions molt baixes de virus, cinc o sis partícules de virus per mil·lilitre, quan els test ràpids estan en sensibilitats d’un milió de partícules per mil·lilitre. En els dos casos fem servir anticossos que són els receptors que van a capturar el xip a través de la proteïna espiga exterior. Fem servir el mateix sistema biològic perquè és el que major especificitat dona a l’assaig.

Integrants del grup de Nanobiosensors i Aplicacions Bioanalítiques a les instal·lacions de l’Institut Català de Nanociència / NanoB2A-ICN2

En quin punt del projecte esteu?

Acabem de complir un any i anem molt bé. El projecte és per dos anys, pel que estem just a la meitat. Ara mateix estem provant ja amb mostres de virus inactivats. Al nostre laboratori no podem treballar amb virus actius, com a molt tenim disponibles laboratoris BSL-2 [nivell de bioseguretat 2] on treballem amb virus inactivats per llum ultraviolada. Les mostres ens arriben de col·laboradors com l’Institituto Nazionale de Malattie Infettive d’Itàlia, que estan dins del projecte, i d’altres col·laboradors espanyols com el Centre Nacional de Biotecnologia de Madrid. Hem optimitzat tot l’assaig, detectem el virus de manera específica i molt sensible, arribem a límits de detecció de poques partícules de virus per mil·lilitre. Estem provant amb mostres de saliva i fluids nasals, simplement acabant de posar-ho a punt i pensant com fer la validació clínica. Per a aquesta validació haurem de traslladar el nostre sensor als laboratoris de l’institut italià per posar-los a un laboratori de BSL-3 on poder demostrar que segueix funcionant igual amb mostres actives. Esperem poder fer-ho prompte, si la pandèmia ens ho permet.

«Passe la meitat del temps no dedicada a fer ciència sinó a demanar finançament»

En el teu cas, eres una investigadora jove encarregada del gestió d’un projecte de gran envergadura, junt amb la directora de NanoB2A Laura Lechuga. Quina és la teua situació laboral i com és actualment el camí per desenvolupar carrera investigadora?

El camí és difícil, sobretot a partir d’ara. Al principi és molt fàcil, fas el doctorat, jo vaig tindre sort que em van oferir després un postdoc a Suïssa, a l’École Polytechnique Fédérale de Lausanne, on vaig estar tres anys a un bon laboratori i després també em van oferir tornar ací a seguir investigant al laboratori on estic ara. Fins ací diguem que tot m’ha anat sobre rodes. Ara, el meu contracte és temporal. Jo tinc un contracte de cinc anys amb impossibilitat d’ampliar-lo. Vaig pel tercer i quan acabe hauré de buscar un altre contracte. En això estic. Ara he de buscar-me finançament jo mateixa per poder seguir treballant. Bé siga amb finançament públic, com puga ser una beca de tipus Ramón y Cajal o similar, amb finançament de fundacions privades com podria ser la Caixa, o anar directament a per finançament europeu amb una beca del Consell Europeu d’Investigació(ERC), però aquest finançament cada volta és mes complicat d’aconseguir. El pitjor de tot és que jo passe pràcticament la meitat del meu temps no treballant en la ciència en si, sinó escrivint projectes i demanant finançament per a poder seguir treballant.

Es queden molts investigadors pel camí?

Moltíssims. Dels deu doctorands que estàvem fent el doctorat al mateix temps només tres seguim a l’acadèmia. Els altres han anat a empreses o han deixat la ciència i estan a consultories o buscant feina de qualsevol altra cosa. Cadascú per motius diferents. Bé per l’èxit, bé per capacitats o bé per no tenir ganes de lluitar dia a dia per simplement aconseguir un sou sense tindre una estabilitat laboral, que al final es el que tots busquem.

«Pesa molt la falta d’ambició amb que ens eduquen de menudes»

En el vostre cas, sou majoritàriament dones les que esteu al capdavant d’un grup exitós. Per contra, quan acudim a les dades, observem que aquesta situació encara no es dona amb normalitat. Per què creus que encara no s’ha superat aquesta fase?

Sí, som l’excepció que confirma la regla. No només perquè som dones les que estem a les posicions més altes, les dues sèniors que som i les quatres investigadores postdoctorals. És que ara realment pràcticament el 90% de les investigadores del meu grup som dones i no és que ho hagem buscat sinó que ha sorgit així. És molt curiós, i molta gent ens ho diu, perquè, a més, som un grup basat en enginyeria on normalment són molts homes i nosaltres som tot dones. Tenim moltes biotecnòlogues, biòlogues i químiques però també tenim enginyeres , programadores i matemàtiques. En aquests camps és més difícil trobar dones i crec que les tenim totes al nostre grup.

Dones investigadores del grup de Nanobiosensors i Aplicacions Bioanalítiques al laboratori / NanoB2A-ICN2

Per què no hi ha més dones liderant l’activitat científica?

La veritat que és una pregunta difícil de respondre per a mi. Normalment la gent diu que és per la falta d’estabilitat de la carrera investigadora i també pel tema de la maternitat. Pot ser, tot i que ara qualsevol tipus de beca o projecte ja et deixa dir que has dedicat eixos anys a la maternitat i no et compta en el període de temps avaluat. Però jo crec que també pesa molt la falta de motivació i ambició amb que ens eduquen a les dones quan som menudes. Mai ens diran que serem la cap de la empresa o que ens muntarem la nostra pròpia empresa. En canvi als xiquets: “Tu seràs el jefe de major, veritat?” Jo crec que això és el que realment fa que les dones no tinguem aquesta ambició per arribar a les posicions més altes i crec que és el que hem de canviar. Tant a nivell personal, familiar i a l’escola. Tenim tots i totes molta responsabilitat en canviar això.

«Muchas facultades de Reino Unido se matan por conseguir científicos procedentes de España»

Victoria Bueno González, licenciada en Biología y especializada en conservación de la biodiversidad, salió de España en 2016 hacia Reino Unido en busca de un futuro dentro de la investigación. Cuatro años mas tarde, la bióloga nacida en Zamora no solo se ha labrado un puesto como investigadora fuera de su país, su principal objetivo, sino que ha vivido multitud de experiencias tras su paso por Leeds y Bristol. Ahora, avalada por su veteranía en el extranjero, Bueno anima a salir de la zona de confort a todos aquellos científicos y científicas españoles sin oportunidades en España.

Victoria Bueno, investigadora en la Facultad de Biología de la Universidad del Oeste de Inglaterra (UWE).

Decidió salir de España para buscar nuevas oportunidades en Inglaterra y apareció Leeds, ¿Qué estuvo haciendo allí durante su estancia?

Cuando llegué empecé a trabajar en hostelería para pulir el lenguaje. Ya sabes cómo somos los españoles, nos cuesta mucho creernos preparados cuando llegamos a un país nuevo. Después, cuando sentí que estaba lista, comencé a aplicar a las ofertas de trabajo en las que mejor podía encajar según mi especialización. Me dieron un puesto de técnica de laboratorio docente en la Facultad de Bioquímica. Me valió mucho para adentrarme en este mundo, conocer a mucha gente, adquirir experiencia y lograr empezar un doctorado.Descubrí mi verdadera pasión.

Ha dicho que su principal objetivo era empezar un doctorado, ¿Cómo consiguió esa beca de doctorado en Bristol?

Aplicando online a través de todas las páginas web especializadas. Es muy sencillo obtener una beca de doctorado y existen muchos puestos vacantes y  la mayoría están financiados. Además, muchas  facultades de Reino Unido se matan por conseguir científicos procedentes de España.

¿Por qué dice que las facultades de Reino Unido están tan interesadas en los científicos españoles?

Porque la mayoría de los investigadores e investigadoras españolas que vienen de España tienen una mayor formación.  Muchos de los jóvenes de Reino Unido se gradúan y deciden dar el salto, sin ninguna experiencia.

¿Por qué tenía tan claro hacer el doctorado?

Cuando entré en el laboratorio todos mis compañeros eran técnicos y ninguno tenía doctorado, llevaban toda su vida dentro del mismo área. Es totalmente respetable, de hecho, me encantaría volver a trabajar en un laboratorio. Sin embargo, sin un logro de este tipo no puedes avanzar más allá. No quería quedarme en ese puesto para siempre. Necesitaba seguir aprendiendo y descubriendo.

Una vez que consiguió esta beca en el departamento de Biología de la Universidad del Oeste de Inglaterra, ¿Se le preestableció el tema a investigar o usted ya tenía planeada la temática?

La razón por la que escogí aplicar a este doctorado estaba en que se trataba de una mezcla de biología y conservación de la biodiversidad, una temática en la que yo me había especializado con la realización del máster. Lo vi el proyecto perfecto para continuar con mi carrera profesional. Yo siempre me había considerado bióloga de bota y no de bata pero, actualmente, no existe nada estrictamente de campo. Al final, todo se basa en ADN y proteínas.

Estáis trabajando en un método diagnóstico para una enfermedad bacteriana en robles, cuya bacteria puede llegar a matarlos en cinco años. ¿Cómo lo está llevando a cabo?

El método que estamos desarrollando es una técnica aplicada basada en la polymerase chain reaction (PCR) y, dentro de esta, la High Resolution Melting (HRM). Lo más especial e interesante de este proceso es un colorante fluorescente que se intercala con el ADN cuando está en forma de doble cadena. Al poner la muestra sobre dicho colorante, sabremos si hay bacterias, el número concreto y el tipo al que pertenece.

Y tras la utilización de este método diagnóstico, ¿Qué resultados ha obtenido hasta el momento?

He descrito tres nuevas especies de bacterias dentro  del grupo de las pseudomonas. Para conocer su posible función hemos experimentado con tres tejidos vegetales, inyectándoles las bacterias para poder así describirlas. Esto permitirá ahorrar tiempo a aquellos investigadores que se encuentren con este tipo de bacterias en un futuro.

¿Cuál es el objetivo que se le planteó desde el principio?

La idea de esta investigación viene del Forest Research. La principal organización de Reino Unido para la investigación forestal. Necesitaban un método rápido y barato. Ellos poseen una técnica que es seis veces más cara, por lo que no les era rentable procesar grandes cantidades de muestras. El Forest Research recibe numerosas cantidades de ejemplares de todo Reino Unido.

Me ha contado que esta enfermedad mata a los robles en cinco años, ¿Hay alguna forma de evitar que los robles mueran?

No. No es tan fácil como ponerles una inyección de antibiótico y matar las bacterias. Hasta ahora existen muchas líneas de investigación que están intentando averiguar cómo se transmite. Muchas de ellas relacionan las causas con dos hechos. Por un lado, que estas bacterias encontradas en el ADN crean sangrados verticales cuyos fluidos pueden llegar a contagiar. Por otro lado, han encontrado agujeros de salida en forma de ‘D’ realizados por escarabajos que almacenan sus huevos en la corteza y, una vez eclosionan, las larvas entran dentro. A su vez, están investigando si estos escarabajos tienen  dentro de su organismo esas bacterias encontradas en los robles.

Teniendo en cuenta que no existe una cura y que todavía no se sabe ciertamente como se transmite, ¿La mayoría de robles acaban muriendo por esta enfermedad?

Existen casos de robles que se han recuperado volviéndose resistentes a la bacteria. Por un momento piensas: vamos a clonarlos y los plantamos por todo Reino Unido. Esto los haría resistentes a las bacterias. En cambio, esta acción podría tener consecuencias como hacerles más vulnerables  a la sequía. Acabaría matándolos a todos. En este sentido, hay que dejar obrar a la naturaleza.

Afirma que clonar a los robles podría matar a todos ellos en ambientes de sequía, ¿Por qué?

Esto es equiparable con todas las especies. Lo sencillo es clonarse (reproducción asexual). Sin embargo, que no seamos todos clones, la variabilidad genética entre individuos debida a la reproducción sexual, hace que cada uno seamos más o menos aptos para potenciales amenazas a la supervivencia. Es decir, imagine que usted y yo hemos sido clonados y somos más vulnerables al frío. En una situación de condiciones adversas podríamos morir ambos. Que seamos diferentes posibilita que uno de los dos sea más resistente al frío y pueda sobrevivir. Es el éxito evolutivo de un individuo.

¿Qué tiene pensando hacer cuando acabe la tesis doctoral?

Tengo pensando seguir con un postdoctorado. De hecho, tengo una entrevista próximamente en el John Innes Centre de Norwich. Es uno de los centros más prestigiosos en relación a las ciencias de las plantas y los microbios. Trata problemas reales a nivel nacional e internacional. Cruzaré los dedos porque sería un paso muy grande para continuar con mi carrera.

Entonces, ¿No contempla volver a España?

Si me ofrecieran el mismo puesto con las mismas condiciones que tendría en Norwich, me lo pensaría. Por desgracia, no se invierte lo suficiente en mi campo de investigación.

¿Cree que su profesión está mejor valorada en Reino Unido que en España?

Yo creo que sí. No solo en mi campo, sino hablo ya de la profesión de científico como tal. Creo que realmente la sociedad en general no sabe lo que hacemos. Este hecho  también puede influir en la cantidad de dinero que se invierta en ciencia.

¿Cree que existe una mala imagen del científico?

Sí, y en parte es culpa nuestra porque quizá no divulgamos lo suficiente nuestro conocimiento o la forma de comunicarlo no es la más eficiente y accesible. Sin duda, todo científico debería poner de su parte para acercar su conocimiento a toda la gente.

El 8 de marzo fue el día internacional de la Mujer. Hemos avanzado mucho aunque aún queda camino por recorrer. ¿Cree que en Reino Unido se está  valorando más a la mujer en el terreno de la ciencia?

Creo que se está haciendo mucho para conseguir la igualdad eliminando muchos sesgos que siempre han existido. Un ejemplo claro es el grupo de investigación del que formo parte, donde somos todos mujeres. En cambio, en el área de ingeniera solo el 10% son mujeres, siendo uno de los porcentajes más bajos de Europa.  En mi opinión, existen áreas de la ciencia que atraen más a un sexo que a otro. Depende mucho del ambiente en el que se haya crecido. A pesar de esto, creo que se está haciendo un esfuerzo evidente aunque el objetivo no es solo que se valore más a la mujer, sino que camine al mismo paso que el hombre.

“Nuestra toxina es bastante popular, es como la ricina de la serie Breaking Bad”

Álvaro Martínez del Pozo pertenece al grupo de investigación de la UCM que busca transformar toxinas en tratamientos


Catedrático de Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Álvaro Martínez del Pozo, se dedica a la ciencia en sus diferentes formas: como docente, investigador y divulgador del conocimiento científico.
Es Licenciado (1981) y Doctor (1986) en Ciencias Químicas, dentro de la especialidad de Bioquímica. Además de la UCM, ha trabajado en universidades de otros países, como la Universidad Rockefeller de Nueva York, la Northeastern de Boston y la Universidad de Kyoto. Dentro de su trayectoria investigadora, forma parte de un equipo más amplio, donde participan profesores y becarios en el estudio de la estructura y funciones de las proteínas, aunque la especialidad de Álvaro Martínez son las proteínas tóxicas y su capacidad para interaccionar con membranas biológicas.  Además de la investigación, participa activamente en la comunicación científica, tanto en el ámbito de la docencia como en la divulgación. Ha publicado libros como “El nacimiento de la química de proteínas” o “¿Por qué somos como somos? El genoma humano paso a paso”. Además, ha participado en conferencias y ha colaborado en medios de comunicación, ahora mismo, participa en el programa de RNE “A hombros de gigantes”.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de proteínas tóxicas?

Si un producto natural hace daño, resulta tóxico, es una toxina. Por tanto, al contrario de lo que se puede pensar, una toxina es un producto natural. Algunas toxinas son proteínas y esas son en las que nos centramos nosotros.

¿Qué tipo de proteínas están estudiando?

Utilizamos proteínas que, además de ser tóxicas, de producir un daño, sean capaces de interaccionar con membranas. En general, las proteínas tóxicas que interaccionan con membranas proceden de organismos que las tienen que producir solubles, por lo que son proteínas solubles en agua y, a la vez, interaccionan con membranas, una dualidad que es un poco rara. Normalmente, las proteínas o se asocian a las membranas o están solubles en agua, y estas toxinas que nosotros usamos hacen las dos cosas.

¿De dónde proceden estas proteínas en nuestra naturaleza?

Trabajamos con tres tipos: las que proceden de hongos microscópicos, principalmente de la familia de los aspergillus, que puede sonarnos porque es uno de los que se usa industrialmente para producir penicilina. Las que se obtienen de las anémonas marinas, unas proteínas que dañan a otros organismos creando poros. Y, una tercera, en la que estamos empezando a trabajar ahora, la que proviene de venenos de araña, en concreto, de la viuda negra.

La inmunoterapia, medicina personalizada o fármacos inteligentes están a la orden del día. ¿En qué cuadro de la investigación oncológica se situarían sus estudios?

Desde ese punto de vista, que no es el único que manejamos, sería una forma de inmunoterapia. Lo que nosotros hacemos en cáncer de colon, principalmente, es buscar una proteína que esté en la superficie de las células cancerosas de colon y que no esté en las demás células. A esto se le denomina antígeno. Si consigues un anticuerpo que únicamente reconozca esa proteína, solo identificará las células tumorales y eso es un tipo de inmunoterapia.

¿Cómo lo hacen?

Utilizamos un método bastante eficaz, a la parte del anticuerpo que reconoce la célula tumoral, le unimos una toxina, una proteína extremadamente tóxica que solo va a resultar tóxica cuando entre en la célula. Con esa unión conseguimos lo que se denomina una inmunotoxina.


» Una inmunotoxina es una proteína artificial formada por dos dominios unidos que actúan de forma coordinada: uno detecta la célula maligna uniéndose a ella y el otro produce su muerte.

Fuente: Agencia SINC

Hablaríamos de alternativas a otras terapias más invasivas, como la radioterapia…

Sí, se puede inyectar y no produce ningún efecto secundario porque el anticuerpo no se une solo a las células tumorales y las elimina. No es una cosa que hayamos inventado, se lleva trabajando desde hace muchos años, pero nosotros lo hemos implementado a nivel molecular.

Son procesos muy específicos, pero, en un caso hipotético, ¿sería posible lograr una solución única para el cáncer?

No con la estrategia que estamos utilizando nosotros, porque es un tratamiento dirigido a un cierto tipo de cáncer de colon concreto. Aunque la estrategia general se podría aplicar, pero habría que elegir cada antígeno concreto y producir el anticuerpo determinado en cada caso.

Además de los tratamientos oncológicos, están trabajando en otros campos de estudio y enfermedades, ¿cuáles son?

Yo me centro en los estudios básicos del comportamiento de la proteína, saber cómo son capaces de interaccionar con la membrana. Otra línea es el papel insecticida de las proteínas de los hongos, que las producen para que ciertos insectos no se los coman. También las propiedades insecticidas del veneno de araña, para producir un insecticida biocompatible, ya que solo se producen esas proteínas tóxicas frente a ciertos insectos y sería totalmente inocuo para los humanos. Es una visión a largo plazo para tratar de producir, además de las inmunotoxinas, otras proteínas que tuviesen propiedades insecticidas.

Para quienes no estamos familiarizados con el trabajo en laboratorio puede ser complejo comprender el proceso de la investigación… ¿qué fases se siguen?

La primera dificultad es elegir el antígeno, buscar qué proteína tienen las células cancerígenas que no tienen las demás. La segunda, crear el anticuerpo; se produce en microorganismos recombinantes: en bacterias y levaduras. La tercera es eliminar las partes del anticuerpo que no necesitamos. Y, la cuarta, es la que nosotros tenemos más optimizada, elegir la toxina adecuada.

Y, ¿qué toxina habéis elegido?

Nuestra toxina es bastante popular, es como la ricina de la serie Breaking Bad. Se trata de una proteína extremadamente tóxica, pero solo cuando entra en la célula, puede circular y no pasa nada. La hemos unido a un anticuerpo y se introduce en la célula. Y hemos modificado tanto el anticuerpo como la toxina para que no las reconozca el sistema inmune humano, lo que se denomina una molécula humanizada. Cuando la inyectas, el sistema inmune la reconoce como propia y no la elimina, por lo que el tiempo de circulación es mayor y se incrementa la posibilidad de que llegue al tumor y lo elimine.

¿Qué tipo de técnicas se emplean para buscar estos resultados?

Utilizamos una variedad de técnicas grandísima. Combinamos el ADN de la toxina con el ADN del anticuerpo para que formen un todo. Primero hay que conseguir el ADN, manipularlo para crear la construcción que queremos, luego lo clonamos y lo producimos en distintos organismos, principalmente en bacterias como la escherichia coli o levaduras.

Una vez producida, usamos técnicas de purificación como cromatografía o centrifugación, técnicas que separan macromoléculas en función de sus propiedades. Cuando la tenemos, hay que medir la actividad tóxica, la enzimática y la capacidad para funcionar del anticuerpo. Con el objetivo de caracterizar la función de la proteína con células en cultivo, células cultivadas en una placa.

¿Y una vez conseguida?

Se da el paso al animal, utilizamos ratones, les insertamos artificialmente un tumor humano y, finalmente, les tratamos ese tumor. Y ahí es cuando paramos nosotros, porque lo siguiente sería el salto a la clínica.

¿Cuál es la mayor dificultad a la que se enfrenta el grupo?

Eso es facilísimo de contestar. La falta de recursos y de apoyo institucional. Así de claro, sin paliativos.

También está muy implicado en la divulgación científica…

Sí, todo el grupo lo está y hace divulgación… es muy divertido y el público al que llega está entregado.

¿Cuál cree que es el papel del investigador como comunicador de la ciencia?

Trabajamos en una universidad pública, todos nuestros proyectos están financiados con dinero público, es una manera de retornar a la sociedad lo que está pagando con sus impuestos y explicarles para qué vale su dinero.


«La cultura es de letras y es de ciencias. Tenemos un deber por hacer para que disminuya el analfabetismo científico de ciertos sectores de la sociedad»


¿Es complicado?

Vivimos en una sociedad cada vez más tecnificada, a veces hasta a los científicos nos cuesta distinguir lo que es real, hay cosas que parecen mágicas. Sin ir más lejos, sin los conocimientos necesarios, el teléfono móvil parece algo mágico. Y cuando ves cosas de campos diferentes ocurre lo mismo. Si eso lo aplicamos al resto de la sociedad y no amplían su cultura científica, muchos charlatanes se van a aprovechar de eso, van a vender como soluciones científicas cosas que no lo son.

Parece una labor difícil e importante…

Con un poco más de formación científica, muchas de las cosas que pasan hoy no ocurrirían. Aumentar el conocimiento general y científico de la gente amplía la libertad de decisión y previene frente a los engaños. La cultura es de letras y es de ciencias, y nosotros tenemos un deber por hacer para que disminuya el analfabetismo científico de ciertos sectores de la sociedad.

Mariano Higes: “Venden a la opinión pública que al prohibir determinados insecticidas se soluciona el problema, pero las colmenas se siguen muriendo”

El investigador en patología apícola considera necesario atajar la desaparición de los polinizadores atendiendo a las características climáticas y agrícolas de cada región.

Mariano Higes Pascual, doctor en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), colabora con el departamento de Sanidad Animal de dicha facultad y es responsable del Área de Patología Apícola del Centro de Investigación Apícola y Agroambiental de Marchamalo (CIAPA, Guadalajara), adscrito al Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (IRIAF) de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha. Desde este centro, al que accedió como funcionario en el año 1992, dirigió su propia tesis doctoral sobre el parásito Varroa destructor de la abeja melífera y descubrió junto a su grupo a uno de los patógenos más dañinos para estos insectos a nivel mundial, Nosema ceranae, procedente de Asia. En el CIAPA, cuyo aspecto exterior es el de unas apacibles instalaciones agrícolas o ganaderas, Higes trabaja junto a su grupo en un sofisticado laboratorio al que llegan colonias de abejas enfermas, colmenas contaminadas por múltiples pesticidas y apicultores preocupados por la salud de los polinizadores, a quienes tratan de dar soluciones y respuestas.

Mariano Higes Pascual. Imagen cedida

¿Fue su llegada al CIAPA el inicio de una nueva etapa para este centro?

Cuando llegué como funcionario en 1992 apenas había investigación ni contábamos con los laboratorios que hay ahora. El centro se creó para dar respuesta al sector apícola de la Alcarria que quería que la miel tuviera Denominación de Origen y demandaba cursos de formación y ayuda contra la Varroa, que entró en 1985 en España. Por aquel entonces se hacía poca investigación en este centro, pero yo decidí llevar a cabo aquí mi doctorado, que duró once años, y leí la tesis en 2008. Desde que mi compañera Raquel Martín entró en 1999 con una beca postdoctoral, empezamos a crear un grupo de investigación con el que logramos el descubrimiento que nos puso en el punto de mira de la investigación en patología apícola a nivel mundial: la presencia del hongo microsporidio [parásito intracelular de los animales que produce pequeñas esporas] Nosema ceranae, de origen asiático, en Apis mellifera, la abeja europea.

¿Cómo llega el Centro Apícola de Marchamalo a convertirse en uno de los referentes mundiales en el ámbito de la salud de las abejas?

Sospechábamos de N. ceranae desde 2000, en la etapa en que se empezaron a morir las colmenas masivamente. Por aquel entonces Varroa era el principal parásito de las abejas, prácticamente el único conocido hasta el momento, pero al analizar las muestras procedentes de colmenas arrasadas encontramos esporas de microsporidio en el aparato digestivo de las abejas. Entonces solo se conocía a Nosema apis, un parásito ya descrito con el que la abeja europea lleva conviviendo mucho tiempo, y los biólogos nos dijeron que tenía que ser esa especie, quizá con algún tipo de mutación. Pero los síntomas clínicos eran otros, así como su fenología. El problema es que solo existía una publicación de China describiendo a N. ceranae en su abeja autóctona, Apis cerana, y no había ningún método de detección a nuestro alcance.

¿Qué hicieron entonces para comprobar sus sospechas?

Logramos dar con una solución cuando el laboratorio adquirió la primera máquina de PCR [por las siglas en inglés de Reacción en Cadena de la Polimerasa, también llamada termociclador] en 2003. Todavía no era común emplear la secuenciación masiva de ADN para detectar la presencia de patógenos concretos en una muestra, por eso tuvimos que diseñar nuestros propios primers [pequeñas secuencias de ADN que inician la reacción de secuenciación y que son específicas de cada especie]de N. ceranae. En cuanto los tuvimos, empezamos a poner las muestras en el termociclador y en las primeras reacciones dieron positivo: N. ceranae estaba parasitando a la abeja melífera europea. En 2005, comunicamos la presencia de este parásito asiático en nuestras abejas y en ese momento saltamos al foco internacional.

«Cuando se nos ocurrió sugerir que el causante de esta mortalidad podía ser Nosema ceranae, tuvimos a todo el sector en contra»

¿Cómo respondió la comunidad científica ante este descubrimiento?

La respuestas de los grupos de investigación que trabajan en nuestro ámbito fue en parte sorprendente, pero también esperable. A finales de los años noventa se empezó a detectar en Francia el fenómeno de mortalidad masiva de las abejas, el llamado “síndrome de despoblación de las colmenas”. Desde el principio, se asoció a los pesticidas neonicotinoides que se habían empezado a utilizar allí. A raíz de esto el sector apícola empezó a pedir indemnizaciones y, cuando se nos ocurrió sugerir que el causante de esta mortalidad podía ser N. ceranae, tuvimos a todo el sector en contra. Además, algunos grupos de investigación se alinearon con la postura de los neonicotinoides e iban a destajo contra quienes sostenían otras hipótesis.

¿Cómo es posible que la comunidad científica se oponga a unos resultados que han sido demostrados?

Muchos de nuestros compañeros no quisieron darle bola a N. ceranae porque cuando alguien se ha convertido en referente saben que si sale un proyecto o publican cualquier trabajo al respecto es esa persona la que va a revisarlos. Si son más competentes en otro problema, como Varroa, por ejemplo, tratan de argumentar que ese problema es el fundamental para que cuando salgan las líneas de investigación se vean favorecidos. También hay competencia por la autoría de los descubrimientos y luchas por el reconocimiento. Pero nosotros trabajamos con muchos grupos de muchas universidades de España (en la Complutense, en Murcia, en Castilla y León…) y acabamos entrando en contacto con quien trabaja con Nosema y, en conjunto, formamos una red muy grande.

«No existen registros históricos de prevalencia de las enfermedades que afectan a las abejas, por tanto, hasta hace poco no hemos tenido con qué comparar las epidemias»

Junto a N. ceranae existen otros parásitos, entre ellos diversos virus, que se hospedan en la abeja melífera europea y otros polinizadores. ¿Qué saben a día de hoy de su presencia en nuestras colmenas?

La muerte masiva de colonias que tuvo lugar a principios de los 2000, sobre todo en el sur de Europa, probablemente se debió en gran medida al ataque de N. ceranae, porque la prevalencia era muy alta entonces. Sin embargo, y aunque los datos sobre N. ceranae siguen siendo muy similares, no podemos saber si ahora se están dando las mismas circunstancias que entonces o si es otro parásito el que más está influyendo, porque no existen registros históricos de prevalencia de las enfermedades que afectaron a las abejas en el pasado y, por tanto, cuando nos hemos encontrado frente a una infección por Nosema, por Varroa o por algún virus, no hemos tenido con qué comparar la epidemia. Por esta razón hemos ido haciendo una serie de estudios para empezar a tener esos datos poblacionales de los distintos parásitos a lo largo del tiempo y empezar a comprender sus fluctuaciones.

Mariano Higes mostrando un panal. Imagen cedida

¿Y desde cuándo están llevando a cabo esos estudios?

El primer estudio a nivel nacional lo hicimos en los años 2006 y 2007 y el segundo fue en 2010 y 2011. Los datos recogidos nos permitieron ver que N. ceranae y Varroa destructor tenían un patrón poblacional ascendente, mientras que N. apis estaba estabilizado. También detectamos la presencia de diversos virus poco estudiados hasta entonces, como el de las alas deformes [DWV por sus siglas en inglés] y el de las realeras negras e, incluso, tripanosomátidos, como Lotmaria passim, sobre el que estamos trabajando ahora. El último de estos estudios lo hemos hecho con muestras de 2014 y hemos visto que N. ceranae tiene ya una prevalencia estable del 75%.

Pero las colmenas no solo sufren la invasión de todos estos patógenos, sino que además se enfrentan también a los pesticidas y probablemente otros químicos que se emplean en agricultura hoy en día. ¿Cuáles son y cómo llegan hasta las colmenas?

En el proyecto de 2014 también analizamos las colmenas mediante muestras de polen y de cera, que son bioacumuladores de sustancias químicas, y en ellas hemos encontrado acaricidas como cumafós y fluvalinato, o los insecticidas clorfenvinfos y clorpirifos, que los apicultores aplican tratando de controlar los patógenos. Además, las láminas de cera que se compran y se meten en las colmenas ya vienen llenas de contaminantes, como los pesticidas organofosforados y piretroides, que alteran el metabolismo de las abejas impidiendo su normal desarrollo. Es sorprendente, pero hasta ahora parece que nadie se ha planteado el daño que estas sustancias pueden causar o han preferido mirar para otro lado.

Cabe preguntarse ahora si han estudiado ya las posibles interacciones entre todos estos agentes, naturales y químicos, que están asolando las colmenas desde tantos frentes distintos. ¿Qué puede contar sobre ello?

Efectivamente, una vez que hemos identificado a todos los patógenos de las abejas, vamos a comenzar un proyecto que se va a centrar en los efectos de las interacciones entre los más frecuentes. Probablemente, la causa de la destrucción de las colmenas sea la suma de todo. Todas las abejas tienen ahora mismo el DWV insertado en su genoma, por ejemplo, del mismo modo que nosotros tenemos el de la varicela. Lo que sucede es que, cuando bajan sus defensas por la acción de Varroa o Nosema, el virus se replica y provoca una infección abierta. En el nuevo proyecto también queremos comprobar la toxicidad crónica de los pesticidas, las sinergias entre ellos y cómo interfieren con los patógenos, mediante infecciones controladas en laboratorio, primero, y con experimentos en condiciones controladas en el campo, después. Vamos a tratar de eliminar los plaguicidas de la cera para ver si así podemos controlar mejor a los principales patógenos. Si esto es posible, podremos sugerir la creación de una normativa que limite la aparición de residuos en la cera.

«Cuando acabé mi ponencia y pregunté por la causa de la prohibición de tres neonicotinoides únicamente, el comisario europeo solo me dijo que se trataba de una decisión política»

De entre todos los pesticidas parece que los neonicotinoides se han ganado la aversión de gran parte del sector apícola y de los ecologistas y el público general también, pero usted aún no los ha mencionado ¿Qué opina de su prohibición?

Lo que ha sucedido con los neonicotinoides es realmente curioso. Cuando se puso el foco en estos pesticidas en Francia, a finales de los noventa, el Ministerio de Agricultura francés decidió prohibirlos antes de que se tuvieran evidencias científicas, que llegaron en 2001. Probablemente querían vengarse de Bayer, una de las empresas fabricantes de esos pesticidas, que acababa de absorber a su rival francesa, Rhône-Poulenc. Pero realmente no sé qué habrá detrás de esas decisiones y me preocupa. De hecho, el año pasado tuve la oportunidad de preguntarlo en la Comisión Europea, cuando nos llamaron a varios científicos el día anterior a la votación de todos los países contra los neonicotinoides. En mi presentación mostré al comisario que en la literatura científica había la misma cantidad de información sobre los neonicotinoides que sobre Nosema, Varroa u otras posibles causas del síndrome de despoblamiento de las colmenas. Mostré mi sorpresa por que se pusiera el foco solo en tres de los muchos plaguicidas existentes. Cuando al acabar pregunté por la causa de esta prohibición, el comisario solo me dijo que era una decisión política. Están vendiendo a la opinión pública que al prohibir los neonicotinoides se soluciona el problema y eso es falso porque las colmenas se siguen muriendo.

Entonces, ¿los neonicotinoides no deberían preocuparnos aquí pese a la alarma lanzada desde la Comisión Europea en 2018?

En nuestras colmenas los neonicotinoides no tienen un peso decisivo, lo cual es esperable por la estructura agraria que tenemos en España, en la que predominan el olivo, la vid y el cereal, que no se tratan con neonicotinoides Es más, ninguna de las revisiones bibliográficas sobre la presencia de residuos de plaguicidas en las colmenas dice que los neonicotinoides sean los más prevalentes. Realmente todas ellas apuntan a los acaricidas y a los insecticidas organofosforados, entre otros problemas, pero se decidió prohibir algo que, aunque quizá en determinadas zonas está causando el descenso de las poblaciones de abejorros y contaminando el agua de consumo humano, no es el mayor de los problemas en lo que respecta a las abejas. Como investigador me produce una gran desmoralización que se esté gastando tanto dinero en generar mucho conocimiento al respecto y que a nivel político solo se haya tomado una decisión sesgada, cuando en Europa que requieren medidas políticas igual de firmes para luchar contra Varroa, Nosema y muchos otros insecticidas. Y el conflicto que veo a medio plazo es que, si sigue esta tendencia, se van a ir prohibiendo en cadena más sustancias y sería importante saber en qué va a consistir la búsqueda de alternativas.

Si esto es así, ¿cuál cree que será la alternativa cuando ya se hayan prohibido todos los plaguicidas?

Aunque sé que no es un asunto fácil, mi visión es que en Europa, como en el resto del mundo, vamos a tener que seguir produciendo alimento para mucha gente y con la agricultura actual y el escenario que plantea el cambio climático, con plagas cada vez más difíciles de combatir, se va a tener que seguir utilizando algún producto. Si no hay plaguicidas, porque se hayan ido prohibiendo poco a poco, la alternativa que encuentro es el uso de plantas modificadas genéticamente. Hasta ahora, en Europa están teniendo muchas restricciones, pero si van prohibiendo todos los insecticidas, no va a quedar otra que emplearlas, ¿Y si se abre la mano en el uso de los transgénicos, va a ser más o menos perjudicial para los polinizadores? Hay datos que indican que no, otros que sí. Acabando con una parte del problema, quizá estamos generando otros.

«La apicultura profesional está en el sur, con mayor número de colmenas y con unas condiciones climáticas y una práctica apícola distintas a las del norte, más tradicional, pero contaminado por otras sustancias»

Pero, entonces, ¿cuál sería un buen enfoque para estudiar y abordar el conflicto entre prácticas agrícolas,apicultura y patógenos?

Actualmente ya se están intentando estandarizar protocolos de trabajo a nivel europeo y se están haciendo modelos matemáticos para predecir el comportamiento de los patógenos y de las colonias según las condiciones ambientales. Todos estamos buscando un modelo en el que, introduciendo la cantidad de patógenos que haya en una población, obtengamos el valor de un índice de salud de la colmena. El principal problema es que no se está llevando a cabo una investigación regionalizada, que encuentro necesaria por las diferencias climáticas y agrícolas que existen entre el norte y el sur de Europa. En el sur encontramos una apicultura profesional, con colmenares más grandes, mucha cría, mucha Varroa y un solo pico de crecimiento anual ligado al clima, que favorece la prevalencia de N. ceranae. Además, la agricultura de secano se ha tratado con gran cantidad de herbicidas. Por su parte, en el norte de Europa la práctica apícola es más tradicional y menos intensiva. Aquí Nosema es menos virulenta que en el sur y todavía está bastante presente N. apis, pero tienen muchos problemas con sustancias que han contaminado el suelo y las aguas por su abundante uso en los cultivos intensivos de colza. Sin embargo, ahora ha salido Horizonte2020, el Programa Marco de la Unión Europea que va a destinar siete u ocho millones de euros a estos proyectos, y creo que los gestores no tienen intención de que se aplique este enfoque regional.

Mariano Higes tomando muestras en un campo de girasoles. Imagen cedida

Si usted pudiera hacer una propuesta, ¿cómo salvaría a las abejas?

Yo propondría que no desaparecieran las ovejas del campo, que se mantuviera el sistema agrario que ha habido aquí siempre, porque tendría un impacto mucho más positivo para el medio ambiente que echar herbicidas. Con la presencia de ganado se controla la aparición de las hierbas no deseadas, así como la aparición de muchas plagas, que ahora mismo proliferan, entre otros motivos, por la madera que queda putrefacta en el campo. En mi pueblo, cuando estaban las ovejas, los romeros florecían, el espliego también… Y ahora hay flora invasiva y el agricultor, como ya no pasan los rebaños después de cosechar, tiene que echar más herbicidas. Estos cambios en el uso tradicional del campo nos llevan hacia unas técnicas agrícolas diferentes que tienen impacto sobre los polinizadores. Por otro lado, las abejas son unos animales muy resilientes y probablemente puedan amortiguar los efectos de la contaminación ambiental mucho más fácilmente que otros polinizadores. Creo que son mucho más sensibles los saltamontes, las mariposas, los abejorros. Si quedaran solo las abejas, podrían seguir cumpliendo una parte de su trabajo, pero hay gran cantidad de insectos en peligro de extinción que cumplen muchas otras funciones aparte de la de polinización y ahí habría que poner también el foco.

¿Cómo se imagina el mundo si no logran frenar la desaparición de las abejas?

No me suelo poner catastrofista. Están más afectados otros polinizadores que las abejas. Las de las abejas son colonias muy resilientes y que están manejadas por un apicultor, que si se muere una compra otra. En un caso extremo lo que en España podría pasar es que en lugar de haber tres millones de colmenas hubiera uno, porque ni el medio ambiente soporte una carga mayor y desaparezcan flores. Se están perdiendo muchos ecosistemas, por la sequía pero también por muchas prácticas agrarias. Hemos cambiado las mulas por tractores de 500 caballos. Te dan dinero por cada hectárea en la que echas semillas de girasol aunque no lo recojas y le echan tratamientos. Y sí creo que puede influir el uso de los herbicidas totales que se están cargando muchos ecosistemas, por lo que el problema es global y va mucho más allá de las colonias de abejas, pero parece que no interesa todavía afrontar con decisión la situación que se nos viene encima.

Más de 2.000 incendios forestales en el primer trimestre convierten al 2019 en uno de los peores años de la última década

El aumento de este problema se debe a la aparición del cambio climático, así como al abandono de los campos y el crecimiento socio-económico

Los incendios forestales suponen un problema global y mundial. En lo que va de 2019, se han producido 2.064 incendios. Esta cifra sólo se superó en 2012, con 3.217 incendios, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Sin embargo, 2018 se ha calificado como el mejor año de la última década, con un total de 7.143 incendios forestales, de los cuales tan sólo tres han sido de gran magnitud, es decir, han superado las 500 hectáreas quemadas.

Esta problemática se ha estudiado con anterioridad. En 2009 se publicó el informe: Incendios forestales en España. Ecosistemas terrestres y suelos, por Jorge Mataix Solera y Artemi Cerdá. Anualmente se producen una media de 19.000 incendios en España, aunque estos datos han ido variando en la última década. Hay tres años clave que han marcado las peores cifras de incendios: 2009, 2012 y 2017, en los cuales se han registrado alrededor de 44.000 incendios forestales .

Actualmente, los efectos que tiene el fuego en el ecosistema y medio ambiente tienen efectos mucho más devastadores que en épocas anteriores. La humanidad supo adaptarse al ecosistema terrestre y el fuego se convirtió en el mejor amigo del hombre, utilizado como una herramienta para aclarar campos de cultivo, abrir pastos, eliminar las plagas o cazar. El uso del fuego comenzó a descontrolarse entre los años 50 y 60, tras producirse el éxodo rural, lo que derivó al abandono de los campos, los cambios socio-económicos y sobre todo por la aparición del Cambio Climático.

La zona mediterránea es una de las más afectada por esta peligrosa herramienta, sobre todo Italia, Grecia, España y Portugal, aunque, como señala el informe A review of fire effects on vegetation and soil in the mediterranean basin, la vegetación de esta zona tiende a regenerarse con mucha facilidad tras un incendio. En el año 1997, del 90% de las hectáreas quemadas, el 50% pertenecían a la Península Ibérica. Los factores que afectan al territorio español son principalmente: el clima cálido y seco en verano; la marchitación de la vegetación; abundantes tormentas cargadas de aparato eléctrico; y la presencia de vegetación adaptada, y por lo tanto, preparada para los incendios. Pero actualmente, la principal causa de estas catástrofes es la acción humana.

Según los autores del informe, Jorge y Artemi, el índice de incendios varía en función de la zona dentro del territorio español. Por lo general, Castilla y León, Asturias y Galicia son las tres comunidades que reflejan los datos más elevados de incendios forestales, en contraste con la Comunidad Valenciana, Cataluña e Islas Baleares, que muestran los datos más bajos de todo el país.

En los últimos diez años, ha mejorado la investigación de las causas de los incendios, lo que a su vez, ha generado una mejora en la prevención de éstos, a través de la persuasión en la población, la conciliación de intereses y las sanciones. “El desafío actual es integrar el conocimiento científico sobre el papel del fuego en el ecosistema mediterráneo, permitiendo una gestión óptima del fuego y haciéndolo compatible con nuestras demandas sociales, necesidades de reducción de peligros y sostenibilidad del ecosistema”, tal y como afirma el  Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 2012.

Raquel Bernal Sánchez, Raúl Icardo Llorca y Belén Martínez Quereda.

El I3M y la tecnología que ha revolucionado la cirugía convencional

El Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) investiga y desarrolla nuevas técnicas científicas para aplicaciones de imagen en el ámbito biomédico. 

Las enfermedades oncológicas están entre las primeras 5 causas de muerte a nivel mundial, según estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este padecimiento solo es superado por problemas cardíacos, cerebrovasculares, enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y de la vía respiratoria.

Según un comunicado de prensa, publicado a principios de febrero del 2017 por la OMS titulado “El diagnóstico temprano del cáncer salva vidas y reduce los costos de tratamiento”, cada año mueren de cáncer 8,8, millones de personas. Uno de los problemas es que muchos casos se diagnostican demasiado tarde, cuando es más difícil que el tratamiento de buen resultado.

Incidencia actual y previsión de incidencia de mujeres afectadas por cáncer de mama según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC):

Mama Total Incremento % Incremento
2012 25,215
2015 26,282 1067 4
2020 28,010 2795 11
2025 29,513 4298 17

El Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) tiene objetivos muy sólidos en cuanto a la necesidad de un diagnóstico temprano y preciso para combatir al cáncer. El centro de investigación mixto, creado en el 2010 por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se encuentra ubicado en el campus de Vera de la UPV y su actividad principal consiste en la investigación y el desarrollo de nuevas técnicas de instrumentación científica para aplicaciones de imagen en el ámbito biomédico.

Origen

En el año 1993, el doctor Ángel Sebastiá Cortés creó el Grupo de Diseño de Sistemas Digitales, perteneciente al Departamento de Ingeniería Electrónica (DIE) de la Universidad Politécnica de Valencia. Entre las razones que llevaron a crear esta línea de investigación se encontraban: el hecho de que diversos profesores del departamento estaban trabajando y dirigiendo proyectos por separado en áreas similares y podían utilizar recursos comunes y que esta unión traería consigo la obtención de proyectos financiados por empresas de la Comunidad Valenciana y por instituciones públicas tanto autonómicas como nacionales. Como resultado del desarrollo de las líneas de investigación se generaría gran interés como apoyo a la docencia y también podía servir como apoyo de algún proyecto desarrollado por cualquier otra línea de investigación en el departamento.

Las líneas de trabajo iniciales incluían, básicamente, el diseño, estudio y desarrollo de sistemas con microprocesadores, microcontroladores y procesadores digitales de señal. También el diseño de sistemas digitales y de adquisición de datos utilizando buses normalizados (los elementos responsables de establecer una correcta comunicación entre dos o más dispositivos del ordenador). En el año 2000, el Grupo de Diseño de Sistemas Digitales, junto con otros grupos de la Universidad Politécnica de Valencia, crea el Instituto Universitario de Aplicaciones de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones Avanzadas (ITACA).

Durante la última década, el grupo ha puesto en marcha una nueva línea de investigación centrada en el desarrollo de electrónica para la instrumentación médica en el campo de la obtención de imágenes moleculares. Esto ha sido posible gracias a la realización de proyectos de investigación en colaboración con el investigador del CSIC el doctor José María Benlloch Baviera. Como resultado de esta colaboración fue creado en el 2010 el Instituto Mixto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M). Es entonces cuando el grupo de Diseño de Sistemas Digitales, pasa a integrarse a este nuevo Instituto como Área de Diseño de Sistemas Electrónicos, por abarcar tanto la electrónica digital como la analógica entre sus líneas de investigación.

Actualmente, José María Benlloch Baviera dirige el I3M. Aunque su formación en física de partículas difiere a la actividad que realiza el Instituto en estos momentos, su carrera como investigador le ha otorgado importantes logros. Tras concluir su primera estancia post doctoral en el Fermi Nacional Accelerator Laboratory (Fermilab) en Estados Unidos, regresó a España y se dio cuenta de que lo que había aprendido en detectores de partículas podría ser bastante útil para la medicina.

José María Benlloch Baviera junto a su mentor mientras se encontraba en el MIT, el Premio Nobel Jerome Friedman / Foto: cedida por José María Benlloch

La primera línea que empezaron a desarrollar fue la detección de rayos gamma, con las cámaras gamma o SPECT o tomografía computarizada de emisión monofotónica (en inglés single photon emission computed tomography)  y también las cámaras PET o tomografía por emisión de positrones (en inglés positron emission tomography), que se utilizan en la medicina nuclear para la detección de cáncer y de otras enfermedades. Luego continuaron con el desarrollo de equipos de resonancia magnética nuclear. Y actualmente también cuentan con una nueva línea de ultra sonidos y, por otro lado, una línea de rayos X y TAC o tomografía axial computarizada, es decir, que están abordando prácticamente las líneas más importantes de imagen médica en el Instituto. Benlloch comenta que en la actividad del PET es en la que más tiempo llevan trabajando, aproximadamente desde el año 1998, o sea casi veinte años.

Maqueta de equipo de resonancia magnética- Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) / Foto por: Carolin Batista

El Instituto cuenta con financiación privada a través de proyectos y contratos con empresas para desarrollar equipamiento. Una de estas empresas es Onconvisión, líder en desarrollo y comercialización de equipos para diagnóstico por imagen y tratamiento del cáncer. Oncovisión, que en sus inicio fue nombrada Gen-Imaging S A, es un Spin-off del I3M que surgió gracias a la tecnologías que se encuentra específicamente en la cámara Sentinella. Se trata de un PET dedicado al diagnóstico del cáncer de mama que se llama Mammi y también en la investigación pre-clínica en una serie de equipos, uno de ellos denominado Albira.

Sentinella

Punto láser para localizar el nodo / Foto: cedida por el I3M

La gamma cámara Sentinella es un equipo para cirugía radioguiada. La localización del nodo centinela es el objetivo principal de cualquier técnica de detección. El procedimiento consiste, en primer lugar, en inyectar al paciente el radiotrazador (o radiofármaco que al distribuirse por el órgano a examinar, permite ser detectado por un aparato detector de radiación), luego la cámara gamma, que es el componente principal del equipo, recoge imágenes preoperatorias, posteriormente se utiliza la sonda gamma para localizar ganglios linfáticos, finamente los ganglios linfáticos se extraen en el quirófano. La cirugía radioguiada permite realizar el proceso con imágenes en tiempo real. Sentinella es la única cámara gamma portátil integrada en el mercado.

“La cirugía radioguiada permite realizar el proceso quirúrgico con imágenes en tiempo real. Sentinella es la única cámara gamma portátil integrada en el mercado”, según Oncovisión

Nodo centinela en tiempo real / Foto: cedida por el I3M

Gabriel González Pavón, director médico de Oncovisión explica: “Si tomamos como ejemplo lo que se hacía antes en un tumor en la mama, el procedimiento previo era extirpar el tumor de la mama o la mama completa y quitar la mayoría de ganglios de la axila. Se estaba trabajando de una manera muy agresiva”. González agrega: “Se producía con mucha frecuencia un problema denominado Linfedema, que es cuando se bloquea el drenaje de los vasos linfáticos y se acumula líquido, en este caso en el brazo del lado en el que se quitaron los ganglio de la axila. Muchas mujeres, tras la extirpación de tumores de mama producían un Lifedema que podía llevar el brazo a tener casi el diámetro de la pierna, algo muy molesto, e incluso causar discapacidad”. Y continua explicando: “La cámara Sentinella permite encontrar cualquier ganglio linfático, por pequeño o profundo que sea, evitando las alternativas más primitivas que eran las cirugías ‘a ojo’ basándose en conocimientos anatómicos. Cada persona es diferente, y con Sentinella se puede hacer por fin cirugía a medida”.

Según el doctor González, la prueba de concepto de la cámara Sentinella se produjo entre el año 2003 y el año 2006. Tras obtener aprobaciones regulatorias y cuando ya se había evaluado en hospitales en Valencia y Barcelona, pasó a utilizarse también en Madrid y otras ciudades de España, confirmando que hacia una aportación clínica muy importante en numerosos tipos de cáncer. El doctor González también explica que es entonces cuando la empresa Gen-Imaging cambió a una denominación más comercial, más práctica (Oncovisión). Encontró financiación de capital riesgo (la empresa Española Bullnet Capital) para poder desarrollar el negocio y convertir los prototipos en productos que cumplieran con los estándares exigidos, que se fabricaran de una manera fiable y segura y, sobre todo, que tuvieran en cuenta todas las normas de seguridad internacionales, a la vez que fueran fáciles de usar. El modelo original fue creado por el profesor José María Benlloch y su equipo y el trabajo de desarrollo posterior se hizo desde Oncovision con cirujanos y médicos nucleares de todas partes de España.

Por su parte, Benlloch señala el papel que desempeña el médico en el desarrollo de los equipos: “Pensamos que es de vital importancia trabajar con los médicos porque al final son los usuarios de los aparatos que desarrollamos, por lo cual, es importante que desde el principio intervengan en el diseño, para que sea ergonómico y para que sea útil”.

Así mismo, el doctor César David Vera-Donoso, coordinador del Comité de Tumores Urológicos del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia comenta que comenzaron a utilizar la cámara Sentinella desde el año 2013 aproximadamente, cuando iniciaron su validación de la técnica de ganglio centinela en el cáncer de próstata en dicho hospital. Vera destaca que con respecto a las técnicas usuales de linfadenectomía, es decir, en la extirpación de los ganglios linfáticos, en el cáncer de próstata, permite ahorrar 3 de cada 4 linfadenectomías. Vera afirma: “Te ahorras en 3 de cada 4 pacientes una hora o cuarenta minutos de cirugía, eso es dinero pero también te ahorras la morbilidad o efectos secundarios del procedimiento”. El doctor aclara: “Una linfadenectomía es extirpar todo ganglio linfático que usualmente va adherido a los grandes vasos sanguíneos iliacos, es un procedimiento que tiene sus efectos secundarios y tiene sus riesgos. Si te ahorras 3 de cada 4 pacientes en realizar toda deserción quirúrgica, evitas problemas”.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer  (AECC), la incidencia más alta en los varones corresponde al cáncer de próstata. A nivel mundial es el segundo cáncer más diagnosticado en los hombres y, en Europa y España es el primero en número de diagnóstico, cuatrocientos treinta y seis mil en Europa y treinta y dos mil seiscientos cuarenta y uno en España en el 2014.

Para Vera, la investigación es algo muy importante. El doctor destaca que dedica su tiempo no asistencial en el hospital a esta actividad. Tiene un grupo propio de investigación en el cual están incorporados varios miembros del Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M). Hay médicos nucleares, hay biólogos, hay químicos y profesionales de diferentes áreas de la investigación, para conseguir objetivos multidisciplinares que los integran para un propósito común. La investigación se realiza desde el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Fe, es decir, que el canal adecuado e imprescindible es el Instituto. También señala que se encuentra trabajando en un proyecto de investigación con el I3M. El doctor afirma: “El I3M está lleno de gente maravillosamente formada, gente con mucha potencialidad científica, pero los que tenemos los problemas somos los médicos y los pacientes”. Y continúa diciendo: “Estamos en la primera línea de batalla con los padecimientos; pues el médico es el que tiene que generar la inquietud en los investigadores básicos y en los científicos, para resolver los problemas que tenemos con los pacientes”.

“El I3M está lleno de gente maravillosamente formada, gente con mucha potencialidad científica, pero los que tenemos los problemas somos los médicos y los pacientes. Estamos en la primera línea de batalla con  los padecimientos; pues el médico es el que tiene que generar la inquietud en los investigadores básicos y en los científicos, para resolver los problemas que tenemos con los pacientes”, sostiene Vera

Actualmente el I3M y el doctor Vera se encuentran en una etapa avanzada en el diseño de un PET, tomógrafo emisión de positrones portátil dedicado solamente a la próstata, para generar imágenes fiables del cáncer de próstata. Vera afirma que se trata de un problema relevante, porque del cáncer de próstata actualmente no se ha podido obtener una imagen segura para tratarlo. El doctor explica que en estos momentos en la práctica médica diaria hay que quitar o hay que irradiar toda la próstata, porque se desconoce cuál es el volumen del tumor. Con el proyecto denominado PROSPEC, están intentando conseguir una imagen fiable de lo que es este tipo de cáncer.

Vera señala: “Yo soy el principal coordinador del proyecto, que está financiado por el Instituto Carlos III de Madrid, el Ministerio de Economía y los Fondos Europeos de Desarrollo. Parte de la idea es nuestra”. También aclara: “Coordino al grupo de físicos del I3M y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, a los investigadores del Hospital La Fe, los médicos nucleares, los radiofísicos y urólogos. También estoy coordinando las discusiones y la elaboración de los modelos”. Y finaliza diciendo: “Hemos hecho tres versiones de modelos, así avanzan los proyectos y los ensayos, hasta que lleguemos a un modelo final. Cuando ya esté listo el dispositivo final tenemos que hacer las validaciones clínicas. Pero la verdad es que es una interacción, nos reunimos, vienen todos los físicos del I3M, los médicos nucleares y los urólogos, nos sentamos alrededor de una mesa y vamos discutiendo como avanza el proyecto”.

Maqueta de PET de próstata-Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) / Foto por: Carolin Batista

“Sentinella es una de esas innovaciones que tienen cada día un impacto enorme para la vida”, afirma González

Según González, la cámara Sentinella está instalada en 38 hospitales de España y, en el resto del mundo hay más de cien aparatos al servicio de instituciones de gran prestigio en la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, Japón, China y en algunos países de Oriente Medio. El doctor subraya que le gustaría que fuera algo a lo que tuvieran acceso pacientes de todo el mundo, y que por ello piensa que el éxito ha sido limitado. También destaca que la nueva tecnología ayuda a que las personas puedan vivir más y mejor, y que este es un buen ejemplo. Para González, Sentinella es una de esas innovaciones que tienen cada día un impacto enorme para la vida.